El PRD

Rogelio Cárdenas Vargas

Nací y crecí rodeado de gente que cree en la democracia, en la justicia social, donde el debate y la argumentación de las ideas era cosa de todos los días. En mi infancia esos ideales los enarbolaba el PRD, un partido surgido por la coalición de distintas corrientes de izquierda que se dieron cuenta de que como fracciones aisladas nunca serían gobierno.

De las amistades de esa época recuerdo haber escuchado la frase “el perderé” ya que yo a pesar de estar aún lejos de tener la edad para emitir un voto, ya argumentaba (como argumenta un adolecente) con mis compañeros, el por qué debían apoyar a la izquierda a lo que me contestaban con un simple, para que si van a perder.

El tiempo pasó y poco a poco el partido fue ganando posiciones hasta su máximo, que fue en las elecciones del 2006 donde encabezados por AMLO se logró estar a menos del 1% de la votación de alcanzar el gobierno de la república, después comenzó el ocaso del partido.

Mucho se ha escrito ya del daño que hacen las corrientes al interior del partido, la corriente de los “chuchos” la que más pragmática se volvió, acercó tanto al partido hacia el Priísmo que fue demonizada por las otras corrientes y sus políticas de dirigencia orillaron a muchos fundadores del PRD a abandonar el partido que tanto esfuerzo y vidas costó crear.

Hoy ya no dirigen los Chuchos, sin embargo, las prácticas instaladas por estos siguen vigentes. Agustín Basave presidente del partido, sin hablar de programas decidió ir en alianza con el PAN bajo el supuesto de que tanto los votantes del PRD como del PAN se sumarian con el simple objeto de derrotar al PRI, como si los votantes fuésemos parte de sus corrientes internas y siguiéramos ciegamente sus “alianzas”.

En Zacatecas acabamos de ver un desastre más del PRD, dos aspirantes enfrentados por la falta de claridad en las reglas del juego. Uno identificado con los chuchos y el otro, un personaje camaleónico identificado con quien tenga que identificarse. El resultado, la imposición de Pedro de León Mojarro por parte del Consejo Nacional. Basados en la ridícula aritmética Basave y con la intención de disminuir aún más la influencia de los “chuchos”, Rafael Flores fue despojado de su candidatura para dársela al exPRiista, sin importar que el proceso aleje a los que como yo, estamos renuentes a ejercer el voto efectivo solo por ejercerlo.

El PRD se ha alejado mucho de su origen, juegan a ser demócratas queriendo ser autoritarios y terminan no siendo nada. No es la primera vez que nombran a un expriísta emberrinchado como candidato por encima de un perredista, al parecer se ha instaurado una máxima que se repite en la selección de candidatos en muchas entidades, “solo el PRI puede derrotar al PRI”. No recuerdo que alguna le haya funcionado, no para ganar, sino para lograr un cambio.

El cambio de dirigencia no sirvió para un cambio de enfoque del PRD, el partido no surgió bajo la premisa de gobernar por gobernar, sino de lograr un cambio y ese cambio no se logrará siendo un partido sin definición, siendo una pésima copia del priísmo. No han aprendido que deben dejar paso al relevo generacional y si no existe es porque los han ahuyentado. Habrá jóvenes que seguirán en el partido esperando su oportunidad, pero cada día serán menos y tendrán menos posibilidades de ganar, seguirán siendo El PerDeRé.

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