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El adiós

LUIS IGNACIO ESCOBEDO

4 de febrero del 2017, ha sido la fecha elegida para poner punto final a una de las carreras más importantes del toreo en México. La historia de Eulalio López “Zotoluco” es y será una de las trayectorias más trascendentales del toreo contemporáneo. Trazada a base de esfuerzo, sacrificio, valor, poder y fidelidad a su concepto del toreo.

Ver decir adiós a un torero no es grato. Es una profesión en la que retirarse no da gusto. Independientemente del miedo, los sacrificios y las heridas, la cornada más grande que puede recibir un torero es aquella que lo quita  de torear, es esa que no es forzosamente física, pero produce más dolor, es esa que queda grabada en el corazón y no cicatriza nunca; me refiero a ese momento en el que te das cuenta que no puedes o debes seguir en activo, seguir toreando.

Enfundarse por última vez el traje de luces sintiendo esa sensación de despedida, esa que se siente cuando le dices adiós a tu ser más querido; quitarse de los toros, de los ruedos, del público, es quitarle el sentido a la vida misma. Ya lo decía David Silveti “Torear es una necesidad y vivir, una circunstancia”

No es lo mismo que cuando un abogado se retira de los estrados, ya que puede no hacerlo nunca, y el torero tiene que hacerlo cuando las facultades o las oportunidades se merman. El  abogado o arquitecto, pensó por mucho tiempo qué debía ser y después estudió para serlo. El torero nace torero y dedica la vida para serlo. Bueno, malo o regular, un torero está dispuesto a entregar la vida para la creación de un momento inolvidable en la mente de alguna persona.

Torero nunca se deja de ser, no es ex-torero, sino torero en el retiro, porque el torero así como nace torero, muere torero.

Conchita Cintrón publicó en 1977 un libro titulado “¿Por qué vuelven los toreros?” ahora mi pregunta es ¿Por qué se quitan los toreros? La respuesta a ambas cuestiones es básicamente la misma. Más allá del dinero, la fama, el protagonismo; porque aparte no todos los toreros consiguen esas cosas. El no dejar de torear o volver a torear, es por el hecho de sentirnos toreros, poder expresar de una forma lo que sentimos, tener esa subida de adrenalina que se vuelve adictiva. En pocas palabras es porque torear es vivir, y sin torear la vida no es igual. Un torero sólo se quita de torero cuando no tiene más remedio, cuando las facultades físicas ya no dan para más, cuando una cornada le limita alguna función motriz, cuando su situación profesional se encuentra mal y no tiene a donde orillarse, o bien, simple y sencillamente, cuando se pierde la ilusión, esa llama que motiva al torero a jugarse la vida.

Pero casi siempre, tarde o temprano, busca el modo de volver a sentir eso que se siente cuando se es TORERO.

DOS MIL DIECIOCHO

Juan P. Núñez Borrego

El precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres”                           -Platón

Se aproxima el 2018 y finalmente concluirá una de las peores administraciones en el Poder Ejecutivo Federal.

Según la última encuesta ordenada desde la cámara de diputados (en donde el PRI tiene mayoría calificada) respecto a la aprobación del Presidente, dio como resultado que solamente el 8% de los encuestados aprueban el mandato de Enrique Peña Nieto, el 86% lo desaprueba y el 6% están indeciso. Éstas cifras son alarmantes para el partido tricolor pero sumamente ventajosas para la oposición.

Hace aproximadamente diez años, hubo un surgimiento de nuevos cuadros políticos, el estereotipo de esos candidatos eran personas jóvenes, bien parecidas y peinados al estilo Peña Nieto. Aún recuerdo cuando se les preguntaba a las señoras ¿Por qué iban a votar por Miguel Alonso? Y decían: – porque está guapo.

Javier Duarte de Veracruz, Rodrigo Medina de Nuevo León, Aristóteles Sandoval de Jalisco y Cesar Duarte de Chihuahua son algunos ejemplos de ex Gobernadores del llamado “nuevo PRI” que decepcionaron a su pueblo y debido a eso el PAN aprovechó el voto de castigo en 2016, ganando muchos Estados priistas.

Los medios independientes en YouTube, Facebook y Twitter, desplazaron a los medios de televisión masivos (principalmente televisa) sintiéndose más informada la ciudadanía (sobretodo los jóvenes) a través de internet. Éste cambio favoreció a AMLO aumentando su aceptación y cambiando la opinión de mucha gente.

En cambio el PRI se debilita cada vez más en Estados importantes como Nuevo León donde gobierna un “independiente”, en Veracruz donde se acaba de dar la alternancia por primera vez en su historia y en Jalisco donde todavía gobierna el PRI, sin embargo en Zapopan ganó un diputado independiente de apellido Kumamoto y en Guadalajara el alcalde Enrique Alfaro de Movimiento Ciudadano se perfila para ser el próximo gobernador de los tapatíos.

En la Ciudad de México es evidente que ganará morena con Ricardo Monreal y en el Estado de México veo fuerte a Josefina Vázquez Mota.

El PAN gobierna 11 Estados y tendrá el voto de muchos simpatizantes priistas anti-morena, por lo que se posiciona con grandes probabilidades de ganar la presidencia, sin embargo siguen sin definir su candidato.

Conclusión: ganará Morena o el PAN.

Gracias por leerme y también le agradezco a mi amigo de Harvard por seguirme invitando a colaborar en voces cruzadas.

México: en gordos problemas

ANA GABY DE LA TORRE

La obesidad y el sobrepeso son una epidemia mundial, y para nuestra mala suerte, uno de sus focos rojos, se encuentra en México. Entre todos los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos), solo Estados Unidos nos gana en cuanto a obesidad.

A pesar de que el problema es bastante grande y representa pérdidas tanto humanas como económicas, no creo que exista suficiente conciencia entre la sociedad mexicana acerca de la gravedad del asunto, ya que el 30% de los mexicanos creen que “andar pasado de kilos” es normal.

La cruda realidad…

Vivimos en un país, en el que según la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, (ENSANUT2012) 7 de cada 10 mexicanos adultos, 4 de cada 10 adolescentes, y 1 de cada 3 niños, son obesos. Las estadísticas no mienten, y también nos muestran que mujeres y niñas la padecemos más que hombres y niños, la gente de la ciudad más que la del campo, y los norteños más que los sureños.

La gravedad del asunto no radica en ser mexicanos “gorditos” o “pasados de kilos”, si no en las serias consecuencias y secuelas de la obesidad, que hoy en día se han convertido en las principales causas de mortalidad en México, ¿cuáles son estas consecuencias? bueno, están las enfermedades cardiovasculares como la hipertensión y los infartos, algunos tipos de cáncer, o la diabetes, por la cual en noviembre del año pasado, la Secretaría de Salud Federal declaró emergencia epidemiológica ante la magnitud de casos de diabetes mellitus en el país, que solo en 2015 cobró la vida de 98 mil 521 mexicanos (la mayor mortalidad en Latinoamérica, según la Organización Panamericana de la Salud). Este dato es sumamente alarmante ya que por primera vez en la historia se lanzó una alerta por un tipo de enfermedad no transmisible (normalmente se declaran alertas por enfermedades infecciosas).

Kilos de más, pesos de menos…

No solo estamos hablando de muertes y del deterioro de la salud de los mexicanos, si no también de grandes pérdidas económicas para el país.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), realizó un estudio en 2012 acerca de los costos de la obesidad en México, en él se encontró que la obesidad representa un costo entre los 82 y 98 mil millones de pesos  lo cual equivale al 73% y 87% del presupuesto anual programado en salud.

El IMCO también estimó que las pérdidas económicas al año por la obesidad equivalen a $840 por persona, y que por el contrario, la implementación de acciones integrales como campañas en medios masivos, información nutrimental, etiquetado, restricción de publicidad y políticas fiscales únicamente representarían un costo de $40.85 al año por persona, lo cual significa que invertir en la prevención de la obesidad es mucho más barato que pagar por sus consecuencias.

Claramente la obesidad genera altas pérdidas económicas al erario público para poder tratar sus enfermedades asociadas y también reduce la competitividad de la población al generarles mayores gastos y una pérdida de calidad de vida.

Por fortuna, esto es algo que al gobierno mexicano no le ha pasado totalmente inadvertido, por lo cual se han tomado ya algunas medidas preventivas, tales como el nuevo etiquetado frontal de los alimentos, el impuesto sobre los refrescos y las bebidas azucaradas e incluso la restricción de publicidad infantil en productos chatarra, entre otras.

Considero que estas medidas, aunque acertadas, no han sido proporcionales a la magnitud del problema, y no creo siquiera que hayan sido suficientes para frenar las cifras crecientes de obesidad en el país,  este año se esperan los resultados de la ENSANUT 2016, y ya veremos que datos arrojan, pero por lo pronto, mantengo un pronóstico reservado al respecto, aunque claro, me encantaría ver las cifras disminuidas.

Por último, les comparto el siguiente video sobre Poncho, una historia real acerca de la obesidad infantil en México.

No es normal que un niño de 12 años caiga fulminado en el patio de su escuela a causa de un infarto, no es normal que hombres y mujeres en edad adulta pasen los mejores años de sus vidas dependiendo de medicamentos para la presión o para la diabetes, no es normal que 3 de cada 4 camas de hospital estén ocupadas por pacientes con enfermedades y complicaciones relacionadas a la obesidad. Creo que las medidas que tanto el poder Ejecutivo como el Legislativo puedan tomar en un futuro, podrán contribuir a frenar el problema, sin embargo soy de la idea de que está en cada uno de nosotros tomar responsabilidad sobre nuestra salud y tomar mejores decisiones respecto a nuestro estilo de vida. No esperemos a que otros hagan las cosas por nosotros.

Les invito a hacer conciencia y a tomar acciones en nuestro beneficio y el de nuestras familias. Gracias por leer y ¡hasta la próxima!

 

Impuesto Ecológico ¿Inicio de la revolución fiscal?

Eduardo Ernesto Hernández Castañeda

El 2017 nos recibió con modificaciones al orden mundial, nacional y estatal; a nivel internacional, el relevo de gobierno en los EEUU es quizás el suceso que más cambios vislumbra en el panorama político y económico global a corto y mediano plazo, además, el que más oportunidades nos dará de generar debate desde este y otros espacios de expresión.

En el nivel nacional, amén de las implicaciones del “fenómeno Trump”, iniciamos el año con la llegada del mayor “gasolinazo de la historia” que ante la falta de tacto y sensibilidad política social, además de la pésima estrategia de comunicación gubernamental, ha logrado que la sociedad mexicana muestre atisbos de reacción y cohesión social a través de manifestaciones de inconformidad, llevando a niveles históricamente bajos la aprobación del Presidente de la República y congregando voluntades y deseos ciudadanos, de detener los abusos del “Sistema”, independientemente de ideologías políticas.

Finalmente en el nivel estatal, el año nos recibió con el siempre impopular nacimiento de nuevos impuestos, dentro de los que destaca el denominado “Impuesto Ecológico”.

Es natural la impopularidad de los impuestos; es natural también la resistencia a aceptar su pago, resistencia que se acrecienta a medida que se incrementa el nivel de poder económico y político del sujeto que puede ser “afectado”; que en este caso, no es cosa menor.

El Impuesto Ecológico contempla cuatro vertientes que dan origen a su base gravable:

  • La remediación ambiental en la extracción de minerales.
  • La emisión de gases a la atmósfera.
  • El depósito o almacenamiento de residuos.
  • La emisión de contaminantes al suelo, subsuelo y agua.

No obedecen a meras ocurrencias, sino a lo que parece ser un acto de justicia social, por los efectos de una industria altamente extractiva, que ha convertido no solo a Zacatecas sino a buena parte de la América Latina en el proveedor del bienestar económico de los imperios y los países desarrollados: la minería. Industria cuyos efectos en muchos casos devastadores, han transferido al Estado su costos a mediano y largo plazo.

La actividad minera en México ha resultado sumamente redituable para el capital extranjero a lo largo de la historia. Zacatecas ha sido para el mundo, uno de los grandes proveedores de minerales desde tiempos de “La Colonia”; de ahí la existencia de territorios devastados como es el caso de la región de Noria de Ángeles, que por la explotación de la mina Real de Ángeles, dejó para otra vida la productividad  de sus tierras.

Zacatecas tiene en su subsuelo, algunos de los yacimientos de minerales más importantes del mundo, razón por la que en los últimos años ha recobrado su posición de uno de los principales productores de oro, plata, cobre, zinc y otros minerales.

No se pone en duda la gran contribución que por diferentes vertientes hacen las empresas mineras al desarrollo de la entidad; tampoco las labores de responsabilidad social y el cumplimiento de estándares de calidad en su producción y normas que pretenden regular el impacto de su actividad. Sin embargo, si se considera la explotación y el enorme valor de los bienes extraídos del subsuelo, resulta a todas luces insuficiente su contribución económica al erario nacional.

Uno de los argumentos para restar legitimidad al “impuesto ecológico”, ha sido que tiene fines meramente recaudatorios, argumento un tanto absurdo si se toma en cuenta que un impuesto tiene por naturaleza es fin: recaudar. No obstante las actividades que grava, analizadas con detenimiento, presentan dos puntos medulares para dotarle de legitimidad económica y social:

  • La recaudación como cobro a los daños causados al medio ambiente y la sustentabilidad de los territorios, por las industrias altamente extractivas.
  • El carácter de progresividad del impuesto, dadas sus características de gravar de facto, el nivel de actividad industrial altamente extractiva y sumamente redituable, sin afección directa a los beneficios de los trabajadores: una forma de impuesto al capital.

Llama la atención que los sindicatos se manifiesten en contra de un impuesto que grava la actividad empresarial -dentro del derecho que conlleva la facultad del Estado para ejercer la rectoría económica- en tanto no se han manifestado contra las reformas estructurales que hasta el momento han precarizado el estatus económico de la clase media principalmente, a la que por cierto, pertenecen la mayor parte de los empleados de las empresas mineras. Se percibe entonces una forma de “charrismo sindical” desde la iniciativa privada, que valga decirlo no es menor, dado el poder económico y de negociación de ese gremio tan bien organizado.

Particularmente considero, que ante estos embates y la crítica social que pudiera desencadenar, el Estado no debe ceder en sus objetivos de recaudación del impuesto; primero porque es la única actividad industrial sobre la que pueden mantener el mayor poder de negociación, ya que yacimientos mineros como los que se explotan en Zacatecas, no abundan en otras partes del mundo; segundo, porque representa el primer acercamiento con un acto de justicia fiscal distributiva, al gravar la actividad industrial (que reditúa en altas ganancias de capital) sin que los “perjuicios” causados, pueden ser transferidos legítimamente al trabajador.

Ha sido ideario de algunos de algunos de los últimos “Premios Nobel de Economía”, impulsar impuestos que graven las altas concentraciones de riquezas y que hasta le fecha gozan de ciertas formas “paraísos fiscales mundiales”: las transacciones financieras, las herencias, la acumulación de capital y la actividad extractiva de alto impacto.

Si bien la utopía útil del Impuesto Mundial al Capital (Piketty dixit) resulta muy distante, este impuesto bien puede representar el primer acercamiento a ello. Ahí radica el gran temor del empresariado (principalmente el minero): la eventual replica de este tipo de imposiciones en otras entidades federativas, en la federación misma y por qué no, en otras naciones. Por ello se entiende la fuerza con que reaccionan en su contra.

Ahora bien y para finalizar, los argumentos aquí vertidos, parten de la premisa de que los recursos eventualmente recaudados, se destinen adecuadamente a la promoción del desarrollo económico y social de Zacatecas. Ahí radica la otra cara de la moneda: someter al escrutinio popular, el histórico despilfarro del recurso público, los grandes vicios de corrupción, la escasa transparencia y rendición de cuentas, así como el enriquecimiento de políticos y empresarios consentidos del “Sistema” y no solo eso, sino actuar en consecuencia; pero eso, aunque es parte de la misma historia, es en sí, otra historia que por cierto, abordaremos continuamente en este espacio.

No olvidemos la recomendación musical para el día de hoy: “El clave bien temperado”, composiciones del genio musical Johann Sebastian Bach, que en expresión de su genialidad, explota todas las tonalidades de la escala cromática de la música occidental; obra ampliamente recomendada para relajar la mente y potenciar la concentración (al menos a mí me sirve) https://www.youtube.com/watch?v=hUt4PP_kQW8.

Nos seguimos leyendo, en la expresión de las Voces Cruzadas.

Los salarios detrás de la “EUFEMISMOCRACIA”

Eduardo Ernesto Hernández Castañeda

Uno de los pilares de la democracia es la comunicación entre gobierno y sociedad, que representa el primer eslabón de la cadena de participación ciudadana. En la medida en que el gobierno logre transmitir sus ideas, argumentos y motivos a la ciudadanía, la gestión gubernamental cobra legitimidad y por tanto, el grado de aceptación de los gobiernos, se incrementa.

La crisis social que se va configurando a raíz del “gasolinazo” con que nos recibió el 2017, se debe en buena medida a la deficiencia de comunicación mostrada ya largamente por el gobierno federal, que parece empeñado en la creencia de gobernar una sociedad de hace 30 años y que ha tenido como uno de sus rasgos principales, la insensibilidad política para con la sociedad. Todo esto desde luego, sin soslayar el motivo principal de fondo, es decir, la gran y crecida burbuja de corrupción que ha alimentado y formado parte importante del Sistema Político Mexicano (Cosío Villegas dixit).

Ese quizás torpe modelo de comunicación, parece haber adoptado como vertiente fundamental, el uso indiscriminado del eufemismo -definido por la RAE como una manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante- en la discursiva política.

En esa discursiva, el argumento principal es que de no retirarse el subsidio a los combustibles -medida que por cierto apoyo desde hace años dado su carácter regresivo-, podría ponerse en riesgo la estabilidad de las finanzas públicas. Y ciertamente podría tener validez, de no ser porque con ese eufemismo, se pretende cubrir entre otros hechos, la ineficiencia del gasto público, el enorme costo de la corrupción y el saqueo a las finanzas públicas por parte de políticos y gobernantes en turno, el mantenimiento de prebendas y beneficios de las élites políticas, el costo de los estímulos fiscales ofrecidos para la atracción de inversión extranjera y la carga fiscal derivada de la evasión de impuestos por parte de las grandes empresas instaladas en el país.

Atrás de ello se esconde también la decisión de retomar el camino de la austeridad, impulsado ampliamente por la corriente neoliberal, a pesar de los fracasos mostrados en su aplicación en tiempos de recesión y/o crisis, principalmente en países en vías de desarrollo. Y es que las alarmas encendidas por la posible disminución de las calificaciones financieras del país, han llevado al gobierno federal a recortar constantemente el gasto público e incrementar la recaudación en pos de lograr un superávit primario; no obstante el incremento de la recaudación continúa siendo a costa del contribuyente cautivo y no de la disminución de créditos fiscales de los grandes deudores del fisco.

Estas medidas terminan transfiriendo el costo de las malas decisiones financieras de años, al bolsillo de los ciudadanos, principalmente al de la clase media ya bastante golpeada por el fisco. A su vez, se convierten en políticas procíclicas que dada la crisis, eventualmente afectan en mayor manera la dinámica de la ya de por sí estancada economía mexicana, alargando la crisis y afectando desde luego a los sectores más desprotegidos, principalmente al sector laboral ya castigado en suficiencia por otro eufemismo político: de la flexibilidad laboral, potenciado por la reforma de la materia y que representa en el fondo, la facilidad para terminar con las relaciones laborales con el menor costo para los empleadores.

Evidentemente estas medidas que entrampan a la economía nacional, terminan precarizando la situación económica de la mayor parte de las familias mexicanas, a través de la disminución de su poder adquisitivo. Es este punto en donde radica el mayor daño de estos eufemismos políticos, y es que como argumenta Paul Krugman en su libro “Acabad ya con esta crisis”:

Los trabajadores son muy reacios a aceptar recortes explícitos a los salarios; son mucho más reacios a aceptar, digamos, que a final de mes les ingresen en su cuenta una cantidad un cinco por ciento inferior a la que recibían, que a aceptar un ingreso inalterado cuyo poder adquisitivo […] se ve erosionado por la inflación.

Así entonces, lo que vivimos actualmente en el país no es otra cosa más que el mayor ajuste (recorte) a los salarios desde la crisis del 95, que merma la capacidad adquisitiva de los ciudadanos en una forma sumamente regresiva, promoviendo el incremento de las brechas de desigualdad, pues si bien es cierto, las cifras oficiales de inflación se mantienen en niveles relativamente aceptable, el ciudadano común reciente con mayor fuerza el impacto de estas políticas, sobre su bolsillo; mientras tanto, los pobres mas pobres y los ricos más ricos.

En ello radica el punto medular las medidas tomadas para “mantener la estabilidad de las finanzas públicas”. Ahí se encierra la indignación producida por “EUFEMISMOCRACIA” en que vivimos.

Fiel a la costumbre, me despido con la recomendación musical: Even So, de autoría de uno de los maestros del jazz nacional, Enrique Nery. Sencillamente encantadora. https://www.youtube.com/watch?v=0z8GiOS1kSk

Dos políticos de papel maché

J. Jesús Reyes R. del Cueto

Esta semana, México volvió a recibir devastadoras noticias. No, no estoy exagerando; la noticia de una invitación presidencial al candidato republicano, Donald Trump, es algo devastador para el país.

Después de uno de los meses más violentos en el gobierno de Enrique Peña Nieto, más escándalos de casas y propiedades de la familia presidencial adquiridas por métodos sospechosos, una economía que no levanta y empieza a decaer en el pasado cuarto del año y la noticia de que el presidente plagió una gran parte de su tesis profesional, después de todo esto, México no podría tener más malas noticias.

Sin embargo esta invitación y la sola presencia del candidato en territorio mexicano, dando un discurso enfrente de nuestra bandera y atrás de nuestro símbolo patrio probablemente fue el más duro de los golpes.

Muchos analistas políticos en ambos lados de la frontera no pudieron encontrar explicación lógica y razonable para dicha invitación. Para muchos, lo que vimos enfrente de nuestros monitores fue un movimiento táctico y diplomático por parte de la presidencia de la república que no esperaban fuera respondido de manera tan tácita, directa e inmediata por uno de los dos candidatos que fueron invitados, el más controversial y menos bienvenido por la población en general.

Lo que yo vi el miércoles pasado fue un intento desesperado de dos hombres, extraordinariamente pequeños en habilidades intelectuales y de liderazgo, de salvar y echar a flote dos barcos que se les están hundiendo bajo su comando, sin avistamientos de una mejor situación en el horizonte.

Por un lado tenemos al xenófobo e improvisado Donald Trump. Un personaje con un ego del tamaño del mundo que hará lo que sea necesario para mejorar su imagen e imponer ante la sociedad la idea de que es un triunfador nato. Trump ha hecho millones a través de algunos negocios exitosos pero también a través del fraude y el embaucamiento de miles de personas que han confiado en él y en su nombre. Su más reciente reto es tratar de convertirse, por su propia voluntad en la persona más poderosa del mundo.

El sistema político estadounidense se encuentra tan roto y corrompido que estuvo cerca de lograrlo; sobre todo gracias al completo desastre en el que se encuentra el partido republicano, una oposición conservadora reaccionaria y recalcitrante que ha pasado los últimos ocho años oponiéndose y bloqueando cualquier acción presidencial por parte de Barack Obama, principalmente por razones ideológicas e incluso racistas estúpidas y cortoplacistas.

Esta partido ha sembrado una plataforma de odio en los cada vez menos norteamericanos que concuerdan con su visión retrograda de las cosas. Lo que ha conseguido es despertar los sentimientos más oscuros de racismo y xenofobia de la clase media y baja de descendencia europea y color blanco que piensan que las razones por las que no han podido crecer y prosperar económicamente son las minorías raciales y especialmente los migrantes. Explotar estos miedos en una gran parte de la población, le sirvió a Trump para lograr su primer objetivo, ganar la nominación del partido republicano.

Sin embargo, poco a poco, este personaje se viene dando cuenta que no le va a alcanzar para ganar la presidencia, que los tiempos han cambiado, que el voto latino importa e importa mucho y que la mayoría de los estadounidenses (y sobre todo la mayoría en los estados más importantes) no lo respaldará en la elección general de noviembre. Ante esta posibilidad, el improvisado político se ve desesperado para evitar la catástrofe, ser derrotado cuando su plataforma se basó en ser un eterno ganador. Por eso suaviza sus posiciones en el asunto migratorio y acepta la invitación sorpresiva de un presidente mexicano inmiscuido en sus propios problemas; para verse diplomático, presidencial, de altura. Algo de esto logró al dar su discurso junto a Peña Nieto, pero no le va a alcanzar para ganar la elección.

Por el otro lado tenemos al que rehúso llamar “nuestro presidente”. Alguien desesperado, entre tanta crisis, de levantar la percepción de su administración o cuando menos mejorar las posibilidades de cualquier candidato priista en el 2018. Castigado el PRI en las elecciones estatales, el presidente y sus consejeros están dispuestos a intentar lo que sea para evitar perder nuevamente la presidencia y pensaron que invitar a Trump, ponérsele al tú por tú, decirle que no habrá muro en su cara, lograría que los mexicanos vieran a Peña Nieto como el defensor de todos los mexicanos y mejoraran su opinión de él. “Tal vez sea un corrupto, un copión, tal vez hasta un asesino, pero de que nos defiende nos defiende”, pensaron que iba a ser la reacción del pueblo de México.

Pero nuevamente les falló, como tanto les ha fallado. No pudieron anticipar el enojo, la traición, la indignación sentida por los mexicanos al ver que alguien que nos ha ofendido y amenazado es bienvenido a Los Pinos y tratado como jefe de estado y no como el candidato de pacotilla que en realidad es.

Estos dos hombres demasiado pequeños poco lograrán salvar. Uno, desgraciadamente ya gobierna, el otro nunca lo hará. En México, como siempre, el daño ya está hecho; pero el despertar del pueblo mexicano está más cerca de lo que parece y por más que quieran evitarlo con sus aves marías y jugadas inesperadas de último minuto, no lo van a lograr.

¡Que alguien renuncie!

Por Rogelio Cárdenas Vargas

¿Qué necesita pasar en este país para que un político renuncie?

Si le damos un vistazo al panorama político internacional, nos daremos cuenta de que no solo en México hay escándalos políticos, desde países similares al nivel económico de México hasta en potencias mundiales, ha habido una gran cantidad de renuncias a un cargo político derivados de escándalos, ya sean personales o de corrupción.

La variedad de motivos es amplia, infidelidades, comportamientos inapropiados, plagios académicos, desviación de recursos y un largo etc. han causado la renuncia de figuran de primer nivel como la de David Petraeus exdirector de la CIA y el defensor del Pueblo de Colombia, Jorge Armando Otálora, ambos por un escándalo de índole sexual o el expresidente de Hungría, Pál Schmitt o la ministra alemana de Educación e Investigación Científica, Anette Schavan los dos casos por plagio intelectual, el exgobernador de Tokio, Yoichi Masuzoe y el expresidente de Guatemala, Otto Pérez Molina presentaron su renuncia por estar relacionados con casos de corrupción.

En México, sin embargo, un caso de renuncia de algún funcionario de alto nivel es un hecho que ocurre con menos frecuencia de la que debería pasar. A pesar de las acusaciones públicas existentes en un gran número de casos hacia altos funcionarios, nadie renuncia.

El caso más grave, es la acumulación de acusaciones sobre el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, desde abuso de autoridad, acusaciones de corrupción, plagio, desapariciones, violación a los derechos humanos, etc. unas simples disculpas son suficientes para EPN.

Ayer, tras la visita de Donald Trump, candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos de América su sumo un motivo más para exigir la renuncia de nuestro presidente. No solo fue el hecho de invitar a un personaje que abiertamente a ofendido de forma reiterada al pueblo de Méxcio, acusándolo de ser exportador de delincuentes y violadores hacia el país del norte, fue por la incapacidad demostrada para defender los intereses y la dignidad de una nación, funciones primordiales del cargo que ahora ostenta.

La visita de Trump y las declaraciones posteriores al encuentro en su mitin de Arizona, ponen de manifiesto que EPN no tiene la capacidad enfrentar las tareas que demanda ser presidente de la república, la aceptación implícita de la construcción del muro en la frontera norte, implica la aceptación de que los mexicanos somos un peligro para el pueblo norteamericano, una ofensa que no merecemos.

El actuar de Peña Nieto es indefendible, es una suma de escándalo tras escándalo, es una demostración de incapacidad para el cargo tras otra, pero esto es México y EPN terminará su mandato constitucional seguramente con los peores índices de aceptación que ha tenido un presidente y lo peor del caso no es el daño que sufre su imagen, sino la imagen de la investidura presidencial. Una institución que sexenio tras sexenio sufre un daño cada vez más profundo.

Como dato pendiente de analizar queda las opiniones vertidas por algunos de los interesados a contender por la presidencia en el 2018, Margarita Zavala vía twitter dijo: “Sr. @realDonaldTrump aunque lo hayan invitado, sepa que no es bienvenido. Los mexicanos tenemos dignidad y repudiamos su discurso de odio”. Miguel Ángel Mancera rechazó la visita expresando “Yo no puedo darle la bienvenida a una persona que ha atacado a mi país y que ha atacado a los connacionales” y Andrés Manuel López Obrador no expreso ningún rechazo y llamó a la prudencia y el respeto. ¿Será que AMLO ya empieza actuar como jefe de estado?

La transparencia no es un fin

por Bruno Zarazúa

Cuanto más corrupta una sociedad,
más numerosas las leyes.
Edward Abbey

Para bien y después de muchas batallas se logró poner en la mente y en la boca de todos, el tema de “transparencia”, y es que todo mundo habla de ella, políticos, organismos autónomos, sociedad civil, y sobre todo los servidores públicos. Los medios de comunicación han servido como conducto de una muy efectiva campaña propagandista, pues tanto en medios impresos como en radio y televisión aparecen constantemente spots sobre este tema.

Pero, ¿en realidad entendemos lo que es la transparencia?

El vocablo transparencia indica la cualidad de translucidez, claridad, diafanidad, que se puede ver a través de un objeto. En la actualidad se refiere a la honestidad y a las buenas prácticas en los negocios, a la honra y buen nombre de una persona, a la rectitud de intención y a la congruencia con los hechos.

En el ejercicio del poder y la administración pública, toma relevancia en el momento de rendir cuentas claras a la ciudadanía, es exponer de donde provienen los recursos, en que son utilizados, y los fines que se persiguen en la aplicación de los mismos, así como la demostración de los resultados obtenidos en este proceso de gestión. Para que el ciudadano con esta información pueda evaluar el desempeño de las entidades y de los servidores públicos.

La deontología es el tratado o estudio de las normas éticas que deben ser, en el ejercicio de una determinada profesión, existen criterios morales universales para cualquier profesión, como lo es la profesión del servicio público y estas son: la responsabilidad y la honestidad, mismas virtudes que son compartidas con nuestro concepto actual de transparencia, si la deontología fuera aplicada en la administración pública no habría necesidad de reglamentar. Pero lastimosamente esto no ha sido así, de tal manera que se ha tenido que legislar al respecto y establecer leyes y reglamentos para regular sobre el tema.

El primer paso camino a la transparencia fue en 1948 con la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, sobre el Derecho a la Información lato sensu, quedando establecida como la garantía fundamental que toda persona posee de hacerse de información, de informar y ser informada.

Este derecho a la información, se conforma por 4 vertientes: la libertad de opinión, la libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad de información. De esta última derivan 3 derechos fundamentales: el derecho a investigar información, el derecho a recibir información y el derecho a difundir información. En lo que concierne a investigar y recibir información implica el derecho de recibir e investigar información veraz y oportuna de los medios de comunicación y por otro lado al derecho de investigar y recibir información en posesión del Estado. Fue en 1977 cuando se logró en México, incluir en el artículo 6° de la Constitución Política, el texto “El derecho a la información, será garantizada por el Estado”

De lo anterior es donde nace el Derecho al Acceso a la Información Pública, la cual puede definirse como el privilegio que posee la persona para acceder a datos, registros y todo tipo de información que se encuentre en poder de entidades públicas y empresas privadas que ejerzan presupuesto público o cumplen funciones de autoridad.

De este modo podemos encontrar en el Derecho al Acceso a la Información Pública, el origen de la transparencia, como un derivado con la intención de combatir la corrupción y eficientar las prácticas de la burocracia.

Es así que la transparencia desde su concepción hasta su aplicación nunca ha sido un fin, sino un medio, no tiene lugar el presumir de ser transparente, cuando la transparencia debiera ser una norma deontológica en el ejercicio público, así como dar los buenos días es una buena costumbre arraigada en la sociedad.

En alguna conferencia sobre transparencia decía el exponente, creo recordar era Alfonso Lujambio, decía: “Al aplicar la transparencia como herramienta para el combate a la corrupción no es válido negar la información e impedir su difusión, bajo ningún supuesto. Es como si fuera mi empresa una de fumigación y eliminación de plagas, y me llamas para que trabaje en tu casa pues tienes un problema con bichos y roedores, entonces llego y tengo la maquinaria más sofisticada y el veneno más potente y una metodología sumamente efectiva que ha sido probada y avalada por las autoridades en la materia; y cuando quiero empezar a trabajar para combatir ese problema tuyo, quiero pasar a la cocina y me dices, no en la cocina no pues tengo los alimentos y no quiero que se vean afectados por los químicos, quiero pasar al baño y me dices, no en el baño no pues tengo una fuga de agua que primero debo de reparar, luego quiero pasar a las recamaras y vuelves a negar el acceso dando cualquier otra excusa. Es lo mismo con la transparencia para que sea efectiva contra la corrupción se debe de aplicar en todo.”

Ahora bien el famosísimo 3 de 3, surge con la intención de demostrar y dar confianza al ciudadano de que el servidor público en el ejercicio de sus funciones, no abusa del puesto para favorecerse y enriquecerse de forma ilícita. Es decir el servidor declara que entra con 5 pesos cuando llega al cargo y se va con 7. Para que esta práctica sea verdaderamente efectiva lo que se debería combatir es el testaferrato, mejor conocido como “prestanombres”. Entonces habría que pedirle el 3 de 3 a la esposa, a los hijos, a los primos, a los hermanos, a los sobrinos, a los abuelos, al mejor amigo, incluso al primo del amigo.

Para finalizar, el Gobierno podrá tener la información pública en una vitrina, con luces de aparador, decorada y acomodada de la mejor manera para que puedan lucir los datos de mayor relevancia. Pero de poco sirve si ese aparador esta sobre una calle desierta, donde nadie le puede ver. Es así que es responsabilidad del ciudadano ir hasta donde se encuentra esa información y escudriñar para resolver por nosotros mismos las incertidumbres que se generan cuando la información está en posesión de terceros. Pero este será solo un medio, el fin debiera ser que con esta información se logre que en la gestión de los recursos públicos se abandonen las prácticas discrecionales y erradicar la corrupción. Solamente con la presión y la participación ciudadana es como se pueden lograr los grandes cambios. Hasta la próxima.

De Autos, Combustibles y Políticas Públicas

Eduardo Ernesto Hernández Castañeda

Me confieso como una de las personas que usan poco el transporte público, aun y cuando viajo en él en promedio tres o cuatro veces a la semana; una de esas personas que viven sobre el tiempo y que procuran moverse de un espacio a otro de la forma más sencilla: en el vehículo particular.

¿Qué tiene ello de relevante? Si se analiza aisladamente nada, pero si se contempla el gran sector de la sociedad con los mismos hábitos de traslado, vaya que cobra relevancia.

Desde el inicio del milenio, la industria automotriz ha sido una de las que mayor impulso ha recibido por parte del gobierno federal. Hoy México ocupa posición en el Top 10 de los países con mayor producción; es el primero en América Latina y el segundo mayor exportador global. Se ha generado excelente mano de obra calificada y de bajo costo para la industria, que ha repercutido en la instalación de plantas ensambladoras de marcas Premium como BMW (mi sueño), marcas “medias” de excelente calidad como Mazda, Honda y Toyota (mis favoritas) y marcas populares como Nissan, Ford, Volkswagen, Chrysler, General Motors, entre otras, que solo para 2015 fabricaron arriba de 3.5 millones de unidades, 80% de ellas destinadas a la exportación.

Aparejada con esta gran producción, el Gobierno Federal ha impulsado políticas para facilitar el acceso al crédito como herramienta para promover el consumo de productos automotrices. Hoy vemos circular muchísimos más vehículos que en el milenio pasado, conducidos en buena proporción por personas de estratos sociales para los que en aquella época, hubiera sido impensable poseerlos. Sin duda todas ellas, políticas que han ayudado a hacer de la industria automotriz, uno de los pilares fundamentales de la economía mexicana.

En apariencia nada reprochable; sin embargo, el impulso a políticas que favorecen el uso del transporte privado, deberían ir acompañadas de inversiones importantes para la generación de infraestructura carretera y urbana adecuada para su circulación, así como de una cultura vial adecuada, fortalecimiento del transporte público y el fomento a mecanismos para garantizar la sustentabilidad de las ciudades, cosas que evidentemente no han sucedido, al menos con la intensidad necesaria.

Lo que sí ha sucedido, es que se ha creado una sociedad consumista -y en buena proporción dependiente- del producto automotriz y por consecuencia, una sociedad altamente consumidora  del insumo fundamental para su puesta en marcha: los combustibles.

Al amparo de todo ello, se entiende la jugosa caja de recaudación que la venta de combustibles -a través del aún “monopolio estatal” PEMEX- representa para el Gobierno Federal; y también a partir de ello y en función de la ley de oferta y la demanda, se entiende la enorme elasticidad de que gozan para incrementar su precio sin sufrir grandes impactos en su demanda. En palabras comunes, en ello radica el hecho de que a pesar del sustancial crecimiento de los precios de los combustibles en este milenio, el mexicano siga consumiéndolo sin recato alguno, aportando una gran cantidad de recurso a las arcas públicas, pero a su vez, contribuyendo a la degradación del medio ambiente y al impacto en la salud de la ciudadanía en general.

Y es que, en palabras del Senador del PAN, Francisco Búrquez, tan solo el más reciente “gasolinazo” representará para el Gobierno Federal, la recaudación de 300 mil millones de pesos extra, cifra nada despreciable si se considera la histórica baja recaudación impositiva en nuestro país, pero que con una visión prospectiva, resulta a todas luces insuficiente para contrarrestar el alto costo que a futuro tendrá en la atención en salud y la regeneración de infraestructura y el medio ambiente.

Lastimosamente, aunque pragmáticamente inteligente, la estrategia sigue siendo la misma: cargar la mano al consumidor-contribuyente cautivo, sin solucionar la problemática de recaudación de fondo, sin dar solución a la escasa capacidad institucional para hacer que paguen más quienes más tienen. Sin embargo, a diferencia de la recaudación por concepto de otros impuestos, esto tiene una parcial solución en mano del consumidor: sencillamente dejar de consumir el combustible; dejar de usar el transporte privado.

La parcial solución no está en protestar por el alza a los precios de los combustibles, que valga decir, han mitigado el enorme vació fiscal provocado por la disminución de los precios internacionales del “crudo”; tampoco estaría en limitar el crecimiento de la industria automotriz, menos aún en su etapa de auge; la solución parcial está en protestar y obligar a los gobiernos, a fomentar la verdadera mejora en los sistemas de transporte público, para que resulte atractivo y beneficioso en economía y calidad para el ciudadano promedio; un sistema de transporte que deje de priorizar los intereses de los concesionarios constituidos en mafias, y ponga en el centro al interés público; un sistema de transporte sustentable, amigable con el medio ambiente y debidamente integrado de acuerdo a las necesidades de las ciudades y a su planeación urbana y territorial; un sistema que por consecuencia, disminuya el alto grado de consumo de combustibles y obligue al Gobierno Federal a replantear las políticas públicas en materia fiscal, de desarrollo urbano y de impulso a la industria.

Reflexiones personales, banas pero no tan banas.

Como recomendación musical para el día de hoy, una adaptación del clásico al jazz, a cargo del gran genio musical de Miles Davis. El Concierto de Aranjuez, de su obra Sketches of Spain. Grandiosa. (https://www.youtube.com/watch?v=tSGUPsAeL34)

Amero

por Bruno Zarazúa

“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Es una idea grandiosa pretender formar de todo el  mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo…”
Simón Bolívar

 

Imagina por un momento que los países de américa del norte encuentran las circunstancias idóneas y el factor común para unir las economías, muy al estilo europeo.

Muchos ya se han planteado este panorama que incluso desde hace ya varios años nombraron la moneda que circulará dentro de este nuevo (y no tanto) bloque económico, bautizaron a la moneda como “amero”.

Más allá de la imaginación, algunos analistas económicos sustentan esta hipótesis con los cambios estructurales que ha tenido México desde la década de los 80’s, periodo en el que se ubica la entrada de nuestro país al sistema globalizado.

Estos mismos analistas llamados por algunos como “conspiranoicos” coinciden en que la mayoría de las reformas que en la actualidad tienen lugar en nuestro México, apuntan a una estandarización de políticas para homogeneizarlas con los países vecinos del norte.

Suponiendo que la unión de las economías resultara verdad, ¿qué crees que sucedería con nuestro país?

Las posibilidades ante este panorama resultan muy amplias y con un sin número de distintos escenarios. En este espacio tan solo haré un par de planteamientos que en mi opinión son muy probable que sucedan, sí se llega a consolidar esta integración.

Por un lado uno de los primeros pasos sería el eliminar las fronteras, lo que esto significaría para muchos paisanos la posibilidad de volver a ver a sus familias sin el temor de perder el patrimonio que con tanto esfuerzo han logrado en Estados Unido. Por otro lado, la migración de muchos mexicanos rumbo a los países vecinos en busca de nuevas y mejores oportunidades.

De igual forma se esperaría que en México existiera una mayor inversión extranjera, ya que para muchos capitales este país sería como tierra virgen para expandir sus negocios. Esto conlleva a un aumento en las fuentes de empleo.

Hasta aquí parece todo bien. Lo único preocupante es que tal parece que la mejor de las suertes para nosotros sería ser empleado y bueno es que en estos tiempos un empleo bien pagado es muy muy escaso, que va digamos ya un empleo.

Bajo esta misma premisa son muy pocos los mexicanos que tendrían la posibilidad de hacer inversiones serias en los países vecinos.

Ya fuera de suposiciones, en la actualidad se hacen grandes esfuerzos para atraer empresas extranjeras que den empleo a los mexicanos, para lograr la atracción de estas inversiones se tienen que hacer una serie de concesiones como lo son la exención del pago de impuestos, la donación de terrenos, el comodato de naves industriales, entre otras. Todo esto es necesario ya que si no se ofrecen tales beneficios, el capital puede elegir un nuevo destino de inversión así sea un estado vecino dentro del mismo país.

Pues bueno la actualidad no dista mucho de las conjeturas hechas anteriormente. Lo que realmente beneficiaría a nuestro país y a nosotros mismos es que dejáramos de ser empleados para ser empleadores. Y que esas inversiones de capital extranjero que se hacen en nuestros estados permitan una tracción y desarrollo de empresas alrededor de esta primera.

Para esto deberíamos crear nuevas empresas que brinden servicios y productos de calidad a estas compañías extranjeras, y a los productores y comerciantes locales existentes se necesitaría profesionalizarlos, eficientando sus procesos para que sean tomados en cuenta dentro de las listas de proveedores.

Más aparte de estos esfuerzos, se necesitan encontrar vocaciones regionales que consoliden cadenas empresariales y así fortalecer la economía interna, creando productos regionales de calidad y que puedan ser exportados.

De esta manera sí “el amero” toma vida sería un poco más difícil que nos agarre en curva. Y con un poco más de apoyo habría más mexicanos invirtiendo en el extranjero para expandir sus negocios y ser nosotros quien lleva fuentes de empleo a otros países.

Llámenme soñador. Hasta la próxima.