Nunca sabes quién tiene una cartera para ti.

OSCAR TOSTADO

“La solidaridad es la ternura de los pueblos.” -Gioconda Belli.

En mi primer entrada, estimados lectores, les voy a compartir una experiencia chusca de vida que el día de hoy me sucedió.

Que no parezca que me estoy ensalzando, pero es una historia re-divertida en donde su servidor hizo un acto de solidaridad y caridad hacia otra persona.

3:00 am. Me encontraba sentado en la banqueta de una calle obscura esperando a un taxi que con anticipación había solicitado a la central de taxis. Llegó, me subí y comenzó la aventura. Un tipo mayor de edad, yo digo que unos 55 más o menos, robusto, canoso, aspecto un poco desalineado, muy amable, que comenzaba nuestra conversación con un tradicional, “buenas, jefe”, que al momento respondí: “qué dice”, y empezamos a platicar. Desde el inicio de nuestra amena plática que duró aproximadamente unos 15 minutos, el señor, Carlos, apodado como el “Pachicles” (raro) insinuó que era un joven al que parecía gustarle tomarse una copita de vino, no lo negué y de ahí partió para contarme cómo fue que hace 10 años decidió dejar el alcohol, y hasta el día de hoy no había probado gota de vino. Cosa que me pareció maravillosa. -Felicidades, le dije, y empezó a contarme cómo es que en navidad y en época de fiesta se le antoja mucho el vino. “Si me ofrecen un buen cognac, sí me lo chingo, es lo único que tomaría si alguien me ofreciera después de 10 años.” Exclamó el buen Pachicles. Me agradó bastante cómo fue que aquel señor que no me conocía compartió su experiencia y se dispuso también a escuchar las mías, después de reír y platicar llegamos a la caseta del fraccionamiento al que me dirigía. Nos recibieron unos guardias y le solicitaron una identificación al chofer, momento en el que extrajo una credencial de elector de una cartera negra, muy vieja, rota y bastante desgastada, y entregó la credencial. Cosa que no sé por qué razón me conmovió bastante y me atreví a pensar que podía obsequiarle mi cartera, se me hizo algo loco y hasta llegué a pensar que se podía ofender, en ningún momento pensé que fuese alguien necesitado, pero en realidad pensé, que, si tengo otra en buen estado y este hombre tiene una en un muy mal estado y necesita una pues me incentivó a regalarle la mía. Saqué mi cartera y comencé a sacarle todas mis pertenencias, ya cuando la cartera estaba desnuda, sin explicación la puse sobre el tablero y le dije, le voy a dejar esta por aquí. Al momento entendió lo que yo pretendía. No pagar la carrera porque ya no traía dinero (no es cierto, es broma, sí la pagué). Con gusto la aceptó, me dio las gracias y me dijo: “Muchas gracias, caón, vieras que la mía ya esta bien madreada. De verdad que uno, nunca sabe cuándo ni cómo le van a llegar las cosas, pero de que sí estoy seguro es que cuando uno de veras necesita algo, Diosito se lo manda, muchas gracias, vas a ver que cuando me vuelvas a ver todavía la voy a traer, soy bien cuidadoso con mis cosas, vieras, este pantalón que traigo me lo regalaron, bueno, me regalaron 10 iguales, porque ya llevaba un mes con el mismo pants. Muchas gracias.” No lo tomó como si hubiese sido un acto de ayudar a una persona pobre ni nada por el estilo si no como de buena onda. En ese momento le pagué la carrera me despedí de él, le di las gracias y me bajé. Lo que en realidad me motivó no fue la cartera fea que tenía. Fue su buen modo de tratar a los clientes y su “hazaña” de haber dejado por 10 años el alcohol, y las personas que obran bien, les va bien.

Me sentí muy bien en ese momento, pensé que si tengo algo que me sobra y que tú necesitas por qué no habría de compartirlo, pensé también que en algún momento de mi vida, esa buena acción va a regresar, porque así es esto, como dice la canción de Jorge Drexel, “Cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da.”

Me quedo con la satisfacción de haber ayudado a una muy buena persona y espero que ustedes también intenten ayudar a alguien más.

Termino con una reflexión: No importa si das poco, mucho o si nunca das, pero que nunca te sobre lo que los demás necesitan.

Esa es la historia de como le regalé mi cartera a un desconocido y por qué ahora uso una cartera del club de fútbol América de la cual me siento orgulloso. ¡Vamos, Águilas!

Muchas gracias a todos los lectores, estaré escribiendo de diversos temas, historias y muchas cosas sin día ni hora en específico, les dejo mi tuiter para que me lean y se enteren de cuando estaré volviendo a escribir.

@Tostable

Deja salir a los gritos y el mal humor, y deja entrar las risas y la diversión.

One comment

  1. Excelente contribución, gracias por compartir esta historia tan conmovedora y que promueve la reflexión de las personas que somos todos los días. Como alguien que habla de la política y analiza las cosas “hacia afuera” muy bueno preguntarnos frecuentemente que es lo que hacemos cada quien para fomentar un mundo mejor. Enhorabuena Oscar!

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