Arquitectura y Bacardí

Por Andrea Mantecon

Para Claudia y su Bacardí,
para Edgar y su Mies Van der Rohe
y para Stephanie, mi cubanita preferida.

Estoy segura que la palabra Bacardi tiene aunada para cada uno una memoria distintiva, pero pocos saben que cada botella del suave ron que a muchos nos ha hecho pasar noches enteras bailando viene cargada de lucha por libertad, arte, arquitectura y sentir cubano.

La compañía, que ahora es la más grande empresa familiar de bebidas alcohólicas, fue fundada en Cuba en 1862 por Facundo Bacardí Massó, quien refinó la bebida preferida de obreros, marineros e isleños logrando un ron suave para todos. En 1868 sus hijos Emilio y Facundo apoyaron públicamente la insurrección independentista y Emilio, antiimperialista y progresista, después de varios encarcelamientos fue exiliado de Cuba por pelear en la armada rebelde en contra de España.

La primera pelea por la independencia cubana duró diez años y no logró su cometido, pero años más tarde en 1895 el pueblo volvió a levantarse en armas. Esta vez, Estados Unidos peleó también y Cuba logró la independencia de España. Los soldados americanos y rebeldes cubanos que celebraban en un bar tomando Bacardí bautizaron la bebida acompañada de refresco de coca como La Cuba Libre.

En la Cuba libre, Emilio Bacardí fue el primer alcalde republicano de Santiago de Cuba quien además de pavimentar gran parte del casco urbano y extender la electrificación ciudadana, impulsó fuertemente las artes, la literatura y la arquitectura.

La familia Bacardí conoció al arquitecto Mies Van der Rohe en 1929 en la exposición Internacional de Barcelona donde los dos ganaron premios, Mies por su pabellón y Bacardí por su suave ron. En 1957, el entonces presidente de la compañía José Bosch contrató a Mies para diseñar la oficina central de la empresa en Santiago de Cuba y una planta en la ciudad de México. Bosh le dijo al arquitecto que quería una oficina sin paredes, donde todos pudieran verse unos a otros.

En 1960 se desató la revolución cubana que buscaba derrocar a Fulgencio Batista quien había instaurado una dictadura militar. La familia Bacardí apoyó la revolución, sin embargo cuando esta triunfó y el poder comunista comenzó a radicalizarse, la relación del régimen con la familia Bacardí cambió. Al nacionalizarse las empresas, la familia Bacardí tuvo que exiliarse y encontrar una nueva ubicación para su sede central. El diseño del arquitecto Mies Van der Rohe no pudo construirse en Santiago de Cuba y fue años más tarde que un proyecto similar vió la luz en Berlín, y que ha sido aclamada por muchos como la obra maestra de Van der Rohe.

Bacardí logró conservar su marca internacional pero perdió fábricas y cultivos y la familia exiliada de Cuba, construyó oficinas en Miami, Bermuda, Puerto Rico y México, y en cada una manifestó su amor por las artes y por Cuba. En 1960 se completó el diseño de Mies Van der Rohe para las oficinas administrativas de Bacardí en México. El proyecto, un clásico del arquitecto es un volumen de cristal suspendido en dos grandes volúmenes recubiertos de mármol y columnas delgadas de acero.

Mientras tanto en Palo Alto, Puerto Rico el arquitecto cubano Enrique Gutiérrez y el puertorriqueño Luis Saenz le agregaron a las oficinas de Bacardí un pabellón de concreto soportado sólo en cuatro puntos para celebrar el centenario de la empresa. La delgada superficie se compone de dos paraboloides hiperbólicas que actúan de manera óptima estructuralmente. 

En 1963, Gutiérrez diseñó también el edificio de Bacardí en Miami que se ha convertido en uno de los íconos de la ciudad. El edificio presenta un mural pintado en las fachadas de azulejo por el artista brasileño Francisco Brennand y convierte al proyecto en una mezcla perfecta entre modernismo y artesanía.

Algunos años más tarde se agregó al primer edificio un segundo pabellón, un volumen suspendido en un soporte central con vitrales en las cuatro fachadas. Este pabellón, referido a veces como la cajita de joyas, es una continuación del maridaje de arte delicado y geometría moderna.

La familia Bacardí le dió a Miami uno de sus más bellos iconos, a México su único edificio del gran Mies Van der Rohe, a Cuba una lucha constante por libertad y al mundo le transmitió su amor por Cuba y la expresión. ¡Salud por las buenas noches de Bacardí y su legado al mundo!

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