blogs.elpais.com

La malsana enemistad

por Bruno Zarazúa

“La amistad y la enemistad proceden de la voluntad”

Séneca

La anhelada participación ciudadana a la que varios hacemos llamado, modestamente cada quien desde su trinchera, refiere a la aportación de propuestas de mejora en las políticas públicas y de iniciativas ciudadanas tanto en los congresos legislativos como al interior de las administraciones tanto federales, estatales y municipales; esto a través de los foros y distintos medios que ponen a disposición los encargados de la elaboración y ejecución de los planes en los distintos niveles de gobierno.

También se requiere participación de la ciudadanía en el escrutinio del destino y uso de los recursos, mediante los mecanismos de transparencia y acceso a la información pública. Este es un derecho constitucional, del cual muy pocos tienen conocimiento y por lo tanto somos minoría quienes hacemos uso de esta garantía, por fortuna es cada vez mayor la difusión que se hace y los gobiernos paulatinamente van avanzando hacia un gobierno abierto, a pesar de las resistencias que presenta por sí misma la inercia de la propia burocracia.

El apoyar activamente en alguna campaña política de cualquier candidatura y el ejercer el voto, son tal vez las más populares formas de participación. Esto debido a la gran promoción que obtienen las campañas políticas en tiempos electorales y también en razón del trabajo permanente que realizan los propios partidos políticos. Y en ocasiones también son las formas más apasionadas de participación.

El activismo político genera en la persona un sentido de pertenencia y empatía, ya que una candidatura es precisamente la representación de la población que comulga con un ideal, es decir, se incluyen a un proyecto que busca personalizar en un@ candidat@ las aspiraciones de la mayoría, ya que con esto se ejecutarán planes y programas para beneficio de toda la población independientemente de si simpatizan con el proyecto o no.

Tal vez sea por esta empatía que se genera la emoción que conlleva la inclusión y llevar la camiseta bien puesta. Pero esta emoción muchas veces es mal canalizada, sobre todo cuando es transformada en sentimientos negativos, como lo es el odio y el rencor, sentimientos que tristemente son fáciles de implantar en una población que en ocasiones ante la desesperación que causa la insuficiencia de oportunidades, encuentran una válvula de escape para su frustración en la denostación, en la difamación e incluso en la agresión. Si a esto le sumamos que existen personas que su única consigna es el buscar la confrontación para así causar temor en la población e intimidar incautos, favoreciendo a un clima de hostilidad que no resulta beneficioso para nadie, mucho menos en estos tiempos de violencia que se vive alrededor del mundo, donde lo último que deberíamos buscar es enemistar a la ciudadanía entre nosotros mismos.

Es muy cierto que en el pasado han acontecido lamentables sucesos que nunca debieron de haber sucedido, pero también es muy cierto como menciona Christopher James que no nos toca ser juzgados por una historia que no escribimos, l@s ciudadan@s que hem@s decidido  participar activamente en política, nos asumimos como los escritores del presente y del futuro y por eso hemos de ser juzgados. No es ignorar ni minimizar los sucesos que han lastimado a México, es reconociendo que debe de prevalecer la fuerza de la razón y nunca más la razón por la fuerza.

En este mismo sentido hago un llamado a detener esa campaña de odio, pues lo único que lograrán es extremar la polarización y causar malsanas enemistades entre la población, cada quien debe de ser valorado por sus propios actos. No por pertenecer a tal o cual partido somos un cáncer ni tampoco somos líderes mesiánicos.

Somos much@s quienes buscamos hacer las cosas bien, que estamos dispuestos de acabar con los letargos para transitar a un país próspero. Lo que necesitamos es paz, respetando el pensar de cada quien, no dejemos que la intolerancia nos ciegue, seamos más receptivos y escuchemos las propuestas. Que sea la razón y no la emoción quien tome las decisiones.

No me queda más que despedirme de ustedes agradeciendo su amable lectura, recordemos que no somos enemigos, en todo caso somos ciudadanos que buscamos de formas distintas un bien común. Seamos propositivos y más proactivos, pues juntos hacemos más. Hasta la próxima.

2 comments

  1. Coincido contigo, nadie debe abstenerse de involucrarse activamente en las acciones políticas por temor a represalias de terceros ya que a nadie le toca cargar con culpas ajenas, creo que ese temor lo único que provoca es mas renuencia en la ciudadanía y especialmente en los jóvenes, si no nos parece la forma de como se ha manejado y viene manejando el país, lo mínimo que debemos hacer es involucrarnos, el día que de se deje de juzgar a cualquier partido político y se involucre mas ciudadanía en las acciones políticas con actitud de concordia, ese día el rumbo de nuestro país dará un salto hacia el progreso!.

  2. Gracias por tu lectura Yair, es importante lo que mencionas “el día que se involucre más ciudadanía, ese día se dará un salto al progreso”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.