“¡Eres un cabeza de alcornoque!”

ANDREA PÉREZ CASTILLO

¡Buen día amigos enófilos!

Hoy hablaremos de un elemento esencial para que nosotros podamos degustar de un buen vino, el corcho.

Recuerdan la frase “¡cabeza de alcornoque!”, pues de aquí comenzaremos con el artículo del día.

Quercus suber L. es el nombre científico del árbol del alcornoque.

Este árbol tarda 25 años en estar listo para poder realizarse su primera extracción de corteza, así que amigos enófilos, para los que aún estamos por debajo de los 25, no se preocupen, vamos por buen camino.

El alcornoque es el árbol que abunda en el mediterráneo, donde su principal productor es el país de Portugal siguiendole España e Italia.

El corcho viene de la corteza del alcornoque, de esta se cortan los corchos y se clasifican por la porosidad, ahora ya existen corchos de aglomerado de corcho y de plástico.

La función del corcho en la botella de vino es: evitar que entre aire y evitar también que el vino se derrame. Si el vino llega a tener contacto con el aire, el vino se oxida esto quiere decir que va perdiendo características como color, aroma y sabor e incluso echarse a perder.

Para evitar esto, nosotros en casa lo que debemos hacer es mantener nuestras botellas en posición horizontal para que así el vino este en contacto con el corcho, así éste estará hidratado y no permitirá el paso de oxígeno a la botella.

Para terminar, la recomendación: cuando vayan a comprar una botella de vino, deben tomar en cuenta que la cápsula de aluminio o plástico no este rota o raspada, al momento de descorchar deben observar el corcho que no esté dañado, roto o con moho, si el corcho está dañado y tiene un aroma desagradable, no tomen el vino ya que este ya se encuentra contaminado y más si le cayeron partículas del corcho dañado.

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