Author Archives: Andrea Mantecón

Arquitectura y Bacardí

Por Andrea Mantecon

Para Claudia y su Bacardí,
para Edgar y su Mies Van der Rohe
y para Stephanie, mi cubanita preferida.

Estoy segura que la palabra Bacardi tiene aunada para cada uno una memoria distintiva, pero pocos saben que cada botella del suave ron que a muchos nos ha hecho pasar noches enteras bailando viene cargada de lucha por libertad, arte, arquitectura y sentir cubano.

La compañía, que ahora es la más grande empresa familiar de bebidas alcohólicas, fue fundada en Cuba en 1862 por Facundo Bacardí Massó, quien refinó la bebida preferida de obreros, marineros e isleños logrando un ron suave para todos. En 1868 sus hijos Emilio y Facundo apoyaron públicamente la insurrección independentista y Emilio, antiimperialista y progresista, después de varios encarcelamientos fue exiliado de Cuba por pelear en la armada rebelde en contra de España.

La primera pelea por la independencia cubana duró diez años y no logró su cometido, pero años más tarde en 1895 el pueblo volvió a levantarse en armas. Esta vez, Estados Unidos peleó también y Cuba logró la independencia de España. Los soldados americanos y rebeldes cubanos que celebraban en un bar tomando Bacardí bautizaron la bebida acompañada de refresco de coca como La Cuba Libre.

En la Cuba libre, Emilio Bacardí fue el primer alcalde republicano de Santiago de Cuba quien además de pavimentar gran parte del casco urbano y extender la electrificación ciudadana, impulsó fuertemente las artes, la literatura y la arquitectura.

La familia Bacardí conoció al arquitecto Mies Van der Rohe en 1929 en la exposición Internacional de Barcelona donde los dos ganaron premios, Mies por su pabellón y Bacardí por su suave ron. En 1957, el entonces presidente de la compañía José Bosch contrató a Mies para diseñar la oficina central de la empresa en Santiago de Cuba y una planta en la ciudad de México. Bosh le dijo al arquitecto que quería una oficina sin paredes, donde todos pudieran verse unos a otros.

En 1960 se desató la revolución cubana que buscaba derrocar a Fulgencio Batista quien había instaurado una dictadura militar. La familia Bacardí apoyó la revolución, sin embargo cuando esta triunfó y el poder comunista comenzó a radicalizarse, la relación del régimen con la familia Bacardí cambió. Al nacionalizarse las empresas, la familia Bacardí tuvo que exiliarse y encontrar una nueva ubicación para su sede central. El diseño del arquitecto Mies Van der Rohe no pudo construirse en Santiago de Cuba y fue años más tarde que un proyecto similar vió la luz en Berlín, y que ha sido aclamada por muchos como la obra maestra de Van der Rohe.

Bacardí logró conservar su marca internacional pero perdió fábricas y cultivos y la familia exiliada de Cuba, construyó oficinas en Miami, Bermuda, Puerto Rico y México, y en cada una manifestó su amor por las artes y por Cuba. En 1960 se completó el diseño de Mies Van der Rohe para las oficinas administrativas de Bacardí en México. El proyecto, un clásico del arquitecto es un volumen de cristal suspendido en dos grandes volúmenes recubiertos de mármol y columnas delgadas de acero.

Mientras tanto en Palo Alto, Puerto Rico el arquitecto cubano Enrique Gutiérrez y el puertorriqueño Luis Saenz le agregaron a las oficinas de Bacardí un pabellón de concreto soportado sólo en cuatro puntos para celebrar el centenario de la empresa. La delgada superficie se compone de dos paraboloides hiperbólicas que actúan de manera óptima estructuralmente. 

En 1963, Gutiérrez diseñó también el edificio de Bacardí en Miami que se ha convertido en uno de los íconos de la ciudad. El edificio presenta un mural pintado en las fachadas de azulejo por el artista brasileño Francisco Brennand y convierte al proyecto en una mezcla perfecta entre modernismo y artesanía.

Algunos años más tarde se agregó al primer edificio un segundo pabellón, un volumen suspendido en un soporte central con vitrales en las cuatro fachadas. Este pabellón, referido a veces como la cajita de joyas, es una continuación del maridaje de arte delicado y geometría moderna.

La familia Bacardí le dió a Miami uno de sus más bellos iconos, a México su único edificio del gran Mies Van der Rohe, a Cuba una lucha constante por libertad y al mundo le transmitió su amor por Cuba y la expresión. ¡Salud por las buenas noches de Bacardí y su legado al mundo!

Alepo

Por Andrea Mantecón

Hoy nos levantamos en un mundo triste. En un mundo impotente ante las injusticias, un mundo dividido por religiones, intereses económicos y posturas políticas. Nos levantamos en un mundo en el que algunos títulos de noticias leían que la Guerra de Alepo había finalmente terminado, bajo el acuerdo de que el grupo de oposición al presidente evacuara la ciudad, solo para ver unas horas después la matanza de civiles en las calles tratando de irse a manos de las fuerzas del gobierno sirio, un edificio con una docena de niños en fuego, y las despedidas de las personas capturadas en las zonas aún controladas por los rebeldes.

En medio de este genocidio actual, me pesa lo poco que se puede hacer en un mundo que se jacta de estar más y más conectado. No puedo dejar de pensar en las más de 400,000 personas que han muerto y en a dónde irán las personas que ahora no tienen nada. No puedo dejar de pensar en que la humanidad del siglo veintiuno ha destrozado hasta los escombros una ciudad entera, los hogares de millones de personas y las vidas de cientos de miles.

Entre las noticias que leí hoy encontré un vista aérea reciente de Alepo al lado de una foto de la ciudad antes de la guerra. En la foto se observaba la riqueza cultural y arquitectónica de sus espacios y su vida urbana. ¿Cómo es que podemos unirnos para construir maravillas y después destrozarlas porque pensamos diferente? Destrozarnos unos a otros porque somos diferentes. Siempre me ha maravillado la capacidad de los humanos de crear, el arte es para mi la prueba de nuestra nobleza y nuestra razón, sin embargo hoy me asombra nuestra capacidad de destruirnos.

En cada foto de una escena urbana destrozada, hay miles de vidas perdidas, cientos de familias destruidas. Con cada foto que veo no dejo de pensar en el esfuerzo que requirió construir a Alepo, la creatividad detrás de cada edificio, los sueños y metas de quienes vivían en ellos y como en el curso de 4 años todo esto ha desaparecido por completo. En cada foto está el reflejo de lo que puede hacer la intolerancia, la avaricia, la ignorancia. En cada foto está lo que tendremos de hoy en adelante que aceptar como pruebas de nuestra estupidez, pero en cada foto están también miles de razones para luchar contra nosotros mismos, contra nuestro miedo, contra nuestra intolerancia, contra nuestro ego y aspirar a ser personas que hagan de su prójimo una prioridad.

Imágenes de:
http://www.cnn.com/2016/12/13/world/what-aleppo-looked-like-before-the-war-trnd/
http://www.businessinsider.com/photos-of-aleppo-before-the-war-2016-12
http://www.independent.co.uk/news/world/middle-east/battle-for-aleppo-who-is-fighting-why-is-it-significant-what-are-the-long-term-consequences-a6857606.html

Casa

Andrea Mantecón

Recientemente estuvo de visita un viejo amigo, venía de regreso a México después de terminar su Máster en Europa haciendo una escala en Nueva York. Llegó lleno de esa energía que se tiene cuando se conoce más, de esa energía que viene acompañada de más curiosidad; radiante de un año que cambió su vida por completo. Cuando sonó el timbre y abrí la puerta, estaba ahí parado, con una maleta grande, de esas rectangulares con rueditas; una maleta mediana, de las que son como bolsas alargadas; una mochila pequeña en la espalda y un tubo de planos. En esos cuatro bultos, venía contenido el año que pasó en España. Un poco de ropa, pósters que había comprado en los distintos edificios a los que había ido de visita, su laptop y libros, un montón de libros.

Entre una plática y otra hablábamos de todos estos nuevos modelos de vida: los jóvenes que ahora no se casan en sus veintes y están buscando donde vivir con su primer sueldo, las personas que se van a estudiar una maestría a otro país, los jóvenes que se van a otra ciudad a hacer prácticas profesionales, los recién egresados que se mudan a las capitales del mundo para su primer empleo, los que después de algunos años en el mundo laboral, toman sus ahorros y se van a otro país a aprender un nuevo idioma, los empresarios que pasan la mitad del tiempo en una ciudad y la mitad en otra. Mientras encontrábamos más y más ‘nuevos’ modelos de vida, pensábamos que debía venir con esta ola de formas de vida modernas, una ola de esquemas de vivienda en respuesta.

Llegué directa a investigar. Y sí, en ciudades como Londres y Nueva York nuevos esquemas de vivienda han comenzado a aparecer. En Nueva York, una primera iniciativa es “The collective” una empresa de “co-living” (cohabitación). La compañía tiene propiedades en distintas partes de Manhattan y Brooklyn, casas de 7 a 20 habitaciones amuebladas; una cocina grande, una sala, área de proyección y área de estudio. El precio a pagar incluye todos los servicios, la limpieza, el papel del baño y las servilletas de la cocina. Un híbrido entre hotel y departamento. En su primer lanzamiento uno de estos edificios recibió más de mil solicitudes para una casa de 18 habitaciones. Definitivamente existía ya una demanda para este modelo. A la par de “The collective”, la empresa “Wework” que se dedica a rentar espacios de oficinas compartidos acaba de comenzar una empresa de cohabitación. Por otra parte en Londres iniciativas como “Pocket city” ponen a la venta departamentos pequeños donde una condicionante es que sea la primera compra de la persona y que ganen menos de cierto número anual, con el objetivo de darle una oportunidad a los jóvenes en un mundo donde existen inversionistas que podrían adquirirlos como negocio.

Recordé también la conferencia de la arquitecta Mimi Hoang de n-architects, donde presentó su proyecto MyMicroNY, un edificio con 75 unidades de 250 pies cuadrados cada una, con espacios públicos compartidos: espacio de trabajo, gimnasio, patio, lavandería y almacén. Hoang mencionó que la demanda de vivienda es mucho mayor en nuestro tiempo debido a que mucha más gente vive sola. Hay menos familias y por lo tanto mayor demanda en número de departamentos individuales.

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Otra solución en la mesa es la de la ganadora del premio Wheelwright  de este año Anna Pugjanner con su propuesta “kitchenless cities” (cuidades sin cocinas) en la que habla de edificios en donde las cocinas están disociadas de los departamentos, tal vez en otro piso, tal vez para uso compartido, tal vez con un cocinero, o tal vez las comidas del día podrían convertirse en un servicio externalizado. Su argumento más grande que sólo la disociación de las cocinas, es que bajo los nuevos conceptos de familias, bajo los nuevos roles masculinos y femeninos, bajo el estado actual de la economía y las limitantes de espacio debe haber nuevas propuestas, que se adapten a esta serie de necesidades del siglo XXI.

Ahora bien, si la casa puede no tener cocina, si la casa, puede ser solo un pequeño cuarto en donde todas las demás actividades sucedan compartidas con los vecinos, si la casa puede ser un espacio temporal, o un espacio compartido con compañeros desconocidos hasta el momento, un espacio ya amueblado, un espacio que un mes antes era de alguien más, y tres meses después lo será otra vez, entonces, en este momento histórico ¿qué es la casa?.

Mi amigo iba de regreso a México y por un tiempo estaría con sus papás, en su cuarto de la infancia. En su ‘casa’, me dijo. Y yo pensé, ¿será esta más su casa que su piso en España? ¿Será su casa sólo ya que desempaque las cuatro maletas con las que va a llegar? Una vez que ponga los posters en las paredes y los libros en las repisas, las memorias del año en que estuvo lejos de esa edificación y que lo hacen ahora él. Pensé también si mi pequeño departamento en Manhattan es mi casa, o si la razón por la extraño México todos los días es porque mi casa sigue allá.

Al final creo que “casa” es el espacio que te almacena, como una colección de memorias, de pensamientos, de costumbres y rituales, por cualquier duración de tiempo, en cualquier lugar. A veces el edificio se convierte en parte de la casa, por ejemplo cuando con los ojos cerrados puedes caminar al baño en la mañana sin tropezar, porque el edificio ya es parte de tus memorias, a veces el edificio no es parte de la casa. A veces es la maleta, a veces es una persona, a veces un conjunto de personas, a veces es una ciudad, a veces son los muebles, cualquiera que sea el conjunto de cosas que te almacenan, que te recuerda entre olores, sonidos y texturas quién eres tú, eso es tu casa.

La anatomía del duelo

Andrea Mantecón

El 13 de septiembre inauguró en Park Avenue Armory la esperada instalación de la artista Taryn Simon, en colaboración con Shohei Shigematsu, socio de la firma OMA, dirigida por Rem Koolhas. Simon, ha realizado extensiva investigación en temas como el poder de la estructura de la secrecía, la vulnerabilidad emocional, el exilio y la irracionalidad logrando desde su recopilación de información un entendimiento de la anatomía del duelo. Shigematsu en esta ocasión buscó dar forma a la arquitectura de dicho duelo, al escenario e instrumento en el que los dolientes pueden expresar sus lamentos. Como parte de la instalación, una serie de artistas al atardecer interpretan lamentos de distintas culturas.
Al entrar al espacio como un visitante, una escalera reducida en un costado del edificio lleva hasta una puerta elevada, de donde se accede a un espacio casi completamente oscuro. Una vez dentro pueden visualizarse 11 cilindros de concreto expuesto, con un corte sesgado en la parte superior y una pequeña apertura en la parte inferior. Aún sin saber la trayectoria de la artista, o el propósito de la instalación, la geometría de los elementos, su escala, su configuración y la iluminación hacen casi de forma inmediata que uno se sienta espiritual, abierto y de alguna manera expuesto, pero también diminuto. Unas escaleras en la oscuridad llevan hasta el centro de los cilindros que están dispuestos en medio círculo y a partir de ahí once rampas de concreto guían a los visitantes a cualquiera de los cilindros. Dentro de estos monumentos, a la altura de una banca, se encuentra una laja semicircular, donde uno puede tomar asiento por unos minutos o por un largo tiempo. Al voltear hacia arriba, y ver la superficie cilíndrica que se extiende hasta perderse, uno siente una protección y una anonimidad especial. La acústica del espacio alienta los lamentos, y aún sin saber nada de la exposición o de la artista, uno inmediatamente siente el deseo de gritar, de llorar, de rogar, de decir entre susurros o entre sollozos que uno ha pasado tantas cosas.

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Entré ahí sin saber de la exposición lo que ahora sé. Me senté con el acompañante con el que iba y en cuestión de minutos, ambos habíamos dicho cosas profundas, de nuestra infancia, de nuestro pasado, de nuestros fantasmas. Miedos del futuro, y duelos del presente. Mientras los decíamos, uno a uno se iban absorbiendo en el concreto y acababan por esfumarse en la oscuridad. Protegidos por la geometría estuvimos unos minutos en silencio, casi como esperando que algún proceso finalizara. Antes de salir del lugar volteamos hacia atrás desde una plataforma y nos dimos cuenta que ahora, este monumento tenía para nosotros algo sagrado.

 

 

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De cosmovisiones y cortes de papel

Andrea Mantecón

Recientemente asistí al Museo de Arte Moderno en Nueva York para observar una exposición temporal de las obras de papel cortado de Henri Matisse. Estas obras fueron realizadas por el pintor en el final de su vida en lo que algunos medios han llamado el brillante capítulo final del artista. Eran realmente maravillosas. Al observar de cerca, se veían irregularidades en el papel causadas por la longitud limitada de las tijeras. Con estas irregularidades se podía casi sentir la velocidad del corte, la posición de las manos que detenían el papel y la intención segura que marcaba el camino de las tijeras, dejando también un poco a ambos, el papel y la herramienta, complementar el proceso.

La exposición me hizo pensar en que Henri Matisse, quien desde mucho antes de esta fase, dominaba con maestría la técnica de la pintura, decidió al final de su vida expresarse en una técnica que podría asociarse con niños pequeños. Y entonces, me pregunté lo que nos hemos preguntado todos alguna vez: ¿qué hace a esto arte a diferencia de los cortes de papel de un niño?

Hay miles y más respuestas a esta pregunta, pero ese día en el museo pensé en una. Una más. Pensé en el arte como la capacidad de ganar años, educarse en técnica y observar a la sociedad y aún conservar una cosmovisión pura y distinta a la de los demás. Pienso que todos nacemos con una forma distinta de ver el mundo que con el paso de los años, nuestras interacciones sociales y la educación que recibimos, se homogeneizan en una cosmovisión mayoritariamente compartida, y a veces, tristemente censurada.

Los niños, quienes tienen aún su cosmovisión pura, no tienen los conocimientos técnicos o la capacidad para expresar observaciones superiores. Y son los genios como Matisse o Van Gogh que han podido conservar intacta su cosmovisión y a través de la técnica que lograron dominar, expresarla, muchos de ellos viviendo en una dualidad entre ese mundo alterno y la realidad de los demás.

En el caso específico de los cortes de papel de Matisse, y que creo que se extiende a varias otras obras como los dibujos de Jean-Michel Basquiat o las obras de Dalí, creo que lo que lograron fue conservar su visión de niños, con su conocimiento técnico y su experiencia observando a la vida, y expresarse con la libertad de quien no se ha convertido en lo que los demás. Parece fácil, tomar unas tijeras y cortar flores de colores, sin embargo, al hacerlo, resulta verdaderamente difícil expresarse en bellas composiciones sin perder la sencillez de un niño, y más difícil aún hacer sentir a quien los ve, como niños también, asombrados y a la vez familiares con lo que ven.

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La definición textual de arquitectura dice que es el arte y la técnica de proyectar, diseñar, construir y modificar el hábitat humano. Arte y técnica. En el lado de la técnica, es lógico todo lo que hay que tener perfectamente resuelto, sin embargo en el lado del arte, es la capacidad de crear un mundo alternativo lo que hace maravillosos espacios, un mundo que va directo del espacio al corazón sin pasar por la cabeza, como estas obras de Matisse, y como los atardeceres de color rosa.

 

3 Arquitectos que ‘escucharon’ al material

Andrea Mantecón

Le dices al ladrillo, ¿qué quieres ser ladrillo?
Y te dice: me gusta un arco.
Y tu le dices: mira, yo quiero un arco también, pero son caros y puedo usar un lintel de concreto,
¿qué piensas de eso ladrillo?
Y el ladrillo dice: me gusta un arco.
Louis Kahn

Algunos arquitectos han encontrado en los materiales una voz, una guía y también una pericia. Son ellos quienes han escuchado las peticiones del material y entendido sus alcances quienes han logrado formas asombrosas, obras inesperadas y espacios mágicos. Hoy les presento una selección de tres arquitectos que dejaron al material ser su guía y al hacerlo se convirtieron en guías para todos nosotros.

Martin Rauch – Tierra apisonada

El arquitecto austriaco, nacido en 1958 encontró la arquitectura de arcilla a través de su educación como ceramista y escultor. Fue la combinación de su tendencia por lo artesanal, las raíces de su familia de granjeros y su tiempo como voluntario en África que lo llevaron a diseñar con tierra apisonada. Rauch busca “construir de tal forma que la casa pueda regresar a la naturaleza después de cien años, sin dejar atrás ningún residuo ni contaminación y descomponerse en sus materiales originales”. El arquitecto ha construido numerosos edificios de tierra apisonada principalmente en Austria y Suiza, dejando a las capas de material revelar su naturaleza orgánica a través de sus colores y texturas variantes.

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Carlos Mijares Bracho – Ladrillo

Mijares, nacido en México en 1930 egresó de la UNAM en 1952. Su paciente y obstinado trabajo sobre las posibilidades estructurales del ladrillo lo llevó a lograr estructuras magníficas con este sólo material. Arcos y contrafuertes casi utópicos y un manejo de luz maravilloso fueron la forma de expresar la poesía a la que el arquitecto constantemente se refería. El arquitecto estaba principalmente interesado en las posibilidades de las nuevas técnicas en los viejos materiales, y buscaba expresar a través de estructuras fantásticas inspiradas en el pasado, tendencias psicológicas o emotivas. El arquitecto construyó varias iglesias, edificios industriales y casas, todos de ladrillo y se conoce hasta el día de hoy como uno de los pilares de la arquitectura moderna en México y en el mundo.

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Vo Trong Nghia – Bambú  

El despacho vietnamita Vo Trong Nghia fue fundado en 2006. Desde sus inicios los arquitectos le han apostado al bambú como una alternativa eficiente de construcción especialmente en Vietnam en donde crece abundantemente.  En una entrevista Nghia, arquitecto fundador del despacho dijo que el bambú “es el acero verde del siglo 21” y que su flexibilidad es una característica importante que lo hacen perfecto para alcanzar estructuras únicas y estéticas. Nghia menciona también que en su niñez ayudó a su familia a hacer canastas y accesorios de bambú que hasta el día de hoy generan inspiración para sus diseños. Los arquitectos han construido numerosos proyectos en bambú desde bares y cafés hasta casas y pabellones como el de la Expo Mundial 2015 en Milán.

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Escondites de sábanas

Andrea Mantecón

A veces pienso que los niños entienden todo un poco mejor que uno, que son a los que deberíamos de escuchar cuando estamos buscando soluciones a los problemas más grandes, y a los que deberíamos de observar cuando queremos respuestas de la naturaleza humana. Cuando se es niño, no hay nada más emocionante que construir un fuerte a base de sábanas, almohadas, escobas y demás objetos; apilar un montón de cajas cerca de una esquina y tener un rinconcito en donde esconderse a jugar; o construir una casita en el árbol a la que solo tienen acceso unos cuantos. Estas construcciones protegidas de los adultos y demás invasores logran su cometido a través de ser espacios que, por la dificultad de su acceso o su tamaño reducido, filtran a quienes no deberían estar por ahí. Se caracterizan por su intimidad e inclusive la misticidad que se genera a través de estar resguardado. Van casi acompañados de susurros y risillas.

Al verlo así, resalta llanamente que estamos programados de forma tan simple, que nuestros deseos se remontan a nuestra supervivencia en tiempos prehistóricos. Las cavernas eran  lugares pequeños a donde no tenían acceso los depredadores más grandes o donde los hombres podían esconderse de la vista de sus presas antes de cazarlas. Es interesante observar que cuando no había peligro de ser atacados, los humanos ocupaban espacios que los protegieran del clima, más estuvieran abiertos y ventilados, y donde pudieran reunirse alrededor del fuego. Sin embargo, cuando se deseaba cazar o protegerse de un depredador se resguardaban en las cuevas más pequeñas o recónditas.

Pienso que en los adultos sigue existiendo la necesidad de ambos escenarios. Es clara la necesidad de espacios altos, iluminados y abiertos resguardados del clima. Es lógico el deseo de ventanales grandes que nos conecten con el contexto, el deseo de terrazas abiertas en donde reunirse con amigos y de espacios de doble altura que nos hacen sentir libres, sin embargo creo que también es lógica y menos atendida la necesidad de pasar tiempos, a lo mejor cortos, en espacios reducidos, que nos abracen y nos protejan aún cuando no haya peligro. Constantemente me encuentro buscando espacios pequeños y escondidos en donde tomar una llamada larga, o acomodo todas las almohadas en mi cama de forma que hacen casi un nido cuando quiero leer sin que nadie me distraiga, o cuando voy a un restaurante y hay una mesa dentro de un recoveco, la escojo si la ocasión es la adecuada.

La arquitectura siendo la escenografía de nuestras mentes tan complejas y tan simples a la vez, debería atender todas estas necesidades humanas e incluir espacios que satisfagan tanto las necesidades más prácticas como los deseos más básicos e instintivos aún cuando sean inconscientes. Si bien es cierto que la cocina, la terraza, la sala y los vestidores deben funcionar impecablemente, también es la tarea de un arquitecto encontrar en su clientes los pequeños deseos escondidos aún para ellos mismos, y proveer espacios que los abracen, los transformen, los reten, los calmen, los hagan imaginar, o inclusive, como en el caso de los recovecos, los hagan niños otra vez, escondidos un ratito de la vida, abrazados por las paredes, el piso y el techo.

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La naturaleza que llevamos dentro

Andrea Mantecón

El psicólogo alemán Erich Fromm en 1964 propuso el término Biofilia para describir la atracción que sentimos a todos los seres vivos. Algunos años más tarde, Edward O. Wilson en su libro Biofilia (1984) buscó explicar este deseo de estar conectados a la naturaleza ligándolo al proceso evolutivo humano. Wilson argumenta que la supervivencia de los humanos en algún momento dependió de encontrar un ambiente con acceso a agua, alimentos, refugio y protección. Indicadores de que un ambiente era apto podían ser cuerpos de agua, vegetación exuberante o la posibilidad de un refugio de depredadores o un escondite desde donde pudieran cazar presas. Aquellos individuos que pudieran reconocer estas características en un lugar eran más propensos a sobrevivir.

Como concepto, esta teoría ha sido generalmente aceptada, sin embargo sólo con la tecnología reciente se ha podido estudiar el tema más a profundidad. En los pasados 40 años, científicos y diseñadores han estado estudiando la conexión de la naturaleza con el cerebro y el cuerpo humano encontrando una conexión cableada.

Estudios como el de Roger Ulrich comenzaron uno a uno a determinar patrones claros. Ulrich analizó los datos de recuperación de pacientes en cuartos de hotel con y sin ventanas y comprobó que los pacientes en cuartos con vistas a la naturaleza se recuperaban más rápido, con menos comentarios negativos y menos necesidad de analgésicos fuertes. Por otro lado, en la Universidad de Washington, Peter H. Kahn encontró que vistas a la naturaleza reducían la presión más rápido que los de una pantalla con una imágen de la naturaleza, y que la pantalla la reducía más que ninguna vista.

Más y más hallazgos continúan demostrando el poder de la naturaleza en nosotros y considerando que en promedio los americanos pasan 90% de su tiempo en espacios interiores (1) y hay evidencia para pensar que la situación es similar en el resto del mundo (2), la importancia de mantener los espacios conectados con la naturaleza es imperativa.

Recientemente, Terrapin Bright Green, una firma de consultoría y planeación ambiental generó un documento donde se enlistan 14 patrones del Diseño Biofílico, basados en los experimentos de distintos investigadores y universidades. La lista incluye los beneficios que cada patrón genera, que van desde la reducción de la presión arterial, reducción de las hormonas del estrés, y mejoras en la concentración y el desempeño cognitivo, hasta el impacto positivo general en la actitud y felicidad. Los patrones, están divididos en tres clases:

La naturaleza en el espacio

Referente al contacto con la naturaleza viva.

  1. Conexión visual con la naturaleza
  2. Conexión con la naturaleza (no visual)
  3. Estímulos sensoriales
  4. Sensación térmica y flujo de aire variables
  5. Presencia de agua
  6. Luz dinámica y difusa
  7. Conexión con los sistemas naturales

Naturaleza análoga

Referente al diseño que semeja a la naturaleza formalmente y a través de la paleta de materiales.

  1. Formas y patrones biomórficos
  2. Conexión Material con la Naturaleza
  3. Complejidad y orden

Naturaleza del espacio

Referente al diseño que semeja a la naturaleza conceptualmente en los espacios, como una cueva, o una montaña, o inclusive un lugar seguro dentro de un ambiente con riesgo, como un puente.

  1. La perspectiva
  2. Refugio
  3. Misterio
  4. Riesgo y peligro

Esta compilación de los esfuerzos que se han realizado por años y por distintas personas e instituciones funciona como un marco de referencia para diseñadores y usuarios y busca que eventualmente el diseño de espacios sea responsable en mantener una conexión saludable entre las personas y la naturaleza contribuyendo en su máximo potencial a la salud y bienestar de las personas que los habitan.

Ya sea como diseñadores o como usuarios de un espacio, es importante entender la necesidad antropológica de estar en contacto con la naturaleza. No se olviden de las ventajas físicas de organizar sus escritorios de manera que puedan ver el cielo, escuchar los pájaros o sentir el aire. De sentarse a tomar un café en el patio, de abrir las ventanas y dejar al aire correr. De generar espacios con cuevas y recovecos, con detalles que semejen a la naturaleza, con curvas que los envuelvan y materiales que los aterricen.

Foto: Grace Farms, SANAA

Referencias:

  1. Kepleis NE, et al. (2001) The National Human Activity Pattern Survey (NHAPS): A resource for assesing exposure to environmental pollutants. J. Expo Anal Environ Epidemiol.
  2. Ott WR (1989) Human activity patterns: A review of the literature for estimating time spent indoors, outdoors, and in transit. Proceedinds of the Research Planning Conference on Human Activity Patterns, EPA National Exposure Research Laboratory.

Fuentes:

  1. Terrapin Bright Green. 14 Patterns of Biophilic Design, Improving Health and Well Being in the built Environment.
  2. Peter H. Kahn et al. The Human Relation With Nature and Technological Nature.
  3. Edward Clark, Christopher Flint Chatto. Biophilic Design, Strategies to generate wellness and productivity.
  4. Roger S. Ulrich. (1984) View through a window may influence recovery from surgery.

 

5 estudios de arquitectura mexicanos que estan cambiando al mundo

¡Hola, lectores de Voces Cruzadas!

Cada día estoy más convencida de que México es un país de valientes. Hoy quiero platicarles de 5 despachos mexicanos que están haciendo cosas realmente interesantes nacional e internacionalmente. Esta generación de arquitectos mexicanos creativos están destacando por su creatividad y sencillez con propuestas que van desde formas de afrontar la falta de vivienda económica hasta cómo enaltecer la cultura mexicana en las paredes de un edificio o los elementos de un pabellón.

  1. Ambrosi Etchegaray

Gabriela Etchegaray y Jorge Ambrosi creen que la arquitectura está en los detalles, y nos lo han demostrado a través de sus maravillosas obras. Su arquitectura es honesta y sus espacios libres, su uso de materiales sencillos en un diseño detallado les da un vuelco a su inicial asociación. En 2015, el estudio fue seleccionado por la Liga Arquitectónica de Nueva York como una de las 8 Voces Emergentes del año y Gabriela fue seleccionada como una de las mujeres influyentes de la arquitectura por Archdaily.

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2. Tatiana Bilbao

Profesora en Yale, Tatiana ha recibido múltiples reconocimientos como el de la Voces Emergentes de la Liga de Arquitectura de Nueva York, el de las Artes en Berlín y el Global de Arquitectura Sustentable. La arquitectura de Bilbao se mezcla con urbanismo, con regionalismo con política. Su uso de materiales naturales funde formas contemporáneas en el contexto. En la Bienal de Chicago en el 2015, la arquitecta propuso un modelo de vivienda modular de bajo costo para México. La casa se puede adaptar al número de habitantes necesarios y al tipo de clima a través de distintos materiales y configuraciones.

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3. Frida Escobedo

Egresada de Harvard, Frida enaltece la cultura mexicana a través de sus obras. La cultura mexicana verdadera, sencilla y honesta. En el año 2011 la arquitecta diseñó el Pabellón del museo Eco, que llenó con bloques de concreto ordenados de forma tal que crean un paisaje. Más tarde, la arquitecta renovó la fachada del antiguo taller de David Alfaro Siqueiros con un resultado maravilloso. La exaltación de su mural, traído a la actualidad a través de espacios ordenados y paredes impecables de bloques triangulares de concreto. Recientemente Escobedo fue seleccionada para diseñar una instalación en el patio del Museo Victoria & Albert en Londres donde creó un paisaje inspirado en patrones Aztecas pensado para la interacción con las personas

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4. MMX

MMX es un despacho formado por cuatro arquitectos que se han involucrado en la arquitectura en todas las escalas. Desde pabellones hasta la ciudad. En 2011 diseñaron el Pabellón del Museo Eco con una sencillez mágica. Una serie de cuerdas tradicionales tensadas desde un punto del patio hasta el otro con una cadena en el medio, creando un quiebre. El resultado fue un espacio sorprendente. Actualmente, además de cantidad de proyectos residenciales y comerciales están trabajando con Reurbano, un grupo de desarrolladores que ocupa edificios antiguos en colonias como Centro o Juárez y, para rehabilitarlos. El despacho tiene una manera divertida, sistemática y acertada de resolver los retos del diseño y convertirlos en espacios inspiradores.

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5. Taller de Arquitectura Contextual

TACO es un taller de arquitectura con sede en Yucatán. Sus fundadores, Carlos y Ana Patrón, nos inspiran con espacios que parecen estar vivos en su combinación de elementos etéreos y definidos. La combinación de materiales naturales con acabados artesanales con acentos de colores fuertes, su juego de luces y diseño interior crean espacios que expresan muy acertadamente la contemporaneidad mexicana. El despacho está en su despunte, pero proyectos como La Casa Gabriela, el Pabellón 3E y el Loft Vivero, están ya publicados entre los más grandes difusores de arquitectura como Archdaily. Estoy segura que estaremos viendo más de TACO.

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Espero hayan disfrutado esta lista y los invito como siempre a revisar un poco más de estos arquitectos, les dejo por aquí algunas ligas. ¡Hasta la próxima!

http://architizer.com/firms/taller-de-arquitectura-contextual/

http://www.designboom.com/architecture/frida-escobedo-interview/

http://www.dezeen.com/2015/05/28/frida-escobedo-aztec-installation-landscape-victoria-albert-courtyard-london/

http://www.mmx.com.mx/

http://www.tatianabilbao.com/

http://amet.mx/

Moda, tecnología y los “crossovers”

Andrea Mantecón

En inglés, la palabra crossover que, según google, se traduce al español como “cruzado” se utiliza para describir el punto de conjunción de dos disciplinas. En la actualidad, los crossovers están generando resultados realmente maravillosos.

Durante muchos años las disciplinas se exploraban casi aisladas unas de otras, era inclusive mal visto que un ingeniero “cambiara de carrera” y se dedicara ahora a la medicina, y los “crossovers” eran poco explorados o apoyados. Hoy en día las cosas han cambiado y caso tras caso, se demuestra que muchos de los avances más grandes vienen de aplicar los conocimientos de investigación de una disciplina para otra.

Algunos casos de esto son por ejemplo el cruce entre biología y arquitectura donde, por mencionar un ejemplo, en la Universidad de Stuttgart en Alemania están estudiando los tejidos de las telarañas y basados en ellos se han podido desarrollar estructuras súper ligeras fabricadas con fibra de carbono, que además están siendo construidas por brazos robóticos. Otro, ejemplo es la neurociencia y medicina, donde por poner otro ejemplo Paul Bach-y-Rita, pudo conectar máquinas a la lengua de pacientes que habían perdido algún sentido como la vista o el balance, y a través de impulsos eléctricos generados por la máquina, regresar a los pacientes la habilidad de balancearse o inclusive, ver. Existen realmente muchos casos maravillosos de cruce de disciplinas: diseño industrial y medicina han dado lugar a mejores prótesis o sillas de ruedas más eficientes; cocina y química nos dieron a Ferrá Adriá y la divertida cocina molecular; programación y arquitectura nos dan como resultado la arquitectura paramétrica y nos ayudan a entender la magia de los diseños de Zaha Hadid; pero hoy quiero hablar de el cruce entre moda y tecnología, y de una de sus principales propulsoras: Iris Van Herpen.

Iris Van Herpen nació en Holanda en 1984, estudió moda en el Instituto de Moda de Arnhem, más tarde realizó un período de prácticas con Alexander McQueen. Van Herpen se dio cuenta de la magia de los crossovers y definió su postura con el argumento de la reciprocidad entre el trabajo manual y las tecnologías digitales. Comenzó entonces una serie de colaboraciones con arquitectos en el área del parametricismo.

Van Harpen fue más allá en todos sentidos. Lo suyo no fue el cruce de dos disciplinas, sino de un cruce de cruces y a través del tiempo. La diseñadora ha rescatado técnicas artesanales olvidadas con los últimos materiales, tecnologías y programas. Algunos de sus diseños son impresos en 3D en distintas resinas, otros utilizan corte láser y otros, plásticos termoformados, pero lo que la diferencia de algunos otros pioneros de este cruce es su entendimiento del cuerpo humano como generador de todos sus diseños.

Recientemente se estrenó en el Museo MET de Nueva York la exhibición consecutiva a la gala anual. La exposición lleva por título MANUSXMACHINA, Moda en el tiempo de la tecnología y gran parte de los diseños expuestos son de Van Harpen. Al caminar por los pasillos, algo diferenciaba la colección de Iris de los demás, sus diseños parecían haber nacido con el cuerpo humano, el dinamismo de las formas parecía ser originado de las fuerzas de los músculos, era casi como si fueran prototipos de nuevos sistemas para el cuerpo, como otro sistema nervioso u óseo, completamente pertenecientes al humano.

Iris Van Herpen, como muchos otros, es una pionera de los crossovers y una mente brillante que ha entendido dónde buscar inspiración y cómo reinventar la historia mientras continúa empujando la barrera de lo posible, una verdadera creadora. Los invito a ver este video donde pueden ver un poco de su colección y talento: 

http://www.irisvanherpen.com/video