El Desarrollo Social Fascista

Ya tocaba en mi anterior aportación, que algo anda mal en un mundo que tolera tanto en bien de los pocos y se muestra intolerante ante lo que pudiera resultar en beneficio de los muchos.

 Así, igual nos topamos con gente, que en la legítima coincidencia con los ideales neoliberales (aún ante su desconocimiento teórico), apoya el otorgamiento de subsidios para los grandes entes privados que son eterna promesa de panacea del desarrollo a través de la “inmensa (pero pendiente) generación de empleo”, que con gente (en muchas ocasiones la misma), que critica la cantidad de recursos destinados a programas sociales, que si bien son mal empleados con fines electoreros, representan en muchos casos la única alternativa de supervivencia de muchos ciudadanos en situación de vulnerabilidad.

Hasta aquí todo dentro de la normalidad y deshumanización que cada vez caracteriza más al mundo pero, ¿qué sucede cuando la Secretaria de Desarrollo Social (¡sí!, aquella personalidad encargada de palear el desamparo y la desdicha de aquellos que a pesar de amplios esfuerzos no logran superar el aniquilante yugo de la pobreza y la marginación), plantea tan a la ligera el retiro de apoyos del Programa Oportunidades a padres que tengan más de tres hijos?

Sencillo; sucede que la visión del desarrollo social comienza a cobrar un corte indudablemente fascista; y es que, si bien es cierto  que los recursos públicos no dan para apoyar a todas las personas en situación de vulnerabilidad y que algunos grupos de beneficiarios encuentran en ellos no una forma de subsistencia, sino una forma de vida cómoda a costo de apoyos sociales de diferentes vertientes, también es cierto que la mayor parte de este extracto de la población, sufre efectivamente de la falta de oportunidades de empleo, la falta de acceso a la salud, a la educación, a la cultura, en fin, la falta de acceso a una vida digna.

Ahora, ¿no son acaso, todas esas carencias, derechos y garantías que otorga la constitución y por tanto deberían ser evitadas a través de su atención por parte del Estado?

Así debería ser, pero mientras ese Estado reniegue de ellos y a su vez  siga permitiendo el enriquecimiento ilegítimo (aunque en ocasiones disfrazado de lícito) de muchos de sus funcionarios y políticos coludidos con empresarios de alcurnia pero de poca monta moral, no podremos percibir una solución en beneficio de los “perdedores de siempre”; mientras ese Estado, de muestras de su insensibilidad en el actuar y hablar de sus altos funcionarios, no podremos aspirar más que al alejamiento continuo y cada vez mayor de aquel concepto cada vez más distante de, Estado de Bienestar; y mientras aquellos que no formamos parte de ninguno de estos grupos nos mantengamos indiferentes ante la desdicha de esos vulnerables, no podremos aspirar a un verdadero cambio, no en la visión del Estado, sino en la visión de la vida cotidiana de las futuras generaciones.

Creo que ahí debemos ubicar la verdadera preocupación.

Y mientras guardo la esperanza de que las cosas cambien, y de que la buenaventura experimentada en carne propia se propague por todos esos sectores vulnerables, les comparto la grande obra de Liszt que trasladara al plano musical la grandiosa Divina Comedia de Dante Alighieri. Dejemos entonces, que el dramatismo de la primera parte de la Sinfonía de Dante (https://www.youtube.com/watch?v=hko1TNkgUUE ), nos lleve por un recorrido de lo que en el imaginario religioso representa el destino para todos aquellos que mantienen su indiferencia ante los tiempos de crisis moral que hoy vivimos.

Me despido nuevamente con el deseo de mejoría y recuperación de nuestro compañero Óscar Tostado y de fortaleza para toda su familia. #FuerzaOscar

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