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El país triste

Alejandra Rodríguez

A mi tampoco me sorprenden los resultados electorales de este pasado martes; Estados Unidos es y ha sido un país retrógrada y racista desde siempre, lo que es cuestionable hoy por hoy es la actitud en respuesta que estamos tomando todos los afectados por esta decisión democrática.

Esta mañana despertar en territorio americano con la noticia sobre el nuevo presidente electo que liderará a esta potencia mundial, me dejó ese amargo sabor de boca que provoca una mala pasada por la vida. Al visualizar gráficamente el pensamiento mayoritario de los ciudadanos americanos sobre la poca apertura que tienen al extranjero, hoy contemplé a un país triste… ironías de la vida: siendo mexicana, la tristeza por los desastres nacionales ya no me tendrían que sorprender en este punto de la vida, lo cual no es que sea un conformismo al pésimo estado en el que se está gobernando mi país y que esto signifique mi inmunidad al dolor por México. No, más allá de la sorpresa que a las 3:00 am se pudo anunciar, esta mañana al salir a la calle la gente se veía decepcionada, hoy no fue un día cualquiera, melancolía y decepción reinaban en el aire, un sentimiento generalizado, aún y con todo su triunfo, los votantes republicanos estaban desubicados, ellos también te miraban con un tono de vergüenza . Creo que no saben como explicarse ni a si mismos la decisión que han tomado, no saben entonces con que ojos mirar a las personas que están votando por sacar de su país, esas personas que viajan en el metro junto a ellos, con quienes comparte la tierra y el aire, compañeros de trabajo, amigos, vecinos y sin palabras ni gestos su sola presencia les hace saber que se tienen que retirar de su amada nación por ser inmigrantes de cualquier otra raza que a su líder no le parece positiva para volver a hacer “América, la mejor nación”.

Por eso es que hoy contemplé un país triste, desde afuera con otra perspectiva. Yo me voy, yo solo estuve de visita, yo ni siquiera tengo un estatus migratorio que me involucre en circunstancias políticas y de orden público en Estados Unidos, yo soy mexicana, me concierne el empoderamiento de mi gente, de mi economía, de mi hogar; consumiendo local, uniendo fuerzas, informándonos para elegir con criterio, educarnos para crecer como ciudadanos, dejar de compararnos con el vecino que probablemente esté más podrido internamente que nosotros, crecer en valores no en consumismo, no olvidar toda la sangre que se ha derramado injustamente y de esta manera, con hechos, no palabras, demostrar los errores que tienen las declaraciones que el futuro presidente o cualquiera de sus seguidores podrían emitir con fundamentos racistas o xenofóbicos; por eso es que miro desde afuera a todos estos ciudadanos “americanos”, como se hacen llamar egocéntricamente, ya que América es una sola y todos los habitantes de este continente somos americanos; sus rostros sólo ejemplifican tristeza y dolor. Algunos saben que su voto fue un grito desesperado y carente de criterio, sin embargo, el ambiente en la ciudad sigue siendo triste, muy triste.

En absoluto me sorprende lo que está sucediendo, los estadounidenses están cansados de nosotros, hablo de mi raza por no generalizar sobre los 40.4 millones de migrantes que habitan esta nación; están hartos de que vengamos a “trabajarles” sus bienes, nos regocijamos en decir que la creciente economía de esta potencia mundial es impulsada, primordialmente por la mano de obra hispana, pero ¿quién les pidió que vinieran a trabajar a este país en primer lugar? Mejor vayan a sus respectivos países y ahí aporten, trabajen hagan patria, lo que los gringos quieren es recuperar su país, pero vivimos en un mundo de ironías dónde el hermano, el paisano es nuestro peor enemigo y el primero que desfila en la oposición contra su raza, con aires de soberbia y por encima de su propia sangre solo por la seguridad que les otorga un papel o un estatus migratorio, por estas y otras muchas razones es que nosotros tenemos parte de la culpa en que este fenómeno político halla sucedido en estas elecciones. Con esta opinión pública que está rondando las redes sociales o noticieros y que de nada sirve que la compartamos, la publiquemos y redactemos palabras hermosas de cambio si no estamos dispuestos a realizar una transformación desde la humildad y honestidad de nuestras necesidades como países hispanos. Trump ganó la presidencia, eso nos deja un mensaje claro, ellos los estadounidenses no nos quieren aquí, ¿qué más ejemplo necesitamos para entender que nuestra vida es en nuestro país y no en el ajeno?.

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Quizá la tristeza que hoy presenciaba en las calles se deba a la crisis económica, a la incertidumbre que les ocasiona un gobernante con nula experiencia política, al miedo que les provoca a todos los indocumentados su próxima salida del país, podría ser también la decepción de ver que un ser humano proponga barreras y límites físicos para separar la unidad social cuando masas se reúnen en pro de la libertad e igualdad, o quizás razón suficiente para pensar que ahora será mejor visto el acoso sexual a las mujeres y muy probablemente este miedo se ve influenciado en que en su mandato hará más ricos a los ya adinerados; los especialistas en política, economía, antropología y demás estudiosos me podrán corregir en absolutamente todas mis palabras aquí propuestas, esto es meramente una opinión pública inspirada en una vivencia personal desde el sentimiento compartido con la humanidad que radica en este poderoso país; sólo quise comunicar el sentimiento de tristeza que fue protagonista en este día histórico en la vida de todos los americanos, las calles silenciosas y los rostros cabizbajos dieron margen a la decepción comunal.

Otoño

Alejandra Rodríguez

Creo que mi vida cíclica ha sido determinada por el otoño, siempre es en esta estación del año cuando decido soltar, cerrar, dejar ir, volver a comenzar y establecer nuevos objetivos; ni siquiera sé por qué espero hasta esta época para ultimar mis agasajes emocionales, quizá sea el frío que comienza a escabullirse por los huecos que hay entre la puerta y el piso quien me susurra inspiración o podría ser ese particular aroma que tiene el viento el que estremece a mi corazón, quizá sean todas esas bellas tonalidades que adquieren los árboles al irse secando sus hojas lo cual visualmente me provoca un acercamiento al confrontamiento personal, no lo sé, lo único que tengo claro es que sucede y es en está precisa época.

Me proyecto como esas hojas caídas por el paso del tiempo; aquellas que no envejecen si no que están terminando su estadía en lo alto del árbol y ahora danzan en libertad siguiendo el ritmo del viento, quien por medio de varios discursos persuasivos las lleva a terminar su feliz viaje en el suelo y como ellas, sin adherencia, me creo en el interior la necesidad de tomar decisiones.

El tiempo es mucho más poderoso que nosotros, nunca valoramos ésto porque vivimos paralelo a él y sentimos que todo lo podemos controlar con el menester prestado de su transcurrir a nuestro favor, nos confiamos de que lo tenemos a disposición pero no medimos la realidad finita de ésto y las circunstancias pueden cambiar en cualquier momento, así sin aviso previo las hojas comenzaron a bajar su mirar desde lo alto; para nosotros sucede lo mismo, consecuentemente nuestros ciclos van concluyendo pero quizá necesitemos un tiempo y espacio determinado para hacerlo consiente, como me sucede a mi, que hasta la llegada del otoño es cuando medito los porqués y cómos de mis conclusiones cíclicas.

Disfruto del otoño por sus colores naranjas, esa belleza que maquilla las calles es disfrutable y efímera, pero sobretodo me gusta porque al apreciar este desapego natural por la vida mi mirada se convierte en un parteaguas mental en donde sintetizo pensamientos y los convierto en desenlaces para mejorar, crecer, seguir adelante y prepararme para el invierno tan crudo, tan solitario que se avecina; porque, de ser posible, el superar al siguiente invierno entonces la primavera será una delicia y esta apetencia especial radica en que es una época para destinarme tiempo, tiempo para pensar cómo estoy, cómo he hecho hasta ahora; contrapuesto a lo que debería ser todo el año, pero hay algo en el aire otoñal que me inspira a hacerlo, me incita a tomarme un momento para reflexionar sobre mi propia existencia; es ahora cuando estoy lo suficientemente en contacto con mi propio corazón y alma para saber cómo me siento y para saber cómo expresarlo.

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Cada quien tiene el amor que NO merece

Alejandra Rodríguez

Siempre nos preguntamos por qué no tenemos lo que queremos, en realidad esa ecuación no funciona así, lo que se nos otorga en la vida se acepta porque es lo que merecemos, bueno o malo se aprende a vivir con lo que hay porque eso que obtienes es fruto de tu comportamiento anterior y con una mentalidad positiva frente a la vida todo puede ser sumamente disfrutable, en realidad solo necesitamos de nosotros mismos para vivir; solos nacimos y solos nos vamos a ir; nadie es indispensable pero nos gusta ser sociales y compartir, lo cuál es completamente válido, solo hay que saber hacerlo para aceptar completamente lo que obtenemos.

En cuanto al amor hacemos que suceda lo contrario, nunca estamos conformes con nuestras relaciones sentimentales y constantemente nos preguntamos ¿Por qué? Resulta que nuestro sistema neuronal que conecta el raciocinio con el corazón viene defectuoso de fábrica o al menos eso me gusta pensar al respecto de esta fallida funcionalidad humana para poder comprender por qué los seres humanos volvemos tan complejo todo cuando se trata simplemente de mostrar los sentimientos y compartir el amor personal con otra persona a fin.

 Las cosas son simples, me gustas, te gusto, seamos felices dejémonos de prejuicios y etiquetas, construyamos una vida compartiendo nuestras diferencias y enriqueciendo nuestras almas; pero NO, no conformes con esta simple fórmula nos auto saboteamos constantemente.

La raíz de esta complejidad es que nunca sabremos a ciencia cierta quien es la persona indicada para nosotros y nos obstinaos tanto con la idea de encontrar a esa “media naranja” que terminamos fracasando en el amor porque tenemos en incorrecto los fundamentos para elegir una pareja y todo por seguir esquemas sociales establecidos en nuestra mente, entonces los que no queremos encasillarnos en este vaivén de conceptualizaciones adquiridas nos toca vivir al día, disfrutar con quien puedas estar en ese momento y buscar la felicidad en el presente, de otra manera solo frustrarás más tus vivencias por estar buscando a ese ideal para ti que quien sabe y exista realmente.

Aunado a esto, nuestro criterio defectuoso asume y categoriza a las personas en el error y el claro ejemplo de ello es que cuando estamos envueltos en un lío amoroso lo comenzamos aventando una bola pequeña de nieve para iniciar el juego y termina convirtiéndose en una avalancha imparable que en muchas ocasiones nos sobrepasa; es muy común escuchar que “Cuando tu quieres no te quieren, cuando te quieren tu no quieres y cuando se quieren no se puede” ¿Nunca les ha sucedido que tienen a la persona perfecta frente a sus ojos, esta les corresponde en amor e interés y por alguna razón no pueden estar juntos? Es como si el destino conspirara contra nosotros y nos quisiera ver fracasados para siempre; también ocurre que cuando llega una persona a tu vida y te trata como lo mejor que le ha sucedido jamás y quiere hacer hasta lo imposible por hacerte feliz, toda esta belleza ocurre precisamente con la persona que no te gusta, la que no te llena, no te satisface y no le ves un futuro a tu lado. EL peor de todos estos ejemplos es cuando tu estás del otro lado de la moneda, esa persona que admiras, piensas que es todo para tu vida y quieres volcar tu ser completo frente a ella para demostrarle lo perfecto que podrían ser juntos, hasta dejas de ser tu propia prioridad para llamar su atención, buscas cualquier pretexto para sobresalir buscando agradarle y precisamente esa persona por la que tu estas dispuesta a todo es la que no te quiere en su vida, no eres el “ideal” y simplemente te rechaza, estas ironías suceden todos los días aunque parezcan leyes absurdas de Murphy; suceden porque desde nuestra concepción idealista tenemos todos los conceptos acerca del amor mal tergiversados, por eso es que les comentaba que nuestra parte afectiva del cerebro viene con defecto de fábrica ya que todas estas ideas se nos impusieron desde la infancia, crecimos con este aprendizaje de insatisfacción permanente frente a las relaciones amorosas y no pudimos establecer otro criterio frente a ellas, buscamos estereotipos irreales e inalcanzables, por eso nuestros objetivos amorosos están mal planeados y por lo tanto fracasamos, algunos estudios revelan que de lo contrario nos aburriríamos y por eso necesitamos estar reinventándonos constantemente, en mi poca y no amplia comprensión del tema estos esquemas significan que al ser humano le gusta sufrir, complicarse la vida reinventándose para no “aburrirse” y como no le basta hacerlo para si solo involucra a otros, a quienes termina lastimando o hasta declarando guerras de odio de por vida; hay muchas maneras de reinventarse para lograr la satisfacción personal, no necesariamente debemos de estar buscando imposibles y todo esto provocado por pequeñeces que por no ser honestos con nosotros mismos sobrellevamos y terminamos rodando en esta avalancha imparable a la que conocemos hoy en día como amor.

 

 

Los delfines y el verano

Ale Rodríguez

El verano terminó oficialmente en mi corazón hace tres semanas. Tristemente en esta época del año el ocaso se avecina a temprana hora de la tarde y mi corazón se sienta triste a contemplarlo. Tengo tres días intentando estirar un poco los huesos para alcanzar más altura, esto lo constato porque la resistencia al cambio me está doliendo bastante, lo significativo que es “madurar” considerándolo como un proceso interminable hace que la transformación constante de tu ser otorgué un poco de sabor a la vida.

Todos los cambios son saludables, impredecibles y en ocasiones dolorosos pero el arte de llevar con éxito estas consumaciones proviene de reinventarnos como mejores personas frente a estos eventos e ahí la conclusión de que uno “madura”.

La vida es circunstancial, en ocasiones es divertida otras veces exhaustiva, a veces estás con las personas correctas y a veces esas personas se tienen que despedir de ti, independientemente de personas, lugares, mascotas u objetos nosotros deberíamos vivir  sin apegos, con la única convicción de disfrutar cada instante, vivir el presente y evitar estar pensando en el futuro pues hacer esto significa el desperdicio de la vida; gracias a que el mundo gira nosotros cambiamos dependiendo desde que ángulo geológico lo apreciemos, premisas como “soltar, seguir caminando, no voltear hacia atrás ni para agarrar impulso, jamás arrepentirse de las decisiones tomadas” suceden todo el tiempo es parte de formar carácter personal, esto no evita el dolor ni la dificultad de crecer cabe mencionar, sin embargo cuando las cosas son para ti ahí estarán, si definitivamente no eran destinadas a hacerte un bien naturalmente se quitarán del camino al final de cuentas somos lo que recordamos no necesariamente lo que vivimos. Existen excepciones mayores que indican lo contrario y confirman la regla anterior, por ejemplo yo no quería separarme de dos almas, quería ser muy egoísta y mantenerlas cerca de mi para siempre, el error fue que olvidé, que al igual que yo, ellas son seres libres y pertenecen a otro cuerpo que a diferencia del mío no puedo controlar, no tengo la certeza de saber si en su debido momento hice todo lo que me correspondía por contribuir con su riqueza personal, lo que si tengo garantizado es que obtuve mucho amor y aceptación, de ese bienestar conjunto que te hace sentir completo, por lo tanto esta jugada de la vida de alejarnos significó que el cambio y la separación en su proceso natural sería bueno y no necesariamente porque fuéramos un mal intrínseco de eso se tratan las amistades de fortalecerse mutuamente; aceptándose en las buenas y en las peores condiciones, de jamás juzgar y si tienes la voluntad de ser “amiga” o “amigo” entonces te comprometes a aceptar fervientemente la relación que se avenía, los lazos que uno tiene con un amigo se basan en confianza, respeto y comprensión, existe química para logar hacer los momentos compartidos los mejores y la bilateralidad de estas relaciones consiste en crear memorias para atesorarlas por siempre en el corazón, nunca recuerdos, esos pueden caber en rincones comunes nada especiales, las memorias en cambio se atesoran para siempre.

En este desinterés por conveniencia cabe preguntarse si cuando conoces a alguien eres agradecido por la coincidencia de haberse posicionado en el mismo lugar y tiempo, sean o no almas gemelas eso en realidad no importa, porque los complementos existen por sus infinitas variables personales. Dicen que las amistades verdaderas son las que duran para siempre, pero ¿Cómo garantizar eso? El paso del tiempo otorga el beneficio de la duda y si esas almas continúan a tu lado aunque vivan en diferentes circunstancias, ellas son las indicadas para compartir lo más intimo y personal de tu esencia, de otra manera significó que el destino las puso de frente en específico tiempo y lugar a manera de construcción personal momentánea, es aquí donde el desinterés cobra importancia y la autenticidad personal nos distinguirá hasta el final de cara a esas personas especiales con las que estuviste constituyendo una memorable y finita institución. Me niego a que mi verano se terminé porqué con el final de está época muchas cosas se cuestionan en mi persona de ahí el dolor por estirar los huesos, sobretodo que después del verano las personas cambian sus hábitos y las almas tienden a separarse, pero sin el cambio y la resistencia a este la vida sería sumamente aburrida, invariablemente y por el momento todas la risas compartidas, los momentos vividos, los lugares recorridos y los incidentes ocurridos quedan depositados en la memoria y si uno sabe apreciar esos regalos vivirá de lo aprendido a su lado y lo aplicará para bien personal en futuros encuentros.

Deseando luz y amor esperando volvernos a encontrar no hay cabida para un extrañar, es mejor cantar así como los delfines en su inteligente sistema de comunicación a base de ondas sonoras, si esto sirve como expresión de amor así mismo será tomado.

El factor cambio

Ale Rodríguez

Los cambios duelen, crecer duele, el amor duele; ¿Qué no duele en esta vida?

Quiero pensar que el tomar decisiones es algo fundamental del ser humano, que al ser un proceso común, frecuente y necesario, debería ser fácil y sin dolor, entonces ¿por qué es tan complicado?

De eso se trata la vida, de vivirla y para lograrlo hay que arriesgar. Bien dice el sabio refrán: “El que no arriesga, no gana” pero qué tan atrevidos somos como para decidir apostarle a lo desconocido, a lo incierto, a lo que está fuera de nuestra zona de confort, es ahí donde el miedo nos preocupa, cuando hay que tomar una decisión nos bloqueamos y eso nos causa un conflicto.

En la búsqueda constante de equilibrio debemos poner las situaciones sobre una balanza, ser claro, honesto consigo mismo y decidir objetivamente pero siempre teniendo en cuenta qué es lo que nos hará felices, de otra manera será la decisión equivocada, tengo una amiga que siempre que le cuento mis “problemas”; pongo problemas entre comillas, porque en realidad son decisiones de la vida que debo tomar y para mi son problemas inalcanzables por todo lo que dramatizo y exagero; ella siempre me da el mismo consejo: “¿Ya analizaste qué es lo que verdaderamente te hará feliz?; esa siempre será la respuesta correcta, deja de complicarte porque lo que tú y sólo tú quieras hacer, eso es lo que estará bien”.

Qué tan ciegos debemos estar para no ver las oportunidades que se presentan frente a nosotros o mejor dicho, qué tanto miedo nos da cambiar nuestra realidad habitual, que simplemente nos cegamos de una manera tan sutil y evadimos todo cubriéndolo con excusas, creando infinidad de pretextos que hasta logramos convencernos a nosotros mismos de lo contrario a lo que debería ser, deberíamos dejar de vivir de justificaciones y comenzar a disfrutar los hechos.

En alguna ocasión similar descubrí que yo no me permitía concretar y tomar decisiones porque esperaba una aprobación social, situación que no debería suceder jamás, pues la gente habla, siempre habla y son libres de opinar lo que les plazca al respecto de la vida de otros, pero ¿en qué radica que yo le preste atención a esas opiniones sobre mi propia vida? Si al final de cuentas quien decide qué hacer soy yo, la que se aguanta las consecuencias de los actos soy yo, la que disfruta los beneficios y sobretodo la que aprende en el proceso soy yo, los demás no estarán ahí ayudándome a crecer, eres solo tú, entonces ¿por qué no aprender a escucharnos y decidir con nuestra propia voz? dejar de esperar esa aprobación social innecesaria significaría ser libres y realmente felices, porque nos hemos complacido a nosotros; te demostraste a ti mismo de que eres capaz, de que estas hecho, decidiste enfrentar una realidad a la que le temías sufriendo de una resistencia al cambio por la cuál tu querías claudicar pero fuiste valiente y así no funcionara la decisión tomada no significa que fracasaras porque lo intentaste y el atreverse a hacer las cosas que el común de las personas no hacen significan mucho valor y eso es de admiración es de lo que la gente debería hablar en vez de criticar y juzgar sin atreverse a intentar un cambio primero en su persona.

Admiro a las personas que salen del sistema, esas personas que son diferentes, llaman la atención por eso, hasta incomodan a muchos por su antítesis de normalidad; son ellos lo que se atreven a ser quienes son sin esperar ningún tipo de reconocimiento social, lo hacen solo por el hecho de sentirse satisfechos consigo mismos, demostrarse de lo que son capaces, rebasar las barreras que ellos mismos se crean y convertirse en seres fuertes y poderosos por haber logrado romper con lo establecido por la sociedad.

De ese poder es del que yo me quiero hacer dueña, no hablo sólo de independencia económica, no lo quiero llamar si quiera lograr mis sueños o conquistar mis metas, tampoco es obtener poder y soberanía sobre otros; es más bien esta acción acerca de la toma de decisiones de la que intento ser parte, que va más allá, es algo sobre como conquistar mi propia felicidad y tener la certeza de que es lo que tu corazón, tu alma y tu cuerpo te están pidiendo que hagas, todas las señales te dirigen hacia eso es cuestión de dejarse guiar por tu interior, el destino es sabio y aunque actúa de manera misteriosa jamás te llevará por un mal camino, en el caso de que tu camino sea de rectitud cabe aclarar; uno atrae lo que merece, si en tu vida te haz dedicado a hacer el bien respetando la libertad del otro, forjando tu voluntad viviendo en un signo moral de honestidad por la vida, no deseando el mal ajeno e intentado aportar algo bueno a la humanidad como una mejor versión de ti mismo y dejando de un lado esto como un código de vida si no más bien verlo como un mantra personal, entonces te garantizo que todo fluirá en positivo para ti.

Las decisiones son fáciles de tomar, es cuestión de aclarar el panorama y calmar las ansias, lo que es complicado es mirar hacia nuestro interior, hacer una introspección y atrevernos a cambiar.

 

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Ale Rodríguez

Estar sentada en esta esquina con la frescura del ocaso bebiendo una buena copa de vino, teniendo a un nuevo amor de frente e intentar que no enamore a mi corazón bloqueando todos los caminos posibles para que no lo encuentre; no es que odie al amor, es que simplemente tengo miedo de sufrir por él; respirar profundamente para disfrutar de esta tarde placentera viendo la puesta de sol que se refleja en los cristales de los edificios en esta zona conurbada, escuchar a los pájaros cantar porque están a punto de irse a dormir, mirar a las personas alrededor mío como conviven compartiendo risas, encuentros, anécdotas y al final de todo, pensarte.

Darme cuenta de que sólo poseo tu recuerdo y es el apego que tengo y me aterra soltar o al menos eso me gusta pensar. De pronto se me apaga el cigarro, quizá hay demasiado viento, quizá no estaba bien prendido, esto podría ser un augurio y lo más razonable sería crear una analogía al respecto pero lo que hago es evadir la realidad y volver a prenderlo, ya no eres nadie en mi vida y te has convertido por mucho en algo que ya no estará viviendo en mí, entonces ¿cómo me explico que sigues latente en mi corazón? ¿fue casualidad que se apagara el cigarro?  no, casualidad es que pinte mis labios de rojo y no se marquen en la copa de la que estoy bebiendo, yo mejor lo llamaría mentira, es en ese mundo surreal donde el corazón aprendió a ser independiente y se acostumbró a vivir así.

Uno se enamora actualmente conforme a los estereotipos sociales con los que vivimos y lamentablemente estos no se acercan ni a poco a la esencia humana. Son creaciones hipotéticas, alusiones de perfección, imposiciones mentales que alguien propuso con la nula autoridad de sentirse superior. Es en este escenario donde el corazón se enamora y aprende a amar, dejando de lado el amor puro y sincero, situación irreal porque de alguna forma todas la relaciones humanas conllevan contratos y convenios a lo que le añadimos sentimiento y por eso podemos llegar a querer a alguien; sin embargo, ahora nos complace la idea de sentirnos pertenencias de otro, ahí está nuestra seguridad en la dependencia de la falsedad, lo mismo que ese cigarro apagado casualidad y mentira al mismo tiempo contradicción pura, en la vida nos cruzamos con las personas que el destino tiene preparadas para encontrarnos, pero es nuestra aura las que las desea tan fervientemente que logramos aparecérnosles de frente. Buscando romper con este falso concepto de amor donde se mendigan sobras de tiempo y atención por aberraciones en el subconsciente, deberíamos mirar con más atención nuestra alma y preguntarnos qué tan honestos estamos siendo con nuestro propio destino, ver si lo que deseamos tan fervientemente es lo que realmente queremos o lo que nos han sugerido querer.

Uno no valora la sabiduría que tiene el destino y hasta lo juzga pensando que todo conspira en nuestra contra; por ejemplo, para los que creemos en el karma y lo consideramos como recaudador de deudas que, de manera sobrada y cruel, nos adjudica al pensamiento culpabilidad por algo que hicimos y, sin precisión, sólo lo resentimos, creemos que es éste lo que nos aqueja en los sucesos negativos de nuestro andar, estamos en una incomprensión pues todo es plan místico y solo apreciamos eso con el paso del tiempo, es ahí que comprendemos los porqués, las razones ya cuando es tarde y nos arrepentimos del tiempo desperdiciado por haber vivido amarrados al pasado, a los lindos recuerdos que solo son eso, recuerdos y nada más. Haciendo memoria, ayer lloraba profundamente por tu pérdida, hoy la verdad es que sonrío a la vida porque gracias a que te fuiste se me han abierto oportunidades invaluables, pero eso jamás lo vemos en el momento del dolor, es justo ahí cuando debemos abrir nuestro pecho y analizar profundamente al corazón con la razón. La pregunta es ¿qué tan honesta estoy siendo conmigo misma para disfrutar estas increíbles circunstancias de vida? Esto para no decir que las estoy desaprovechando por estar amarrada a tu recuerdo.  He tenido experiencias que sólo una vez en la vida las personas aspiramos a vivir, he conocido partes de mí que jamás pensaría existieran y sobretodo he recuperado tanto poder  que puedo disfrutar absolutamente todo con una simple sonrisa, un respirar profundo y una tarde tranquila. Aquí es cuando agradeces la sabiduría mística del destino y sus planes misteriosos, uno no entiende cómo actúa él, lo único que sabemos es que guía la realidad en cada momento y lo hace siempre en beneficio nuestro aunque sea duro de creer, todo es cuestión de que lo dejemos guiarnos, por más doloroso que parezca, es sólo amor y luz; y recibimos esto en la misma cantidad y proporción con la que lo mandamos.

En ese entonces tú te fuiste y ahora cada vez que te pienso, no hago si no enviarte luz y felicidad para tu vida, sin querer, esto es exactamente lo que yo estoy recibiendo a cambio. Antes te pensaba, hoy he decidido dejarte de lado, porque es injusto para el destino que yo le siga arruinando sus planes en mi vida, por estar entorpeciendo esta magia con tu inservible y obsoleto recuerdo, hay que dar vuelta a la página, gracias por todo, pero tu recuerdo no es ni de cerca lo maravilloso que me está tocando a la puerta.

Las despedidas

A Diego: 
“Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno fue el tranvía, el otro fuiste tú.
Tu eres de lejos el peor.” 
-Frida Kahlo

 Ale Rodríguez

Amores imposibles y no encontrados son todos aquellos que no poseemos, son todos esos que no pueden estar en nuestras vidas, así nos aferremos a la idea de ellos y queramos cambiar a alguien para hacerlo, encajar en nuestras circunstancias personales, ellos no necesariamente pertenecen al mismo lugar y nosotros, en el fondo lo sabemos.

¿Por qué nos cuesta tanto comprender esto? Es una complicación que ni la misma lógica entiende, las relaciones humanas están basadas en reacciones químicas que ocurren en nuestro organismo y son prácticamente incontrolables, tan incomprensibles como el hecho atroz de romperle el corazón a alguien que se quiere. Eso es la contradicción misma, es el momento doloroso en el que las partes de un todo ya no están funcionando juntas y quieren necesariamente separase. Es tan destructivo y tenaz que cuando uno se enamora jamás espera que algo así suceda, jamás imaginas que vendrá de la persona que profesa amor hacia ti; la ilusión de la nueva relación disfraza todo, nos involucramos tan rápido y sin medida, sin temor a nada, entregamos lo que somos con tal de agradarle a la otra parte ¿Y todo para qué? Para que un buen día el compañero nos diga que no le interesa más estar a nuestro lado, que le parecemos ya pasado de tópico o que simplemente se dio cuenta de que no le gustabas tanto como él pensaba al principio de todo. Esto sucede porque los seres humanos somos libres de voluntad y de albedrío , hay que hacer todo lo que queramos hacer, nadie nos obliga a nada, sin embargo, nuestras decisiones dentro de una relación tienen tanto peso que en cualquier momento infringes dolor a esa supuesta persona especial, he aquí la contradicción del argumento “amor”. Esto ocurre porque estúpida y desmedidamente entregamos todo desde el inicio y nos exponemos sin cuidado, tristemente en este juego del amor nunca nos damos cuenta de qué tan grave podría haber sido esa situación hasta que ya estamos muriendo de tristeza.

Recordando todo esto sobre la libertad personal y el daño interrelacionar que coexiste en un corazón próximamente roto, un alma enamorada jamás será libre y es, con esta premisa, que decido liberar, desde mi pensamiento, a todos aquellos corazones que siguen siendo privados de su libertad por estar esperando a alguien que decidió retirarse, alguien que se despidió hace tiempo y pidió disculpas por el daño irreparable que causaría, las cicatrices que dejaría y los momentos de crecimiento que evocaría. Somos todas esas almas que aún permanecemos amarradas al recuerdo, al imposible pasado las que debemos continuar y cerrar el capítulo, recoger nuestros pedazos de corazón roto y  retirarnos con dignidad, porque un nuevo comienzo nos espera o al menos eso es lo que aspiramos vislumbrar.

Todas las despedidas son duras y al mismo tiempo especiales, porque quedarán en tu memoria para siempre. Yo, en lo personal, admiro a los que deciden despedirse con cariño, esos que al momento de la despedida les susurran al oído… “tú estás para grandes cosas, por ejemplo, escribir un libro; vuela, sé libre, tu capacidad es infinita como para que te limites a la mía”… es en ese momento en el que quieres enamorarte más de la persona que te está rompiendo el corazón y, al mismo tiempo, la comienzas a odiar. Al final, esto de las relaciones amorosas es como un juego de mesa, un día lo juegas y tu competidor es aquel que has amado especialmente y al siguiente domingo ya está jugando con otro amor.

Mi amigo imaginario

Ale Rodríguez

Tú, el que sigue en mi pensamiento porque no lo he querido dejar ir, tú el que se cuela en mis sueños por la madrugada y me atormenta el día con sentimientos de nostalgia, ese a quién le admiro su dorado cabello y su mal genio, aquel que no deja el orgullo por nada, quien se mantiene en alto demostrando lo que lo diferencia, a ti es a quién he decidido convertir en mi amigo imaginario.

Decidí que tú lo serías después de darme cuenta de que eres un fantasma en mi vida, estás enterrado bajo tierra, muerto en la realidad pero en mi corazón como en mis pensamientos sigues flotando y tu presencia no me deja seguir. Nunca tuve un amigo imaginario, ni cuando era pequeña, pero ahora disfruto de imaginarte a ti compartiendo momentos respirables a mi lado, en mi día a día me queda el consuelo de tu recuerdo, de lo que fuimos y ya no seremos más; un amigo imaginario es aquel que siempre está para ti, precisamente en el momento en que tú lo solicitas el aparece, él es tu creación y todas tus necesidades las cubre a perfección porqué está hecho a la medida pero al tú aparecer esporádicamente en mi vida mi solución a la atemporalidad es haberme creado este inexistente personaje; a veces me dueles tanto que castigo a mi imaginación y te sustituyo por otros pensamientos, a veces solo quiero hablar contigo, contarte de mi día, de mis preocupaciones, de mis alegrías, saber que te importo y sentir que me escuchas, pero tú mi amigo imaginario eres tan infiel a mi necesidad que me he llegado a preguntar porque sigo esperando algo de ti si apareces y desapareces a tu conveniencia, los días que tú quieres compartir de tu tiempo son soleados y aquellos días en los que por más que te invoco no consigo me prestes ni un poco de atención, esos días son azules y fríos, considero estás fallando en tu trabajo como amigo imaginario.

Si yo tuviera un poquito de amor propio, no habría necesidad siquiera de hablar de esto, pero mendigar tu amor es lo que se a convertido mi rutina estos últimos meses, cada día que paso buscando a mi amigo imaginario me doy cuenta de que no tengo porque hacerlo, pero por vergonzoso que sea, mi corazón tiene un trauma, situación profunda que no es tan fácil de erradicar, todo por tener jodidos apegos emocionales, pero si vemos la imagen desde afuera, un día tu fuiste mi todo y al siguiente día me lo arrebataste sin detenimiento ni cuidado ¿Cómo le explicas eso a un amor que pensaba estar enamorado en la misma medida que el otro? ¿Cómo decirle a ese inocente sentimiento que ya no es querido ni requerido? Pero a veces apareces y estas constantemente ahí, mi amigo imaginario, esto es jugar a confundir el corazón. Uno debe aprender a vivir con lo que tiene y es que para ser feliz no se necesita de nadie, pero hágale entender eso a una obsesión pasada, es más simple mantener la falsa ilusión de mi amigo imaginario, es la salida fácil al aparente y caduco reconocimiento de ti, por más confuso que parezca.

La vida se construye a base de recuerdos y cuando te ves en situaciones como esta no construyes nada te estancas en la migajas que los pájaros recogen, solo te atormentas y autodestruyes, viviendo así el tiempo apremia y no puedes seguir malgastándote de esta manera, hay dos opciones o te quedas para siempre en color ladrillo o corres el riesgo de olvidar y dejar ir lo que te mantiene atada para seguir trabajando en tu construcción personal donde el desapego será doloroso pero necesario.

Decisión difícil, pero son esas decisiones de la vida que necesitan una respuesta práctica y concisa, un amigo constantemente me dice, siempre que tengas un decisión importante en tu vida y estés complicada por la decisión no tengas miedo y “tira la moneda al aire” te aseguro que eso resolverá el conflicto indeciso de manera rápida, entonces ahora tocará tomar el riesgo de tirar la moneda y ver si dejaremos de recibir sobras sentimentales de otros por lamentarnos en nuestro corazón roto, lo cuál es lo suficientemente cómodo como para desear salir de ahí ó dejarnos de juegos inmaduros, coger valor, tomar “al toro por los cuernos” y seguir adelante con nuestra vida que es tan valiosa y que la estamos desperdiciando a lado de un amigo imaginario.

El pescadero lindo

Ale Rodríguez

Hoy es uno de esos días en los que los encuentros fortuitos te ponen de buen humor. Fui al supermercado, como es de costumbre cada martes, y decidí que cenaríamos salmón al Teriyaki acompañado de vieiras salteadas con champiñones, Mientras me disponía a ordenar en la vitrina de la pescadería, el empleado más amable se me acercó y sin dudarlo me dijo: “Qué hermosa sonrisa”. Lo primero que pensé fue: “Hombre ojeador que solo quiere ver que obtiene de mi”, y con cara de desaire le dije: “Gracias” y comencé a ordenar mi pescado, el hombre me atendió con suma amabilidad y delicadeza, al grado que me ofreció llevar las vieiras más frescas, unas especiales, no las que estaban en la vitrina. De manera muy educada, el hombre comenzó a hacerme conversación; él no creía que yo fuera mexicana, por mis rasgos físicos y mucho menos por mi acento; situación incómoda que ha ocurrido varias veces desde que llegué a este país. Me molesta tanto que suceda esto y me veo forzada a preguntarles a estas estereotípicas personas: “Entonces según tu criterio, ¿cómo tendría que lucir un mexicano?” pero esto es otra historia; continuando con la compra del pescado, el hombre me sugirió que jamás me enamorara, que no valía la pena y que sus 37 años de experiencia en el amor me lo podrían constatar, además, realzaba el hecho de que una sonrisa tan bella como la mía no merecía ser poseída por nadie, me pidió mi nombre y me prometió que se lo tatuaría en su pecho para mantenerlo junto a su corazón, en este momento de la conversación él ya me había entregado mis productos y me disponía a salir corriendo del establecimiento porque me asusté un poco con la parte del tatuaje.

Salí del lugar y me comencé a reír yo sola. La gente me miraba en absurdo, lo que sucedía era que en mi mente se quedó la imagen de este pescadero que buscó ser lindo con mi persona de manera muy respetuosa y al final me terminó ahuyentando con sus comentarios desalineados de la conversación, como la mayoría de los hombres lo suelen hacer. En ocasiones pienso que soy yo quien les huye, después, me doy cuenta de que no es así, me considero lo suficientemente frentera como para encarar a un hombre con sus comentarios asquerosos sobre la belleza femenina, dejarlo callado y no necesariamente de una manera grosera y burda. Una dama no se iguala a un caballero, pero una mujer jamás se comparará con un imbécil;  más bien, pienso que el problema es de raíz cultural y sin ahondar en el tema del machismo, las mujeres somos más inteligentes que instintivas a diferencia de los hombres, entonces siempre quedará en nosotras el deseo del hombre seductor ideal, el cuál mezcle esa picardía que a nosotras nos gusta, sí, señores, sí nos gusta pero con mesura y el tacto de dirigirse a nosotras como seres delicados que somos, ese hombre no existe, ese te lo creas tu misma y fuera de todos los estereotipos de masculinidad impuestos en nuestras mentes, considero que eso sucede cuando tu corazón está listo para enamorarse, ahí todo el panorama cambia, sin importar que tan feo, guapo, corriente, adinerado, atleta, trabajador, irresponsable, hablador y mal geniudo sea, tu mente ya lo ve con otros ojos y cualquier intento de seducción para ti será el gesto más lindo que jamás te hallan hecho, aunque sea un piropo trillado que haz escuchado en anteriores ocasiones y habías reído de la escasa oportunidad que tenía ese pobre hombre de entrar a tu vida; ese cambio de perspectiva en tu mente hace que tu corazón químicamente sienta cosas envolventes y, querida amiga, lamento informarte pero a esta altura ya estás enamorada, sólo queda analizar qué tan dispuesta estás a pagar el precio del enamoramiento.

Admiro a los feos, ellos tienen la seguridad personal más impresionante de la humanidad, ellos no disimulan y son directos (lo que todas necesitamos), tienen tema de conversación, son generosos, bien educados, bailan de ensueño, cultos, consentidores, cariñosos, divertidos y sobretodo con mucha personalidad, es esto o quizás estoy describiendo a mi hombre ideal con máscara de feo para el mundo. Ellos, los que se te acercan a sacar plática, los que saben cómo llegar y abordar a una mujer, esos hombres que no tienen miedo de ser rechazados y apuestan al ruedo porque lo que ven creen que vale la pena, así deberían ser todos los hombres, entonces es una lástima que los que decimos son bien parecidos no tengan remota idea de cómo actuar frente a una mujer y todo por falta de seguridad personal. Cabe mencionar que esta categoría entre hombres feos y guapos es una teoría subjetiva y completamente personal, el que sea bueno para mi, no necesariamente tiene que ser bonito para usted y viceversa.

Quiero dedicar este post a una mujer berraca que me ha enseñado lo bello que puede ser la vida cuando se sonríe y trabaja con ahínco para superarse cada vez más. Ella una vez me dijo “La seguridad del feo, la mala suerte de las bonitas”; es esa seguridad la que enamora y termina por seducirnos, lo que ocasiona que cambiemos nuestra perspectiva y nos enamoremos viendo así todo distorsionado y diferente para comenzar a vivir en la falsa ilusión. Suena a tragedia vivir en una mentira permanente que conforme más conoces a la persona que tienes a un lado más falaz se hace, pero es lo más bello que hay y vivir con esa realidad, sentirla, disfrutarla, suspirarla, admirarla y degustarla son períodos de vida que nos mantienen en este mundo, se acabe o no, esos son los momentos fortuitos que deben hacernos sonreír y vale la pena identificarlos para agregar un poco de felicidad a nuestros días, sabemos que esta hermosa conquista te defraudará de cierta manera, algunas veces más terrible y dolorosa que otras, pero un corazón roto se cura, un corazón resguardado jamás vive.

Vale la pena enamorarse y desenamorarse, es un proceso sustancial y del cual se puede obtener más de lo necesario para disfrutar la vida, sin llegar al extremo dramático en el cual muchas personas se quedan sufriendo por amor, no importa si te enamoras de lo lindo que es el pescadero contigo cada vez que vas a comprarle pescado, lo que importa es que aprecies ese momento efímero de enamoramiento y sonrías de amor.

EL PRIMER SORBO DE CAFÉ.

Ale Rodríguez

Cada taza de café revela mi imperfección. Esa mezcla de sabor amargo con aroma delicado hace que busque identificarme con mi bebida al querer ser como ella y darme cuenta de que estoy lejos de esa diplomacia cada mañana.

Cuando no quiero decir nada y tengo tantos sentimientos por expresar, sólo tomo mi caliente brebaje y en ese primer trago se desvela todo mi sentir, me quedo en tranquilidad con el alma, mi cerebro se limita a sentir la perfección que provoca en boca ese primer absorbo del día.

Cuando tengo miedo de seguir viviendo, cuando tengo demasiadas cosas en mi mente y no sé ni por dónde comenzar, cuando no sé ni siquiera que pensar, cuando todo va mal o simplemente cuando todo va perfecto, cuando te comienzo a extrañar demasiado o cuando intento olvidarte, la mejor forma de acompañar cada sentimiento incontrolable es ese primer sorbo de café.

Recuerdo la primera vez que pedí un “tinto” en esa cafetería en la esquina de la Av. Caracas, jamás olvidaré como mi lengua trató de identificar los distintos granos y calidades de tostado, la frescura y la fecha de molienda de ese envasado, fue como si se detuviera el tiempo a mi alrededor, la vida pasara rápido de frente a mi y yo sólo disfrutaba de esa hermosa taza de café. Fue la intriga más linda que mi corazón ha sentido, tratar de descubrir que historias tenía que contarme ese grano molido, las caras que había visto a lo largo de su vida, las historias que había escuchado y las manos que lo habían trabajado, en ese primer sorbo tú puedes vislumbrar instantes de su vida que se identifican con la tuya, estaba extasiada porque iba a consumir una taza de café en el país cafetero por excelencia, fue hermoso. Pero fue más hermoso verte cruzar la calle acercándote a mi e interrumpiendo mi encuentro efímero con ese primer pocillo colombiano, pero esta deliciosa experiencia jamás se comparará con el aroma que tiene el café que prepara mamá cada mañana y que me despierta con una sonrisa, porque ella lo programa desde la noche anterior, así, cuando ni bien han sonado las alarmas del despertador, tú ya puedes apreciar el delicado aroma que desprende la cafetera burbujeante, y eso es amor expresado cada amanecer, no me importa que ella utilice café americano, no me importa tener que despertar temprano para alcanzar café en casa, no me importa que mi taza con decorado especial que utilizo diariamente deje de ser exclusiva, es ese momento en el que no te importa el mundo, si no sólo lo que estas absorbiendo desde tu primer sorbo de café. Es cuándo tus memorias y pensamientos se alinean para fortalecer el espíritu y obtener una mejor perspectiva del día que se avecina.

Me encanta como el tomar café se ha convertido en un estimulante social, no hay mejor encuentro para amigos, amantes y familia que el compartir una taza. Frecuentamos esa excusa para reunirnos y se ha convertido en el pretexto perfecto para sonreír por las mañanas, la ilusión de sentir tan precioso sabor en la boca y seducir mi mente con el placebo de que ese compuesto es lo que me está haciendo despertar del desaliento de haber dormido por largo tiempo, es incomparable. Mi mamá me enseñó a tomar café, pero también me enseñó a compartirlo, al preguntar a todos los visitantes a la casa, cabe mencionar siempre son muchos: ¿Gustas una taza de café? O cada desayuno servido ¿Alguien más va a querer café? Si no lo hiciéramos público, el secreto quedaría entre tu y yo, pero qué mejor que ver a alguien sonreír por la misma satisfacción de ese primer sorbo.

Nunca he entendido a las personas que no toman café, soy una persona de opiniones abiertas, pero en específico no comprendo como hay gente que puede decir: “A mi no me gusta el café”, mi cerebro simplemente no procesa esa información; y paralelo a ello, he escuchado muchos argumentos de por qué tomar café es malo para el organismo, sinceramente, a mi me gusta demasiado y lo disfruto bastante, no creo que el goce de una taza diaria de café me mate, pero si así lo hiciera, que delicia saber que la imperdonable presencia del café en mi vida me mató, satisfecha porque la saboreé a cada trago.

Ese roce de sus labios con los míos, sentir cómo se calienta mi organismo al advertir su inexorable andar, hasta la más escondida fibra de mi ser, porque cada mañana él es quién huele elegante y serio, su textura robusta y su cálido abrazar me hacen sentir especial. En el primer contacto siempre te seré fiel, que me despiertes con un beso rebosante y sentir cómo me deseas es la satisfacción mas hermosa que cualquier enamorado espera sentir, después de ver como los rayos del sol atraviesan la ventana y tratar de percibir el olor a tierra mojada por el sereno de la noche anterior, eres lo primero que pienso cada mañana y lo que empuja mi vida para comenzar a sonreír, no estoy enamorada de ti, pero sí del primer sorbo de café.