Los delfines y el verano

Ale Rodríguez

El verano terminó oficialmente en mi corazón hace tres semanas. Tristemente en esta época del año el ocaso se avecina a temprana hora de la tarde y mi corazón se sienta triste a contemplarlo. Tengo tres días intentando estirar un poco los huesos para alcanzar más altura, esto lo constato porque la resistencia al cambio me está doliendo bastante, lo significativo que es “madurar” considerándolo como un proceso interminable hace que la transformación constante de tu ser otorgué un poco de sabor a la vida.

Todos los cambios son saludables, impredecibles y en ocasiones dolorosos pero el arte de llevar con éxito estas consumaciones proviene de reinventarnos como mejores personas frente a estos eventos e ahí la conclusión de que uno “madura”.

La vida es circunstancial, en ocasiones es divertida otras veces exhaustiva, a veces estás con las personas correctas y a veces esas personas se tienen que despedir de ti, independientemente de personas, lugares, mascotas u objetos nosotros deberíamos vivir  sin apegos, con la única convicción de disfrutar cada instante, vivir el presente y evitar estar pensando en el futuro pues hacer esto significa el desperdicio de la vida; gracias a que el mundo gira nosotros cambiamos dependiendo desde que ángulo geológico lo apreciemos, premisas como “soltar, seguir caminando, no voltear hacia atrás ni para agarrar impulso, jamás arrepentirse de las decisiones tomadas” suceden todo el tiempo es parte de formar carácter personal, esto no evita el dolor ni la dificultad de crecer cabe mencionar, sin embargo cuando las cosas son para ti ahí estarán, si definitivamente no eran destinadas a hacerte un bien naturalmente se quitarán del camino al final de cuentas somos lo que recordamos no necesariamente lo que vivimos. Existen excepciones mayores que indican lo contrario y confirman la regla anterior, por ejemplo yo no quería separarme de dos almas, quería ser muy egoísta y mantenerlas cerca de mi para siempre, el error fue que olvidé, que al igual que yo, ellas son seres libres y pertenecen a otro cuerpo que a diferencia del mío no puedo controlar, no tengo la certeza de saber si en su debido momento hice todo lo que me correspondía por contribuir con su riqueza personal, lo que si tengo garantizado es que obtuve mucho amor y aceptación, de ese bienestar conjunto que te hace sentir completo, por lo tanto esta jugada de la vida de alejarnos significó que el cambio y la separación en su proceso natural sería bueno y no necesariamente porque fuéramos un mal intrínseco de eso se tratan las amistades de fortalecerse mutuamente; aceptándose en las buenas y en las peores condiciones, de jamás juzgar y si tienes la voluntad de ser “amiga” o “amigo” entonces te comprometes a aceptar fervientemente la relación que se avenía, los lazos que uno tiene con un amigo se basan en confianza, respeto y comprensión, existe química para logar hacer los momentos compartidos los mejores y la bilateralidad de estas relaciones consiste en crear memorias para atesorarlas por siempre en el corazón, nunca recuerdos, esos pueden caber en rincones comunes nada especiales, las memorias en cambio se atesoran para siempre.

En este desinterés por conveniencia cabe preguntarse si cuando conoces a alguien eres agradecido por la coincidencia de haberse posicionado en el mismo lugar y tiempo, sean o no almas gemelas eso en realidad no importa, porque los complementos existen por sus infinitas variables personales. Dicen que las amistades verdaderas son las que duran para siempre, pero ¿Cómo garantizar eso? El paso del tiempo otorga el beneficio de la duda y si esas almas continúan a tu lado aunque vivan en diferentes circunstancias, ellas son las indicadas para compartir lo más intimo y personal de tu esencia, de otra manera significó que el destino las puso de frente en específico tiempo y lugar a manera de construcción personal momentánea, es aquí donde el desinterés cobra importancia y la autenticidad personal nos distinguirá hasta el final de cara a esas personas especiales con las que estuviste constituyendo una memorable y finita institución. Me niego a que mi verano se terminé porqué con el final de está época muchas cosas se cuestionan en mi persona de ahí el dolor por estirar los huesos, sobretodo que después del verano las personas cambian sus hábitos y las almas tienden a separarse, pero sin el cambio y la resistencia a este la vida sería sumamente aburrida, invariablemente y por el momento todas la risas compartidas, los momentos vividos, los lugares recorridos y los incidentes ocurridos quedan depositados en la memoria y si uno sabe apreciar esos regalos vivirá de lo aprendido a su lado y lo aplicará para bien personal en futuros encuentros.

Deseando luz y amor esperando volvernos a encontrar no hay cabida para un extrañar, es mejor cantar así como los delfines en su inteligente sistema de comunicación a base de ondas sonoras, si esto sirve como expresión de amor así mismo será tomado.

One comment

  1. Ale: no de de imprionarmé lo detallado que escribes, si has leído alguna vez al Marquez de Sade (jajaja) por su buena escritura es tu día Nena. No puedo agradecerte lo bien que hiciste en este plegado estoy íntimamente ligada al verano, al amor, a la amistado pura ciega y amoroso también eterna, porque no? Es lo mejor que he leído en años (jajaja) en serio me río porque si exagere, obvio no exagere, mi reina chula, ti amo!!!

    Ame, ame esta intuición tan vivaz y lucida Nena, divina!!!!

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