La inmensidad del mundo (Parte I)

Trajano lloró cuando se dio cuenta de la inmensidad del mundo. El águila de Roma no llegaría hasta el fin de la tierra. El hombre que nunca había llorado dejó caer sus lágrimas en el mar de Persia. El César que trajo nuevas glorias al Imperio, vio su propio cuerpo como una triste masa de músculos, apenas sostenida por unos huesos menos frágiles; las glorias del campo de batalla parecían quedar atrás, más cerca del pasado que del presente, glorias de polvo, gritos y sangre, en las que al galope o marchando junto con las legiones, el emperador desataba el infierno de la guerra.

Dacia, el recuerdo de aquel invierno que fue gentil y un Danubio cuyas aguas son el ensueño de una victoria. Hubo muchas bajas, pero la cruenta batalla se decantó hacia  los hijos de la loba. Las ricas minas de esa nación trajeron alivio para los romanos, sobre todo a los más pobres. Una recompensa por tantos hijos muertos y anteriores batallas fallidas. La sangre derramada contra el reino de Decébalo fue vendida a un alto precio; Trajano fue justo,  usó el oro para el bien del pueblo romano, haciendo parecer que la única seducción a la cual era vulnerable el Emperador, era la justicia; pero tampoco es que se privara de la voluptuosidad y los vicios del soldado, amaba beber y comer con desmesura. Probablemente las campañas bajo el mando de Domiciano le heredaron por costumbre dar rienda suelta a la carne, después de salvar la propia de la espada del enemigo.  Se embriagaba de vino y de triunfos, ambos resultado de una tarea bien realizada y  la paciencia.

El destino como Príncipe de Roma no fue una casualidad, tiempo antes la astucia y la valentía eran notables en el carácter y el modo de actuar de Trajano; a pesar de ser un general exitoso, supo escapar de la paranoia de Domiciano, quien ofrecía el cuchillo a modo de  recompensa a los hombres que mostraban virtudes suficientes como  poner en riesgo su permanencia en el poder. Era una época en la que las conspiraciones no eran ideas descabelladas, ni tampoco miedos sin fundamento, pero lo notable de Trajano daba firmeza a lo que se habló de él en las guerras contra los Partos. Tal vez alguna vez se le vio con recelo, no obstante lo hábil como guerrero  y su talento militar le generaron lealtad por parte del ejército, atentar contra su vida no hubiese sido un movimiento inteligente.

One comment

  1. Disfrute esta lectura por motivos tanto literales como personales. Como un individuo de imaginación muy estimulada, pude imaginar el ambiente y los eventos descritos en este fragmento. Las descripciones y el buen uso de palabras hicieron placentero el visualizar las ponderaciones de este general romano. Puede saborearse la buena redacción en este texto.

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