Author Archives: Claudia Tostado

Como quisiera que me vieras.

Claudia Tostado
Desde que conocí a Sandra, supe que me metería en problemas. Ella es caos hecho mujer. Su mirada transmite todo lo opuesto a la calma.
Cuando empecé a verla, ella estaba en ruinas. Acababa de perderlo todo y sólo buscaba que las protegieran. No le pusimos nombre a lo que éramos. Una amiga, tal vez. Compañía. Poco a poco, las cosas se complicaron más y más. Y no fue casualidad. Le dio miedo perderme, y no lo digo con orgullo. Mientras estaba conmigo yo sabía que no era el único, por eso, nunca la pude querer.
La mañana que salí decidido a decirle que no íbamos a continuar con lo que sea que fuera eso, me lo dijo.
Pasé días sin dormir, después de mucho tiempo, volví a llorar. No la amo. No quiero estar con ella. Voy a tener que partir mi vida en más pedazos. A mi hijo lo voy a amar, por supuesto, y eso nada lo va a cambiar. Siento que me ahogo y que no tengo a dónde huir.
A pesar de todo eso, hay una luz que hace que por lo menos la mitad del día no sea tan devastadora.
Es la primera persona que veo cada mañana. La saludo con un beso que trato de que parezca amistoso. Me pregunta que cómo amanecí. Le miento. Ella no me cree. Hablamos unos minutos, tan pocos como puedo para que nadie note que es el único lugar en el que quiero estar. Sé con seguridad que no le soy indiferente. Me lo dice su mirada. Tiene los ojos más bonitos que haya visto jamás. Su sonrisa ni siquiera me atrevo a describirla.
Como un niño busco cualquier pretexto para estar con ella, para pasar junto a ella, para verla y para que me vea.
Tengo miedo. De que se salga de mi control esta sensación. Empecé a rozar mi mano con la suya cada vez que puedo. Empecé a jugar con ella para poder tocar su cabello, su cara. Su perfume me hace pensar en un campo de un millón de flores. Es todo. No hay más. Aunque pudiera, no me atrevería a pedirle que estuviera conmigo. Es un alma tan pura. Es totalmente transparente.
Hay días que no puede ocultar que algo le pasa. Que hay algo que la pone triste. Esos días mi única misión es hacerla sonreír.  Saco conejos blancos de sombreros con tal de que le regale al mundo la música que hace su risa.
Ojalá pudiera protegerla a ella. Del frío, del dolor, del miedo, de todo. Ojalá estuviera en mis manos hacerla feliz. Ojalá yo fuera su primer pensamiento en las mañanas. Ojalá cada uno de sus latidos dijera mi nombre. Ojalá que se vaya de aquí.
Ojalá que se vaya de aquí y ojalá que no regrese. Ojalá que cuando esté lejos, yo la olvide y ojalá no la recuerde más.
Su luz hace que toda mi oscuridad sea más profunda. Su luz hace que mis esfuerzos por ser un buen hombre parezcan absurdos. Ojalá que nunca, por ningún motivo, tenga la oportunidad de besarla, porque entonces, entonces voy a perder la razón.

Esperanza.

Claudia Tostado

“Love can’t exist without fear. If the thought of losing someone doesn’t scare the shit out of you, then it’s not love”

-Penelope Ward.

 

No podían estar juntos. Y él la culpaba a ella, y ella lo culpaba a él. No entendían. No podían escuchar. No querían esperar.

No podíamos estar juntos. Él me culpaba a mí, y yo lo culpaba a él. No entendíamos. No podíamos escuchar. No queríamos esperar.

No podíamos estar juntos. Tú me culpabas a mí, y yo te culpaba a ti. No entendíamos. No podíamos escuchar. No queríamos esperar. Y no era algo tan difícil. No era que alguno estuviera preso por un crimen que no cometió en una cárcel rodeada de tiburones en medio del mar, ni que fuéramos dos líneas paralelas, imposibles de juntarse en algún punto.

A pesar de que ninguno estábamos dispuesto a ceder, siempre teníamos la esperanza de que el otro lo hiciera. La esperanza. La esperanza que va de la mano con la incertidumbre. La incertidumbre, la maldita incertidumbre. Porque eso de que “la esperanza muere al último”, puede que sea cierto, pero no es algo bonito. Es terrible. Es creer que algo puede ser, pero que al mismo tiempo no está siendo. El futuro no existe. Míranos… siempre nos decíamos que estaríamos juntos en el futuro. No estamos juntos. El futuro no existe.

Sé que me querías tanto como yo a ti. Que te dolía tanto como a mí que no estuviéramos juntos. ¿Pero qué iba a hacer? No podía hacer todo yo. Tampoco esperaba que lo hicieras todo tú. Fue esa necesidad del ser humano de que nos demuestren que nos quieren, de que nos conquisten, de que nos ganen. Era una competencia implícita, un juego de ver quién quería más, un juego en donde los dos perdimos.

Y la respuesta no es tan complicada. Fue miedo, ¿no? Teníamos miedo. Miedo a darnos en la madre. Miedo a que no funcionara. Miedo a que funcionara. Miedo a sufrir. Miedo a dejar de sufrir. Miedo a tener que dar explicaciones. Miedo a tener a quien darle explicaciones. Miedo.

No fuimos valientes. No pudimos, no quisimos. Ninguno de los dos lo intentó lo suficiente. No llegamos al punto de decir ‘no hay absolutamente nada más que pueda hacer, lo hice todo’. ¿Y si lo hubiéramos hecho los dos? ¿Y si los dos hubiéramos hecho absolutamente todo lo que podíamos hacer?

¿Te gusta cómo se escucha en pasado? Como si ya se hubiera acabado el tiempo y no quedara nada por hacer. A mí tampoco.

No podemos estar juntos. Tú me culpas a mí, y yo te culpo a ti. No entendemos. No podemos escuchar. No queremos esperar. Y no es algo tan difícil. No es que alguno esté preso por un crimen que no cometió en una cárcel rodeada de tiburones en medio del mar, ni que seamos dos líneas paralelas, imposibles de juntarse en algún punto.

A pesar de que ninguno estamos dispuesto a ceder, siempre tenemos la esperanza de que el otro lo haga. La esperanza. La esperanza que va de la mano con la incertidumbre. La incertidumbre, la maldita incertidumbre. Porque eso de que “la esperanza muere al último”, puede que sea cierto, pero no es algo bonito. Es terrible. Es creer que algo puede ser, pero que al mismo tiempo no está siendo. ¿Existe el futuro? Míranos… siempre nos decimos que estaremos juntos en el futuro. ¿Estaremos juntos? ¿Existe el futuro?

Sé que me quieres tanto como yo a ti. Que te duele tanto como a mí que no estemos juntos. ¿Pero qué voy a hacer? No puedo hacer todo yo. Tampoco espero que lo hagas todo tú. Es esa necesidad del ser humano de que nos demuestren que nos quieren, de que nos conquisten, de que nos ganen. Es una competencia implícita, un juego de ver quién quiere más, un juego en donde los dos podemos perder.

Y la respuesta no es tan complicada. Es miedo, ¿no? Tenemos miedo. Miedo a darnos en la madre. Miedo a que no funcione. Miedo a que funcione. Miedo a sufrir. Miedo a dejar de sufrir. Miedo a tener que dar explicaciones. Miedo a tener a quien darle explicaciones. Miedo.

¿No somos valientes? ¿No podemos, no queremos? Ninguno de los dos lo ha intentado lo suficiente. No  hemos llegado al punto de decir ‘no hay absolutamente nada más que pueda hacer, lo hice todo’. ¿Y si lo hacemos los dos? ¿Y si los dos hacemos absolutamente todo lo que podemos hacer?

Don’t Hug me I’m Scared

Claudia Tostado ft. Juan Manuel Romero

Don’t Hug me I’m Scared (DHMIS) es una serie web británica de cortos, creada por Becky Sloan y Joseph Pelling desde el 2011. Fue lanzada en el sitio web de los artistas y después se subió a otras plataformas, como YouTube.87a1b4b73bc0d8372e660314fb8c7754

Cada episodio está creado para parecer un típico programa para niños, ya que consiste en “marionetas” cantando y hablando, algo parecido a Plaza Sésamo, pero que eventualmente toma un giro más oscuro, usualmente incluyendo “gore”. La serie hace una parodia de los programas para niños, irónicamente yuxtaponiendo títeres y números musicales contra contenido psicodélico e imágenes perturbadoras. Hasta ahora hay 5 episodios con los temas: creatividad, tiempo, amor, tecnología y nutrición. Y parece ser que habrá un sexto y último capítulo.

Cada episodio sucede alrededor de Yellow Guy (Chico Amarillo), Red Guy (Chico Rojo) y Duck Guy (Chico Pato) conociendo uno o más personajes antropomórficos, que comienzan un número musical relacionado con un concepto básico de la vida cotidiana con una melodía optimista similar a una canción de cuna. Conforme la canción avanza, se vuelve más y más aparente que el personaje “maestro” del episodio está condicionando sutilmente a los personajes principales a compartir sus creencias personales acerca del tema, con un efecto humorístico. El clímax de cada episodio normalmente incluye un elemento “fuerte” con imágenes gore.

Los cortos se convirtieron en un éxito viral y la serie se convirtió en un fenómeno de culto. Los cinco primeros episodios han acumulado más de 73 millones de vi79190011sitas en YouTube.  Scott Beggs enumera el corto original como el número 8 en su lista de los 11 mejores cortometrajes de 2011, y también se incluyó en el marco de un evento de cine en Dismaland de Banksy.

Drew Grant, de The Observer escribió que los episodios de la serie son “horrifying nightmarish absolutely beautiful” and “mind-melting” (una horrible pesadilla absolutamente hermosa y derriten la mente). El escritor independiente Benjamin Hiorns comentó que “no es el tema que hace que estas películas sean tan extrañamente seductoras, es el sorprendente conjunto imaginativo y diseño de personajes, y la identidad británica subyacente de todo.”

Los creadores, Becky Sloan y Joseph Pelling, son diseñadores gráficos, artistas y animadores británicos. Su obra se compone de vídeos, arte de diseño gráfico, animación, música, y el trabajo con materiales de la vida real para asemejarse a las cosas en el mundo real como arte. Se han ganado múltiples premios, incluyendo el Premio de medianoche cortocircuitos SXSW 2012.

Sloan y Pelling se conocieron mientras estudiaban en la universidad y trabajaron en el primer episodio de Don’t Hug Me I’m Scared en su tiempo libre sin tener presupuesto. Cuando iniciaron el proyecto no se imaginaron en lo que se convertiría la serie. Cuando el primer episodio ganó popularidad, decidieron hacerlo una serie.

Hay una cantidad impresionante de teorías, explicaciones y comentarios acerca de los videos. Pero antes de continuar, les sugiero ver primero los videos:

Don’t Hug me I’m Scared 1 – CREATIVITY (Creatividad)

Don’t Hug Me I’m Scared 2 – TIME (Tiempo)

Don’t Hug Me I’m Scared 3 – LOVE (Amor)

Don’t Hug Me I’m Scared 4 – TECHNOLOGY (Tecnología) 

Don’t Hug Me I’m Scared 5 – NUTRITION (Nutrición)

 

SI NO VES LOS VIDEOS ANTES DE LEER LO SIGUIENTE, TE ADVIERTO QUE HABRÁ SPOILERS. 

12195905_10206596422261551_769675785796945752_nJuan Manuel Romero (el dude de la izquierda, que por cierto, está soltero 😉 ), quien fue el que me mostró los videos y quien me inició en este mundo de culto de DHMIS, dice:

“Todo se trata de Roy, que es el papá de Yellow Guy, y cada uno representa las diferentes etapas del ser humano: la niñez, la adolescencia y la adultez, y se muestra cómo en cada una de las etapas somos vulnerables de distintos modos a cambiar la mente, a que la convenzan de hacer algo específico. En cada episodio hay una enseñanza, pero primero te dan “la buena manera” de cómo hacer las cosas, y cuando los personajes quieren hacerlo distinto, no los dejan (los personajes #maestros”); el video te dice que debes comer de esa manera y nada más de esa. No puedes comer comida divertida, sólo puedes comer cosas aburridas, por ejemplo. Yo lo relaciono con la televisión y cómo es que ésta es la que nos maneja, cómo los medios son los que moldean a las personas.”

La mayoría de las teorías que pueden encontrar en distintos videos de YouTube (aquí pueden ver una) dicen esto que platica Juan. DHMIS tiene un trasfondo muy impresionante, y una crítica muy fuerte a justo esto, la manera en que los medios logran que la gente haga lo que quieren.

A los videos hay que ponerles muchísima atención y hasta verlos varias veces, porque hay pistas escondidas, entre otras cosas. De hecho, la razón por la que hago este artículo hoy es porque en los 5 videos aparece, en distintos momentos y en distintos lugares, la fecha 19 de junio (osea, mañana) y todos los fans aseguran que es cuando saldrá el 6to y último episodio de la serie. Espero que sí.

Lo que me encanta, además de todo, es que hay una cantidad impresionante de “fanart” o arte de fans relacionado con los videos, y que existen en el mercado productos que puedes comprar con este tema, como ropa, accesorios, etc. y los puedes encontrar, como todo, en internet.

Los invito a compartir sus teorías y comentarios acerca de este gran fenómeno.

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Aquí pueden entrar a la página de los artistas, donde también encontraran los videos de DHMIS, entre otras cosas: beckyandjoes.
Mucha más información general y de donde traduje mucha de la información de este artículo, aquí

 

Crónica de un alto en un concierto

Claudia Tostado.

Dan las 6 de la tarde. Pablo ya se imagina lo que le espera, toda su vida ha sufrido por lo mismo: su altura. Ésta noche, es el concierto de su grupo favorito: “Los puercoespines voladores de Tlapalcayuca el chico”. No se lo puede perder, ha esperado todo el año para verlos. Y es que es lo mismo cada concierto: se pare donde se pare, todos los asistentes que están atrás de él, montan en cólera, y furibundos gritan, lo empujan, y hasta le avientan comida, agua, latas, botellas y uno que otro paraguas, de los que venden ahí en la plaza a 35 pesos, mínimo 25. Pero es la cruz que le tocó cargar. Es su maldición. La terrible maldición de ser alto. Dan las 6, pues. Pablo decide prepararse más ésta vez para éste martirio que está dispuesto a padecer, porque vale la pena, porque es su ilusión ver a “Los puercoespines de Tlapa el chico”. Se coloca en la espalda una tabla para natación, de esas de hule-espuma que usan los niños cuando están aprendiendo a flotar, y se la amarra con un cinturón. Se pone unas rodilleras, un casco, unos gogles y una gabardina. La amarilla, no había otra. No se imaginó que ésta vez no sería el incómodo alto que no deja ver, sino, el maldito fenómeno salido del circo, y encima, que mide casi dos metros. Ahora no sólo soportaría los insultos, y agresiones de costumbre. Ahora se sumarían las burlas y apodos ofensivos de la gente, gracias a su vestimenta. No le pasaba aún por la cabeza el desfile de objetos tan diferentes y extraños que se impactarían contra su persona ésta misma noche. Una lata de cerveza clara, abierta por la mitad, quizá le abriría una cortada en el cuello, que le dejaría cicatriz de por vida. Un calcetín mojado, aseguro, nada agradable. Unos lentes de sol del tianguis, color rosa con dorado. Una gorra de COMEX. Una gordita de chicharrón, con mucha salsa, ya mordida. Unas rosas amarillas de plástico, un huarache de suela de llanta y 4 pilas AA. Probablemente ésto, o quizá otras cosas. Dan las 9:30. Comienza el concierto.

Si tienes que preguntar qué es el jazz, entonces nunca lo sabrás.

Claudia Tostado

“If you have to ask what jazz is, you’ll never know.”
― Louis Armstrong

A todos los fieles lectores de Voces Cruzadas (hola, mamá), los saludo en esta, tan esperada, segunda temporada de un proyecto que nos emociona y nos motiva muchísimo a todos los que participamos. Confío en que regresamos para quedarnos y que, además, traemos muy buen contenido para ustedes. Lo que más me gusta de Voces, es que somos, todos los que aquí colaboramos, personas tan diferentes, que es realmente enriquecedor.

Los jueves son días ‘chill’… Ya se viene el fin de semana, ya estás terminando los pendientes de la semana (por lo general, no es mi caso) y pues, toca algo bonito y relajado.

Les quiero compartir algunas canciones que son realmente especiales para mi. Son piezas maravillosas que espero disfruten tanto como yo lo estoy haciendo. El jazz es algo de lo que más me gusta en la vida, y no me refiero solamente entre la música, sino en general, en el mundo entero, y quiero convidarles un cachito de esta fascinación:

Ella Fitzgerald, es verdaderamente, mi artista favorita dentro del jazz. Y Louis Armstrong… ¿qué les voy a decir yo de Louis? Juntos hacían una mancuerna para la que no hay un adjetivo suficiente.

Ella Fitzgerald and Louis Armstrong – Let’s Call the Whole Thing Off

Ella Fitzgerald & Louis Armstrong: Dream A Little Dream Of Me

No puedo (simplemente no puedo) hacer una lista de jazz y no incluir a Frank Sinatra. Un personaje en toda la extensión de la palabra. Su música me llena el corazón. Va una de mis favoritas:

Frank Sinatra- I’ve got you under my skin

A través de Diana Krall entré al mundo del jazz, un poco más contemporáneo, desde mi infancia, gracias a mis papás. Tuve la gran fortuna de escucharla en vivo en Zacatecas en la Plaza de Armas en el Festival Cultural del 2010, y fue uno de los conciertos más impresionantes que he vivido.

Diana Krall / Popsicle Toes

Por último, este dueto maravilloso del gran Tony Bennett y la talentosa Lady Gaga, quienes hicieron todo un álbum juntos a petición de la cantante. Si no lo han escuchado, se los recomiendo. Una probadita:

Lady Gaga Feat. Tony Bennett – Cheek To Cheek

Pronto nos leemos nuevamente por aquí y todas las recomendaciones que tengan serán bien recibidas.

¡Buen fin de semana!

Claudia Tostado

Fridomanía.

Imagínese qué le puedo decir de un genio, y esposa de otro genio que le dieron a México un brillo internacional, mundial. Porque ahora se ha descubierto que Frida es una de las más grandes pintoras que hay. Fue una extraordinaria mujer, extraordinaria ciudadana política, hasta guerrillera creo que hubiera sido maravillosa. Una mujer increíble de quien aprendí mucho.

-Chavela Vargas, respuesta a la pregunta ¿Qué puede decir de Frida Kahlo?

CLAUDIA TOSTADO. Hay muchas Fridas. La Frida de Diego, Frida Kahlo, así, tal cual (y pongo primero la de Diego porque para ella así parecía estar la jerarquía de su existencia), las dos Fridas, la Frida artista, la Frida enferma y en cama, la Frida política que recibió a Trotsky en su casa, la Frida del corazón roto, la Frida escritora, la Frida feminista, la Frida de Chavela, la Frida de Coyoacán, la Frida de las flores, la Frida de las fotos, la Frida de la película de Julie Taymor protagonizada por Salma, la Frida de Vogue y la Frida de ahora, que es la Frida de moda y de la moda, la Frida intervenida, la Frida en las paredes, la Frida ilustrada, la Frida contemporánea; y seguramente muchas Fridas más, aunque es de esa última Frida de la que quiero hablar hoy.22 Ilustraciones tributo a Frida Kahlo creadas por artistas jóvenes

Frida Kahlo fue una mujer que a través de su historia de amor y su matrimonio, de su obra en pintura, en escritos y cartas, de sus posturas y su vida misma, dejó un legado importantísimo, y es de alguna manera, un ícono en la cultura mexicana y una representación de la mujer mexicana, y de una forma especial una proyección de lo femenino de nuestro país para el extranjero. Pero no voy a hablar de la historia de Frida. Seguramente su obra y biografía usted ya las conoce (si no es así, le invito a que lo haga), por eso, en este texto quiero expresar mi obsesión con la “nueva moda” de Frida Kahlo: la Fridomanía.

Frida

Se puede hablar de muchos aspectos de la vida y obra, y cómo ha trascendido hasta convertirse en un ícono femenino, pero más allá de que ahora en día de muertos, todas se quieren disfrazar como Frida (hola hermana) o de catrinas-Frida, o de todo el impacto que ha tenido en el mundo de la moda desde playeras hasta la alta costura (tema del que ha hablado ya Daniela Rivero en Fashion Blog México, y puedes leerlo aquí), y me parece obsesivamente impresionante como ha influido en el mundo del arte, y no precisamente por su pintura, sino ella como figura. Hablo de un fenómeno que no he visto con otras celebridades o personajes. Muchos, muchos artistas, tanto mexicanos como extranjeros, pintan a Frida, la ilustran, intervienen fotografías suyas, añadiéndole color y otras cosas, hacen canciones, y todo tipo de expresiones relativos a Frida. Mi intriga es: ¿por qué Frida? ¿es por su forma de vestir? ¿realmente les atrae por quien fue, su vida y obra? ¿su cara y sus facciones, la ceja, el peinado, las flores? Porque definitivamente también se ha hecho arte con Marilyn, o con Audrey, incluso se han hecho alteraciones de la Monalisa, pero nada en la escala en la que hay arte de la esposa de Diego. frida frida frida by clare owenPara Raúl Mejía, Frida forjó su propio mito y leyenda con la creación de su propio personaje que aparece en la mayoría de su obra*. Se le preguntó a Chavela Vargas qué fue lo que le aportó la obra de Frida a las mujeres en general y ella contestó: Todo. Toda la sabiduría de una mujer la aportó Frida a las mujeres de México y del mundo. Mujeres humildes, famosas, inteligentísimas, artistas de toda clase. Puso una nota de enseñanza, de pasión, de amor, de enseñar lo que es arte. Eso es lo que hizo Frida en toda su vida: enseñar y pulir al pueblo.

Fue gracias a una de mis redes sociales favoritas: Pinterest, que creció mi obsesión por la Fridomanía gráfica, he encontrado desde tatuajes de la cara de Frida, o de sus frases, hasta Street-art, pinturas con técnicas más desarrolladas, intervenciones de fotografías super interesantes. Aquí les comparto mi tablero para que vean todo lo que he encontrado de ella.

Como encontré una frase por ahí en internet: No es el arte de Frida, es Frida hecha arte. Y no se dónde nace esa necesidad de traer a Friducha en la playera, pero me encanta. Porque es un ejemplo de la versatilidad del arte, de hasta dónde puede llegar una imagen de diferentes maneras. Se pueden distinguir un sin fin de técnicas, nacionalidades, sentimientos, etc. Era solo Frida y la han convertido en un millón de expresiones magníficas.

Además en la música también hay grupos y artistas que se han inspirado en Kahlo para hacer sus letras, e incluso algunos videos, aquí les dejo algunos links:

Scar tissues – Red Hot Chilli Peppers   (Anthony Kiedis, vocalista de la banda, dedicó la canción a Frida.)

Pobre Frida – Tijuana No

Madonna ha reafirmado su gusto y admiración por Frida Kahlo, tal es el caso de su vídeo de 1994 Bedtime Story en el cual varias escenas están inspiradas en las famosas pinturas de la artista.

 

Este año se inspira en una fotografía tomada a Frida para la portada de su album Rebel Heart.

 

Frida y sus flores – Martha Sánchez

Florence + The Machine se inspiró en la pintura de Frida titulada “Lo que el agua me dio” en su canción What the Water Gave Me.

Joaquín Sabina la recuerda en su canción “Por el boulevard de los sueños rotos”, la cual en una estrofa dice: Diego Rivera, lápiz en mano, dibuja a Frida Kahlo desnuda.

Fito Páez en su canción “Lo que el viento nunca se llevó” menciona: “hoy Frida pinta del cielo desde allá”.

Ricardo Arjona en la canción “Sin ti sin mi” en una parte de la letra dice: “¿qué hace Frida sin sufrir?”

En la obscuridad – Belinda

 

Este es el link para el Soundtrack de la película “Frida” en Spotify:  Various Artists – Frida (Original Motion Picture Soundtrack).
Además también he descubierto en Spotify, un mundo de canciones que no he encontrado en YouTube, titualadas “Frida” o que hablan de Frida, o incluso álbumes completos, les dejo aquí el link de una playlist especial que hice:  Frida.

Frida es esto y muchas cosas más, y los invito a que compartan conmigo las imágenes, canciones, videos, historias, anécdotas y todo lo relativo a este gran personaje.

 

*Mejía Moreno, Raúl (2006). El simbolismo en la obra de Frida Khalo, p. 84-97

 

 

Segunda parte.

(Primera parte. aquí)

CLAUDIA TOSTADO

Sentada, esperando, todo y nada, llegó alguien y se sentó junto a mí. Muy cerca para ser un extraño, pensé. Pero tampoco me habló como si me conociera. Una situación incómoda, de las que se disfrutan. Pasó un rato, y se marchó. Fue hasta más tarde que yo sabría quién era. Pero no me adelantaré, ya llegaremos allí. Me acabé el café, mientras leía el periódico y fumaba pensando que, tal vez, en la edición dominical estaríamos, nosotros, en primera plana.

-Y se puede decir que sí estuvieron…- Se aceleró Andrés a comentar.

-Sí, pues sí, pero no por las razones correctas.- Respondió Catalina, sin alterarse. – Yo debí haber regresado al departamento, a esperarlo. Pero no, sentí que tenía que ir a otro lado. No estaba muy segura, pero caminé hasta que lo decidí. Fue entonces cuando llegué a tu casa.- Señaló a Andrés viéndolo a los ojos.-¿Eso que ya sabes, también lo cuento?-

-Sí, sí, necesito escucharlo de ti, todo esta tan borroso en mi mente, ya no estoy seguro de lo que en realidad pasó.-

-Me abriste la puerta y nos sentamos en la mesa de la cocina, estabas solo. Me explicaste que habías peleado con Adriana hacía dos noches, y que se fue, a casa de su hermana o algo. Me ofreciste té. Y aunque no soy muy de tés, acepté. ¿Con leche? Preguntaste… Un poco, respondí. Empezamos a hablar, de trivialidades, del clima y las noticias.

-¿Por qué se fue Adriana?

-Peleamos. Discutimos, no se…

-¿Por qué discutieron?

-¡Ay, Cata! ¿Qué quieres que te diga? ¿Qué discutimos por ti? Siempre discutimos por ti, ya lo sabes, no me hagas decirlo.

-Bueno, solo quería saber…

-¿Saber qué? ¿Si aún te quiero?

-Sí.

-Sí, sí te quiero. Nunca te voy a dejar de querer. Eres lo que más quiero, eso no va a cambiar. Pero tú, tú decidiste irte con Felipe. Y no te estoy reclamando, ya te reclamé suficiente. Ya sé que no vas a regresar. Creo que ya no quiero que regreses. No sé si quiero que regrese Adriana, tampoco. Ya no sé ni lo que quiero.

-Discúlpame por haber venido, yo no quería…

-No, no, está bien, no te preocupes. Perdón no debí ponerme así, pero es que es demasiado.

-Si…

-No quiero ser grosero, pero… ¿a qué viniste?

-No se…

Y así nos quedamos callados, no necesitaste una explicación, eso me pareció. Eran como las 2 de la tarde. Las 2 de la tarde no es una buena hora para casi nada. Aunque me sentía tranquila, muchas cosas pasaban por mi cabeza.

-No sé, quería verte. Despedirme.

-Ya nos hemos despedido muchas veces.

-Pero ahora es diferente.

-¿Por qué es diferente? Siempre dices lo mismo.

-Decidí que quiero pasar el resto de mi vida con Felipe.

-¿Te vas a casar?

-No, ya sabes que yo no creo en eso.

-¿Entonces?

-No te puedo decir demasiado, queremos estar juntos para siempre, aunque siempre sea muy poco tiempo.

-¿Qué estás diciendo, Catalina? Espero que no estés pensando en cometer una locura… No sé de qué hablas, pero, por favor, ¡por favor! Dime que no es una locura…

-Me tengo que ir. Solo quería verte. Despedirme.- Te abracé. Fue un abrazo corto, profundo. No como todos los abrazos de despedidas, que son largos y superficiales, dolorosos.

-Mira, no sirvió de nada la despedida.- Dijo Andrés, casi sonriendo. Cata lo vio con ironía, y también casi sonrió.

-No quisiera interrumpir su momento, pero, por favor, señorita, continúe.- interrumpió Cuenca, otra vez, aunque más calmado.

Salí de tu casa. Ya pasaban de las 3. Yo recordaba que Adriana, salía de su trabajo a las 4. No me quedaba de paso, pero fui.

Comportamiento virtual: nadie está a salvo.

Por Claudia Tostado.

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Hace algunos años, cuando la gente común empezaba a usar computadoras y fue el boom del internet, las opciones eran limitadas. La mayor diversión era el correo electrónico. Ahí empezaron a difundirse las cadenas o “forwards”, de temas muy variados, desde religiosos con oraciones y ángeles de la abundancia, hasta los riesgos de caminar mientras se hablaba por teléfono celular en un estacionamiento, pasando por “La vueltita verde” y los tests del Dalai Lama para conocer tu verdadera personalidad. Ahora ya no hacemos eso (casi nadie) pero tenemos otras cosas que lo sustituyen.

La diferencia entre mi generación y la de mis padres, a nivel virtual, es muy marcada. Ellos recibían una cadena que contenía información sobre todooos los daños de la Coca-Cola, que te deshacía por dentro; que si metes un clavo dentro de un vaso con esta bebida, se deshace enseguida; que es la mejor herramienta para lavar escusados, etc. La pasada generación, horrorizada, lo reenviaba a todos sus contactos, pero no dejaba de consumir este producto. Ni dejaron de ir al cine porque en el baño les iban a inyectar una sustancia que los haría perder la voluntad y dejarse ser robados.

Nosotros no mandamos cadenas, pero compartimos artículos en Facebook, o en cualquier otra red. Hace unos días leía un artículo que compartió una amiga -hola Gaby 🙂 – sobre el daño que hace tomar té (el de las marcas muy comerciales y empresas grandes como Lipton, Tazo, Twinnings, etc.) porque contienen una cantidad exorbitante de sustancias dañinas como pesticidas y otras cosas sumamente cancerígenas. Que incluso las bolsitas, ya sean de papel o plástico al estar en contacto con agua caliente desprenden moléculas tan dañinas como el mismo diablo. ¡El té! Que ha sido la solución a un montón de problemas desde siempre. El artículo decía también que esto no sucede con los tés orgánicos, que venden al triple de precio en un estante especial en el supermercado. Y entonces yo empecé a pensar muchísimas cosas como: ¿quién hace este artículo?, ¿es una fuente válida?, tengo que investigar más, lo hacen porque quieren vender más té orgánico, ¿en realidad no debería de tomar más té de marcas comerciales?… Entonces le di like al post, y agregué un pequeño comentario (porque soy muy social) y lo que probablemente suceda con relación al té en mi vida es que voy a empezar a buscar el té orgánico en el super, y preguntar por él en las cafeterías a las que voy. Además, lo voy a usar como tema de conversación en mis reuniones para generar un debate sobre el tema (y lo voy a comentar en mi artículo de #VocesCruzadas esperando el mismo efecto), y lo voy a sacar a flote cada vez que alguien hable de té, o siquiera lo piense. Voy a tratar de persuadir a mi mamá de que hemos vivido en el engaño desde hace décadas, que no podemos continuar así, que tenemos que dejar de comprarlo. Y cada vez, que por alguna poderosa razón, tenga que tomar el malvado té, lo haré con mucho miedo, desconfianza, etc.

Esto es solo un ejemplo de las diferencias entre cómo nos comportamos virtualmente nosotros en comparación con la generación anterior. Incluso hay quienes han querido adaptar a la actualidad algunas cosas, como las ya mencionadas cadenas, poniendo imágenes con el mismo contenido y compartiéndolas en el Facebook (si tienes más de 40 años, está bien –hola tía Irene 🙂 – pero si eres joven, por favor, evítalo).

Otra de las tendencias actuales en la web es compartir artículos y posts de supuestos estudios científicos que “revelan” verdades maravillosas que justifican nuestro pésimo estilo de vida, y nos encanta compartirlo, porque ahora tenemos una razón poderosa para mostrarle al mundo que no necesitamos cambiar. Son títulos como: “Estudio demuestra que las personas que se desvelan son más inteligentes” o “Científico revela que comer pizza y tomar cerveza todos los días ayuda a tener una flora intestinal saludable” o el clásico “Las personas que dicen más groserías y malas palabras son más confiables y honestas: Universidad de Dakota del Sur.” No digo que no existan tales estudios, ni que no sea información real (aunque no lo creo) pero seguramente las personas que son “más inteligentes” porque se desvelan no lo hacen estando en el celular hasta las 4am, viendo la tele o de fiesta diario. La mayoría hemos llegado a compartir algo así, pero esto tiene los efectos contrarios de lo que creíste. La gente no va a pensar: “¡Ah! Que flora intestinal tan saludable debe tener esta persona.” La gente va a pensar que tienes malos hábitos alimenticios y que quieres justificarlo.

Las redes sociales ya están al alcance de casi todos. Facebook registra 1200 millones de usuarios al mes, la mitad de la población mundial usa ésta red social. Según resultados de una encuesta del INEGI en 2012 el 32.2% de los hogares del país contaba con una computadora (imagínense en 2014). Y ahora ya la mayoría tenemos un Smartphone con acceso a internet, en donde constantemente estamos checando y actualizando nuestras cuentas en las diferentes plataformas virtuales. Yo creo que hay un problema muy grande, y es que no sabemos usar correctamente las redes sociales. No existe un reglamento o un manual, y seguramente lo que está bien para unos está mal para otros, pero definitivamente hay cosas que no se deben hacer. Por un lado, “la conducta virtual”, lo que afecta tu imagen, lo que está bien o mal visto por los demás, y no solo por tus amigos y familia, sino por la gente que probablemente podría emplearte en el futuro, o que te emplea actualmente. Y por otro lado, los riesgos que corres al hacer un uso incorrecto del mundo virtual.

El tema de privacidad y seguridad de datos es muy amplio, y ciertamente hay muchas cosas que deberíamos saber y no sabemos. Nadie está a salvo. Solamente los que de verdad no utilizan internet, nunca, ni el correo electrónico, ni nada. Cada foto que tomas se guarda con una carga geográfica. Y cuando la subes a la web, cualquier persona (que sepa cómo hacerlo) puede saber dónde exactamente fue tomada esa foto, y de dónde la subiste. Con excepción de Twitter, en esta red social cuando subes una imagen, no tiene datos geográficos, cuestión que decidió la empresa para seguridad de los usuarios.

¿Y cuál es el peligro?

Como dice #BrunoZarazúa en su artículo “La sofisticación de la ignorancia”:

“Nunca antes se había visto tanto flujo de información como en esta era digital. En este mundo cada vez más interconectado y con la ayuda de las redes sociales, nos hemos convertido cada uno de nosotros en una suerte de fuente de noticias, causando con esto una especie de teléfono descompuesto, que muchas veces resulta en perjuicio de la sociedad.”

No te van a secuestrar, o asesinar (en la mayoría de los casos) pero el riesgo es que te pueden robar datos, incluso tu identidad (concepto que me parece equivocado, porque nadie te puede robar tu identidad, eso no se roba) pero se refieren a que pueden hacerse pasar por ti, usar tus datos personales como cuentas bancarias u otras cosas para obtener beneficios. Si tú eres de esas personas que tienen su Facebook con la configuración de privada más alta, que ni siquiera tienes tu foto, ni subes fotos de tus hijos, ni así estás a salvo. Y ni hablar del cyberbulling, pornografía, etc. Hay muchas, muchas formas de hacerlo y hay gente mala de su corazón que se dedica a esto. Por medio de virus, links con spam, y muchos métodos de los que aunque seas muy chipocles podrías no salvarte.

Cada vez que entras
a una página de internet o das click en un link, hay (aproximadamente según un estudio) 5 páginas de internet que te empiezan a “seguir”, a “ver” lo que haces. Cada página que abres en internet, cada like en Facebook, cada persona que sigues en Twitter, cada imagen que pineas en Pinterest, cada video que ves en YouTube, estás siendo registrado. A los que todos nos referimos como “Ellos”, los malos, la entidad que no tiene nombre pero que todos sabemos que existe, el gran hermano, el gobierno, más allá del gobierno, las grandes corporaciones, etc. necesitan esa información.

Una científica informática experta en el tema, Jennifer Golbeck, dice que hay empresas gigantescas que se dedican, exclusivamente, a crear bases de datos de estadísticas sobre todos los temas, basados en el comportamiento virtual de las personas. Ellos saben qué te gusta, tu personalidad, religión, edad, inteligencia, por quién vas a votar, tu orientación sexual, si estás embarazada o no, si eres alcohólico o drogadicto, además de cosas como cuánto confías en la gente que está a tu alrededor y qué tan fuertes son tus relaciones. Se han desarrollado mecanismos para predecir estas cosas con bastante exactitud.

Hace un tiempo, Forbes reveló una historia sobre una adolescente de 15 años que estaba embarazada. Sus padres no sabían nada hasta que por correo (análogo, no virtual) recibieron folletos y volantes de Target (una tienda departamental de Estados Unidos) con anuncios y cupones de cunas, biberones y pañales. Target supo que la chica estaba embarazada por su comportamiento virtual, y tenía en su poder los datos suficientes para hacerle llegar esta información. Y lo hizo. Resulta que ellos tienen el historial de compras de cientos de miles de usuarios y calculan lo que llaman “puntaje de embarazo”, que no se trata si la mujer está o no embarazada sino para cuándo espera. Y lo calculan, no mirando cosas obvias, como si compran una cuna o ropa de bebé, sino si compró más vitaminas de lo normal, o si compró un bolso de mano suficientemente grande como para guardar pañales. Y por si solas, dichas compras no parecen revelar mucho, pero es un patrón de comportamiento que, tomado en el contexto de miles de personas, empieza a revelar algunas ideas.

No es que en el gran mundo virtual cada uno tengamos nuestro expediente, de todo lo que hacemos o de lo que nos gusta. Pero cada paso que damos en la red, va construyendo esta gran base de datos. Y la verdad es que a mí no me parece tan malo. Claro que no quiero que me roben mi identidad, ni que sepan mis secretos, ni que me secuestren, ni me gusta saber que soy parte solo de una estadística, que soy un dato más, que solo soy un cliente y no una persona con sentimientos, a nadie le gusta que no lo hagan sentir especial. Pero reflexiona conmigo, cuando tú entras a tu Facebook, del lado derecho, y a veces con algunas publicaciones (sugeridas) puedes ver ofertas y promociones de páginas a las que no has entrado nunca y que tampoco les has dado like. Estas promociones son personalizadas, son puestas ahí para ti. La de cada persona es diferente. A mí, por ejemplo me salen ofertas de viajes y aviones (porque me la paso buscando boletos y hoteles aunque nunca vaya, se vale soñar). Entra a tu página de inicio y ve que es lo que te están ofreciendo… ¿Qué es lo que saben ellos de ti?

Y no creo que sea tan malo, porque prefiero poder ver, en esos anuncios tan molestos, algo que por lo menos me interesa, a cualquier cosa que no tenga nada que ver conmigo. No hay forma de evitarlo. Yo no voy a dejar de usar internet, no voy a dejar de navegar, ver videos, leer artículos, descargar información. Ni tú lo hagas tampoco. Claro que hay que ser cuidadosos, crear una conciencia de discernimiento entre lo que es bueno y malo en internet, empezar con la “alfabetización informacional” de la que ha hablado también  #BrunoZarazúa. Y si tienes algo que esconder, no lo escondas en la web, ni en un correo, ni en un inbox. Suena muy tonto, pero no compartas información con extraños, no publiques tus datos personales, ni te registres en páginas de internet que sean extrañas para ti. Si no sabes cómo hacer algo, pide ayuda. Investiga. Siempre hay formas de cuidarse, pero aún así, nadie está a salvo.

Twitter: @claudiatostado

Clichsters.

CLAUDIA TOSTADO.

Hace un tiempo surgió una “subcultura urbana” llamada “Hipster”. Aunque este término se remonta a los años 40, regresó en estos tiempos causando mucho revuelo y hasta polémica. La cultura hípster, hipster o hypster es una subcultura asociada en mayor medida con la música independiente. Se caracteriza por una sensibilidad variada, alejada de las corrientes culturales predominantes (mainstream) y afín a estilos de vida alternativos. En pocas palabras, son personas que rechazan lo que les gusta a las masas.

La gente los caracteriza por su peculiar forma de vestir: pantalones ajustados de colores, playeras con colores vivos o estampados extraños, lentes de pasta gruesa (aunque puedan ver bien), peinados y cortes de cabello singulares, entre otras cosas.

Cuando todo esto sucedió, a mi en lo personal me causó impacto de muchas maneras. Me dio risa que son personas que no quieren pertenecer a ningún grupo ni ser identificados como “hipsters”. De hecho para ser un verdadero Hipster, no puedes aceptar que lo eres ni llamarte a ti mismo de ese modo. Es como un requisito. Entré más niegues que lo eres, más lo serás. También me provocó un poco de desagrado que toda la gente empezara a querer formar parte de esto y pudiera quitarle lo “cool” que tenía al abusar de ciertos elementos, como la música y la ropa.

Bueno, a lo que voy es que cuando conocí el mundo Hipster, me di cuenta que soy totalmente lo contrario. Así qué decidí que yo tenía que crear una subcultura alternativa que fuera contraria a esta. Fue así como se me ocurrió el término “Clichster“. En vez de odiar lo mainstream, amamos el cliché. Amar las cosas buenas de la vida, en vez de rechazarlas. No tener miedo a cantar una canción pop, poder emocionarte con una historia de amor muy cursi, la lista es interminable.

El término cliché (tomado del idioma francés en el cual se refiere a un estereotipo o tipo de imprenta) se refiere a una frase, expresión, acción, o idea, que ha sido usada en exceso, hasta el punto en que pierde la fuerza o novedad pretendida, especialmente si en un principio fue considerada notoriamente poderosa o innovadora. Lo que es cliché es cliché por algo. Porque gusta, porque es bueno. No hay que tener miedo a ser parte de algo más. Más adelante voy a compartir más de mi idea de los Clichsters, mientras tanto todos los que se sientan identificados son bienvenidos a formar parte de esto.

Por último, quiero decir que como ser Hipster ya es muy mainstream, entonces eso los hace Clichsters. A todos.

Primera parte.

CLAUDIA TOSTADO

La sala estaba llena de gente que ella no reconocía. Además de mí y del oficial Cuenca, no había visto antes a ninguno de los que estaban allí. La luz de las velas en cada mesa y repisa favorecían la tensión que se sentía después de lo que ella acababa de relatar. Ya habían pasado más de quince minutos y todos seguíamos en silencio. Yo, con mucha menos razón me iba a atrever a decir la primera palabra. Pasaron algunos minutos más, que a todos nos parecieron horas. Seguían mirándose unos a otros buscando respuestas, pero nadie nos miraba ni a ella ni a mi. Finalmente, el oficial Cuenca, un hombre muy alto y delgado, con algunas canas que empezaba a pintarle el tiempo, pero aún fuerte, terminó con la espera y se puso de pie. Tomó una de las velas largas que estaban sobre la chimenea apagada, y se acercó a la ventana. El gesto de su rostro me dio la impresión de que pensaba que algo en la historia no encajaba. Sin mover la vista de la ventana, le preguntó a Catalina: -¿Cómo dice, Srita. Méndez, que llegó el cuerpo de esa muchacha hasta allá?-.

Catalina iba a responderle, pero antes de que emitiera cualquier sonido, tocaron a la puerta de la habitación. Yo me levanté a abrir. Era Andrés.

-Lo estábamos esperando.- dijo Cuenca, acercándose para saludarlo. –Tome asiento, la Srita. Méndez estaba por explicarnos cómo fue que llegó el cuerpo de la muchacha hasta el pozo.-

Andrés se sentó junto a mí, frente a Catalina, y la miró con tristeza. –Oficial, si me permite, quisiera escuchar a Cata otra vez. Supongo que a ustedes ya les dijo todo, pero yo no la he oído. Seguro también les servirá para tener más clara la historia.- Eso a mi no me pareció insensato, finalmente lo que se había hecho, fue hecho para ser contado, y a Cata no le molestaría narrar los hechos cuantas veces fuera necesario. Me acerqué y la tomé de las manos: -Mi amor, ¿no te importa, verdad?- le dije mirándola a los ojos. -Claro que no-. Me senté junto a ella, para poder ver la reacción de los que iban a escuchar, casi todos por segunda vez, la descripción de lo ocurrido.

-Todo empezó hace casi un mes cuando Felipe y yo estábamos en el departamento, como siempre, tomando un café, hablando y fumando. Pasaba de la media noche, y como es natural, a esa hora la gente habla de cosas más oscuras. De cosas que nadie se atreve a decir mientras haya luz. El disco que estábamos escuchando terminó y yo me apresuré a buscar otro para poner. Ahora que lo pienso, la música que uno escucha, influye inconscientemente en lo que hace, piensa o dice mientras la oye. O tal vez, es que el subconsciente que ya tiene esos pensamientos o sentimientos la lleva a elegir tal o cual disco.-

-¿Podría seguir con la historia? No tenemos toda la noche para sus filosofías baratas.- interrumpió Cuenca con tono molesto, pero Andrés le respondió: -Oficial, déjela que cuente la historia como quiera, todo lo que diga es importante, y nos iremos de aquí cuando nos tengamos que ir.-

-Gracias Andrés. Como les estaba diciendo, buscando entre mis discos encontré uno que hace mucho no escuchaba, tal vez uno de mis favoritos. Lo puse en el reproductor, y me senté otra vez en el sillón junto a mi novio. Estábamos fumando un cigarro para los dos, como siempre lo hemos hecho, y no por fumar menos ni por ahorrar, más bien por compartir, por estar más cerca. Felipe me preguntó que si íbamos a estar juntos toda la vida. No lo hizo como dudando, sino como invitando. Su pregunta no me extrañó, ni me perturbó; finalmente era algo que ya sabíamos pero de lo que no habíamos hablado.

-Eso va a ser más fácil si vivimos poco…- Felipe me miró y en ese momento los dos supimos que quizá estábamos viviendo una de las últimas noches de nuestras vidas. Los dos intentamos dar ideas y sugerencias para crear nuestro final. Yo, como siempre, le dije que tenía que ser algo poético, artístico. El quería algo que impactara, que trascendiera, que no se olvidara nunca. Pasamos toda la noche hablando de eso. Decidiendo cómo queríamos ser recordados y qué partes de nosotros y de nuestras vidas queríamos que fueran olvidadas.

A la mañana siguiente, después de dejarme el café en el buró, Felipe se fue a trabajar. Era sábado, y yo los sábados no hago nada hasta que Felipe regresa, como a las seis. Pero ese sábado, siendo quizá uno de los últimos sábados de mi vida, me levanté poco después de que Felipe salió. Puse el café en un termo y me vestí rápido. Caminé hasta la esquina, donde está el puesto de periódicos, y compré uno. Caminé hasta el parque y me senté en una banca que recibiera algunos rayos de sol.