“Estoy bebiendo estrellas”

ANDREA PÉREZ CASTILLO.

Buen día amigos catadores nos volvemos a encontrar en otro viernes de vinos en voces cruzadas.

¿Qué tal pinta el invierno? A que se antoja un buen vino con este clima ¿verdad?

“Estoy bebiendo estrellas” esto fue lo que dijo el monje dom perignon cuando bebió por primera vez un champagne.

Ya que estamos en fechas de beber “burbujas”, hoy amigos, hablaremos de los vinos de aguja y vinos espumosos, aprenderemos que son dos cosas totalmente diferentes.

¿Comenzamos?

Los vinos de aguja son aquellos vinos que tienen una sobre presión de entre 1 a 2.5 bar de presión a 20°C ¡es una presión súper bajita! Lo que observaremos al abrir una botella de este vino será el desprendimiento del gas con alguna burbujitas pero sin hacer mucho show, osea no hace tanta espuma.

Esta presión puede obtenerse de dos formas distintas, una de ellas es conservando el carbónico generado durante la fermentación alcohólica y la otra forma es siendo añadido artificialmente a un vino base, un vino seco.
En cambio cuando hablamos de vinos espumosos, son aquellos vinos que tienen una presión digamos importante, la presión es mayor que 3.5 bar a 20°C.

Pero estos vinos ¿Cómo es que generan esa presión y esa cantidad de espuma? Lo más común es que la obtengan de una segunda fermentación de sacarosa agregada en un vino base es decir a un vino seco, tranquilo.
Los espumosos más conocidos en el mundo, elaborados de la manera tradicional, con una segunda fermentación en botella tenemos a: el cava y el champagne.

¿Qué les parece? ¿Interesante verdad?

Y ahora la recomendación: la temperatura de servicio debe ser baja, baja me refiero a entre 5 – 8 grados centígrados para tener la experiencia de “beber estrellas”. La temperatura baja, hace que además de percibir mejor todo lo que nos quiere expresar el vino, no se pierdan taaaan rápido las burbujas.

Catadores… ¡Felices fiestas!

Cheeeeeeers!!!!!!!

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