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Las despedidas

A Diego: 
“Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno fue el tranvía, el otro fuiste tú.
Tu eres de lejos el peor.” 
-Frida Kahlo

 Ale Rodríguez

Amores imposibles y no encontrados son todos aquellos que no poseemos, son todos esos que no pueden estar en nuestras vidas, así nos aferremos a la idea de ellos y queramos cambiar a alguien para hacerlo, encajar en nuestras circunstancias personales, ellos no necesariamente pertenecen al mismo lugar y nosotros, en el fondo lo sabemos.

¿Por qué nos cuesta tanto comprender esto? Es una complicación que ni la misma lógica entiende, las relaciones humanas están basadas en reacciones químicas que ocurren en nuestro organismo y son prácticamente incontrolables, tan incomprensibles como el hecho atroz de romperle el corazón a alguien que se quiere. Eso es la contradicción misma, es el momento doloroso en el que las partes de un todo ya no están funcionando juntas y quieren necesariamente separase. Es tan destructivo y tenaz que cuando uno se enamora jamás espera que algo así suceda, jamás imaginas que vendrá de la persona que profesa amor hacia ti; la ilusión de la nueva relación disfraza todo, nos involucramos tan rápido y sin medida, sin temor a nada, entregamos lo que somos con tal de agradarle a la otra parte ¿Y todo para qué? Para que un buen día el compañero nos diga que no le interesa más estar a nuestro lado, que le parecemos ya pasado de tópico o que simplemente se dio cuenta de que no le gustabas tanto como él pensaba al principio de todo. Esto sucede porque los seres humanos somos libres de voluntad y de albedrío , hay que hacer todo lo que queramos hacer, nadie nos obliga a nada, sin embargo, nuestras decisiones dentro de una relación tienen tanto peso que en cualquier momento infringes dolor a esa supuesta persona especial, he aquí la contradicción del argumento “amor”. Esto ocurre porque estúpida y desmedidamente entregamos todo desde el inicio y nos exponemos sin cuidado, tristemente en este juego del amor nunca nos damos cuenta de qué tan grave podría haber sido esa situación hasta que ya estamos muriendo de tristeza.

Recordando todo esto sobre la libertad personal y el daño interrelacionar que coexiste en un corazón próximamente roto, un alma enamorada jamás será libre y es, con esta premisa, que decido liberar, desde mi pensamiento, a todos aquellos corazones que siguen siendo privados de su libertad por estar esperando a alguien que decidió retirarse, alguien que se despidió hace tiempo y pidió disculpas por el daño irreparable que causaría, las cicatrices que dejaría y los momentos de crecimiento que evocaría. Somos todas esas almas que aún permanecemos amarradas al recuerdo, al imposible pasado las que debemos continuar y cerrar el capítulo, recoger nuestros pedazos de corazón roto y  retirarnos con dignidad, porque un nuevo comienzo nos espera o al menos eso es lo que aspiramos vislumbrar.

Todas las despedidas son duras y al mismo tiempo especiales, porque quedarán en tu memoria para siempre. Yo, en lo personal, admiro a los que deciden despedirse con cariño, esos que al momento de la despedida les susurran al oído… “tú estás para grandes cosas, por ejemplo, escribir un libro; vuela, sé libre, tu capacidad es infinita como para que te limites a la mía”… es en ese momento en el que quieres enamorarte más de la persona que te está rompiendo el corazón y, al mismo tiempo, la comienzas a odiar. Al final, esto de las relaciones amorosas es como un juego de mesa, un día lo juegas y tu competidor es aquel que has amado especialmente y al siguiente domingo ya está jugando con otro amor.

Mi amigo imaginario

Ale Rodríguez

Tú, el que sigue en mi pensamiento porque no lo he querido dejar ir, tú el que se cuela en mis sueños por la madrugada y me atormenta el día con sentimientos de nostalgia, ese a quién le admiro su dorado cabello y su mal genio, aquel que no deja el orgullo por nada, quien se mantiene en alto demostrando lo que lo diferencia, a ti es a quién he decidido convertir en mi amigo imaginario.

Decidí que tú lo serías después de darme cuenta de que eres un fantasma en mi vida, estás enterrado bajo tierra, muerto en la realidad pero en mi corazón como en mis pensamientos sigues flotando y tu presencia no me deja seguir. Nunca tuve un amigo imaginario, ni cuando era pequeña, pero ahora disfruto de imaginarte a ti compartiendo momentos respirables a mi lado, en mi día a día me queda el consuelo de tu recuerdo, de lo que fuimos y ya no seremos más; un amigo imaginario es aquel que siempre está para ti, precisamente en el momento en que tú lo solicitas el aparece, él es tu creación y todas tus necesidades las cubre a perfección porqué está hecho a la medida pero al tú aparecer esporádicamente en mi vida mi solución a la atemporalidad es haberme creado este inexistente personaje; a veces me dueles tanto que castigo a mi imaginación y te sustituyo por otros pensamientos, a veces solo quiero hablar contigo, contarte de mi día, de mis preocupaciones, de mis alegrías, saber que te importo y sentir que me escuchas, pero tú mi amigo imaginario eres tan infiel a mi necesidad que me he llegado a preguntar porque sigo esperando algo de ti si apareces y desapareces a tu conveniencia, los días que tú quieres compartir de tu tiempo son soleados y aquellos días en los que por más que te invoco no consigo me prestes ni un poco de atención, esos días son azules y fríos, considero estás fallando en tu trabajo como amigo imaginario.

Si yo tuviera un poquito de amor propio, no habría necesidad siquiera de hablar de esto, pero mendigar tu amor es lo que se a convertido mi rutina estos últimos meses, cada día que paso buscando a mi amigo imaginario me doy cuenta de que no tengo porque hacerlo, pero por vergonzoso que sea, mi corazón tiene un trauma, situación profunda que no es tan fácil de erradicar, todo por tener jodidos apegos emocionales, pero si vemos la imagen desde afuera, un día tu fuiste mi todo y al siguiente día me lo arrebataste sin detenimiento ni cuidado ¿Cómo le explicas eso a un amor que pensaba estar enamorado en la misma medida que el otro? ¿Cómo decirle a ese inocente sentimiento que ya no es querido ni requerido? Pero a veces apareces y estas constantemente ahí, mi amigo imaginario, esto es jugar a confundir el corazón. Uno debe aprender a vivir con lo que tiene y es que para ser feliz no se necesita de nadie, pero hágale entender eso a una obsesión pasada, es más simple mantener la falsa ilusión de mi amigo imaginario, es la salida fácil al aparente y caduco reconocimiento de ti, por más confuso que parezca.

La vida se construye a base de recuerdos y cuando te ves en situaciones como esta no construyes nada te estancas en la migajas que los pájaros recogen, solo te atormentas y autodestruyes, viviendo así el tiempo apremia y no puedes seguir malgastándote de esta manera, hay dos opciones o te quedas para siempre en color ladrillo o corres el riesgo de olvidar y dejar ir lo que te mantiene atada para seguir trabajando en tu construcción personal donde el desapego será doloroso pero necesario.

Decisión difícil, pero son esas decisiones de la vida que necesitan una respuesta práctica y concisa, un amigo constantemente me dice, siempre que tengas un decisión importante en tu vida y estés complicada por la decisión no tengas miedo y “tira la moneda al aire” te aseguro que eso resolverá el conflicto indeciso de manera rápida, entonces ahora tocará tomar el riesgo de tirar la moneda y ver si dejaremos de recibir sobras sentimentales de otros por lamentarnos en nuestro corazón roto, lo cuál es lo suficientemente cómodo como para desear salir de ahí ó dejarnos de juegos inmaduros, coger valor, tomar “al toro por los cuernos” y seguir adelante con nuestra vida que es tan valiosa y que la estamos desperdiciando a lado de un amigo imaginario.

El pescadero lindo

Ale Rodríguez

Hoy es uno de esos días en los que los encuentros fortuitos te ponen de buen humor. Fui al supermercado, como es de costumbre cada martes, y decidí que cenaríamos salmón al Teriyaki acompañado de vieiras salteadas con champiñones, Mientras me disponía a ordenar en la vitrina de la pescadería, el empleado más amable se me acercó y sin dudarlo me dijo: “Qué hermosa sonrisa”. Lo primero que pensé fue: “Hombre ojeador que solo quiere ver que obtiene de mi”, y con cara de desaire le dije: “Gracias” y comencé a ordenar mi pescado, el hombre me atendió con suma amabilidad y delicadeza, al grado que me ofreció llevar las vieiras más frescas, unas especiales, no las que estaban en la vitrina. De manera muy educada, el hombre comenzó a hacerme conversación; él no creía que yo fuera mexicana, por mis rasgos físicos y mucho menos por mi acento; situación incómoda que ha ocurrido varias veces desde que llegué a este país. Me molesta tanto que suceda esto y me veo forzada a preguntarles a estas estereotípicas personas: “Entonces según tu criterio, ¿cómo tendría que lucir un mexicano?” pero esto es otra historia; continuando con la compra del pescado, el hombre me sugirió que jamás me enamorara, que no valía la pena y que sus 37 años de experiencia en el amor me lo podrían constatar, además, realzaba el hecho de que una sonrisa tan bella como la mía no merecía ser poseída por nadie, me pidió mi nombre y me prometió que se lo tatuaría en su pecho para mantenerlo junto a su corazón, en este momento de la conversación él ya me había entregado mis productos y me disponía a salir corriendo del establecimiento porque me asusté un poco con la parte del tatuaje.

Salí del lugar y me comencé a reír yo sola. La gente me miraba en absurdo, lo que sucedía era que en mi mente se quedó la imagen de este pescadero que buscó ser lindo con mi persona de manera muy respetuosa y al final me terminó ahuyentando con sus comentarios desalineados de la conversación, como la mayoría de los hombres lo suelen hacer. En ocasiones pienso que soy yo quien les huye, después, me doy cuenta de que no es así, me considero lo suficientemente frentera como para encarar a un hombre con sus comentarios asquerosos sobre la belleza femenina, dejarlo callado y no necesariamente de una manera grosera y burda. Una dama no se iguala a un caballero, pero una mujer jamás se comparará con un imbécil;  más bien, pienso que el problema es de raíz cultural y sin ahondar en el tema del machismo, las mujeres somos más inteligentes que instintivas a diferencia de los hombres, entonces siempre quedará en nosotras el deseo del hombre seductor ideal, el cuál mezcle esa picardía que a nosotras nos gusta, sí, señores, sí nos gusta pero con mesura y el tacto de dirigirse a nosotras como seres delicados que somos, ese hombre no existe, ese te lo creas tu misma y fuera de todos los estereotipos de masculinidad impuestos en nuestras mentes, considero que eso sucede cuando tu corazón está listo para enamorarse, ahí todo el panorama cambia, sin importar que tan feo, guapo, corriente, adinerado, atleta, trabajador, irresponsable, hablador y mal geniudo sea, tu mente ya lo ve con otros ojos y cualquier intento de seducción para ti será el gesto más lindo que jamás te hallan hecho, aunque sea un piropo trillado que haz escuchado en anteriores ocasiones y habías reído de la escasa oportunidad que tenía ese pobre hombre de entrar a tu vida; ese cambio de perspectiva en tu mente hace que tu corazón químicamente sienta cosas envolventes y, querida amiga, lamento informarte pero a esta altura ya estás enamorada, sólo queda analizar qué tan dispuesta estás a pagar el precio del enamoramiento.

Admiro a los feos, ellos tienen la seguridad personal más impresionante de la humanidad, ellos no disimulan y son directos (lo que todas necesitamos), tienen tema de conversación, son generosos, bien educados, bailan de ensueño, cultos, consentidores, cariñosos, divertidos y sobretodo con mucha personalidad, es esto o quizás estoy describiendo a mi hombre ideal con máscara de feo para el mundo. Ellos, los que se te acercan a sacar plática, los que saben cómo llegar y abordar a una mujer, esos hombres que no tienen miedo de ser rechazados y apuestan al ruedo porque lo que ven creen que vale la pena, así deberían ser todos los hombres, entonces es una lástima que los que decimos son bien parecidos no tengan remota idea de cómo actuar frente a una mujer y todo por falta de seguridad personal. Cabe mencionar que esta categoría entre hombres feos y guapos es una teoría subjetiva y completamente personal, el que sea bueno para mi, no necesariamente tiene que ser bonito para usted y viceversa.

Quiero dedicar este post a una mujer berraca que me ha enseñado lo bello que puede ser la vida cuando se sonríe y trabaja con ahínco para superarse cada vez más. Ella una vez me dijo “La seguridad del feo, la mala suerte de las bonitas”; es esa seguridad la que enamora y termina por seducirnos, lo que ocasiona que cambiemos nuestra perspectiva y nos enamoremos viendo así todo distorsionado y diferente para comenzar a vivir en la falsa ilusión. Suena a tragedia vivir en una mentira permanente que conforme más conoces a la persona que tienes a un lado más falaz se hace, pero es lo más bello que hay y vivir con esa realidad, sentirla, disfrutarla, suspirarla, admirarla y degustarla son períodos de vida que nos mantienen en este mundo, se acabe o no, esos son los momentos fortuitos que deben hacernos sonreír y vale la pena identificarlos para agregar un poco de felicidad a nuestros días, sabemos que esta hermosa conquista te defraudará de cierta manera, algunas veces más terrible y dolorosa que otras, pero un corazón roto se cura, un corazón resguardado jamás vive.

Vale la pena enamorarse y desenamorarse, es un proceso sustancial y del cual se puede obtener más de lo necesario para disfrutar la vida, sin llegar al extremo dramático en el cual muchas personas se quedan sufriendo por amor, no importa si te enamoras de lo lindo que es el pescadero contigo cada vez que vas a comprarle pescado, lo que importa es que aprecies ese momento efímero de enamoramiento y sonrías de amor.

EL PRIMER SORBO DE CAFÉ.

Ale Rodríguez

Cada taza de café revela mi imperfección. Esa mezcla de sabor amargo con aroma delicado hace que busque identificarme con mi bebida al querer ser como ella y darme cuenta de que estoy lejos de esa diplomacia cada mañana.

Cuando no quiero decir nada y tengo tantos sentimientos por expresar, sólo tomo mi caliente brebaje y en ese primer trago se desvela todo mi sentir, me quedo en tranquilidad con el alma, mi cerebro se limita a sentir la perfección que provoca en boca ese primer absorbo del día.

Cuando tengo miedo de seguir viviendo, cuando tengo demasiadas cosas en mi mente y no sé ni por dónde comenzar, cuando no sé ni siquiera que pensar, cuando todo va mal o simplemente cuando todo va perfecto, cuando te comienzo a extrañar demasiado o cuando intento olvidarte, la mejor forma de acompañar cada sentimiento incontrolable es ese primer sorbo de café.

Recuerdo la primera vez que pedí un “tinto” en esa cafetería en la esquina de la Av. Caracas, jamás olvidaré como mi lengua trató de identificar los distintos granos y calidades de tostado, la frescura y la fecha de molienda de ese envasado, fue como si se detuviera el tiempo a mi alrededor, la vida pasara rápido de frente a mi y yo sólo disfrutaba de esa hermosa taza de café. Fue la intriga más linda que mi corazón ha sentido, tratar de descubrir que historias tenía que contarme ese grano molido, las caras que había visto a lo largo de su vida, las historias que había escuchado y las manos que lo habían trabajado, en ese primer sorbo tú puedes vislumbrar instantes de su vida que se identifican con la tuya, estaba extasiada porque iba a consumir una taza de café en el país cafetero por excelencia, fue hermoso. Pero fue más hermoso verte cruzar la calle acercándote a mi e interrumpiendo mi encuentro efímero con ese primer pocillo colombiano, pero esta deliciosa experiencia jamás se comparará con el aroma que tiene el café que prepara mamá cada mañana y que me despierta con una sonrisa, porque ella lo programa desde la noche anterior, así, cuando ni bien han sonado las alarmas del despertador, tú ya puedes apreciar el delicado aroma que desprende la cafetera burbujeante, y eso es amor expresado cada amanecer, no me importa que ella utilice café americano, no me importa tener que despertar temprano para alcanzar café en casa, no me importa que mi taza con decorado especial que utilizo diariamente deje de ser exclusiva, es ese momento en el que no te importa el mundo, si no sólo lo que estas absorbiendo desde tu primer sorbo de café. Es cuándo tus memorias y pensamientos se alinean para fortalecer el espíritu y obtener una mejor perspectiva del día que se avecina.

Me encanta como el tomar café se ha convertido en un estimulante social, no hay mejor encuentro para amigos, amantes y familia que el compartir una taza. Frecuentamos esa excusa para reunirnos y se ha convertido en el pretexto perfecto para sonreír por las mañanas, la ilusión de sentir tan precioso sabor en la boca y seducir mi mente con el placebo de que ese compuesto es lo que me está haciendo despertar del desaliento de haber dormido por largo tiempo, es incomparable. Mi mamá me enseñó a tomar café, pero también me enseñó a compartirlo, al preguntar a todos los visitantes a la casa, cabe mencionar siempre son muchos: ¿Gustas una taza de café? O cada desayuno servido ¿Alguien más va a querer café? Si no lo hiciéramos público, el secreto quedaría entre tu y yo, pero qué mejor que ver a alguien sonreír por la misma satisfacción de ese primer sorbo.

Nunca he entendido a las personas que no toman café, soy una persona de opiniones abiertas, pero en específico no comprendo como hay gente que puede decir: “A mi no me gusta el café”, mi cerebro simplemente no procesa esa información; y paralelo a ello, he escuchado muchos argumentos de por qué tomar café es malo para el organismo, sinceramente, a mi me gusta demasiado y lo disfruto bastante, no creo que el goce de una taza diaria de café me mate, pero si así lo hiciera, que delicia saber que la imperdonable presencia del café en mi vida me mató, satisfecha porque la saboreé a cada trago.

Ese roce de sus labios con los míos, sentir cómo se calienta mi organismo al advertir su inexorable andar, hasta la más escondida fibra de mi ser, porque cada mañana él es quién huele elegante y serio, su textura robusta y su cálido abrazar me hacen sentir especial. En el primer contacto siempre te seré fiel, que me despiertes con un beso rebosante y sentir cómo me deseas es la satisfacción mas hermosa que cualquier enamorado espera sentir, después de ver como los rayos del sol atraviesan la ventana y tratar de percibir el olor a tierra mojada por el sereno de la noche anterior, eres lo primero que pienso cada mañana y lo que empuja mi vida para comenzar a sonreír, no estoy enamorada de ti, pero sí del primer sorbo de café.

Hoy volví a soñar contigo

Ale Rodríguez

Te he tenido en mi mente estos recientes días, algo queda de conexión a distancia y anoche, lamentablemente, volví a soñar contigo.

Me lamento porque siempre que te recuerdo me duele una parte de mi corazón, tú y tu maravilloso cabello rubio, espero sigas siendo igual de correcto que cuando te conocí. Fue demasiado grande la decepción al perderte y por más que hago conscientes las razones por las cuáles fue mejor seguir por caminos diferentes, no me dejas de doler; dicen que cuando alguien es absoluto en tu vida, entonces es imposible olvidar. Quizá puedas subsistir, pero jamás olvidar; lo cual es políticamente incorrecto, porque nadie debería ser absoluto en tu vida más que tú mismo. Sin embargo, olvidar momentos significativos de tu historia es como quitarte una parte importante de tu cuerpo, así que tú y tu ideología de “La ausencia es olvido”, me pueden disculpar, porque estoy totalmente convencida que uno jamás se olvida de lo que no quieres olvidar, de lo realmente importante o del capricho de no olvidarte, no sé cuál sea la explicación para mi necio corazón, pero lo que viene a relucir en mi mente es que cualquier cognición que explique lo significativo que eres o intentaste ser en mi vida, eso es lo que me duele y tú me dueles.

Gracias a este sueño en específico me di cuenta de lo mucho que me has consumido la vida, toda esa energía gastada en el recuerdo y la obsesión por ti, por lo que fuimos. Me veo en el espejo y descubro a una mujer olvidada, cansada, perdida. Todo por estar fuera de mi centro y estar buscando entrar al tuyo; lo cual es cuestionable y totalmente absurdo. La imposibilidad de ello proviene de la individualidad de cada ente viviente, porque somos personas independientes con cuerpos y vidas separadas. Si nuestra decisión fue compartir parte de nuestras vidas al tiempo, eso es una opción personal, pero no caigamos en querer desaparecer nuestra individualidad y convertirnos en uno solo o mejor dicho, en nada, eso es un absurdo y yo he caído en el absurdo al no tenerte.

En mi sueño me decías claramente: “Todas me terminan odiando, ÓDIAME”, pero yo simplemente no puedo hacerlo, no tengo corazón para eso, no tengo tampoco la necesidad de llenar mi alma con rencor y además no tengo motivos para odiarte. En mi cabeza entiendo claramente el porqué de nuestra ruptura, pero el corazón es necio y sinceramente tampoco tengo deseos de odiarte.

Los seres humanos somos emocionales por naturaleza y es una combinación peligrosa entre amor y odio al tiempo, mi cuerpo está invadido de esa química, y en esta fluctuante de emociones en especial a ti, a ti jamás te podré odiar.

Me pregunto por qué, si parte de tus decisiones y las mías fueron para nuestro bien y jamás se trató de necesidad, entonces ¿por qué me dueles tanto? Nunca hubo egoísmo de por medio, lo intentamos es verdad, no funcionó, también eso es verdad, pero me dueles invariablemente y a eso lo tengo que llamar necesidad.

Nunca podría decir que fuiste una pérdida de tiempo, porque no te necesito y yo puedo vivir sin ti, pero te convertiste en el aire que respiro y el dolor en mi corazón proviene de que, después de ti, perdí el rumbo y dirección, fuiste el mejor tiempo invertido de mi vida y al mismo tiempo fuiste la necesidad que ya no necesito.

El problema no es el absurdo de necesidad, el problema es que sigues estando en mis sueños y aún no te puedo sacar de ahí, eso es lo que me está atormentando y cuando no hay paz en alma entonces algo esta mal en el sistema, la pregunta aquí es: ¿Cómo le hiciste tú para sacarme de tu vida con tanta facilidad?, creí estar en la misma sintonía que tú, por toda la gratitud expresada al final y por eso te lo pregunto. Yo sé que aún queda esa conexión a distancia, la magia de las estrellas me lo revela, sólo busco una solución porque ya no quiero necesitarte.