tomada en la cosecha 2012 Andrea PC

¡Convirtamos el agua en vino!

ANDREA PÉREZ CASTILLO

El mundo del vino es enorme y como próximos expertos del vino tenemos que conocer de todo un poco ¿no creen?

En el artículo de hoy hablaremos de cómo la vid prepara su producto (las uvas) para que el hombre lo convierta en vino.

¿Cómo está eso de que durante la fermentación el jugo de la uva se convierte en alcohol? ¿Qué es lo que primero se viene a tu mente? “pues al jugo se le vierte alcohol y ya tenemos vino”,  ¡esto es un error absoluto! para esto les explicaré de donde viene el alcohol del vino.

En el cultivo de la vid es importante estar al tanto de su crecimiento y desarrollo durante todo el ciclo. Aquí les hablaré de las etapas que debemos conocer presentes en la maduración de las uvas.

Comenzaremos con la etapa conocida como “envero”, en esta etapa las uvas tintas cambian de color verde a morado y en el caso de las uvas blancas cambia de verde a amarillento. Después viene la etapa de “agostamiento”, en ésta etapa (como dice su nombre es en el mes de agosto generalmente) los brotes herbáceos pasan a ser leñosos. Este punto es sumamente interesante  ya que la uva crece rápidamente de tamaño y lo más importante: comienza a perder acidez y aumentar su contenido de azúcar.

El contenido de azúcar es lo que nos interesa en este momento porque de acuerdo al contenido de azúcar obtendremos determinado grado alcohólico.  ¿Cómo saber el momento optimo de cosecha para obtener un buen vino?  El viticultor en conjunto con el enólogo hacen muestreos durante esta etapa con un artefacto que llamamos refractómetro, se utiliza tomando una muestra de jugo de las uvas y se vierte sobre su lector y nos da el contenido de azúcar en grados °brix que es la medida que nos muestra el contenido de azucares en los alimentos.

Teniendo el contenido de azúcar que el enólogo considera optimo para la creación del vino, se inicia la vendimia (cosecha).

¡Ufff! ¿Mucha información no?, recuerden que la calidad del vino se inicia desde el campo, y que cada una de sus etapas es importante para tener éxito con el producto final, en este caso un buen vino.

Ahora la recomendación: un vino francés llamado Beaujolais-villages 2011 de GEORGES DUBŒUF, variedad Gamay. Es un vino con taninos bajos, muy frutal y con un color profundo. Vino ligero y fácil de tomar. Yo lo acompaño con pollo a la parrilla con espárragos con un toque de aceite de oliva y queso parmesano. Perfecto para estos días de calor.

Disfruten de un buen vino acompañados de buenos amigos. ¡Hasta la próxima amigos enófilos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.