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Los delfines y el verano

Ale Rodríguez

El verano terminó oficialmente en mi corazón hace tres semanas. Tristemente en esta época del año el ocaso se avecina a temprana hora de la tarde y mi corazón se sienta triste a contemplarlo. Tengo tres días intentando estirar un poco los huesos para alcanzar más altura, esto lo constato porque la resistencia al cambio me está doliendo bastante, lo significativo que es “madurar” considerándolo como un proceso interminable hace que la transformación constante de tu ser otorgué un poco de sabor a la vida.

Todos los cambios son saludables, impredecibles y en ocasiones dolorosos pero el arte de llevar con éxito estas consumaciones proviene de reinventarnos como mejores personas frente a estos eventos e ahí la conclusión de que uno “madura”.

La vida es circunstancial, en ocasiones es divertida otras veces exhaustiva, a veces estás con las personas correctas y a veces esas personas se tienen que despedir de ti, independientemente de personas, lugares, mascotas u objetos nosotros deberíamos vivir  sin apegos, con la única convicción de disfrutar cada instante, vivir el presente y evitar estar pensando en el futuro pues hacer esto significa el desperdicio de la vida; gracias a que el mundo gira nosotros cambiamos dependiendo desde que ángulo geológico lo apreciemos, premisas como “soltar, seguir caminando, no voltear hacia atrás ni para agarrar impulso, jamás arrepentirse de las decisiones tomadas” suceden todo el tiempo es parte de formar carácter personal, esto no evita el dolor ni la dificultad de crecer cabe mencionar, sin embargo cuando las cosas son para ti ahí estarán, si definitivamente no eran destinadas a hacerte un bien naturalmente se quitarán del camino al final de cuentas somos lo que recordamos no necesariamente lo que vivimos. Existen excepciones mayores que indican lo contrario y confirman la regla anterior, por ejemplo yo no quería separarme de dos almas, quería ser muy egoísta y mantenerlas cerca de mi para siempre, el error fue que olvidé, que al igual que yo, ellas son seres libres y pertenecen a otro cuerpo que a diferencia del mío no puedo controlar, no tengo la certeza de saber si en su debido momento hice todo lo que me correspondía por contribuir con su riqueza personal, lo que si tengo garantizado es que obtuve mucho amor y aceptación, de ese bienestar conjunto que te hace sentir completo, por lo tanto esta jugada de la vida de alejarnos significó que el cambio y la separación en su proceso natural sería bueno y no necesariamente porque fuéramos un mal intrínseco de eso se tratan las amistades de fortalecerse mutuamente; aceptándose en las buenas y en las peores condiciones, de jamás juzgar y si tienes la voluntad de ser “amiga” o “amigo” entonces te comprometes a aceptar fervientemente la relación que se avenía, los lazos que uno tiene con un amigo se basan en confianza, respeto y comprensión, existe química para logar hacer los momentos compartidos los mejores y la bilateralidad de estas relaciones consiste en crear memorias para atesorarlas por siempre en el corazón, nunca recuerdos, esos pueden caber en rincones comunes nada especiales, las memorias en cambio se atesoran para siempre.

En este desinterés por conveniencia cabe preguntarse si cuando conoces a alguien eres agradecido por la coincidencia de haberse posicionado en el mismo lugar y tiempo, sean o no almas gemelas eso en realidad no importa, porque los complementos existen por sus infinitas variables personales. Dicen que las amistades verdaderas son las que duran para siempre, pero ¿Cómo garantizar eso? El paso del tiempo otorga el beneficio de la duda y si esas almas continúan a tu lado aunque vivan en diferentes circunstancias, ellas son las indicadas para compartir lo más intimo y personal de tu esencia, de otra manera significó que el destino las puso de frente en específico tiempo y lugar a manera de construcción personal momentánea, es aquí donde el desinterés cobra importancia y la autenticidad personal nos distinguirá hasta el final de cara a esas personas especiales con las que estuviste constituyendo una memorable y finita institución. Me niego a que mi verano se terminé porqué con el final de está época muchas cosas se cuestionan en mi persona de ahí el dolor por estirar los huesos, sobretodo que después del verano las personas cambian sus hábitos y las almas tienden a separarse, pero sin el cambio y la resistencia a este la vida sería sumamente aburrida, invariablemente y por el momento todas la risas compartidas, los momentos vividos, los lugares recorridos y los incidentes ocurridos quedan depositados en la memoria y si uno sabe apreciar esos regalos vivirá de lo aprendido a su lado y lo aplicará para bien personal en futuros encuentros.

Deseando luz y amor esperando volvernos a encontrar no hay cabida para un extrañar, es mejor cantar así como los delfines en su inteligente sistema de comunicación a base de ondas sonoras, si esto sirve como expresión de amor así mismo será tomado.

Que las maletas del equipo olímpico británico sean iguales dijeron, no habrá ningún problema dijeron…

Gisel Alvarado

A alguien se le ocurrió la maravillosa idea de mostrar solidaridad de equipo usando equipaje idéntico, claro que no deja de ser una idea muy linda, pero nadie pensó en el pequeño problemita que se encontrarían los atletas al llegar a casa y recoger su equipaje de las bandas del aeropuerto.

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Al menos debieron tener diferentes sets de maletas para cada deporte…

Algunos atletas con mucho humor escribieron por ahí en sus cuentas de Twitter que fue mucho más desafiante encontrar su equipaje que las olimpiadas en sí.

La buena noticia fue que el equipo regresó a casa con 67 medallas.

Y bueno, si alguno de ustedes se pregunta cómo hacemos los tripulantes de vuelo para no confundir nuestro equipaje idéntico les diré que desde un principio se nos sugiere ponerle algún distintivo como un llavero, un listón, o lo que se te ocurra. Además de que no solemos perderlo de vista mucho tiempo y siempre lo arrastramos con nosotros a donde quiera que vayamos.

AMORES PERROS

Marcela

Hoy pretendí ser irresponsable y no escribir nada. ¿Por qué? Por eso; por irresponsable. Y por hastío, hartazgo, frustración, tristeza, apatía, decepción y un tumulto de sentimientos negativos que permití me llegaran a la vista, a los oídos, a mi corazón; en una palabra: todo mi ser, esto gracias a las hermosas redes sociales. Soy un blanco fácil vulnerable a todo lo que circule por la red. Porque creo que no terminé la telesecundaria y SIEMPRE veo lo que sé que me afectará; sí: porque el morbo es cabrón y yo demasiado estúpida al permitirlo poseerme.

Estaba tirada en jueves por la noche, a sabiendas de que me corresponde escribir los viernes. Viendo hacia el techo; pensando en todo y en nada (traducción: en lo jodido del mundo); desesperanzada, -como diría Girondo- con la lágrima viva, principalmente porque ya no le hallo a este mundo y me siento perdida desde hace varios meses. Minutos después, unas almohaditas se me trepan al estómago, una lengua empieza a lamer mi agua salada de las mejillas y ¡Kaboom! ¡Habemus tema!

Sí, lo que no me permite retirarme de internet, y muy descaradamente lo acepto: PERRITOS.

Y es que mi amor por los animales, muchas veces, sobrepasa el que siento por la humanidad. Tampoco me avergüenza aceptarlo.

Hace unas semanas, alguien en mi time line en Twitter, hablaba sobre cómo dormirían a su perro. Se me estrujó algo y la impotencia de no poder hacer nada, ni siquiera dar ánimos a esa persona a la que no conoces, con el paso de las horas se vuelve más grande.

El domingo pasado, Gene, el perro de uno de mis amigos, después de 14 años murió y, personalmente, fue una triste pérdida. Sin contar la pena de la familia de G y de él mismo. Nos quedamos -hablo en plural porque lo conocí también- con una despedida tranquila después de un tiempo de sufrimiento y dificultades para una vida plena.

En casa tengo tres perros, en verdad son de mi novio pero somos un tipo de familia y los quiero mucho. Antier, una amiga llegó llorando y uno de ellos no podía dejarla e intentar lamerle la cara, quería lágrimas; los perros aman los fluidos corporales, no los culpen si les dejan la puerta del sanitario abierta y cuando vuelven a casa encuentran un caos; es darle dulces a un niño diabético.

Mi feedback de Facebook y mi muro más que nada (he elegido bien a mis contactos), tiene al menos una publicación por día de algún animal haciendo el ridículo. O haciendo nada. Existiendo; siendo flojos, cariñosos, gordos, dormilones, torpes o respirando, siendo perfectos.

No han sido buenos días; ni semanas; menos meses. Aquí sigue sin llover más que en los ojos y yo estoy llena de todo lo malo que podría enlistar. Entonces necesito terapia de perro y vengo a casa de mis padres a abrazar todo lo que pueda a la mía, misma de la cual perdí derechos cuando me mudé de ciudad dos años y medio y decidimos que, por su bien, está mejor en donde la cuidaron en mi ausencia.

Mi esponja de penas, le digo. Es una french poodle ridícula, malencarada y desdeñosa, me hace todos los desplantes que puede pero nunca se aleja de mí. He llegado a pensar que en su otra vida fue gato, la verdad no lo sabría porque nunca he tenido uno. Ella llegó a rescatarme cuando, otra vez, hace cinco años estaba rota. Llegó por motivos que ya no me cuestiono, sólo sé que es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Sé que ahí conocí de verdad lo que es querer sin condiciones. Que siempre hay alguien que me espera sin importar mi humor o mis ganas de hacer explotar al mundo. Que no le importa si estoy desempleada, si he engordado, si el banco me llama todos los días, si soy la más perdedora de todo mi mundo porque para ella soy eso: su mundo, y parece que se divierte. En este momento la veo dormir y sí estoy loca pero no, no es mi perrhijo, es mi perra o yo de ella, ya no sé qué. Mi papá me pidió que le escribiera algo a mi perra pero no puedo. El sentimiento es tan grande que mi corazón se llena cuando le pienso; cuando la abrazo no existen preocupaciones y no tengo la cabeza en otro lado más que en sentir su corazoncito latir acelerado porque se quiere zafar de mi abrazo estrujante; de estar cerca de ese bulto de odio color mugre que me quiere de la manera más extraña que he conocido.

Estopa. La llamé así porque cuando la rescataron eso parecía, sin comer por dos semanas, temblorosa pero agradecida se volvió no sé si el centro, pero sí uno de los puntos más débiles de mi universo.

No, papá. No puedo escribirle algo porque no lo entiende y no hay letras que puedan expresarle todo el agradecimiento y el amor que le tengo. Me basta con verle sus ojos de botón y que se acerque a mí con la intención que le rasque detrás de la oreja. Me basta con saber que respira. Me basta con transmitirle tranquilidad y mucho, mucho querer. A veces me pongo más cursi que de costumbre y sí, no sé qué daría porque siquiera un día en su vida, tal vez previo a su muerte, todos los animales sintieran que alguien los quiso como yo a esa borla de desprecio que me espera hasta que apague la computadora para ir a dormir.

También vi el tráiler de “Hachiko”. Se cayó de mi librero “Tombuctú” de Paul Auster y recordé que presté “La Huella de Un Beso” y no me lo devolvieron.

TODO indicaba a que escribiera sobre perros. No. Todo indicaba a que escribiera sobre mi perra. O a que el humano no es humano sino hasta que le da cariño a un animal. O mis cosas de gente que come pasto y abraza árboles que quiere pensar que nos ayudan a ser mejores personas con su convivencia.

Hace un escrito se me criticó por lo que escribí y sin rodeos, me dijeron que no pasaría de ser una opinión del montón y sólo leída por mis 3 mil followers. No. Soy ordinaria, me encanta ser del montón. Y no, no soy escritora tampoco, no espero ser publicada ni encontrar el hilo negro de algún estilo literario o escribir el best seller, que se convertirá en película para adolescentes, en algún momento. ¡Vamos! Ni siquiera quiero dejar de ser medio anónima. Entonces no hay de qué preocuparse. Escribiría este párrafo al principio para que se evitaran tanto letrerío pero… Gracias por llegar a leer hasta aquí. Otro texto más que no tiene sentido porque así es la vida a veces, sin sentido.


“Como dijo un cachondo ingeniosamente a Willy en un bar de Chicago cuatro o cinco veranos atrás: -¿Quieres saber cuál es la filosofía de la vida que tienen los perros, amigo? Se reduce a una breve frase: Si no vale para comer ni para joder, échale una meada.”
— Tombuctú, Paul Auster.

Buen día.

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El financiamiento no es para todos

por Bruno Zarazúa

“No te preocupes por el financiamiento si no lo necesitas.
Hoy es más económico que nunca iniciar un negocio” –
Noah Everett, fundador de Twitpic

En la entrega anterior les comentaba que el tema del financiamiento merecía un artículo exclusivo para desarrollar el argumento, por lo que les contaré una anécdota en relación. Hace tal vez un año o dos me acerque a la oficina de Gobierno que se encarga del financiamiento de proyectos productivos, Fondo Plata la verdad es una opción con un interés en muy bajo y además con capacidad de financiar montos considerables, pues se maneja a través de un fideicomiso con una institución financiera.

Después de platicar un momento me explica los requisitos que entre otros son contar con un proyecto que contenga análisis del mercado, desarrollo técnico, estados financieros proyectados, en fin un plan de negocios, lo que me pareció bastante acertado que lo soliciten, cuando pregunte si en caso de no contar con uno mi sorpresa fue que me respondieran con una negativa, primer punto en contra, ¿cómo es posible que se entreguen financiamientos y no se cuente con una oficina de asesoría y acompañamiento?, lo bueno que la secretaria de economía a nivel federal cuenta con cursos en línea y aparte da un estímulo una vez concluido el curso que tiene como resultado el plan de negocios diseñado.

Otro de los requisitos es tener una prenda en garantía con valor a 1.5 de la cantidad solicitada, es decir, si solicito cien mil pesos debo dejar como prenda en garantía algún bien con valor de ciento cincuenta mil pesos. Con un poco de empatía hacia personas que tienen ideas geniales para desarrollar un negocio que sirva de sustento no solo de sus familias si no que pueda dar empleo a más personas y así beneficiar a muchas más, pero que carecen de recursos para poder echar a andar su idea y se acercan a gobierno buscando un apoyo, un empuje, un detonante para beneficio de muchos, le pregunte a quien me atendía “y si no cuento con algún bien que tenga el valor de 1.5 sobre el capital que solicito, ¿Qué alternativas tengo? ¿Puedo comprar la maquinaria y equipos que necesito para echar a andar el proyecto y dejar endosado aquí con ustedes la factura que avala la propiedad del bien?” a lo que me respondió con un rotundo NO, añadiendo además “el financiamiento no es para todos”, lo que causo en mí molestia ante su falta de sensibilidad, por lo que le refuto diciendo “así como sale uno de pobre”, bien pudo mantenerse callado pues su calidad de prestador de servicio requiere decencia en el trato pero insolentemente insistió en defender su argumento y agrega “si Usted es pobre entonces lo que requiere es un apoyo, esos de dos mil pesos que dan en sedesol, no un financiamiento de fondo plata”.

Después de este mal sabor de boca me di a la tarea de investigar las reglas de operación del fideicomiso y en efecto estas no contemplan alternativa alguna que pueda ser incluyente con personas que tengan carencia económica, estas deberán de buscar su propio desarrollo con un apoyo de dos mil pesos.

Las estadísticas indican que de cada 10 mipymes que comienzan funciones al paso de un año tan solo sobreviven 3, esta política de protección al capital del financiamiento donde se tiene que pedir una prenda en garantía de pago, me indica que la apuesta es al fracaso. Si un gobierno no confía en su gente difícilmente la gente confiara en el.

Es cierto que en algún tiempo atrás (sexenios anteriores), no existía esta política de protección al capital y se otorgaban financiamientos a fondo perdido, pero el abuso, y la corrupción derivo en la discrecionalidad en la entrega de los financiamientos y como era de esperarse muchos fracasaron antes de iniciar, al fin y al cabo no tenían que regresar el dinero.

Estos actos de servidores públicos sin escrúpulos derivaron a que las administraciones siguientes decidieran eliminar la modalidad de financiamiento a fondo perdido, para al menos garantizar la recuperación el financiamiento con el embargo de los bienes en caso de que fracasara el proyecto, o como comúnmente se conoce “cobrarse a lo chino”.

Pero esta protección al capital dejó de lado y no considero una alternativa para proyectos con potencial de éxito pero que la o él emprendedor no contara con el requisito de la prenda en garantía. Una de las grandes falencias de esta oficina de financiamiento es la carencia de asesoría y acompañamiento a los proyectos para en conjunto buscar el éxito del proyecto y así poder ver el retorno de la inversión, también hace falta una alternativa de garantía, como se lo expuse al asesor de Fondo Plata, una alternativa viable pudiera ser que todo lo adquirido con el dinero del préstamo se endose y así garantizar el pago, pero no poniendo en riesgo el patrimonio de quien emprende.

Y lo mismo es en cualquier otra institución financiera, así es que si están pensando en emprender y no cuentan con el capital suficiente para echar a andar su negocio deben de estar dispuestos a poner como prenda en garantía su patrimonio, el de sus seres queridos o el de la persona que sí confío en ti y se ofreció a ser tu aval.

Existe la esperanza de que en esta nueva administración que comienza se hagan las cosas de forma diferente y contemplen este tipo de cambios que son tan necesarios para incentivar el desarrollo de la economía local. En mi próxima entrega les hablaré de esos apoyos de dos mil pesos, los microcréditos. Hasta la próxima.

Oscar.

Jonathan Alcalá

En el verano del año dos mil yo tenía dieciséis años y cursaba segundo semestre de bachillerato. Estaba en una modesta escuela privada, ya que no aprobé el examen de admisión de una universidad pública. A pesar de que es inútil pensar en el pasado imaginando cambiar un hecho para fantasear con las infinitas posibilidades del presente, es algo que hacemos a menudo; el fracaso de mi primer intento por estar en una escuela pública se convirtió en un triunfo que cambió mi vida. Sólo por eso, no cambiaría nada de dicho pasado.

            Era poco después de las nueve de la mañana, la clase de matemáticas estaba por comenzar. El profesor llegó con el ceño fruncido y un poco más irritable de lo acostumbrado, formuló preguntas que todavía tiene eco en mi mente: “¿Alguien ha leído La Divina Comedia?”. Silencio, ninguno de nosotros sabía de qué estaba hablando. “¿Alguien de aquí ha leído un libro de literatura?”.  Los casi treinta alumnos que estábamos frente al maestro no pudimos contestar con una afirmación. “¿Alguien sabe cómo son los excrementos de los conejos?”. Más de uno sabíamos la respuesta. Algunos la dijeron, yo me quedé callado. Esa pregunta y su respuesta abrieron todo un tema de conversación en el aula de clase. Casi todos teníamos algo qué comentar respecto al excremento de animal, pasando por vacas, perros, cabras, palomas, etc. Y cuando ya no hubo algo que mencionar, el profesor dijo lo siguiente: “¿Ya ven? Yo sólo puedo hablar de mierda con ustedes.” Dichas palabras me llenaron de vergüenza, sentí como una especie de aturdimiento y el resto de la mañana no existe más en mi memoria. Cuando llegué a casa, lo primero que hice fue buscar un libro y leerlo.

            El Retrato de Dorian Gray fue mi primer acercamiento al universo literario, a pesar de que abrí el libro por vergüenza y por obligación, como una deuda para conmigo mismo, bastó leer las primeras páginas para darme cuenta de que me había perdido de algo importante. No podía creer que existiese tanta belleza, Oscar Wilde fue quien me empujó hacia el laberinto infinito de las letras, leer su obra fue todo un deslumbramiento, una revelación. A partir de ese momento mi vida dejó de ser mediocre. Encontré en Oscar una perspectiva distinta de las cosas y en el uso del lenguaje algo más que el camino para comunicarnos.

            Jorge Luis Borges dijo en una conferencia sobre James Joyce, que no ha existido un escritor que haya pensado y sentido tanto como Oscar Wilde, tal vez esa es la razón por la cual le encuentro en todas partes. Sus frases son tan precisas que no es difícil darles un sentido personal. “Un verdadero amigo te apuñala de frente”, es verdad, cuando me acosté con la esposa de un amigo, lo traicioné a sus espaldas, negando frente a él dicha sospecha, hacía tiempo que me había dejado de importar su amistad. “No hay nada como el amor de una mujer casada. Es una cosa de la que ningún marido tiene la menor idea”, una doble afirmación. Oscar poseía la capacidad de decir con simpleza y gracia, cosas sumamente complejas y de una pasmosa seriedad; “Lo único capaz de consolar a un hombre por las estupideces que hace, es el orgullo que le proporciona hacerlas”.

            A medida que me adentraba en la literatura, pasando de un autor a otro, Wilde se hacía presente incluso en otras obras. García Márquez lo menciona en El amor en los tiempos del cólera; Rosa Montero tuvo conciencia de la muerte cuando pensó que aquel autor de esos bellos cuentos ya no estaba más entre nosotros. Rubén Darío hizo su parte también; Borges tradujo al castellano uno de sus cuentos cuando apenas tenía nueve años de edad. El cine, con el filme “Wilde”, trató de transmitir con la mayor precisión posible el encanto e inteligencia de dicha celebridad, así como su esplendor y decadencia. Winston Churchill no dudó en mencionar a Oscar Wilde cuando se le preguntó con qué personaje le hubiese gustado conversar. Sus obras de teatro siguen siendo representadas una y otra vez, tal vez más que las de Shakespeare. La importancia de llamarse Ernesto está hecha para disfrutarse más de una ocasión. Sus cuentos me divierten y conmueven cada que los leo de nuevo; El fantasma de Canterville; El Ruiseñor y la Rosa; El gigante egoísta; son obras que llegaron demasiado tarde a mi vida, porque todo lo hedónico siempre llega después, nunca a tiempo.  De Profundis dio a mi vida y a mis emociones la claridad necesaria para para saber cuán desastroso puede ser el amor o peor aún, un capricho, “Una vez que lograste adueñarte de mi vida, no supiste qué hacer con ella. No podías saberlo. Era algo demasiado maravilloso para tus manos.”

            Mi vida, tan simple y uniforme como cualquier otra, comenzó a tener destellos de gracia cuando citaba a Oscar en mis conversaciones. Mis amigos y conocidos me hacían burlas amistosas en ocasiones, sabían que de un momento a otro iba mencionaría: “Oscar Wilde dijo…”. No creo que existía o existe una obsesión al respecto, pero sí una profunda admiración y un sentimiento semejante al amor. Porque a pesar de no conocerle más allá de sus obras y unas cuantas fotografías, así como algunos datos sueltos sobre su vida, Wilde es alguien que me ha acompañado durante muchos años, desde mi adolescencia hasta mi inmadura adultez. Semejante a una amistad íntima, con la ventaja de que él no puede decidir no ser mi amigo.

            Existes múltiples hechos que han marcado mi vida con respecto a mi autor favorito y yo, sobre esta relación entre Oscar y yo. Hace tiempo, mi amiga Elizabeth estaba de paseo por Dublín, se acordó de mí y fue a conocer la escultura de Wilde que está en su ciudad natal. Meses después, otro amigo mío, Fernando, estaba en París, fue a Père-Lachaise y me envió algunas fotografías de la tumba de Oscar Wilde, llena de besos, flores y cartas. Lloré, lloré mucho al ver el lugar donde están sus restos, su materia, lloré porque está muerto y porque sus últimos años fueron difíciles. Lloré al imaginarme ahí, hablándole, agradecido por su legado, desesperado por decirle inútilmente lo significativo de su existencia en mi vida, como artista, como maestro, como amigo.

            De todas las cosas que cambiaría de mi pasado para fantasear con un mejor presente, las que no alteraría son aquellas que me llevaron a leer El Retrato de Dorian Gray, ya que es un antes y un después en mi vida, un principio que no tiene fin.

#LoveIsLove

Marcela


“Armados con la bandera del arco iris, símbolo de la diversidad humana, están revolucionando uno de los legados más siniestros del pasado. Los muros de la intolerancia están empezando a desmoronarse. Esta afirmación de la dignidad, que nos dignifica todo, nace del coraje de ser diferente”

Eduardo Galeano

En este lapso, entre un escrito y otro, donde se supone (sean o no admiradores, yo sí y es mi escrito por lo que me siento con derecho) la muerte de El Divo De Juárez, debió de haber -sí, más- llenado las portadas; las redes sociales; las páginas centrales de los medios impresos; los programas de TV abierta o de paga, entre muchos otros medios que no se me vienen a la mente. Me entristece, viéndolo desde un punto poco objetivo porque sí puedo decirme fan, que hayan bastado quince días para robarle reflectores, o atención, a quien más que todo -insisto: nos guste o no- se convirtió en un ícono de la cultura mexicana; la cultura pop y (no me linchen, que esto es lo de menos) un estandarte de la cultura gay y de la lucha por representar la identidad, sin ningún tipo de armas, más que con letras y comentarios elocuentes pero bien acertados “lo que se ve no se pregunta” de un hombre que vivió como quiso y, mejor aún, nos hizo vivir como a él le dio la gana. Hasta ahí, mis respetos y mi pequeño, pero muy sincero, reconocimiento a Alberto Aguilera.

No me permitieron que me metiera en otro cliché sobre temas de actualidad debido a la sarta de comentarios, unos más hirientes que otros; y digo hirientes porque más que lo genio o no musicalmente que haya sido, las fibras de lo sentimental se tocaron puesto que Juan Gabriel era el puente que lograba unir generaciones y llegó a ser la amalgama que une recuerdos de familias, amigos, etc…

Primero; un periodista/escritor, al que respeto mucho como tal, no tanto como persona, escribió una columna en Milenio llamada “No me gusta Juan Gabriel (lo que le viene guango)”, enardeciendo a la turba de admiradores que, muchos hemos equiparado al haber perdido a un Pedro Infante, estaban recién dolidos por la perdida de algo que, para unos más; para otros menos, marcó algo en la vida de aquellos que todavía le siguen llorando; los que le lloraron y los que nos escondimos para sollozar para guardar las apariencias. Dicho escritor emitió una serie de críticas, de opinión propia; sí, pero hirientes y despectivas hacia el recién fallecido Juan Gabriel, diría -otra vez- mi abuela “es que no se esperan ni a que se enfríe el muertito”, tal vez eso fue lo que más lastimó a gran parte de la multitud. En mi punto de persona razonable (haciendo mucho esfuerzo para no leerme fanática) puede darme coraje que se haya expresado así pero no es mi foco rojo; el que se haya asumido como clasista siendo director del canal de la universidad más grande e importante de México; sí. No otra cosa, no lo malentiendan y hay qué aprender a discernir, pero si representas a una institución como es la UNAM, pues creo que el saber cuándo y qué decir, sería lo más sensato ¿no?

Es triste que un funcionario, al aceptar el cargo y aunque no esté en alguna cláusula, deba saber que lleva implícito el que no pueda separar la opinión propia a la de la empresa/marca/institución que encabeza. Nos falta mucho para que el público aprenda a saber separar lo público de lo íntimo. En una entrevista con López Dóriga, Nicolás Alvarado, donde dice lo siguiente (cito, ya saben): “Me disculpo por haber publicado ese texto en ese momento, en esa oportunidad, fui insensible, fue cruel, fue naco, porque todos somos potencialmente clasistas y de eso se trata el texto, de descubrir mi clasismo, lamentarlo y exhibirlo”; nunca lo hace por haberlo escrito porque, nos guste o no, es su opinión y punto admirabilísimo para él, mismo que le aplaudo, es el haber renunciado antes de sentirse coartado respecto a lo que puede o no escribir, siendo ex-Director de TV UNAM, puede volver a lo suyo; no sé si todos felices y contentos, pero al menos, supongo, que él ya puede respirar a gusto, sin pensar en si puede o no escribir tal cosa sin importarle si afecta vulnerabilidades. Eso sí, bajó un poco de mi altar -como periodista cultural- desde que tuvo que explicar en vivo lo que quiso decir por escrito, y eso me deja mucho qué desear de la calidad como tal puesto que pongo en tela de juicio su capacidad para involucrar al lector en un texto sin necesidad de una cámara o un audio de por medio.

Segundo; en lo que se supone tendría que ser (no escribo yo; es mi fanatismo) la quincena; el mes; el año de Juan Gabriel, sale la cosa más espantosa que no creí haber atestiguado: la convocatoria a una marcha por la negación de derechos de igualdad y equidad de la comunidad LGTB por parte del Frente Nacional de la Familia, en mi hermoso país. Me provoca mucha pena que en 2016, sigan pasando estas cosas; en grandes urbes; con gente que tiene poder y que no sabemos qué puedan lograr. No sé si como humanidad, me provoca más tristeza que horror ver tanta intolerancia y discriminación hacia no hombres ni mujeres, sino personas, el género es lo de menos. Utilizan el HT #AMisHijosLosEducoYo y #NoTeMetasConMisHijos, entre algunos otros que he visto por ahí colados en las redes, menos relevantes pero no por ello menos peligrosos. Dentro de mis círculos, o no lo he visto, no he encontrado nadie que apoye dicha causa, mucho menos que asistirá a esa marcha y eso me hace pensar que las nuevas generaciones todavía nos vamos a educar mejor.

Y al Frente Nacional de la Familia sólo me resta decirles una cosa, en caso de que algún adepto llegara a leer esto: #NoTeMetasConMisHijos porque lo que menos quisiera es que tus vástagos se cruzaran con los míos; mucho menos tú.

Lo bueno de todo es que love wins y que love is love, y se chingan.

loveislove

Dos políticos de papel maché

J. Jesús Reyes R. del Cueto

Esta semana, México volvió a recibir devastadoras noticias. No, no estoy exagerando; la noticia de una invitación presidencial al candidato republicano, Donald Trump, es algo devastador para el país.

Después de uno de los meses más violentos en el gobierno de Enrique Peña Nieto, más escándalos de casas y propiedades de la familia presidencial adquiridas por métodos sospechosos, una economía que no levanta y empieza a decaer en el pasado cuarto del año y la noticia de que el presidente plagió una gran parte de su tesis profesional, después de todo esto, México no podría tener más malas noticias.

Sin embargo esta invitación y la sola presencia del candidato en territorio mexicano, dando un discurso enfrente de nuestra bandera y atrás de nuestro símbolo patrio probablemente fue el más duro de los golpes.

Muchos analistas políticos en ambos lados de la frontera no pudieron encontrar explicación lógica y razonable para dicha invitación. Para muchos, lo que vimos enfrente de nuestros monitores fue un movimiento táctico y diplomático por parte de la presidencia de la república que no esperaban fuera respondido de manera tan tácita, directa e inmediata por uno de los dos candidatos que fueron invitados, el más controversial y menos bienvenido por la población en general.

Lo que yo vi el miércoles pasado fue un intento desesperado de dos hombres, extraordinariamente pequeños en habilidades intelectuales y de liderazgo, de salvar y echar a flote dos barcos que se les están hundiendo bajo su comando, sin avistamientos de una mejor situación en el horizonte.

Por un lado tenemos al xenófobo e improvisado Donald Trump. Un personaje con un ego del tamaño del mundo que hará lo que sea necesario para mejorar su imagen e imponer ante la sociedad la idea de que es un triunfador nato. Trump ha hecho millones a través de algunos negocios exitosos pero también a través del fraude y el embaucamiento de miles de personas que han confiado en él y en su nombre. Su más reciente reto es tratar de convertirse, por su propia voluntad en la persona más poderosa del mundo.

El sistema político estadounidense se encuentra tan roto y corrompido que estuvo cerca de lograrlo; sobre todo gracias al completo desastre en el que se encuentra el partido republicano, una oposición conservadora reaccionaria y recalcitrante que ha pasado los últimos ocho años oponiéndose y bloqueando cualquier acción presidencial por parte de Barack Obama, principalmente por razones ideológicas e incluso racistas estúpidas y cortoplacistas.

Esta partido ha sembrado una plataforma de odio en los cada vez menos norteamericanos que concuerdan con su visión retrograda de las cosas. Lo que ha conseguido es despertar los sentimientos más oscuros de racismo y xenofobia de la clase media y baja de descendencia europea y color blanco que piensan que las razones por las que no han podido crecer y prosperar económicamente son las minorías raciales y especialmente los migrantes. Explotar estos miedos en una gran parte de la población, le sirvió a Trump para lograr su primer objetivo, ganar la nominación del partido republicano.

Sin embargo, poco a poco, este personaje se viene dando cuenta que no le va a alcanzar para ganar la presidencia, que los tiempos han cambiado, que el voto latino importa e importa mucho y que la mayoría de los estadounidenses (y sobre todo la mayoría en los estados más importantes) no lo respaldará en la elección general de noviembre. Ante esta posibilidad, el improvisado político se ve desesperado para evitar la catástrofe, ser derrotado cuando su plataforma se basó en ser un eterno ganador. Por eso suaviza sus posiciones en el asunto migratorio y acepta la invitación sorpresiva de un presidente mexicano inmiscuido en sus propios problemas; para verse diplomático, presidencial, de altura. Algo de esto logró al dar su discurso junto a Peña Nieto, pero no le va a alcanzar para ganar la elección.

Por el otro lado tenemos al que rehúso llamar “nuestro presidente”. Alguien desesperado, entre tanta crisis, de levantar la percepción de su administración o cuando menos mejorar las posibilidades de cualquier candidato priista en el 2018. Castigado el PRI en las elecciones estatales, el presidente y sus consejeros están dispuestos a intentar lo que sea para evitar perder nuevamente la presidencia y pensaron que invitar a Trump, ponérsele al tú por tú, decirle que no habrá muro en su cara, lograría que los mexicanos vieran a Peña Nieto como el defensor de todos los mexicanos y mejoraran su opinión de él. “Tal vez sea un corrupto, un copión, tal vez hasta un asesino, pero de que nos defiende nos defiende”, pensaron que iba a ser la reacción del pueblo de México.

Pero nuevamente les falló, como tanto les ha fallado. No pudieron anticipar el enojo, la traición, la indignación sentida por los mexicanos al ver que alguien que nos ha ofendido y amenazado es bienvenido a Los Pinos y tratado como jefe de estado y no como el candidato de pacotilla que en realidad es.

Estos dos hombres demasiado pequeños poco lograrán salvar. Uno, desgraciadamente ya gobierna, el otro nunca lo hará. En México, como siempre, el daño ya está hecho; pero el despertar del pueblo mexicano está más cerca de lo que parece y por más que quieran evitarlo con sus aves marías y jugadas inesperadas de último minuto, no lo van a lograr.

El factor cambio

Ale Rodríguez

Los cambios duelen, crecer duele, el amor duele; ¿Qué no duele en esta vida?

Quiero pensar que el tomar decisiones es algo fundamental del ser humano, que al ser un proceso común, frecuente y necesario, debería ser fácil y sin dolor, entonces ¿por qué es tan complicado?

De eso se trata la vida, de vivirla y para lograrlo hay que arriesgar. Bien dice el sabio refrán: “El que no arriesga, no gana” pero qué tan atrevidos somos como para decidir apostarle a lo desconocido, a lo incierto, a lo que está fuera de nuestra zona de confort, es ahí donde el miedo nos preocupa, cuando hay que tomar una decisión nos bloqueamos y eso nos causa un conflicto.

En la búsqueda constante de equilibrio debemos poner las situaciones sobre una balanza, ser claro, honesto consigo mismo y decidir objetivamente pero siempre teniendo en cuenta qué es lo que nos hará felices, de otra manera será la decisión equivocada, tengo una amiga que siempre que le cuento mis “problemas”; pongo problemas entre comillas, porque en realidad son decisiones de la vida que debo tomar y para mi son problemas inalcanzables por todo lo que dramatizo y exagero; ella siempre me da el mismo consejo: “¿Ya analizaste qué es lo que verdaderamente te hará feliz?; esa siempre será la respuesta correcta, deja de complicarte porque lo que tú y sólo tú quieras hacer, eso es lo que estará bien”.

Qué tan ciegos debemos estar para no ver las oportunidades que se presentan frente a nosotros o mejor dicho, qué tanto miedo nos da cambiar nuestra realidad habitual, que simplemente nos cegamos de una manera tan sutil y evadimos todo cubriéndolo con excusas, creando infinidad de pretextos que hasta logramos convencernos a nosotros mismos de lo contrario a lo que debería ser, deberíamos dejar de vivir de justificaciones y comenzar a disfrutar los hechos.

En alguna ocasión similar descubrí que yo no me permitía concretar y tomar decisiones porque esperaba una aprobación social, situación que no debería suceder jamás, pues la gente habla, siempre habla y son libres de opinar lo que les plazca al respecto de la vida de otros, pero ¿en qué radica que yo le preste atención a esas opiniones sobre mi propia vida? Si al final de cuentas quien decide qué hacer soy yo, la que se aguanta las consecuencias de los actos soy yo, la que disfruta los beneficios y sobretodo la que aprende en el proceso soy yo, los demás no estarán ahí ayudándome a crecer, eres solo tú, entonces ¿por qué no aprender a escucharnos y decidir con nuestra propia voz? dejar de esperar esa aprobación social innecesaria significaría ser libres y realmente felices, porque nos hemos complacido a nosotros; te demostraste a ti mismo de que eres capaz, de que estas hecho, decidiste enfrentar una realidad a la que le temías sufriendo de una resistencia al cambio por la cuál tu querías claudicar pero fuiste valiente y así no funcionara la decisión tomada no significa que fracasaras porque lo intentaste y el atreverse a hacer las cosas que el común de las personas no hacen significan mucho valor y eso es de admiración es de lo que la gente debería hablar en vez de criticar y juzgar sin atreverse a intentar un cambio primero en su persona.

Admiro a las personas que salen del sistema, esas personas que son diferentes, llaman la atención por eso, hasta incomodan a muchos por su antítesis de normalidad; son ellos lo que se atreven a ser quienes son sin esperar ningún tipo de reconocimiento social, lo hacen solo por el hecho de sentirse satisfechos consigo mismos, demostrarse de lo que son capaces, rebasar las barreras que ellos mismos se crean y convertirse en seres fuertes y poderosos por haber logrado romper con lo establecido por la sociedad.

De ese poder es del que yo me quiero hacer dueña, no hablo sólo de independencia económica, no lo quiero llamar si quiera lograr mis sueños o conquistar mis metas, tampoco es obtener poder y soberanía sobre otros; es más bien esta acción acerca de la toma de decisiones de la que intento ser parte, que va más allá, es algo sobre como conquistar mi propia felicidad y tener la certeza de que es lo que tu corazón, tu alma y tu cuerpo te están pidiendo que hagas, todas las señales te dirigen hacia eso es cuestión de dejarse guiar por tu interior, el destino es sabio y aunque actúa de manera misteriosa jamás te llevará por un mal camino, en el caso de que tu camino sea de rectitud cabe aclarar; uno atrae lo que merece, si en tu vida te haz dedicado a hacer el bien respetando la libertad del otro, forjando tu voluntad viviendo en un signo moral de honestidad por la vida, no deseando el mal ajeno e intentado aportar algo bueno a la humanidad como una mejor versión de ti mismo y dejando de un lado esto como un código de vida si no más bien verlo como un mantra personal, entonces te garantizo que todo fluirá en positivo para ti.

Las decisiones son fáciles de tomar, es cuestión de aclarar el panorama y calmar las ansias, lo que es complicado es mirar hacia nuestro interior, hacer una introspección y atrevernos a cambiar.

 

Empleado o empleador

por Bruno Zarazúa

“Al interior de cada desilución
se encuentra la gema sin precio de la sabiduría.”
Robert Kiyosaki

Es bastante atractiva la idea de emprender, poder ser nuestro propio jefe y tener en nuestras manos la posibilidad de desarrollar un proyecto desde la nada, hasta el punto en que sea una empresa verdaderamente sostenible y rentable. ¿A quién no le atrae hacer lo que le gusta y que aparte le paguen por esto?, seguramente a varios nos ha pasado por la cabeza el comenzar algún tipo de negocio, pero antes de tomar una decisión de tal importancia deberíamos de responder sinceramente algunas interrogantes, ¿cuál es la motivación que tengo para emprender?, ¿Tengo la experiencia necesaria para administrar un negocio?, ¿conozco realmente el mercado al que pretendo incursionar?

Hago un pequeño paréntesis que sirva de aclaración  (la intención de estas líneas lejos de desalentar  a quienes están pensando en emprender es dar algunos puntos de reflexión para que antes de comenzar la aventura rumbo a la independencia económica, puedan hacer algunas consideraciones y conscientemente se tomen las mejores decisiones).

La primera de las interrogantes es vital, ¿cuál es la motivación que tengo para emprender?, pues si tenemos la motivación adecuada haremos los esfuerzos necesarios y daremos los extras que se requieran para lograr el objetivo de sacar el proyecto a flote, de lo contrario será muy fácil caer en desesperación y desanimo, provocando por consiguiente el desistir y abandonar ese sueño.

Entonces, ¿cuál es nuestra motivación para emprender?, si nuestra motivación es porque no soportamos a nuestro jefe actual, o porque nos sentimos menospreciados en nuestro trabajo, a lo mejor porque lo que actualmente realizamos no es de nuestro completo agrado, o tal vez porque estamos desempleados y no encontramos otra vía posible para obtener ingresos. Sí es así, debemos de tener algunas consideraciones, pues si bien es cierto que soñar es gratis, la renta, la energía eléctrica, el internet, los proveedores y los empleados no lo son, y que lo que queda después de pagar por insumos y prestación de servicios podrá considerarse como “ganancia”, lo escribo entre comillas porque aún nos falta pagar impuestos y destinar un tanto a reinversión para poder crecer nuestro negocio, claro partiendo de la primicia que en ese periodo tuvimos los ingresos suficientes.

En este punto es muy importante distinguir entre auto empleo y una empresa, el primero se relaciona con las habilidades y destrezas propias de cada individuo, que le llevan a ser autosuficiente económicamente, esto gracias a que pone a disposición del público en general sus servicios profesionales y/o productos hechos por sus manos. Por lo tanto como el auto empleo depende de lo que hago y se hacer, cuando lo dejo de hacer dejo de ganar. Una empresa por otro lado es una organización establecida de la cual no necesariamente es vital nuestra presencia y puede funcionar con supervisión del emprendedor, para llegar a este punto se requiere de delegar y sobre todo confiar en el trabajo de los demás. Cabe señalar que actualmente varias grandes empresas transnacionales tuvieron sus inicios como fuente de autoempleo o empresa familiar.

Ahora que si lo que nos motiva a emprender es que después de haber encontrado una oportunidad en el mercado para que nuestro producto o servicio triunfe, basando esta afirmación en un plan de negocios concienzudo, y aparte el proyecto verdaderamente nos agrada (no es lo mismo que nos guste hornear cupcakes cada quince días, a tener que hacer y vender 100 pastelitos diarios para poder pagar la renta), entonces tenemos una gran ventaja y ya tenemos lo necesario para seguir con la siguiente pregunta.

El segundo punto para considerar, se relaciona con la experiencia, ese cúmulo de conocimientos y habilidades que muchas veces se vuelve un dolor de cabeza sobre todo para los más jóvenes, pues es contradictorio que en todos los empleos la pidan, cuando nadie les da la oportunidad y así no logran obtenerla. En fin, algo que aprendí a lo largo de los años es que cualquier tipo de trabajo nos da la oportunidad de aprender y sobre todo nos da la oportunidad de equivocarnos, nos da la opción de atrevernos a innovar sin el riesgo que representa equivocarse sobre el propio patrimonio. Es por eso que me atrevería a decir que si nunca has trabajado en nada, o nunca has tenido algún tipo de responsabilidad laboral así fuera en algún negocio familiar, te recomendaría mejor esperar y enfocar en un inicio los esfuerzos a buscar algún trabajo relacionado con tu proyecto que te permita conocer un poco más sobre el terreno que pretendes pisar. Muchos emprendedores en la actualidad obtuvieron la experiencia en el negocio de sus padres, de tal forma que ellos fueron sus mentores y cuando se equivocaban hubo alguien que les advertía y les ayudaba a solucionar.

El tercer y último punto, que aquí se aborda se refiere al conocimiento del mercado, es decir, muchas veces tienes una buena idea, pero esto no basta, tienes que saber cómo comunicarla y así lograr venderla, para esto es que existe el plan de negocios, que entre otros tiene un capítulo de estudio de mercado, en donde se hace un análisis de las tendencias del mercado al que nos dirigimos, y se plantean las opciones de cómo acceder a este, y aun así tener un plan de negocios bien elaborado no nos garantiza el éxito, en varias ocasiones habrá que improvisar sobre la marcha, pues una de las principales características de los mercados es su variabilidad, pero el tener un plan te permite tener un panorama más amplio y así talvez  anticipar los posibles cambios.

Si después de responder con sinceridad a las preguntas anteriores decidimos seguir con la intención de emprender, y terminamos de elaborar nuestro plan de negocios, el cual nos da confianza al arrojarnos resultados de rentabilidad. Es momento de dar el siguiente paso, el cuál es uno de los más importantes y complicados, pero no imposibles, el financiamiento. Pero este lo dejaremos para la próxima entrega.

Tan solo para finalizar, es cierto que el emprendimiento no es para todos, así como también es cierto que esta no es la única opción rentable para lograr ser un profesionista exitoso, muchos han elegido hacer carrera dentro de una empresa u organización, y han alcanzado varios logros tanto personales como para organización. De hecho el integrarse a un equipo ya consolidado es una muy buena opción para desarrollo personal y profesional, ser empleado no tiene nada de malo. Pero también es cierto que las opciones para emplearse pueden ser escasas para dar abasto a la demanda de la población. Es así que se requiere de los dos, y todo depende de los objetivos que te propongas.

Gracias por su lectura, hasta la próxima.

Pronto lloverá en la milpa.

Marcela

Aquí voy a mencionar dos anécdotas en un sólo escrito, con el mismo fin, tampoco soy tan dispersa. O sí, pero no hoy.

1.

En días pasados, una persona en quien confío mucho profesionalmente, me envió un mensaje diciéndome que ahora sí comenzáramos a plantearnos un proyecto. Sin titubear le dije que sí. De ahí partió la plática que hizo que derive lo que viene en párrafos más adelante.

Mis padres son de rancho y eso se refleja mucho en la forma de cómo escribo, por lo tanto, será muy frecuente que me lean citar frases o dichos propios que quizá muchos no conozcan, pero ese tampoco es el punto. Decía mi abuela que no contara mis planes porque la envidia tiene oídos; porque se salan; porque la gente es así y uno muy escéptico a todo, más porque soy capricornio y no creo en cosas que no estén comprobadas por la ciencia, de cualquier modo se cuida y evita contar lo menos posible hasta que se concreta.

Nuestros mensajes son muy delatadores y ojalá nadie nos hackeé pero después de llover ideas sobre lo que queremos, y divagar mucho, llegamos a esa plática donde hablamos sobre lo celoso, egoísta e hijoeputa que es el mundo de las letras. Parafraseando a mi interlocutora, con comillas porque no vaya siendo, “Dante debió incluir al círculo literario como uno de los círculos del infierno”, debido a que aquí en Zacatecas, la élite dentro de ciertos medios, aquí apuntamos al cultural, es malditamente cerrada y si no eres de su agrado o no te consideran digno de ellos, simplemente, no funcionas. A pesar de que ella es licenciada en letras, lo reconoce. Y entonces vienen a mi mente todos los fuchis que he recibido de parte de ese gremio, y de todos los que no tengan qué ver con RRHH y administración, por ser una egresada del área económico-administrativa.

La experiencia más traumática en mi haber, fue un taller impartido por la UNAM (Versal), traído por el Instituto Zacatecano de Cultura donde había cupo limitado, yo me enteré por algún chismoso pero la convocatoria sólo se había difundido en carreras de humanidades de la Universidad Autónoma de Zacatecas. Debías mostrar currículum, portafolio (book) y carta de exposición de motivos. Lo hice, creí que no tendría oportunidad pero bendito lo que sea, me quedé. No lo creía pero no la rechazaba y ahí empezó mi semana tortuosa. Yo, Sandra, acostumbrada a que no me rechacen, a ser la graciosa, el centro de atención y a la simpatía de la gente; era la apestada del grupo porque ¿Qué tenía qué hacer ella en un grupo donde sólo había licenciados y maestros en letras y filosofía? ¿Cómo me atrevía a robarle el espacio a alguien a quien sí le competía ese taller? ¿Cómo es posible que me hubieran aceptado si sólo era una licenciadilla en administración? Y sí. A los 28 años por primera vez sentí el rechazo escolar; prácticas donde me tenía que acomodar el profesor porque nadie me juntaba en sus equipos; trabajos donde yo sólo tenía que presentar porque para eso había estudiado, sin tomar en cuenta mi opinión; minimización de mi intelecto porque ¿Qué iba yo a saber de tal autor si no lo había llevado en la retícula? Y, *inserte sonido del violín más pequeño del mundo*, lo que más me entristeció fue que en el convivio final, donde partieron un pastel y dieron postre, a mí, sentada entre otros dos del gremio, me saltaron y no me dieron mi respectiva porción. Así, como cuando eres el único al que no invitan al cumpleaños de Lupita cuando estás en segundo de primaria, así me sentí y fueron los hermosos, humildes, cálidos y humanos egresados de letras y filosofía los que lo lograron.

Terminó el taller y me sentí aliviada porque ya no tenía que lidiar con la tensión de sortearlos, esperando que diera una respuesta equivocada para comenzar a cuchichear. Una cosa bonita que hizo el maestro, porque siempre me veía sentada desde antes a la hora de la comida (comía sola *violín más pequeño, otra vez*), fue decirme que yo le gustaba porque iba en blanco, sin aspiraciones o pretensiones de querer sorprender a los demás. Y así lo era.

2.

Los recuerdos de Facebook me mostraron que, hace cuatro años, salía de una entrevista para una agencia cotizadísima en exDF para manejo de redes sociales. Aunque sólo iba por un par de meses a un taller de redacción, ahora sí aplica lo de “por diversión”, mandé mi currículum.

Recibieron casi 300 CV (o eso nos dijeron)
La vacante era para sexo masculino.
Pedían experiencia comprobable; yo sólo tenía algunos artículos de revistas de música que había escrito, Twitter y Blogspot.
Quedamos 17; 3 éramos mujeres.
El perfil solicitado era mercadotecnia/publicidad/comunicaciones/afines. Yo era la única administradora del grupo.
También era la única que no era del exDF, y egresada de escuela pública.
Fue la entrevista laboral más pesada, estresante y difícil que he tenido.
La paga, en ese tiempo, eran $22 mil pesos libres mensuales.
Salí fumando -yo no fumo- y con el cerebro al borde del colapso.

Mi tiempo de volver a Zacatecas había llegado y ellos no entregaron resultados cuando quedaron sino hasta dos semanas después, yo ya estaba en casa y un lunes, recibí la llamada. El puesto era mío.
No lo tomé por miedo, por sexto sentido, por tonta, por lo que haya sido. No me arrepiento, vinieron muchas experiencias que nada puede costearlas, ni esa buena paga de hace cuatro años.

PD. Hace una semana recibí una oferta de trabajo de $3 mil pesos mensuales aquí. En 2016. En donde estoy necia de querer quedarme. Por pura dignidad (y regaño de mi papá si lo tomaba) no lo acepté. Sigo desempleada.
PD2. Desde entonces respeto mucho a los CMs y creadores de contenido; también creo que, aunque soy buena, ya no quiero jugar a eso.
PD3. Que le digan que no, no implica que no se pueda.

A veces parece que todo está en nuestra contra; los NO van a inclinarse en la balanza y los NO PUEDO serán también pesadísimos; la presión social tampoco ayudará y, sin decirte nada, te susurrará que te rindas. Ignoren todo. Yo -ahora- quizá no tenga autoridad moral para darles ánimos porque estoy a punto de colgar la toalla pero todavía me queda algo que me dice que no es el momento. A veces es bueno tomarse un rechazo como personal para coger impulso. Podría escribir un libro de fracasos que no lo fueron pero ya después será.

“Ya pronto te lloverá en tu milpa, Sandra María”, dirían mis siempre sabios rancheros.

PD4. Todos somos geniales en algún aspecto, yo más, pero todos lo somos.

Díganle a Miguel Ángel Cornejo que ya me suelte y que me regrese mi amargura.