Oaxaca, la nueva barbarie

Por Rogelio Cárdenas Vargas

Nuevamente la violencia vuelve a ocupar los medios de comunicación y nuevamente surge el falso debate sobre las acciones emprendidas por el gobierno federal para reprimir la manifestación de las inconformidades. Tristemente nos estamos acostumbrando a escuchar voces que defienden la barbarie cometida por las autoridades de nuestro país, olvidando que son los responsables de salvaguardar el orden y hacer cumplir las leyes constitucionales.

Sin embargo esto parece no importar en un sector de la sociedad que en lugar de condenar el uso de la violencia para reprimir las inconformidades de sectores sociales distintos a ellos, aplauden y en ocasiones manifiestan la intolerancia arraigada en nuestra sociedad. 

No se trata de debatir si la reforma educativa es viable o no, ni siquiera si las acciones emprendidas por la CNTE son las ideales para que sus demandas sean escuchadas y permeen en la sociedad. Ese es el falso debate de esta nueva barbarie, es un asesinato de estado, son ejecuciones sumarias en donde sin juicio legal de por medio se ejecuta una pena de muerte. Lamentablemente no es algo nuevo, se está convirtiendo en una constante en el gobierno de Peña Nieto y las declaraciones vertidas desde el poder central no dan visos de que la barbarie hacia los disidentes vaya a tener un fin.

Mal hacen los que aplauden la barbarie justificando que la CNTE es un nido de delincuentes que tenían asfixiado a Oaxaca, si son delincuentes que se les lleve ante las instancias correspondientes y sin evidencias fabricadas sean juzgados como es de esperarse en cualquier nación en donde se respete el estado de derecho. Pero es México y aquí el derecho es muy chueco, las evidencias se fabrican y los juicios se llevan a cabo en las redes, los medios de comunicación y en algunos casos, en la mente perversa de algún jefe de seguridad que impunemente ordena disparar en contra de civiles, asesinando a los que debería proteger, violentando la ley que debería hacer cumplir.

Mas muertos en un país que no deja de enterrar a su gente, que no deja de buscar desaparecidos, que no deja de expulsar sueños, esperanzas, ilusiones. Justificar la barbarie es la muestra inequívoca que la sociedad está rota completamente y así no podremos luchar contra la corrupción y la impunidad, debemos reaccionar y volver a exigir el respeto a los derechos empezando por aquellos que están cobrando para hacerlo. No nos sumemos a la barbarie, un asesinato es un asesinato y es más grave si es en manos de la autoridad.

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