La naturaleza que llevamos dentro

Andrea Mantecón

El psicólogo alemán Erich Fromm en 1964 propuso el término Biofilia para describir la atracción que sentimos a todos los seres vivos. Algunos años más tarde, Edward O. Wilson en su libro Biofilia (1984) buscó explicar este deseo de estar conectados a la naturaleza ligándolo al proceso evolutivo humano. Wilson argumenta que la supervivencia de los humanos en algún momento dependió de encontrar un ambiente con acceso a agua, alimentos, refugio y protección. Indicadores de que un ambiente era apto podían ser cuerpos de agua, vegetación exuberante o la posibilidad de un refugio de depredadores o un escondite desde donde pudieran cazar presas. Aquellos individuos que pudieran reconocer estas características en un lugar eran más propensos a sobrevivir.

Como concepto, esta teoría ha sido generalmente aceptada, sin embargo sólo con la tecnología reciente se ha podido estudiar el tema más a profundidad. En los pasados 40 años, científicos y diseñadores han estado estudiando la conexión de la naturaleza con el cerebro y el cuerpo humano encontrando una conexión cableada.

Estudios como el de Roger Ulrich comenzaron uno a uno a determinar patrones claros. Ulrich analizó los datos de recuperación de pacientes en cuartos de hotel con y sin ventanas y comprobó que los pacientes en cuartos con vistas a la naturaleza se recuperaban más rápido, con menos comentarios negativos y menos necesidad de analgésicos fuertes. Por otro lado, en la Universidad de Washington, Peter H. Kahn encontró que vistas a la naturaleza reducían la presión más rápido que los de una pantalla con una imágen de la naturaleza, y que la pantalla la reducía más que ninguna vista.

Más y más hallazgos continúan demostrando el poder de la naturaleza en nosotros y considerando que en promedio los americanos pasan 90% de su tiempo en espacios interiores (1) y hay evidencia para pensar que la situación es similar en el resto del mundo (2), la importancia de mantener los espacios conectados con la naturaleza es imperativa.

Recientemente, Terrapin Bright Green, una firma de consultoría y planeación ambiental generó un documento donde se enlistan 14 patrones del Diseño Biofílico, basados en los experimentos de distintos investigadores y universidades. La lista incluye los beneficios que cada patrón genera, que van desde la reducción de la presión arterial, reducción de las hormonas del estrés, y mejoras en la concentración y el desempeño cognitivo, hasta el impacto positivo general en la actitud y felicidad. Los patrones, están divididos en tres clases:

La naturaleza en el espacio

Referente al contacto con la naturaleza viva.

  1. Conexión visual con la naturaleza
  2. Conexión con la naturaleza (no visual)
  3. Estímulos sensoriales
  4. Sensación térmica y flujo de aire variables
  5. Presencia de agua
  6. Luz dinámica y difusa
  7. Conexión con los sistemas naturales

Naturaleza análoga

Referente al diseño que semeja a la naturaleza formalmente y a través de la paleta de materiales.

  1. Formas y patrones biomórficos
  2. Conexión Material con la Naturaleza
  3. Complejidad y orden

Naturaleza del espacio

Referente al diseño que semeja a la naturaleza conceptualmente en los espacios, como una cueva, o una montaña, o inclusive un lugar seguro dentro de un ambiente con riesgo, como un puente.

  1. La perspectiva
  2. Refugio
  3. Misterio
  4. Riesgo y peligro

Esta compilación de los esfuerzos que se han realizado por años y por distintas personas e instituciones funciona como un marco de referencia para diseñadores y usuarios y busca que eventualmente el diseño de espacios sea responsable en mantener una conexión saludable entre las personas y la naturaleza contribuyendo en su máximo potencial a la salud y bienestar de las personas que los habitan.

Ya sea como diseñadores o como usuarios de un espacio, es importante entender la necesidad antropológica de estar en contacto con la naturaleza. No se olviden de las ventajas físicas de organizar sus escritorios de manera que puedan ver el cielo, escuchar los pájaros o sentir el aire. De sentarse a tomar un café en el patio, de abrir las ventanas y dejar al aire correr. De generar espacios con cuevas y recovecos, con detalles que semejen a la naturaleza, con curvas que los envuelvan y materiales que los aterricen.

Foto: Grace Farms, SANAA

Referencias:

  1. Kepleis NE, et al. (2001) The National Human Activity Pattern Survey (NHAPS): A resource for assesing exposure to environmental pollutants. J. Expo Anal Environ Epidemiol.
  2. Ott WR (1989) Human activity patterns: A review of the literature for estimating time spent indoors, outdoors, and in transit. Proceedinds of the Research Planning Conference on Human Activity Patterns, EPA National Exposure Research Laboratory.

Fuentes:

  1. Terrapin Bright Green. 14 Patterns of Biophilic Design, Improving Health and Well Being in the built Environment.
  2. Peter H. Kahn et al. The Human Relation With Nature and Technological Nature.
  3. Edward Clark, Christopher Flint Chatto. Biophilic Design, Strategies to generate wellness and productivity.
  4. Roger S. Ulrich. (1984) View through a window may influence recovery from surgery.

 

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