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El adiós

LUIS IGNACIO ESCOBEDO

4 de febrero del 2017, ha sido la fecha elegida para poner punto final a una de las carreras más importantes del toreo en México. La historia de Eulalio López “Zotoluco” es y será una de las trayectorias más trascendentales del toreo contemporáneo. Trazada a base de esfuerzo, sacrificio, valor, poder y fidelidad a su concepto del toreo.

Ver decir adiós a un torero no es grato. Es una profesión en la que retirarse no da gusto. Independientemente del miedo, los sacrificios y las heridas, la cornada más grande que puede recibir un torero es aquella que lo quita  de torear, es esa que no es forzosamente física, pero produce más dolor, es esa que queda grabada en el corazón y no cicatriza nunca; me refiero a ese momento en el que te das cuenta que no puedes o debes seguir en activo, seguir toreando.

Enfundarse por última vez el traje de luces sintiendo esa sensación de despedida, esa que se siente cuando le dices adiós a tu ser más querido; quitarse de los toros, de los ruedos, del público, es quitarle el sentido a la vida misma. Ya lo decía David Silveti “Torear es una necesidad y vivir, una circunstancia”

No es lo mismo que cuando un abogado se retira de los estrados, ya que puede no hacerlo nunca, y el torero tiene que hacerlo cuando las facultades o las oportunidades se merman. El  abogado o arquitecto, pensó por mucho tiempo qué debía ser y después estudió para serlo. El torero nace torero y dedica la vida para serlo. Bueno, malo o regular, un torero está dispuesto a entregar la vida para la creación de un momento inolvidable en la mente de alguna persona.

Torero nunca se deja de ser, no es ex-torero, sino torero en el retiro, porque el torero así como nace torero, muere torero.

Conchita Cintrón publicó en 1977 un libro titulado “¿Por qué vuelven los toreros?” ahora mi pregunta es ¿Por qué se quitan los toreros? La respuesta a ambas cuestiones es básicamente la misma. Más allá del dinero, la fama, el protagonismo; porque aparte no todos los toreros consiguen esas cosas. El no dejar de torear o volver a torear, es por el hecho de sentirnos toreros, poder expresar de una forma lo que sentimos, tener esa subida de adrenalina que se vuelve adictiva. En pocas palabras es porque torear es vivir, y sin torear la vida no es igual. Un torero sólo se quita de torero cuando no tiene más remedio, cuando las facultades físicas ya no dan para más, cuando una cornada le limita alguna función motriz, cuando su situación profesional se encuentra mal y no tiene a donde orillarse, o bien, simple y sencillamente, cuando se pierde la ilusión, esa llama que motiva al torero a jugarse la vida.

Pero casi siempre, tarde o temprano, busca el modo de volver a sentir eso que se siente cuando se es TORERO.

El país triste

Alejandra Rodríguez

A mi tampoco me sorprenden los resultados electorales de este pasado martes; Estados Unidos es y ha sido un país retrógrada y racista desde siempre, lo que es cuestionable hoy por hoy es la actitud en respuesta que estamos tomando todos los afectados por esta decisión democrática.

Esta mañana despertar en territorio americano con la noticia sobre el nuevo presidente electo que liderará a esta potencia mundial, me dejó ese amargo sabor de boca que provoca una mala pasada por la vida. Al visualizar gráficamente el pensamiento mayoritario de los ciudadanos americanos sobre la poca apertura que tienen al extranjero, hoy contemplé a un país triste… ironías de la vida: siendo mexicana, la tristeza por los desastres nacionales ya no me tendrían que sorprender en este punto de la vida, lo cual no es que sea un conformismo al pésimo estado en el que se está gobernando mi país y que esto signifique mi inmunidad al dolor por México. No, más allá de la sorpresa que a las 3:00 am se pudo anunciar, esta mañana al salir a la calle la gente se veía decepcionada, hoy no fue un día cualquiera, melancolía y decepción reinaban en el aire, un sentimiento generalizado, aún y con todo su triunfo, los votantes republicanos estaban desubicados, ellos también te miraban con un tono de vergüenza . Creo que no saben como explicarse ni a si mismos la decisión que han tomado, no saben entonces con que ojos mirar a las personas que están votando por sacar de su país, esas personas que viajan en el metro junto a ellos, con quienes comparte la tierra y el aire, compañeros de trabajo, amigos, vecinos y sin palabras ni gestos su sola presencia les hace saber que se tienen que retirar de su amada nación por ser inmigrantes de cualquier otra raza que a su líder no le parece positiva para volver a hacer “América, la mejor nación”.

Por eso es que hoy contemplé un país triste, desde afuera con otra perspectiva. Yo me voy, yo solo estuve de visita, yo ni siquiera tengo un estatus migratorio que me involucre en circunstancias políticas y de orden público en Estados Unidos, yo soy mexicana, me concierne el empoderamiento de mi gente, de mi economía, de mi hogar; consumiendo local, uniendo fuerzas, informándonos para elegir con criterio, educarnos para crecer como ciudadanos, dejar de compararnos con el vecino que probablemente esté más podrido internamente que nosotros, crecer en valores no en consumismo, no olvidar toda la sangre que se ha derramado injustamente y de esta manera, con hechos, no palabras, demostrar los errores que tienen las declaraciones que el futuro presidente o cualquiera de sus seguidores podrían emitir con fundamentos racistas o xenofóbicos; por eso es que miro desde afuera a todos estos ciudadanos “americanos”, como se hacen llamar egocéntricamente, ya que América es una sola y todos los habitantes de este continente somos americanos; sus rostros sólo ejemplifican tristeza y dolor. Algunos saben que su voto fue un grito desesperado y carente de criterio, sin embargo, el ambiente en la ciudad sigue siendo triste, muy triste.

En absoluto me sorprende lo que está sucediendo, los estadounidenses están cansados de nosotros, hablo de mi raza por no generalizar sobre los 40.4 millones de migrantes que habitan esta nación; están hartos de que vengamos a “trabajarles” sus bienes, nos regocijamos en decir que la creciente economía de esta potencia mundial es impulsada, primordialmente por la mano de obra hispana, pero ¿quién les pidió que vinieran a trabajar a este país en primer lugar? Mejor vayan a sus respectivos países y ahí aporten, trabajen hagan patria, lo que los gringos quieren es recuperar su país, pero vivimos en un mundo de ironías dónde el hermano, el paisano es nuestro peor enemigo y el primero que desfila en la oposición contra su raza, con aires de soberbia y por encima de su propia sangre solo por la seguridad que les otorga un papel o un estatus migratorio, por estas y otras muchas razones es que nosotros tenemos parte de la culpa en que este fenómeno político halla sucedido en estas elecciones. Con esta opinión pública que está rondando las redes sociales o noticieros y que de nada sirve que la compartamos, la publiquemos y redactemos palabras hermosas de cambio si no estamos dispuestos a realizar una transformación desde la humildad y honestidad de nuestras necesidades como países hispanos. Trump ganó la presidencia, eso nos deja un mensaje claro, ellos los estadounidenses no nos quieren aquí, ¿qué más ejemplo necesitamos para entender que nuestra vida es en nuestro país y no en el ajeno?.

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Quizá la tristeza que hoy presenciaba en las calles se deba a la crisis económica, a la incertidumbre que les ocasiona un gobernante con nula experiencia política, al miedo que les provoca a todos los indocumentados su próxima salida del país, podría ser también la decepción de ver que un ser humano proponga barreras y límites físicos para separar la unidad social cuando masas se reúnen en pro de la libertad e igualdad, o quizás razón suficiente para pensar que ahora será mejor visto el acoso sexual a las mujeres y muy probablemente este miedo se ve influenciado en que en su mandato hará más ricos a los ya adinerados; los especialistas en política, economía, antropología y demás estudiosos me podrán corregir en absolutamente todas mis palabras aquí propuestas, esto es meramente una opinión pública inspirada en una vivencia personal desde el sentimiento compartido con la humanidad que radica en este poderoso país; sólo quise comunicar el sentimiento de tristeza que fue protagonista en este día histórico en la vida de todos los americanos, las calles silenciosas y los rostros cabizbajos dieron margen a la decepción comunal.

Trump vs. Hillary

J. Jesús Reyes R. del Cueto

Este pasado lunes se dio el primer debate presidencial en los Estados Unidos entre la candidata demócrata, Hillary Clinton y el candidato republicano, Donald Trump. Antes de este importante encuentro mis predicciones personales eran que Clinton ganaría con una buena ventaja. Ella es una política tremendamente preparada y con años de experiencia enfrentándose a un personaje improvisado, con nula experiencia y sabiduría de asuntos públicos y además con opiniones racistas y aislacionistas que tienen apoyo solo en lo ya es una minoría en este país: hombres heterosexuales, blancos y cristianos que ya no son suficientes en número para ganar una elección presidencial.

Las encuestas generales publicadas en los días anteriores al debate indicaban lo mismo, con una ligera ventaja de Clinton de cuatro o cinco puntos porcentuales. Pero también indicaban una victoria demócrata los predictores que son aún más importantes, los votos electorales. Recordemos que en Estados Unidos el candidato que gane el voto general, sino más bien el candidato que logre reunir más votos electorales asignados por los estados; entre más grande es el estado, más son el número de votos electorales que este estado posee.

Dicha matemática electoral en esta contienda de ninguna manera favorece a Trump, ya que dado su bajo apoyo entre minorías y afroamericanos ha hecho que estados como Florida, que normalmente son esenciales, favorezcan por altos márgenes a la Ex-Secretaria de Estado Clinton. Otros estados que normalmente son victorias aseguradas para los candidatos presidenciales republicanos, ahora están en la contienda; tal es el caso de Georgia, Arizona y en una de esas Texas. Por todas estas razones era, y aun es de esperarse que Clinton se alce con la victoria.

Sin embargo, el lunes del debate despertó ciertos miedos en mí de la posibilidad de una victoria de Trump que antes estaban al menos parcialmente latentes. La principal razón es una invaluable lección que he aprendido en estos últimos meses en clases de comunicación y medios: los debates y una buena parte de los votos, se ganan con emociones y no con hechos. Esto suena triste y decepcionante si es que queremos que las personas mejor preparadas y que más saben sean los que ganen debates, votos y elecciones, pero desgraciadamente así funcionan las cosas. Para convencer a una gran parte del electorado que vote por ti, debes de convencerlos a través de alguna conexión emocional; las principalmente usadas en la arena político-electoral son la esperanza, la ira y el miedo.

El lunes Trump me demostró porque ha convencido a millones de personas de que voten por él y su proyecto a través de conectar con las partes de su corazón (en realidad cerebro) que está enojado por la situación actual y que tiene miedo de migrantes y terroristas que cambien o transformen a “su” país de algo que hace mucho tiempo ya no es. Este no sería un problema si Hillary contraatacara con un mensaje emocional propio, uno de esperanza. Un mensaje que les llegue a los corazones de los norteamericanos y su infinito (y, según ellos, único) potencial; que les haga saber que solo logran ser mejores y avanzar cuando están unidos y van más allá de sus divisiones raciales o generacionales. Sin embargo, esto no se le da a Hillary, lo suyo son los planes, las propuestas, los números, pero no las conexiones humanas.

A pesar de lo que acabo de describir, es cierto que Trump también mostró una debilidad: el hecho de que fuera de su enojado y gritón ser, no hay mucho más allá de su personaje, eso es todo, y a la gente le está empezando a disgustar. Un personaje que le grita e interrumpe durante 90 minutos a una mujer preparada y lista para gobernar tampoco es muy agradable; más si eres una mujer que has tenido que soportar que tus compañeros de trabajo, jefes, esposos o familiares hagan lo mismo contigo. Por este detalle, espero y pienso que Hillary sigue controlando su destino, y a menos de que suceda algo fuera de lo normal, ganará la elección. Pero el peligro de un güero loco, un muro y el regreso al poder de una política xenófoba y excluyente está ahí y está cada vez más presente.

Dos políticos de papel maché

J. Jesús Reyes R. del Cueto

Esta semana, México volvió a recibir devastadoras noticias. No, no estoy exagerando; la noticia de una invitación presidencial al candidato republicano, Donald Trump, es algo devastador para el país.

Después de uno de los meses más violentos en el gobierno de Enrique Peña Nieto, más escándalos de casas y propiedades de la familia presidencial adquiridas por métodos sospechosos, una economía que no levanta y empieza a decaer en el pasado cuarto del año y la noticia de que el presidente plagió una gran parte de su tesis profesional, después de todo esto, México no podría tener más malas noticias.

Sin embargo esta invitación y la sola presencia del candidato en territorio mexicano, dando un discurso enfrente de nuestra bandera y atrás de nuestro símbolo patrio probablemente fue el más duro de los golpes.

Muchos analistas políticos en ambos lados de la frontera no pudieron encontrar explicación lógica y razonable para dicha invitación. Para muchos, lo que vimos enfrente de nuestros monitores fue un movimiento táctico y diplomático por parte de la presidencia de la república que no esperaban fuera respondido de manera tan tácita, directa e inmediata por uno de los dos candidatos que fueron invitados, el más controversial y menos bienvenido por la población en general.

Lo que yo vi el miércoles pasado fue un intento desesperado de dos hombres, extraordinariamente pequeños en habilidades intelectuales y de liderazgo, de salvar y echar a flote dos barcos que se les están hundiendo bajo su comando, sin avistamientos de una mejor situación en el horizonte.

Por un lado tenemos al xenófobo e improvisado Donald Trump. Un personaje con un ego del tamaño del mundo que hará lo que sea necesario para mejorar su imagen e imponer ante la sociedad la idea de que es un triunfador nato. Trump ha hecho millones a través de algunos negocios exitosos pero también a través del fraude y el embaucamiento de miles de personas que han confiado en él y en su nombre. Su más reciente reto es tratar de convertirse, por su propia voluntad en la persona más poderosa del mundo.

El sistema político estadounidense se encuentra tan roto y corrompido que estuvo cerca de lograrlo; sobre todo gracias al completo desastre en el que se encuentra el partido republicano, una oposición conservadora reaccionaria y recalcitrante que ha pasado los últimos ocho años oponiéndose y bloqueando cualquier acción presidencial por parte de Barack Obama, principalmente por razones ideológicas e incluso racistas estúpidas y cortoplacistas.

Esta partido ha sembrado una plataforma de odio en los cada vez menos norteamericanos que concuerdan con su visión retrograda de las cosas. Lo que ha conseguido es despertar los sentimientos más oscuros de racismo y xenofobia de la clase media y baja de descendencia europea y color blanco que piensan que las razones por las que no han podido crecer y prosperar económicamente son las minorías raciales y especialmente los migrantes. Explotar estos miedos en una gran parte de la población, le sirvió a Trump para lograr su primer objetivo, ganar la nominación del partido republicano.

Sin embargo, poco a poco, este personaje se viene dando cuenta que no le va a alcanzar para ganar la presidencia, que los tiempos han cambiado, que el voto latino importa e importa mucho y que la mayoría de los estadounidenses (y sobre todo la mayoría en los estados más importantes) no lo respaldará en la elección general de noviembre. Ante esta posibilidad, el improvisado político se ve desesperado para evitar la catástrofe, ser derrotado cuando su plataforma se basó en ser un eterno ganador. Por eso suaviza sus posiciones en el asunto migratorio y acepta la invitación sorpresiva de un presidente mexicano inmiscuido en sus propios problemas; para verse diplomático, presidencial, de altura. Algo de esto logró al dar su discurso junto a Peña Nieto, pero no le va a alcanzar para ganar la elección.

Por el otro lado tenemos al que rehúso llamar “nuestro presidente”. Alguien desesperado, entre tanta crisis, de levantar la percepción de su administración o cuando menos mejorar las posibilidades de cualquier candidato priista en el 2018. Castigado el PRI en las elecciones estatales, el presidente y sus consejeros están dispuestos a intentar lo que sea para evitar perder nuevamente la presidencia y pensaron que invitar a Trump, ponérsele al tú por tú, decirle que no habrá muro en su cara, lograría que los mexicanos vieran a Peña Nieto como el defensor de todos los mexicanos y mejoraran su opinión de él. “Tal vez sea un corrupto, un copión, tal vez hasta un asesino, pero de que nos defiende nos defiende”, pensaron que iba a ser la reacción del pueblo de México.

Pero nuevamente les falló, como tanto les ha fallado. No pudieron anticipar el enojo, la traición, la indignación sentida por los mexicanos al ver que alguien que nos ha ofendido y amenazado es bienvenido a Los Pinos y tratado como jefe de estado y no como el candidato de pacotilla que en realidad es.

Estos dos hombres demasiado pequeños poco lograrán salvar. Uno, desgraciadamente ya gobierna, el otro nunca lo hará. En México, como siempre, el daño ya está hecho; pero el despertar del pueblo mexicano está más cerca de lo que parece y por más que quieran evitarlo con sus aves marías y jugadas inesperadas de último minuto, no lo van a lograr.

¡Que alguien renuncie!

Por Rogelio Cárdenas Vargas

¿Qué necesita pasar en este país para que un político renuncie?

Si le damos un vistazo al panorama político internacional, nos daremos cuenta de que no solo en México hay escándalos políticos, desde países similares al nivel económico de México hasta en potencias mundiales, ha habido una gran cantidad de renuncias a un cargo político derivados de escándalos, ya sean personales o de corrupción.

La variedad de motivos es amplia, infidelidades, comportamientos inapropiados, plagios académicos, desviación de recursos y un largo etc. han causado la renuncia de figuran de primer nivel como la de David Petraeus exdirector de la CIA y el defensor del Pueblo de Colombia, Jorge Armando Otálora, ambos por un escándalo de índole sexual o el expresidente de Hungría, Pál Schmitt o la ministra alemana de Educación e Investigación Científica, Anette Schavan los dos casos por plagio intelectual, el exgobernador de Tokio, Yoichi Masuzoe y el expresidente de Guatemala, Otto Pérez Molina presentaron su renuncia por estar relacionados con casos de corrupción.

En México, sin embargo, un caso de renuncia de algún funcionario de alto nivel es un hecho que ocurre con menos frecuencia de la que debería pasar. A pesar de las acusaciones públicas existentes en un gran número de casos hacia altos funcionarios, nadie renuncia.

El caso más grave, es la acumulación de acusaciones sobre el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, desde abuso de autoridad, acusaciones de corrupción, plagio, desapariciones, violación a los derechos humanos, etc. unas simples disculpas son suficientes para EPN.

Ayer, tras la visita de Donald Trump, candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos de América su sumo un motivo más para exigir la renuncia de nuestro presidente. No solo fue el hecho de invitar a un personaje que abiertamente a ofendido de forma reiterada al pueblo de Méxcio, acusándolo de ser exportador de delincuentes y violadores hacia el país del norte, fue por la incapacidad demostrada para defender los intereses y la dignidad de una nación, funciones primordiales del cargo que ahora ostenta.

La visita de Trump y las declaraciones posteriores al encuentro en su mitin de Arizona, ponen de manifiesto que EPN no tiene la capacidad enfrentar las tareas que demanda ser presidente de la república, la aceptación implícita de la construcción del muro en la frontera norte, implica la aceptación de que los mexicanos somos un peligro para el pueblo norteamericano, una ofensa que no merecemos.

El actuar de Peña Nieto es indefendible, es una suma de escándalo tras escándalo, es una demostración de incapacidad para el cargo tras otra, pero esto es México y EPN terminará su mandato constitucional seguramente con los peores índices de aceptación que ha tenido un presidente y lo peor del caso no es el daño que sufre su imagen, sino la imagen de la investidura presidencial. Una institución que sexenio tras sexenio sufre un daño cada vez más profundo.

Como dato pendiente de analizar queda las opiniones vertidas por algunos de los interesados a contender por la presidencia en el 2018, Margarita Zavala vía twitter dijo: “Sr. @realDonaldTrump aunque lo hayan invitado, sepa que no es bienvenido. Los mexicanos tenemos dignidad y repudiamos su discurso de odio”. Miguel Ángel Mancera rechazó la visita expresando “Yo no puedo darle la bienvenida a una persona que ha atacado a mi país y que ha atacado a los connacionales” y Andrés Manuel López Obrador no expreso ningún rechazo y llamó a la prudencia y el respeto. ¿Será que AMLO ya empieza actuar como jefe de estado?

Amero

por Bruno Zarazúa

“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Es una idea grandiosa pretender formar de todo el  mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo…”
Simón Bolívar

 

Imagina por un momento que los países de américa del norte encuentran las circunstancias idóneas y el factor común para unir las economías, muy al estilo europeo.

Muchos ya se han planteado este panorama que incluso desde hace ya varios años nombraron la moneda que circulará dentro de este nuevo (y no tanto) bloque económico, bautizaron a la moneda como “amero”.

Más allá de la imaginación, algunos analistas económicos sustentan esta hipótesis con los cambios estructurales que ha tenido México desde la década de los 80’s, periodo en el que se ubica la entrada de nuestro país al sistema globalizado.

Estos mismos analistas llamados por algunos como “conspiranoicos” coinciden en que la mayoría de las reformas que en la actualidad tienen lugar en nuestro México, apuntan a una estandarización de políticas para homogeneizarlas con los países vecinos del norte.

Suponiendo que la unión de las economías resultara verdad, ¿qué crees que sucedería con nuestro país?

Las posibilidades ante este panorama resultan muy amplias y con un sin número de distintos escenarios. En este espacio tan solo haré un par de planteamientos que en mi opinión son muy probable que sucedan, sí se llega a consolidar esta integración.

Por un lado uno de los primeros pasos sería el eliminar las fronteras, lo que esto significaría para muchos paisanos la posibilidad de volver a ver a sus familias sin el temor de perder el patrimonio que con tanto esfuerzo han logrado en Estados Unido. Por otro lado, la migración de muchos mexicanos rumbo a los países vecinos en busca de nuevas y mejores oportunidades.

De igual forma se esperaría que en México existiera una mayor inversión extranjera, ya que para muchos capitales este país sería como tierra virgen para expandir sus negocios. Esto conlleva a un aumento en las fuentes de empleo.

Hasta aquí parece todo bien. Lo único preocupante es que tal parece que la mejor de las suertes para nosotros sería ser empleado y bueno es que en estos tiempos un empleo bien pagado es muy muy escaso, que va digamos ya un empleo.

Bajo esta misma premisa son muy pocos los mexicanos que tendrían la posibilidad de hacer inversiones serias en los países vecinos.

Ya fuera de suposiciones, en la actualidad se hacen grandes esfuerzos para atraer empresas extranjeras que den empleo a los mexicanos, para lograr la atracción de estas inversiones se tienen que hacer una serie de concesiones como lo son la exención del pago de impuestos, la donación de terrenos, el comodato de naves industriales, entre otras. Todo esto es necesario ya que si no se ofrecen tales beneficios, el capital puede elegir un nuevo destino de inversión así sea un estado vecino dentro del mismo país.

Pues bueno la actualidad no dista mucho de las conjeturas hechas anteriormente. Lo que realmente beneficiaría a nuestro país y a nosotros mismos es que dejáramos de ser empleados para ser empleadores. Y que esas inversiones de capital extranjero que se hacen en nuestros estados permitan una tracción y desarrollo de empresas alrededor de esta primera.

Para esto deberíamos crear nuevas empresas que brinden servicios y productos de calidad a estas compañías extranjeras, y a los productores y comerciantes locales existentes se necesitaría profesionalizarlos, eficientando sus procesos para que sean tomados en cuenta dentro de las listas de proveedores.

Más aparte de estos esfuerzos, se necesitan encontrar vocaciones regionales que consoliden cadenas empresariales y así fortalecer la economía interna, creando productos regionales de calidad y que puedan ser exportados.

De esta manera sí “el amero” toma vida sería un poco más difícil que nos agarre en curva. Y con un poco más de apoyo habría más mexicanos invirtiendo en el extranjero para expandir sus negocios y ser nosotros quien lleva fuentes de empleo a otros países.

Llámenme soñador. Hasta la próxima.

Semana de malas noticias

J. Jesús Reyes R. del Cueto

Hace dos semanas escribí acerca de mi decepción después de un resultado sorpresivo y deprimente en las elecciones en Zacatecas.

Es importante mencionar que esa misma jornada electoral también dejó algunas buenas noticias en el gran voto de castigo que se dio al PRI, que perdió 7 de las 12 gubernaturas en juego, incluyendo históricos bastiones priistas como Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz.

De la misma manera, ganó por amplia ventaja el que, probablemente, era el mejor candidato en todo el país, el panista Javier Corral, un hombre honesto, crítico y de principios que, si bien mantiene una posición ideológica diferente a la mía, estoy seguro hará un gobierno honesto y cercano a la gente.

Estas fueron las últimas buenas noticias que recibimos a partir de la publicación de mi pasado artículo y aunque mi ánimo no es querer deprimirlos, es importante resaltar los retrocesos que han sucedido en estas dos semanas para la política mexicana e internacional.

En primer lugar está la aprobación de un Sistema Nacional Anticorrupción que es más simulación que otra cosa y en nada ayudará a reducir los altísimos niveles de impunidad y corrupción en nuestro país; simplemente será una maniobra para que la clase política pueda anunciar con bombo y platillo que efectivamente están siendo vigilados.

Junto con esta aprobación vino el aplastamiento institucional de lo que era la iniciativa ciudadana más importante en la historia de México, el famoso 3 de 3. Un total de 634,000 mexicanos firmamos la solicitud para incluir este mecanismo dentro del sistema Anticorrupción, para requerir que los servidores públicos o aspirantes a serlo se vieran obligados a presentar su declaración patrimonial, fiscal y de intereses y hacerla pública, para que fuéramos los ciudadanos los que vigiláramos y no las opacas secretarías de función pública.

Esta petición ciudadana histórica pasó en el Senado y en la Cámara de Diputados, pero con un pequeño pero importantísimo cambio, las declaraciones ya no tendrán que ser públicas y entonces el país sigue igual, sin la posibilidad de que sus ciudadanos escruten las ganancias de los poderosos.

Cabe mencionar que los votos estaban para que este mecanismo pasara en ambas cámaras (PRI, Verde y Nueva Alianza votando en contra y PAN, PRD, Movimiento Ciudadano y MORENA votando a favor). Sin embargo, gracias a la falta de pantalones de algunos Diputados y Senadores panistas, perredistas, petistas, de Movimiento Ciudadano y MORENA, que se ausentaron o no votaron a pesar de estar presentes, haciéndole la chamba al PRI. Entre ellos están la diputada zacatecana Claudia Corichi de Movimiento Ciudadano y el petista Héctor Adrián Menchaca Medrano, Senador suplente de David Monreal. Aquí y aquí pueden encontrar la lista completa de supuestos representantes populares que votaron en contra o no votaron. ¡Gracias por derrotar lo que hubiera sido una importante victoria ciudadana!

No podría tampoco ignorar los deplorables hechos en Nochixtlán, Oaxaca en donde la represión policial del gobierno federal resultó en la muerte de 9 personas y más de un centenar de heridos. Esto se dio en un enfrentamiento con los maestros de la CNTE, mientras bloqueaban una carretera en manera de protesta por la implementación de la reforma educativa.

Es cierto que la CNTE  nunca ha sido un ejemplo cívico de como manifestarse pacíficamente, sus métodos siempre han estado al borde de la violencia y afectación del derecho de terceros. Sin embargo, nada de eso justifica el uso de la fuerza para matar a 9 ciudadanos, por cuyas vidas el país entero debe estar indignado. Hay evidencias claras de que se usaron armas de fuego y de alto calibre para reprimir a los maestros y tendríamos que demandar como ciudadanos que cayeran varias cabezas responsables de los hechos (Aurelio Nuño primero y Osorio Chong después).

Las mesas de diálogo ya comenzaron entre la CNTE y la secretaría de gobernación y ojalá lleguen a un acuerdo que permita resolver las quejas, muchas de ellas justas, de los maestros que en ningún momento fueron consultados en una reforma que debió de tener como principal objetivo mejorar el sistema educativo en México, no solamente quitarles derechos laborales a maestros incómodos y subversivos. Si bien las mesas de diálogo apuntan a un buen camino, los familiares y amigos de esas 9 víctimas jamás los volverán a ver, y eso es algo inhumano y más cuando sucede a manos del gobierno. No cabe más que expresar nuestras condolencias y exigir que se esclarezcan los hechos y que los responsables (los de arriba), respondan por sus errores e incompetencias.

Yéndonos a noticias internacionales, ahí también hay malas noticias. En nuestro vecino del norte hace unos días la suprema corte, en una decisión dividida, decidió suspender el programa del presidente Obama que permitía que millones de connacionales indocumentados salieran de las sombras y regularizaran su status legal para poder trabajar sin miedo a ser deportados.

El voto se dio 4 contra 4, así que la decisión de suspensión de la corte menor se mantiene hasta que haya un noveno juez que pueda romper el empate. Esto no se dará hasta el próximo año que tome el poder el nuevo presidente (Trump o Hillary), debido a la inacción del congreso con mayoría republicana que no quiere darle a Obama la oportunidad de poner otro juez más en la banca de la suprema corte de aquel país. Mientras tanto, los que pierden de ese juego político son los millones que cada día tienen que andar con miedo, esperando que no sean separados de sus familias por una deportación.

Por último, el Jueves pasado Gran Bretaña (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte) votaron para definir su permanencia o salida de la Unión Europea. A pesar del fuerte voto a favor de permanecer en la EU por parte de grandes ciudades (Londres, Manchester, Liverpool, etc.) y de Escocia e Irlanda del Norte, la mayoría de los Británicos (52%) decidieron salir de esa organización plurinacional en lo que se ha conocido como #Brexit.

Esto manda a la economía mundial a un proceso de incertidumbre y probablemente decaída gracias a lo que esto significa en los mercados internacionales de comercio. La libra esterlina cayó estrepitosamente, lo cual también ayudo a una caída más profunda del peso y a un anuncio preventivo del gobierno mexicano de que recortará el gasto público por 31,715 millones de pesos para evitar caer en recesión. Esto significa bastantes recortes en programas de apoyo público de los que se benefician millones de mexicanos, probablemente los más afectados y los que menos vela tienen en este entierro.

Esperemos que dentro de las próximas dos semanas sean más las buenas que las malas noticias. ¡Gracias por su lectura y hasta la próxima!

Al Chile!

México jugó los cuartos de final de la Copa América y a pesar de que las expectativas de la selección azteca eran altas, Chile les metió siete goles a cero siendo ésta la segunda peor goleada en contra de la selección mexicana.

La peor derrota del tricolor fue de 8-0 contra Inglaterra en un partido amistoso en 1961.

Es raro ver este tipo de resultados en el futbol, la verdad es que nadie imagino que Chile fuera a ser tan contundente y México tan inofensivo (por no decir malos).

Ni con el almanaque de la película de volver al futuro hubiera creído el marcador de 7-0.

La Selección o decepción no se entregó en la cancha. Luego de los dos primeros goles el equipo se desmotivo totalmente.

Se veían jugadores caminando como si no les importaran las consecuencias de su pobre desempeño que al final terminó en una humillante goleada que quedará en la historia.

Hasta para perder hay que tener dignidad y sobretodo respeto a la gran afición mexicana que siempre esta apoyando a pesar de llevarnos más decepciones que triunfos.

Faltaron líderes en la cancha, se necesitan jugadores como en su tiempo Cuauhtémoc Blanco que se entregaba al máximo con su equipo y lo transmitía a sus compañeros.

Quedan muchas dudas después del partido de ayer. ¿Donde esta Carlos Vela y los hermanos Dos Santos? ¿Por qué no metieron al experimentado Rafa Márquez? ¿Por qué teniendo porteros en buen momento, deciden darle la titularidad al descanchado Memo Ochoa que ha tenido muy poca actividad en su club?

Tanto la prensa como la afición somos muy exagerados para calificar el rendimiento de los jugadores porque cuando juegan bien ya los queremos en el Barcelona o en el Real Madrid y los sobrevaloramos. Pero cuando juegan mal, los criticamos severamente como si el bajo rendimiento del equipo en un partido fuera parámetro suficiente para analizar los errores, diagnosticar el problema y plantear solución.

El mal funcionamiento de un equipo va más allá de un encuentro, ya sea bueno, malo o pésimo como el de ayer. Para planear un mejoramiento es necesario llevar a cabo un proceso y se requiere de tiempo, sin embargo la Selección no ha podido tener estabilidad debido a los cambios constantes en la directiva y jugadores.

Ayer fue un día históricamente triste para muchos mexicanos que seguimos teniendo esa inexplicable ilusión mal correspondida hacia nuestro equipo de futbol, pero es justamente eso lo que lo hace interesante ya que tanto en la vida como en el futbol hay momentos buenos y malos. Pero lo más importante es no perder la fe.

Felicidades a todos los papás en su día y “1,000″ gracias a los seguidores de la página de Facebook de voces cruzadas, sin ustedes no tendría caso escribir.

Una danza simbiótica

Por Andrea Mantecon

Hoy fue uno de los primeros días soleados del año en Nueva York. Desperté en mi pequeño cuarto en Brooklyn y decidí ir a caminar. Tomé el libro que estoy leyendo, las llaves de mi departamento y salí ávidamente. A unas pocas cuadras encontré el escenario perfecto para sentarme. Un acogedor espacio con forma de rebanada de pastel al pie del Museo de Brooklyn. La plaza, ocupada mayoritariamente por una gradería de madera, está definida al este por una pared baja de lajas de piedra blanca que detiene las frondosas ramas de una fila de cerezos. Al norte, una fuente de chorros bailarines que combina el sonido del agua con las risas de los niños, deja ver detrás la nueva torre del World Trade Center y un poco más del skyline de Manhattan. Al sur, es decir, a espaldas de las gradas, se encuentra el Museo de Brooklyn y al oeste, se puede ver la avenida Eastern Parkway en donde en un día soleado como hoy hay carritos de nieve y otras comidas callejeras.

Abrí mi libro y luego lo cerré. Decidí entonces observar a las personas interactuar con el espacio. Las personas sentadas en las gradas, los niños corriendo en la fuente, los padres tomando fotos de los niños. Los padres e hijos comprando nieve, las personas haciendo ejercicio y los amigos que acababan de encontrarse en este punto. Había quienes hablaban por el celular, quienes tenían sus computadoras en sus piernas. Quienes platicaban con su pareja y quienes simplemente miraban su alrededor. Unos subían y otros bajaban. Quienes llegaban observaban cada rincón y después de evaluar las opciones tomaban la decisión de dónde sentarse y cómo ocupar el espacio. Era como un baile coreografiado. Una danza perfecta entre la arquitectura y las personas.

Observé cómo el espacio público se volvía en todos nosotros una extensión de nuestras casas. Una extensión de nosotros mismos. Como le daba espacio a nuestras almas de florecer más allá de nuestros pequeños departamentos. Cómo nos dejaba compartir, aún en silencio, a todos los que estábamos en la plaza, un poquito de nosotros mismos. Pensé en el arquitecto detrás de este diseño. Pensé en su intención de hacer que la fuente fuera un marco interactivo para la ciudad, en cómo seguramente pretendió que la pared al este nos hiciera sentir protegidos, íntimos con nosotros mismos, en cómo abrió un poco la plaza a la calle como una entrada incluyente y dejó el museo atrás de nosotros haciéndonos sentir al pie de algo importante.

Recordé entonces “La vida social de los pequeños espacios urbanos”, un documental que forma parte de una serie de estudios realizados alrededor de los años sesenta donde se estudió a los espacios urbanos de Nueva York tratando de encontrar que diferenciaba a las plazas concurridas de las menos populares. Algunas conclusiones a las que llegaron fue que el espacio debe ser el tamaño justo, más grande que lo necesario y las personas no se sienten en confianza, más pequeño y no sienten privacidad. La combinación de un poco de calle, con un cuerpo de agua, un poco de sombra y espacio para sentarse parecen ser la combinación perfecta. La libertad es un factor importante también. Entre más opciones para sentarse -sillas movibles, bancas, lechos, gradas, etc.- más se apropia la gente del espacio. Un dato curioso es que si las sillas son movibles, la gran mayoría de las personas las toman de donde están y las mueven aunque sea un poco, haciendo el lugar suyo a través de su decisión. El autor, William H Whyte también afirma que lo que más atrae a las personas a un espacio, son otras personas. Entre estas y otras conclusiones Whyte dice: “la calle es el río de vida de la ciudad, la gente viene a las plazas no a escapar sino a ser parte de ellas”.

Somos tan simples y tan complejos. La cantidad de procesos que nuestro cerebro realiza para sentir el aire, escuchar a los pájaros y percibir el color rosa de los cerezos son maravillosos y sin embargo somos tan simples, seducidos a una felicidad irresistible en un espacio como este. Un espacio que nos define tanto como nosotros a él, convirtiéndonos la ciudad y las personas en una simbiosis perfecta.

Para mi, la arquitectura es el escenario en el que sucedemos. Entonces así, como a veces pienso en la música como la banda sonora de la obra de teatro de mi vida, pienso en los espacios como la escenografía, y a veces primero volteo a ver estas escenografías compartidas, y es entonces que comienza a ocurrir la obra.

El rey del campo bravo

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LUIS IGNACIO ESCOBEDO

 

El pasado 13 de abril, en la importante feria de Sevilla, hubo un acontecimiento taurino histórico que quedará grabado en la memoria de todos los que tuvimos la fortuna de verlo por televisión. Seguramente más aún en los que lo vivieron en la mismísima Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

Se dio el indulto de “Cobradiezmos”, astado  de la ganadería de Victorino Martín en la gran faena de Manuel Escribano. Es Cobradiezmos un toro cárdeno claro, bien puesto de pitones, enrazado,  que embistió humillado, noble, codicioso, con clase y, lo más importante, un toro BRAVO. Digo “es” y no “era” porque el indulto se traduce en la vida misma, volverá al campo, como semental, seguramente para el resto de sus días.

En los más de doscientos años de historia del coso sevillano, la Real Maestranza, sólo dos toros han sido indultados. El primero fue “Arrojado”, de la ganadería de Núñez del Cuvillo, lidiado por José María Manzanares (hijo) el 30 de abril del 2011. Un toro negro listón, con mucha clase al embestir, de menos a más, que nunca se cansó de embestir por bajo y entregado.

Para que un toro sea indultado debe tener todo un conjunto de virtudes; clase, repetición, fijeza, verdad, recorrido, calidad, humillación, intención de embestir, aguante, fuerza y, lo más importante, bravura. Puede quizá faltar alguna de las otras, pero nunca la bravura.

El indulto de un toro bravo es el reconocimiento más importante para  un ganadero. Es el premio al trabajo de años y años seleccionando su ganado en las tientas, definiendo la línea que quiere para sus reses, desechando lo que no le gusta y dejando para criar las vacas que sirven a su propósito. Siempre el indulto es el mayor premio y, siendo en un plaza como La Maestranza, mucho más.

Ver a un toro volver a los corrales con todo el público puesto de pie aplaudiéndole, es una emoción que no es fácil describirla con palabras. Como aficionado es algo majestuoso ver le dan al toro el valor y la importancia que merece, como debe ser. Como torero es una experiencia que no todos pueden vivir, pero darle esa satisfacción al ganadero y al mismo toro de volver al campo bravo, es indescriptible. Como ganadero, ver a tu cría, a tu creación, a tu toro volver a casa por esa puerta de toriles, siendo ovacionado por todo el público puesto en pie, debe ser impresionante.

El toreo es grandeza y el toro es el rey del campo bravo. Este tipo de acontecimientos nos emocionan a todos los aficionados, nos llenan de ilusión, de orgullo y satisfacción.

A estas alturas “Cobradiezmos” ya debe haber sido curado y estará recuperándose en su rancho, listo para ser el amo y señor de la ganadería, ser el padre de las próximas camadas, las que se lidiarán en el futuro en las plazas de España y el mundo, incluyendo La Real Maestranza de Caballería de Sevilla, como su padre.

¡Viva la fiesta de los toros!

“Si hubiera sido animal, hubiese escogido ser toro bravo” Julián López “El Juli”