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El adiós

LUIS IGNACIO ESCOBEDO

4 de febrero del 2017, ha sido la fecha elegida para poner punto final a una de las carreras más importantes del toreo en México. La historia de Eulalio López “Zotoluco” es y será una de las trayectorias más trascendentales del toreo contemporáneo. Trazada a base de esfuerzo, sacrificio, valor, poder y fidelidad a su concepto del toreo.

Ver decir adiós a un torero no es grato. Es una profesión en la que retirarse no da gusto. Independientemente del miedo, los sacrificios y las heridas, la cornada más grande que puede recibir un torero es aquella que lo quita  de torear, es esa que no es forzosamente física, pero produce más dolor, es esa que queda grabada en el corazón y no cicatriza nunca; me refiero a ese momento en el que te das cuenta que no puedes o debes seguir en activo, seguir toreando.

Enfundarse por última vez el traje de luces sintiendo esa sensación de despedida, esa que se siente cuando le dices adiós a tu ser más querido; quitarse de los toros, de los ruedos, del público, es quitarle el sentido a la vida misma. Ya lo decía David Silveti “Torear es una necesidad y vivir, una circunstancia”

No es lo mismo que cuando un abogado se retira de los estrados, ya que puede no hacerlo nunca, y el torero tiene que hacerlo cuando las facultades o las oportunidades se merman. El  abogado o arquitecto, pensó por mucho tiempo qué debía ser y después estudió para serlo. El torero nace torero y dedica la vida para serlo. Bueno, malo o regular, un torero está dispuesto a entregar la vida para la creación de un momento inolvidable en la mente de alguna persona.

Torero nunca se deja de ser, no es ex-torero, sino torero en el retiro, porque el torero así como nace torero, muere torero.

Conchita Cintrón publicó en 1977 un libro titulado “¿Por qué vuelven los toreros?” ahora mi pregunta es ¿Por qué se quitan los toreros? La respuesta a ambas cuestiones es básicamente la misma. Más allá del dinero, la fama, el protagonismo; porque aparte no todos los toreros consiguen esas cosas. El no dejar de torear o volver a torear, es por el hecho de sentirnos toreros, poder expresar de una forma lo que sentimos, tener esa subida de adrenalina que se vuelve adictiva. En pocas palabras es porque torear es vivir, y sin torear la vida no es igual. Un torero sólo se quita de torero cuando no tiene más remedio, cuando las facultades físicas ya no dan para más, cuando una cornada le limita alguna función motriz, cuando su situación profesional se encuentra mal y no tiene a donde orillarse, o bien, simple y sencillamente, cuando se pierde la ilusión, esa llama que motiva al torero a jugarse la vida.

Pero casi siempre, tarde o temprano, busca el modo de volver a sentir eso que se siente cuando se es TORERO.

México: en gordos problemas

ANA GABY DE LA TORRE

La obesidad y el sobrepeso son una epidemia mundial, y para nuestra mala suerte, uno de sus focos rojos, se encuentra en México. Entre todos los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos), solo Estados Unidos nos gana en cuanto a obesidad.

A pesar de que el problema es bastante grande y representa pérdidas tanto humanas como económicas, no creo que exista suficiente conciencia entre la sociedad mexicana acerca de la gravedad del asunto, ya que el 30% de los mexicanos creen que “andar pasado de kilos” es normal.

La cruda realidad…

Vivimos en un país, en el que según la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, (ENSANUT2012) 7 de cada 10 mexicanos adultos, 4 de cada 10 adolescentes, y 1 de cada 3 niños, son obesos. Las estadísticas no mienten, y también nos muestran que mujeres y niñas la padecemos más que hombres y niños, la gente de la ciudad más que la del campo, y los norteños más que los sureños.

La gravedad del asunto no radica en ser mexicanos “gorditos” o “pasados de kilos”, si no en las serias consecuencias y secuelas de la obesidad, que hoy en día se han convertido en las principales causas de mortalidad en México, ¿cuáles son estas consecuencias? bueno, están las enfermedades cardiovasculares como la hipertensión y los infartos, algunos tipos de cáncer, o la diabetes, por la cual en noviembre del año pasado, la Secretaría de Salud Federal declaró emergencia epidemiológica ante la magnitud de casos de diabetes mellitus en el país, que solo en 2015 cobró la vida de 98 mil 521 mexicanos (la mayor mortalidad en Latinoamérica, según la Organización Panamericana de la Salud). Este dato es sumamente alarmante ya que por primera vez en la historia se lanzó una alerta por un tipo de enfermedad no transmisible (normalmente se declaran alertas por enfermedades infecciosas).

Kilos de más, pesos de menos…

No solo estamos hablando de muertes y del deterioro de la salud de los mexicanos, si no también de grandes pérdidas económicas para el país.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), realizó un estudio en 2012 acerca de los costos de la obesidad en México, en él se encontró que la obesidad representa un costo entre los 82 y 98 mil millones de pesos  lo cual equivale al 73% y 87% del presupuesto anual programado en salud.

El IMCO también estimó que las pérdidas económicas al año por la obesidad equivalen a $840 por persona, y que por el contrario, la implementación de acciones integrales como campañas en medios masivos, información nutrimental, etiquetado, restricción de publicidad y políticas fiscales únicamente representarían un costo de $40.85 al año por persona, lo cual significa que invertir en la prevención de la obesidad es mucho más barato que pagar por sus consecuencias.

Claramente la obesidad genera altas pérdidas económicas al erario público para poder tratar sus enfermedades asociadas y también reduce la competitividad de la población al generarles mayores gastos y una pérdida de calidad de vida.

Por fortuna, esto es algo que al gobierno mexicano no le ha pasado totalmente inadvertido, por lo cual se han tomado ya algunas medidas preventivas, tales como el nuevo etiquetado frontal de los alimentos, el impuesto sobre los refrescos y las bebidas azucaradas e incluso la restricción de publicidad infantil en productos chatarra, entre otras.

Considero que estas medidas, aunque acertadas, no han sido proporcionales a la magnitud del problema, y no creo siquiera que hayan sido suficientes para frenar las cifras crecientes de obesidad en el país,  este año se esperan los resultados de la ENSANUT 2016, y ya veremos que datos arrojan, pero por lo pronto, mantengo un pronóstico reservado al respecto, aunque claro, me encantaría ver las cifras disminuidas.

Por último, les comparto el siguiente video sobre Poncho, una historia real acerca de la obesidad infantil en México.

No es normal que un niño de 12 años caiga fulminado en el patio de su escuela a causa de un infarto, no es normal que hombres y mujeres en edad adulta pasen los mejores años de sus vidas dependiendo de medicamentos para la presión o para la diabetes, no es normal que 3 de cada 4 camas de hospital estén ocupadas por pacientes con enfermedades y complicaciones relacionadas a la obesidad. Creo que las medidas que tanto el poder Ejecutivo como el Legislativo puedan tomar en un futuro, podrán contribuir a frenar el problema, sin embargo soy de la idea de que está en cada uno de nosotros tomar responsabilidad sobre nuestra salud y tomar mejores decisiones respecto a nuestro estilo de vida. No esperemos a que otros hagan las cosas por nosotros.

Les invito a hacer conciencia y a tomar acciones en nuestro beneficio y el de nuestras familias. Gracias por leer y ¡hasta la próxima!

 

Este no es otro post sobre San Valentín

Queridos lectores:
Bienvenidos a Febrero, ya sé que hoy es 8 pero quería mencionarlo.
Principalmente se me había ocurrido escribir mi opinión sobre la cultura de los viajeros en México, pero ¿para qué amargarlos con eso ahorita en el mes del amor? Mejor luego…

Y bueno, vamos a platicar sobre los sentimientos. Ahhhh el amor, es hermoso el amor, bien dijo Jesucristo nuestro señor que amemos al prójimo como a nosotros mismos. No me voy a meter al tema del amor propio porque eso ya sería irme como enredadera en pared, ni tampoco quiero hablar exclusivamente del amor en pareja -del cual conozco muy poquito- pero quiero recordarles de ser muy atentos y prestar atención a todas las muestras de amor que estoy segura diario se nos presentan y que muchas veces ignoramos.

Vámonos por el principio, para ustedes ¿qué es el amor? ¿qué les enseñaron sus padres que era? ¿cuál es el primer recuerdo que tienen de haberlo sentido? Este es el punto decisivo para crear el concepto que usarán por el resto de sus vidas. Tal vez ninguno sea correcto o incorrecto, más bien se trata de encontrar la plenitud del corazón.

Solo como ejemplo, mi concepto se basa más en la apreciación que en la posesión, y me es de suma importancia mantenerlo libre y puro, tal cual es, porque si no se echa a perder y opaca la maravillosa esencia que lo conforma.
Verlo de esa manera ha hecho mi vida muy simple y feliz, y aún que yo soy pésima para expresar amor, no soy tan mala para sentirlo.

Entonces mi consejo para ustedes es que amen mucho, sean felices. Amen su trabajo, amen la música, a su familia, sus intereses propios, amen el arte, a sus amigos, a los animales, a ustedes mismos, a la comida, a la vida misma, y por su puesto, a otra persona.

All you need is love.

Impuesto Ecológico ¿Inicio de la revolución fiscal?

Eduardo Ernesto Hernández Castañeda

El 2017 nos recibió con modificaciones al orden mundial, nacional y estatal; a nivel internacional, el relevo de gobierno en los EEUU es quizás el suceso que más cambios vislumbra en el panorama político y económico global a corto y mediano plazo, además, el que más oportunidades nos dará de generar debate desde este y otros espacios de expresión.

En el nivel nacional, amén de las implicaciones del “fenómeno Trump”, iniciamos el año con la llegada del mayor “gasolinazo de la historia” que ante la falta de tacto y sensibilidad política social, además de la pésima estrategia de comunicación gubernamental, ha logrado que la sociedad mexicana muestre atisbos de reacción y cohesión social a través de manifestaciones de inconformidad, llevando a niveles históricamente bajos la aprobación del Presidente de la República y congregando voluntades y deseos ciudadanos, de detener los abusos del “Sistema”, independientemente de ideologías políticas.

Finalmente en el nivel estatal, el año nos recibió con el siempre impopular nacimiento de nuevos impuestos, dentro de los que destaca el denominado “Impuesto Ecológico”.

Es natural la impopularidad de los impuestos; es natural también la resistencia a aceptar su pago, resistencia que se acrecienta a medida que se incrementa el nivel de poder económico y político del sujeto que puede ser “afectado”; que en este caso, no es cosa menor.

El Impuesto Ecológico contempla cuatro vertientes que dan origen a su base gravable:

  • La remediación ambiental en la extracción de minerales.
  • La emisión de gases a la atmósfera.
  • El depósito o almacenamiento de residuos.
  • La emisión de contaminantes al suelo, subsuelo y agua.

No obedecen a meras ocurrencias, sino a lo que parece ser un acto de justicia social, por los efectos de una industria altamente extractiva, que ha convertido no solo a Zacatecas sino a buena parte de la América Latina en el proveedor del bienestar económico de los imperios y los países desarrollados: la minería. Industria cuyos efectos en muchos casos devastadores, han transferido al Estado su costos a mediano y largo plazo.

La actividad minera en México ha resultado sumamente redituable para el capital extranjero a lo largo de la historia. Zacatecas ha sido para el mundo, uno de los grandes proveedores de minerales desde tiempos de “La Colonia”; de ahí la existencia de territorios devastados como es el caso de la región de Noria de Ángeles, que por la explotación de la mina Real de Ángeles, dejó para otra vida la productividad  de sus tierras.

Zacatecas tiene en su subsuelo, algunos de los yacimientos de minerales más importantes del mundo, razón por la que en los últimos años ha recobrado su posición de uno de los principales productores de oro, plata, cobre, zinc y otros minerales.

No se pone en duda la gran contribución que por diferentes vertientes hacen las empresas mineras al desarrollo de la entidad; tampoco las labores de responsabilidad social y el cumplimiento de estándares de calidad en su producción y normas que pretenden regular el impacto de su actividad. Sin embargo, si se considera la explotación y el enorme valor de los bienes extraídos del subsuelo, resulta a todas luces insuficiente su contribución económica al erario nacional.

Uno de los argumentos para restar legitimidad al “impuesto ecológico”, ha sido que tiene fines meramente recaudatorios, argumento un tanto absurdo si se toma en cuenta que un impuesto tiene por naturaleza es fin: recaudar. No obstante las actividades que grava, analizadas con detenimiento, presentan dos puntos medulares para dotarle de legitimidad económica y social:

  • La recaudación como cobro a los daños causados al medio ambiente y la sustentabilidad de los territorios, por las industrias altamente extractivas.
  • El carácter de progresividad del impuesto, dadas sus características de gravar de facto, el nivel de actividad industrial altamente extractiva y sumamente redituable, sin afección directa a los beneficios de los trabajadores: una forma de impuesto al capital.

Llama la atención que los sindicatos se manifiesten en contra de un impuesto que grava la actividad empresarial -dentro del derecho que conlleva la facultad del Estado para ejercer la rectoría económica- en tanto no se han manifestado contra las reformas estructurales que hasta el momento han precarizado el estatus económico de la clase media principalmente, a la que por cierto, pertenecen la mayor parte de los empleados de las empresas mineras. Se percibe entonces una forma de “charrismo sindical” desde la iniciativa privada, que valga decirlo no es menor, dado el poder económico y de negociación de ese gremio tan bien organizado.

Particularmente considero, que ante estos embates y la crítica social que pudiera desencadenar, el Estado no debe ceder en sus objetivos de recaudación del impuesto; primero porque es la única actividad industrial sobre la que pueden mantener el mayor poder de negociación, ya que yacimientos mineros como los que se explotan en Zacatecas, no abundan en otras partes del mundo; segundo, porque representa el primer acercamiento con un acto de justicia fiscal distributiva, al gravar la actividad industrial (que reditúa en altas ganancias de capital) sin que los “perjuicios” causados, pueden ser transferidos legítimamente al trabajador.

Ha sido ideario de algunos de algunos de los últimos “Premios Nobel de Economía”, impulsar impuestos que graven las altas concentraciones de riquezas y que hasta le fecha gozan de ciertas formas “paraísos fiscales mundiales”: las transacciones financieras, las herencias, la acumulación de capital y la actividad extractiva de alto impacto.

Si bien la utopía útil del Impuesto Mundial al Capital (Piketty dixit) resulta muy distante, este impuesto bien puede representar el primer acercamiento a ello. Ahí radica el gran temor del empresariado (principalmente el minero): la eventual replica de este tipo de imposiciones en otras entidades federativas, en la federación misma y por qué no, en otras naciones. Por ello se entiende la fuerza con que reaccionan en su contra.

Ahora bien y para finalizar, los argumentos aquí vertidos, parten de la premisa de que los recursos eventualmente recaudados, se destinen adecuadamente a la promoción del desarrollo económico y social de Zacatecas. Ahí radica la otra cara de la moneda: someter al escrutinio popular, el histórico despilfarro del recurso público, los grandes vicios de corrupción, la escasa transparencia y rendición de cuentas, así como el enriquecimiento de políticos y empresarios consentidos del “Sistema” y no solo eso, sino actuar en consecuencia; pero eso, aunque es parte de la misma historia, es en sí, otra historia que por cierto, abordaremos continuamente en este espacio.

No olvidemos la recomendación musical para el día de hoy: “El clave bien temperado”, composiciones del genio musical Johann Sebastian Bach, que en expresión de su genialidad, explota todas las tonalidades de la escala cromática de la música occidental; obra ampliamente recomendada para relajar la mente y potenciar la concentración (al menos a mí me sirve) https://www.youtube.com/watch?v=hUt4PP_kQW8.

Nos seguimos leyendo, en la expresión de las Voces Cruzadas.

¡Que alguien renuncie!

Por Rogelio Cárdenas Vargas

¿Qué necesita pasar en este país para que un político renuncie?

Si le damos un vistazo al panorama político internacional, nos daremos cuenta de que no solo en México hay escándalos políticos, desde países similares al nivel económico de México hasta en potencias mundiales, ha habido una gran cantidad de renuncias a un cargo político derivados de escándalos, ya sean personales o de corrupción.

La variedad de motivos es amplia, infidelidades, comportamientos inapropiados, plagios académicos, desviación de recursos y un largo etc. han causado la renuncia de figuran de primer nivel como la de David Petraeus exdirector de la CIA y el defensor del Pueblo de Colombia, Jorge Armando Otálora, ambos por un escándalo de índole sexual o el expresidente de Hungría, Pál Schmitt o la ministra alemana de Educación e Investigación Científica, Anette Schavan los dos casos por plagio intelectual, el exgobernador de Tokio, Yoichi Masuzoe y el expresidente de Guatemala, Otto Pérez Molina presentaron su renuncia por estar relacionados con casos de corrupción.

En México, sin embargo, un caso de renuncia de algún funcionario de alto nivel es un hecho que ocurre con menos frecuencia de la que debería pasar. A pesar de las acusaciones públicas existentes en un gran número de casos hacia altos funcionarios, nadie renuncia.

El caso más grave, es la acumulación de acusaciones sobre el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, desde abuso de autoridad, acusaciones de corrupción, plagio, desapariciones, violación a los derechos humanos, etc. unas simples disculpas son suficientes para EPN.

Ayer, tras la visita de Donald Trump, candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos de América su sumo un motivo más para exigir la renuncia de nuestro presidente. No solo fue el hecho de invitar a un personaje que abiertamente a ofendido de forma reiterada al pueblo de Méxcio, acusándolo de ser exportador de delincuentes y violadores hacia el país del norte, fue por la incapacidad demostrada para defender los intereses y la dignidad de una nación, funciones primordiales del cargo que ahora ostenta.

La visita de Trump y las declaraciones posteriores al encuentro en su mitin de Arizona, ponen de manifiesto que EPN no tiene la capacidad enfrentar las tareas que demanda ser presidente de la república, la aceptación implícita de la construcción del muro en la frontera norte, implica la aceptación de que los mexicanos somos un peligro para el pueblo norteamericano, una ofensa que no merecemos.

El actuar de Peña Nieto es indefendible, es una suma de escándalo tras escándalo, es una demostración de incapacidad para el cargo tras otra, pero esto es México y EPN terminará su mandato constitucional seguramente con los peores índices de aceptación que ha tenido un presidente y lo peor del caso no es el daño que sufre su imagen, sino la imagen de la investidura presidencial. Una institución que sexenio tras sexenio sufre un daño cada vez más profundo.

Como dato pendiente de analizar queda las opiniones vertidas por algunos de los interesados a contender por la presidencia en el 2018, Margarita Zavala vía twitter dijo: “Sr. @realDonaldTrump aunque lo hayan invitado, sepa que no es bienvenido. Los mexicanos tenemos dignidad y repudiamos su discurso de odio”. Miguel Ángel Mancera rechazó la visita expresando “Yo no puedo darle la bienvenida a una persona que ha atacado a mi país y que ha atacado a los connacionales” y Andrés Manuel López Obrador no expreso ningún rechazo y llamó a la prudencia y el respeto. ¿Será que AMLO ya empieza actuar como jefe de estado?

Empleado o empleador

por Bruno Zarazúa

“Al interior de cada desilución
se encuentra la gema sin precio de la sabiduría.”
Robert Kiyosaki

Es bastante atractiva la idea de emprender, poder ser nuestro propio jefe y tener en nuestras manos la posibilidad de desarrollar un proyecto desde la nada, hasta el punto en que sea una empresa verdaderamente sostenible y rentable. ¿A quién no le atrae hacer lo que le gusta y que aparte le paguen por esto?, seguramente a varios nos ha pasado por la cabeza el comenzar algún tipo de negocio, pero antes de tomar una decisión de tal importancia deberíamos de responder sinceramente algunas interrogantes, ¿cuál es la motivación que tengo para emprender?, ¿Tengo la experiencia necesaria para administrar un negocio?, ¿conozco realmente el mercado al que pretendo incursionar?

Hago un pequeño paréntesis que sirva de aclaración  (la intención de estas líneas lejos de desalentar  a quienes están pensando en emprender es dar algunos puntos de reflexión para que antes de comenzar la aventura rumbo a la independencia económica, puedan hacer algunas consideraciones y conscientemente se tomen las mejores decisiones).

La primera de las interrogantes es vital, ¿cuál es la motivación que tengo para emprender?, pues si tenemos la motivación adecuada haremos los esfuerzos necesarios y daremos los extras que se requieran para lograr el objetivo de sacar el proyecto a flote, de lo contrario será muy fácil caer en desesperación y desanimo, provocando por consiguiente el desistir y abandonar ese sueño.

Entonces, ¿cuál es nuestra motivación para emprender?, si nuestra motivación es porque no soportamos a nuestro jefe actual, o porque nos sentimos menospreciados en nuestro trabajo, a lo mejor porque lo que actualmente realizamos no es de nuestro completo agrado, o tal vez porque estamos desempleados y no encontramos otra vía posible para obtener ingresos. Sí es así, debemos de tener algunas consideraciones, pues si bien es cierto que soñar es gratis, la renta, la energía eléctrica, el internet, los proveedores y los empleados no lo son, y que lo que queda después de pagar por insumos y prestación de servicios podrá considerarse como “ganancia”, lo escribo entre comillas porque aún nos falta pagar impuestos y destinar un tanto a reinversión para poder crecer nuestro negocio, claro partiendo de la primicia que en ese periodo tuvimos los ingresos suficientes.

En este punto es muy importante distinguir entre auto empleo y una empresa, el primero se relaciona con las habilidades y destrezas propias de cada individuo, que le llevan a ser autosuficiente económicamente, esto gracias a que pone a disposición del público en general sus servicios profesionales y/o productos hechos por sus manos. Por lo tanto como el auto empleo depende de lo que hago y se hacer, cuando lo dejo de hacer dejo de ganar. Una empresa por otro lado es una organización establecida de la cual no necesariamente es vital nuestra presencia y puede funcionar con supervisión del emprendedor, para llegar a este punto se requiere de delegar y sobre todo confiar en el trabajo de los demás. Cabe señalar que actualmente varias grandes empresas transnacionales tuvieron sus inicios como fuente de autoempleo o empresa familiar.

Ahora que si lo que nos motiva a emprender es que después de haber encontrado una oportunidad en el mercado para que nuestro producto o servicio triunfe, basando esta afirmación en un plan de negocios concienzudo, y aparte el proyecto verdaderamente nos agrada (no es lo mismo que nos guste hornear cupcakes cada quince días, a tener que hacer y vender 100 pastelitos diarios para poder pagar la renta), entonces tenemos una gran ventaja y ya tenemos lo necesario para seguir con la siguiente pregunta.

El segundo punto para considerar, se relaciona con la experiencia, ese cúmulo de conocimientos y habilidades que muchas veces se vuelve un dolor de cabeza sobre todo para los más jóvenes, pues es contradictorio que en todos los empleos la pidan, cuando nadie les da la oportunidad y así no logran obtenerla. En fin, algo que aprendí a lo largo de los años es que cualquier tipo de trabajo nos da la oportunidad de aprender y sobre todo nos da la oportunidad de equivocarnos, nos da la opción de atrevernos a innovar sin el riesgo que representa equivocarse sobre el propio patrimonio. Es por eso que me atrevería a decir que si nunca has trabajado en nada, o nunca has tenido algún tipo de responsabilidad laboral así fuera en algún negocio familiar, te recomendaría mejor esperar y enfocar en un inicio los esfuerzos a buscar algún trabajo relacionado con tu proyecto que te permita conocer un poco más sobre el terreno que pretendes pisar. Muchos emprendedores en la actualidad obtuvieron la experiencia en el negocio de sus padres, de tal forma que ellos fueron sus mentores y cuando se equivocaban hubo alguien que les advertía y les ayudaba a solucionar.

El tercer y último punto, que aquí se aborda se refiere al conocimiento del mercado, es decir, muchas veces tienes una buena idea, pero esto no basta, tienes que saber cómo comunicarla y así lograr venderla, para esto es que existe el plan de negocios, que entre otros tiene un capítulo de estudio de mercado, en donde se hace un análisis de las tendencias del mercado al que nos dirigimos, y se plantean las opciones de cómo acceder a este, y aun así tener un plan de negocios bien elaborado no nos garantiza el éxito, en varias ocasiones habrá que improvisar sobre la marcha, pues una de las principales características de los mercados es su variabilidad, pero el tener un plan te permite tener un panorama más amplio y así talvez  anticipar los posibles cambios.

Si después de responder con sinceridad a las preguntas anteriores decidimos seguir con la intención de emprender, y terminamos de elaborar nuestro plan de negocios, el cual nos da confianza al arrojarnos resultados de rentabilidad. Es momento de dar el siguiente paso, el cuál es uno de los más importantes y complicados, pero no imposibles, el financiamiento. Pero este lo dejaremos para la próxima entrega.

Tan solo para finalizar, es cierto que el emprendimiento no es para todos, así como también es cierto que esta no es la única opción rentable para lograr ser un profesionista exitoso, muchos han elegido hacer carrera dentro de una empresa u organización, y han alcanzado varios logros tanto personales como para organización. De hecho el integrarse a un equipo ya consolidado es una muy buena opción para desarrollo personal y profesional, ser empleado no tiene nada de malo. Pero también es cierto que las opciones para emplearse pueden ser escasas para dar abasto a la demanda de la población. Es así que se requiere de los dos, y todo depende de los objetivos que te propongas.

Gracias por su lectura, hasta la próxima.

De Autos, Combustibles y Políticas Públicas

Eduardo Ernesto Hernández Castañeda

Me confieso como una de las personas que usan poco el transporte público, aun y cuando viajo en él en promedio tres o cuatro veces a la semana; una de esas personas que viven sobre el tiempo y que procuran moverse de un espacio a otro de la forma más sencilla: en el vehículo particular.

¿Qué tiene ello de relevante? Si se analiza aisladamente nada, pero si se contempla el gran sector de la sociedad con los mismos hábitos de traslado, vaya que cobra relevancia.

Desde el inicio del milenio, la industria automotriz ha sido una de las que mayor impulso ha recibido por parte del gobierno federal. Hoy México ocupa posición en el Top 10 de los países con mayor producción; es el primero en América Latina y el segundo mayor exportador global. Se ha generado excelente mano de obra calificada y de bajo costo para la industria, que ha repercutido en la instalación de plantas ensambladoras de marcas Premium como BMW (mi sueño), marcas “medias” de excelente calidad como Mazda, Honda y Toyota (mis favoritas) y marcas populares como Nissan, Ford, Volkswagen, Chrysler, General Motors, entre otras, que solo para 2015 fabricaron arriba de 3.5 millones de unidades, 80% de ellas destinadas a la exportación.

Aparejada con esta gran producción, el Gobierno Federal ha impulsado políticas para facilitar el acceso al crédito como herramienta para promover el consumo de productos automotrices. Hoy vemos circular muchísimos más vehículos que en el milenio pasado, conducidos en buena proporción por personas de estratos sociales para los que en aquella época, hubiera sido impensable poseerlos. Sin duda todas ellas, políticas que han ayudado a hacer de la industria automotriz, uno de los pilares fundamentales de la economía mexicana.

En apariencia nada reprochable; sin embargo, el impulso a políticas que favorecen el uso del transporte privado, deberían ir acompañadas de inversiones importantes para la generación de infraestructura carretera y urbana adecuada para su circulación, así como de una cultura vial adecuada, fortalecimiento del transporte público y el fomento a mecanismos para garantizar la sustentabilidad de las ciudades, cosas que evidentemente no han sucedido, al menos con la intensidad necesaria.

Lo que sí ha sucedido, es que se ha creado una sociedad consumista -y en buena proporción dependiente- del producto automotriz y por consecuencia, una sociedad altamente consumidora  del insumo fundamental para su puesta en marcha: los combustibles.

Al amparo de todo ello, se entiende la jugosa caja de recaudación que la venta de combustibles -a través del aún “monopolio estatal” PEMEX- representa para el Gobierno Federal; y también a partir de ello y en función de la ley de oferta y la demanda, se entiende la enorme elasticidad de que gozan para incrementar su precio sin sufrir grandes impactos en su demanda. En palabras comunes, en ello radica el hecho de que a pesar del sustancial crecimiento de los precios de los combustibles en este milenio, el mexicano siga consumiéndolo sin recato alguno, aportando una gran cantidad de recurso a las arcas públicas, pero a su vez, contribuyendo a la degradación del medio ambiente y al impacto en la salud de la ciudadanía en general.

Y es que, en palabras del Senador del PAN, Francisco Búrquez, tan solo el más reciente “gasolinazo” representará para el Gobierno Federal, la recaudación de 300 mil millones de pesos extra, cifra nada despreciable si se considera la histórica baja recaudación impositiva en nuestro país, pero que con una visión prospectiva, resulta a todas luces insuficiente para contrarrestar el alto costo que a futuro tendrá en la atención en salud y la regeneración de infraestructura y el medio ambiente.

Lastimosamente, aunque pragmáticamente inteligente, la estrategia sigue siendo la misma: cargar la mano al consumidor-contribuyente cautivo, sin solucionar la problemática de recaudación de fondo, sin dar solución a la escasa capacidad institucional para hacer que paguen más quienes más tienen. Sin embargo, a diferencia de la recaudación por concepto de otros impuestos, esto tiene una parcial solución en mano del consumidor: sencillamente dejar de consumir el combustible; dejar de usar el transporte privado.

La parcial solución no está en protestar por el alza a los precios de los combustibles, que valga decir, han mitigado el enorme vació fiscal provocado por la disminución de los precios internacionales del “crudo”; tampoco estaría en limitar el crecimiento de la industria automotriz, menos aún en su etapa de auge; la solución parcial está en protestar y obligar a los gobiernos, a fomentar la verdadera mejora en los sistemas de transporte público, para que resulte atractivo y beneficioso en economía y calidad para el ciudadano promedio; un sistema de transporte que deje de priorizar los intereses de los concesionarios constituidos en mafias, y ponga en el centro al interés público; un sistema de transporte sustentable, amigable con el medio ambiente y debidamente integrado de acuerdo a las necesidades de las ciudades y a su planeación urbana y territorial; un sistema que por consecuencia, disminuya el alto grado de consumo de combustibles y obligue al Gobierno Federal a replantear las políticas públicas en materia fiscal, de desarrollo urbano y de impulso a la industria.

Reflexiones personales, banas pero no tan banas.

Como recomendación musical para el día de hoy, una adaptación del clásico al jazz, a cargo del gran genio musical de Miles Davis. El Concierto de Aranjuez, de su obra Sketches of Spain. Grandiosa. (https://www.youtube.com/watch?v=tSGUPsAeL34)

Amero

por Bruno Zarazúa

“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Es una idea grandiosa pretender formar de todo el  mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo…”
Simón Bolívar

 

Imagina por un momento que los países de américa del norte encuentran las circunstancias idóneas y el factor común para unir las economías, muy al estilo europeo.

Muchos ya se han planteado este panorama que incluso desde hace ya varios años nombraron la moneda que circulará dentro de este nuevo (y no tanto) bloque económico, bautizaron a la moneda como “amero”.

Más allá de la imaginación, algunos analistas económicos sustentan esta hipótesis con los cambios estructurales que ha tenido México desde la década de los 80’s, periodo en el que se ubica la entrada de nuestro país al sistema globalizado.

Estos mismos analistas llamados por algunos como “conspiranoicos” coinciden en que la mayoría de las reformas que en la actualidad tienen lugar en nuestro México, apuntan a una estandarización de políticas para homogeneizarlas con los países vecinos del norte.

Suponiendo que la unión de las economías resultara verdad, ¿qué crees que sucedería con nuestro país?

Las posibilidades ante este panorama resultan muy amplias y con un sin número de distintos escenarios. En este espacio tan solo haré un par de planteamientos que en mi opinión son muy probable que sucedan, sí se llega a consolidar esta integración.

Por un lado uno de los primeros pasos sería el eliminar las fronteras, lo que esto significaría para muchos paisanos la posibilidad de volver a ver a sus familias sin el temor de perder el patrimonio que con tanto esfuerzo han logrado en Estados Unido. Por otro lado, la migración de muchos mexicanos rumbo a los países vecinos en busca de nuevas y mejores oportunidades.

De igual forma se esperaría que en México existiera una mayor inversión extranjera, ya que para muchos capitales este país sería como tierra virgen para expandir sus negocios. Esto conlleva a un aumento en las fuentes de empleo.

Hasta aquí parece todo bien. Lo único preocupante es que tal parece que la mejor de las suertes para nosotros sería ser empleado y bueno es que en estos tiempos un empleo bien pagado es muy muy escaso, que va digamos ya un empleo.

Bajo esta misma premisa son muy pocos los mexicanos que tendrían la posibilidad de hacer inversiones serias en los países vecinos.

Ya fuera de suposiciones, en la actualidad se hacen grandes esfuerzos para atraer empresas extranjeras que den empleo a los mexicanos, para lograr la atracción de estas inversiones se tienen que hacer una serie de concesiones como lo son la exención del pago de impuestos, la donación de terrenos, el comodato de naves industriales, entre otras. Todo esto es necesario ya que si no se ofrecen tales beneficios, el capital puede elegir un nuevo destino de inversión así sea un estado vecino dentro del mismo país.

Pues bueno la actualidad no dista mucho de las conjeturas hechas anteriormente. Lo que realmente beneficiaría a nuestro país y a nosotros mismos es que dejáramos de ser empleados para ser empleadores. Y que esas inversiones de capital extranjero que se hacen en nuestros estados permitan una tracción y desarrollo de empresas alrededor de esta primera.

Para esto deberíamos crear nuevas empresas que brinden servicios y productos de calidad a estas compañías extranjeras, y a los productores y comerciantes locales existentes se necesitaría profesionalizarlos, eficientando sus procesos para que sean tomados en cuenta dentro de las listas de proveedores.

Más aparte de estos esfuerzos, se necesitan encontrar vocaciones regionales que consoliden cadenas empresariales y así fortalecer la economía interna, creando productos regionales de calidad y que puedan ser exportados.

De esta manera sí “el amero” toma vida sería un poco más difícil que nos agarre en curva. Y con un poco más de apoyo habría más mexicanos invirtiendo en el extranjero para expandir sus negocios y ser nosotros quien lleva fuentes de empleo a otros países.

Llámenme soñador. Hasta la próxima.

Perdón, Peña

Por Rogelio Cárdenas Vargas

Han pasado 16 años desde que el PAN logró la alternancia en nuestro sistema político con la llegada de Vicente Fox, aquel ranchero bonachón de bigote que prometió sacar a las víboras prietas, alimañas y tepocatas del sistema, no lo hizo. Después, un chaparrito pelón de lentes, prometió traer seguridad a nuestro país y terminar con el narcotráfico, tampoco lo logró.

12 años perdidos en discursos llenos de promesas de cambio que nunca llegaron. Ahora, el guapo que salvaría a México del subdesarrollo gracias a un conjunto de reformas estructurales que permitirían al país sacar su máximo potencial en beneficio de la ciudadanía, pide perdón no por no lograr sus objetivos discursivos, sino por no poder ocultar su corrupción, por su incapacidad, por su estupidez.

Hace unas semanas, la intervención de Obama sobre el concepto de populismo que manifestó Peña Nieto duró muy poco entre nuestro medio político, pero evidencio el bajo nivel conceptual que poseemos en nuestro sistema. Peña Nieto, en aquella intervención alertaba los peligros del populismo en la política, palabra muy empleada en nuestro país para denostar principalmente a los políticos de izquierda, un concepto erróneo como se lo hizo sabe Obama.

Demagogia es la palabra que debió emplear, como la que han empleado tanto el PAN como el PRI para llegar a gobernar, discursos que dicen lo que la gente quiere oír, pero sin sustento o con pocas posibilidades de poderse efectuar. La demagogia que lo llevo a pedir perdón en su discurso sobre la ley anticorrupción, como llevó a López Portillo a llorar en un informe de gobierno.  La demagogia que empleo Vicente Fox o Felipe Calderón asegurando que ellos no eran como el PRI y que cambiarían nuestro país, sin cambiar nada.

Son muchos años ya de gobiernos demagogos, de gobiernos de discursos populares y de acciones para los privilegiados, de fantasías discursivas y acciones punitivas, que agravan la desigualdad y enfrentan a la sociedad.

Ya ha comenzado la carrera presidencial, estamos transcurriendo los últimos tiempos del peor gobierno que me ha tocado vivir y teniendo a Vicente Fox en el retrovisor ya es mucho decir. Comenzaran los mensajes contra el populismo, los discursos del miedo, los discursos de la confrontación, los mismos discursos que nos tienen en el subdesarrollo, pagando combustibles caros, con empleos baratos y con el sistema educativo olvidado. Los discursos de la demagogia llagarán a nuestros oídos y quizá sea tiempo de hacer oídos sordos.

Quizá aquel monstruo populista no sea tal, si Obama se considera populista ¿a quien no le gustaría tener un presidente como Obama lo es para los americanos? Un presidente que piense en su pueblo antes de pensar en los consorcios, los poderes fácticos o las élites políticas y sociales. Debemos comenzar a distinguir entre populismo y demagogia, la demagogia la hemos sufrido innumerables años.

Alguna vez creí que no existiría ningún presidente capaz de sobrepasar la bufonería y demagogia de Fox, Peña me ha demostrado una y otra vez que me equivoqué. Perdón Peña, te sobrevaloré, no lo volveré a hacer.

Conocimiento ancestral

por Bruno Zarazúa

“Debemos aprender que somos espíritu,
y tratar a toda la naturaleza como espíritu,
todos somos parte de la misma familia.”
Tradición Hopi

Este 7 de julio pasado tuvo lugar en Zacatecas un importante evento sin precedentes. Sucedió el primer encuentro de pueblos originarios de la región centro norte.

Con el fin de intercambiar experiencias, ideas y proyectos, se reunieron en las faldas del cerro de la bufa, los líderes de diferentes grupos étnicos provenientes de los estados de Nayarit, Durango, Sinaloa, Baja California Sur y Norte, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Chihuahua y Zacatecas.

Este encuentro toma relevancia ya que gracias a los activistas de “Hijos de la Madre Tierra” y “la Embajada Mundial de Activistas por la Paz” que han servido como facilitadores del diálogo entre instancias de gobernación federal y estatal y los Gobernadores tradicionales de los pueblos autóctonos, han logrado con este diálogo la firma de importantes acuerdos, como la instalación de mesas de trabajo para promover el rescate de valores ancestrales y la delimitación de zonas protegidas.

El ritmo de vida de la actualidad nos tiene a la mayoría de los pobladores de este mundo, distantes y distraídos de temas tan fundamentales como lo es la preservación y restauración de la naturaleza. Estamos viviendo a una velocidad tan voraz que con el fin de generar capital, muchas veces aceptamos el daño colateral y las repercusiones que tiene la explotación de los recursos naturales.

Olvidando lo esencial de nuestro ser, somos habitantes y pobladores de un planeta que ha sido devastado por nosotros mismos. Un planeta que ha sido madre de todos y cada uno de nosotros.

Los avances tecnológicos, la generación y el reparto de riquezas, la transición política, y la mejora en la educación debería de tener un común denominador que se llama conciencia ambiental. Pues ni toda la riqueza, ni la tecnología más avanzada podrán sustituir a la naturaleza, una naturaleza que muchas veces hemos puesto en peligro de extinción debido a nuestro egocentrismo.

Estos pueblos a quienes algunos osarían en llamar “subdesarrollados”, han rechazado entrar en esta dinámica globalizada para preservar sus tradiciones y conservar sus valores, aun viendo amenazada su propia continuidad. Son ellos quienes ahora vienen a recordarnos que todos tenemos un mismo origen, todos somos hijos de la madre tierra, y la estamos dañando, sin ella nadie ni nada. Que no se logrará la paz si no comenzamos por dar un respiro a la Tierra. Que todo lo que en la naturaleza existe, coexiste por una razón, fue puesto allí por algún motivo, fue creado por un creador, Él Creador.

Me atrevo a decir que, son ellos “los pueblos originarios del mundo” los verdaderos guardianes del conocimiento, no quienes presuntuosamente ostentan ese título tan solo para en secreto tomar ventaja y aprovecharse de sus semejantes.

Vale la pena tomar un momento para reflexionar y reordenar nuestras prioridades. Los invito a ver el siguiente video y a continuar participando. Gracias por su tiempo y sus comentarios. Hasta la próxima.