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México: en gordos problemas

ANA GABY DE LA TORRE

La obesidad y el sobrepeso son una epidemia mundial, y para nuestra mala suerte, uno de sus focos rojos, se encuentra en México. Entre todos los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos), solo Estados Unidos nos gana en cuanto a obesidad.

A pesar de que el problema es bastante grande y representa pérdidas tanto humanas como económicas, no creo que exista suficiente conciencia entre la sociedad mexicana acerca de la gravedad del asunto, ya que el 30% de los mexicanos creen que “andar pasado de kilos” es normal.

La cruda realidad…

Vivimos en un país, en el que según la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, (ENSANUT2012) 7 de cada 10 mexicanos adultos, 4 de cada 10 adolescentes, y 1 de cada 3 niños, son obesos. Las estadísticas no mienten, y también nos muestran que mujeres y niñas la padecemos más que hombres y niños, la gente de la ciudad más que la del campo, y los norteños más que los sureños.

La gravedad del asunto no radica en ser mexicanos “gorditos” o “pasados de kilos”, si no en las serias consecuencias y secuelas de la obesidad, que hoy en día se han convertido en las principales causas de mortalidad en México, ¿cuáles son estas consecuencias? bueno, están las enfermedades cardiovasculares como la hipertensión y los infartos, algunos tipos de cáncer, o la diabetes, por la cual en noviembre del año pasado, la Secretaría de Salud Federal declaró emergencia epidemiológica ante la magnitud de casos de diabetes mellitus en el país, que solo en 2015 cobró la vida de 98 mil 521 mexicanos (la mayor mortalidad en Latinoamérica, según la Organización Panamericana de la Salud). Este dato es sumamente alarmante ya que por primera vez en la historia se lanzó una alerta por un tipo de enfermedad no transmisible (normalmente se declaran alertas por enfermedades infecciosas).

Kilos de más, pesos de menos…

No solo estamos hablando de muertes y del deterioro de la salud de los mexicanos, si no también de grandes pérdidas económicas para el país.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), realizó un estudio en 2012 acerca de los costos de la obesidad en México, en él se encontró que la obesidad representa un costo entre los 82 y 98 mil millones de pesos  lo cual equivale al 73% y 87% del presupuesto anual programado en salud.

El IMCO también estimó que las pérdidas económicas al año por la obesidad equivalen a $840 por persona, y que por el contrario, la implementación de acciones integrales como campañas en medios masivos, información nutrimental, etiquetado, restricción de publicidad y políticas fiscales únicamente representarían un costo de $40.85 al año por persona, lo cual significa que invertir en la prevención de la obesidad es mucho más barato que pagar por sus consecuencias.

Claramente la obesidad genera altas pérdidas económicas al erario público para poder tratar sus enfermedades asociadas y también reduce la competitividad de la población al generarles mayores gastos y una pérdida de calidad de vida.

Por fortuna, esto es algo que al gobierno mexicano no le ha pasado totalmente inadvertido, por lo cual se han tomado ya algunas medidas preventivas, tales como el nuevo etiquetado frontal de los alimentos, el impuesto sobre los refrescos y las bebidas azucaradas e incluso la restricción de publicidad infantil en productos chatarra, entre otras.

Considero que estas medidas, aunque acertadas, no han sido proporcionales a la magnitud del problema, y no creo siquiera que hayan sido suficientes para frenar las cifras crecientes de obesidad en el país,  este año se esperan los resultados de la ENSANUT 2016, y ya veremos que datos arrojan, pero por lo pronto, mantengo un pronóstico reservado al respecto, aunque claro, me encantaría ver las cifras disminuidas.

Por último, les comparto el siguiente video sobre Poncho, una historia real acerca de la obesidad infantil en México.

No es normal que un niño de 12 años caiga fulminado en el patio de su escuela a causa de un infarto, no es normal que hombres y mujeres en edad adulta pasen los mejores años de sus vidas dependiendo de medicamentos para la presión o para la diabetes, no es normal que 3 de cada 4 camas de hospital estén ocupadas por pacientes con enfermedades y complicaciones relacionadas a la obesidad. Creo que las medidas que tanto el poder Ejecutivo como el Legislativo puedan tomar en un futuro, podrán contribuir a frenar el problema, sin embargo soy de la idea de que está en cada uno de nosotros tomar responsabilidad sobre nuestra salud y tomar mejores decisiones respecto a nuestro estilo de vida. No esperemos a que otros hagan las cosas por nosotros.

Les invito a hacer conciencia y a tomar acciones en nuestro beneficio y el de nuestras familias. Gracias por leer y ¡hasta la próxima!

 

El asesino silencioso

ANA GABY DE LA TORRE

Cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, alzhéimer, artritis, parkinson, osteoporosis, candidiasis, infecciones urinarias, acné, depresión, e incluso el envejecimiento prematuro, tienen una causa en común: la inflamación crónica, también conocida como el asesino silencioso, ¿y por qué silencioso? porque no hace ruido, no hay síntomas evidentes hasta que generalmente ya es muy tarde.

¿Qué es la inflamación?

La inflamación es una respuesta natural de tu cuerpo ante el estrés, y no me refiero únicamente al estrés emocional, si no también al estrés ocasionado ya sea por tu dieta, estilo de vida o agentes externos del medio ambiente. Por ejemplo, cuando te enfermas de gripe, tu cuerpo responde con inflamación en forma de fiebre, con el fin de aumentar la temperatura de tu cuerpo y de esta manera erradicar los efectos del virus que invadió tu cuerpo. A éste tipo de inflamación se le conoce como aguda, y es buena, es una respuesta rápida, que no dura mucho tiempo y que sirve en la mayoría de los casos como una defensa natural del cuerpo.

Cuándo el proceso inflamatorio no termina cuando debería terminar y la inflamación no se va, entonces hablamos de inflamación crónica, los sistemas de tu cuerpo experimentan constantes respuestas inflamatorias, lo cual destruye el balance interno de tu cuerpo, haciéndolo más susceptible a enfermarse y a envejecer.

¿Qué causa la inflamación crónica?

No siempre se sabe por qué continúa la inflamación. La inflamación crónica puede ser causada por infecciones que no desaparecen, por reacciones inmunes anormales, estrés, una mala dieta, estilos de vida no saludables y por estados como la obesidad.

Los riesgos de vivir inflamado…

Con el tiempo, la inflamación crónica puede causar daño al ADN y llevar a múltiples enfermedades degenerativas. Por ejemplo, la gente con enfermedades inflamatorias crónicas del intestino, como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, tiene un riesgo mayor de cáncer de colon.

La inflamación no se puede catalogar como una enfermedad, pero médicos, farmacéuticos y dermatólogos la sitúan en el origen de múltiples enfermedades. Llega a provocar el mal funcionamiento y hasta la muerte de algunas unidades cerebrales, lo que podría desencadenar males como el alzhéimer, según estudios de la Universidad de Bonn en Alemania, y de Massachusetts en EU. Uno de los últimos desórdenes en sumarse a la lista es el envejecimiento. El desgaste de las células, provocado por una mala alimentación, el estrés o la contaminación, se convierte en el enemigo invisible número uno de la belleza.

Previene y reduce la inflamación

Seguramente ahora que conoces todos los peligros de vivir inflamado, querrás hacer algo al respecto, por lo que a continuación te comparto 5 maneras fáciles de reducir la inflamación.

1. Reduce tu consumo de azúcar, o elimínala (de verdad, no la necesitas)

Creo que esta es la manera más efectiva en la que puedes comenzar a disminuir la inflamación. Un buen comienzo es dejar de utilizar azúcar refinada, en su lugar puedes utilizar hojas naturales de stevia o miel de abeja cruda. También sustituye refrescos, dulces y pastelillos con chocolate amargo, nueces, almendras, frutos secos y fruta fresca. Te sentirás mucho mejor y con más energía.

2. Reduce tu consumo de comida chatarra e industrializada

Los alimentos procesados e industrializados contienen una cantidad enorme de sustancias pro inflamatorias: grasas trans, colorantes artificiales, saborizantes artificiales, conservadores, etc. Antes de consumir un producto empaquetado o enlatado, revisa la etiqueta de información nutricional, entre más larga sea la lista de ingredientes, menos natural es, y si no puedes pronunciar más de 1 ingrediente, no te recomiendo que lo consumas.

3. Agrega más alimentos ricos en antioxidantes a tu alimentación

Entre más ricos tus alimentos sean en antioxidantes, más armas le estarás dando a tu cuerpo para combatir a los radicales libres que causan inflamación y envejecimiento. La mejor manera de empezar, es aumentar tu consumo de frutas y vegetales frescos, ya que es ahí donde los antioxidantes están de la manera más biodisponible para nuestro cuerpo, es decir, que son más fáciles de usar y procesar. No olvides consumir alimentos ricos en omega3, un gran antiinflamatorio natural, que podemos encontrar en pescados azules, aguacate y nueces.

4. ¡Muévete!

Hacer ejercicio por lo menos 30 minutos al día es sumamente beneficiosos para prevenir y reducir la inflamación, ya que al hacer ejercicio, se estimula la producción de sustancias antiinflamatorias en el cuerpo.

5. Relájate y duerme bien

Trata de dormir de 6 a 8 horas diariamente. Cuando te relajas y duermes adecuadamente le permites a tu cuerpo entrar en un estado antiinflamatorio, ya que el sueño promueve la reducción de la producción de sustancias inflamatorias y de las hormonas del estrés.

Espero que con estos sencillos consejos, logres restaurar tu balance interno y reducir la inflamación. Recuerda que la inflamación no se ve, por lo que no nos podemos adelantar a su aparición, pero si podemos prevenirla.

Gracias y hasta la próxima.

El segundo cerebro

ANA GABY DE LA TORRE

El intestino es sin duda el órgano multifuncional por excelencia, si bien hasta hace algunos años se creía que sus funciones eran meramente digestivas y se le consideraba como una simple cañería, recientemente se ha descubierto que hay muchísimas más cosas que este extraordinario órgano hace por nosotros, tareas tan diversas y variadas, que incluso lo han hecho ser reconocido por la ciencia como “el segundo cerebro”, “el órgano metabólico oculto” y “el otro genoma”.

No es pues, de extrañarse, que un intestino saludable sea un punto clave para gozar de una buena salud, ya lo dijo Hipócrates hace 2500 años: “Toda enfermedad comienza en el intestino”, y tal vez, ni siquiera él sabía hasta que punto tenía razón, desde ese entonces.

Hay un cerebro en tu intestino…

Se le conoce como Sistema Nervioso Entérico (SNE), está localizado en las capas de tejido que forran el esófago, el estómago, el intestino delgado y el colon, y no es otra cosa más que una red neuronal formada por nervios y neurotransmisores, ¡si! neuronas en tu intestino, de 400 a 600 millones, para ser exactos,(eso es más de 3 veces la cantidad de neuronas que hay en el cerebro de una rata).

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EL SNE está conectado directamente al cerebro, lo que de alguna manera le permite influenciar nuestra conducta, y es por eso también que cosas cómo el estrés y la ansiedad, pueden ejercer un efecto tan fuerte en nuestra digestión. Al mismo tiempo, el SNE es capaz de actuar de manera completamente independiente del Sistema Nervioso Central (SNC), no estamos conscientes de ello, pero este segundo cerebro produce el 95% de la serotonina y el 50% de la dopamina que existen en el cuerpo humano, ¡cómo lo oyes! nuestro intestino produce gran parte de las hormonas de la felicidad y el placer que hay en nuestro cuerpo.

Naturalmente, estos hallazgos han llevado a realizar aun más investigaciones acerca de relación entre la salud del intestino y algunos trastornos del comportamiento humano, tales como la depresión, el insomnio, la agresividad, etc., incluso ha surgido una nueva ciencia llamada Neurogastroenterología, la cual básicamente estudia como las emociones influyen en el aparato digestivo, y que considera al intestino como el centro de la llamada “inteligencia emocional”.

Hay 100 trillones de bacterias que viven en tu intestino…

Para apreciar la magnitud de ese número, toma en cuenta que existen 10 veces más bacterias en nuestro aparato digestivo que células humanas en todo nuestro cuerpo. Se que suena bastante extraño, pero prácticamente somos una colonia andante de microorganismos.

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Estos microorganismos, indispensables para mantener una buena salud, forman la microbiota intestinal, antes conocida como flora intestinal. Las funciones de esta microbiota son muy amplias, van desde la digestión de alimentos y la degradación de sustancias que de otro modo no podríamos asimilar, hasta la síntesis de algunas vitaminas esenciales, como la vitamina K, necesaria para la coagulación, y la B12, muy importante para el funcionamiento del sistema nervioso. Además, la microbiota es una barrera contra las bacterias “malas” y ayuda a que nuestro sistema inmune funcione de una manera adecuada.

Cada vez más y más enfermedades han sido ligadas a disturbios de la microbiota intestinal: diarrea, diabetes, obesidad, arteroesclerosis, colitis, enfemedad de Crohn, y hasta el autismo. No son meras asociaciones, una microbiota intestinal alterada, en verdad puede causar enfermedades. En estudios realizados en ratones a los que desde su nacimiento se les mantuvo en completa esterilidad, para que ningún tipo de microorganismo, bueno o malo, pudiera invadir su aparato digestivo, se observó que los animales tuvieron menor talla, eran más propensos a adquirir infecciones, mostraron defectos en el desarrollo del aparato digestivo, así como niveles altos de colesterol y problemas en el metabolismo de las sales biliares, y lo que es aún peor: tuvieron problemas en el desarrollo cerebral y en el comportamiento. En otras investigaciones, se ha logrado determinar que la microbiota intestinal de pacientes obesos es claramente diferente a la de personas en su peso óptimo, y se ha probado que si se trasplanta microbiota intestinal de un ratón obeso a un ratón libre de gérmenes, éste último, ¡se vuelve obeso!. Así mismo, en la Universidad de Washington, en Estados Unidos, se comprobó la eficacia de usar trasplantes fecales como tratamiento de la obesidad. Para comprobar el éxito de la terapia, los científicos utilizaron parejas de ratones gemelos, en los que uno de ellos presentaba un peso normal, mientras que el otro era obeso.

Gracias a ésta gama de estudios, existe hoy en día una nueva terapia, que consiste en hacer trasplantes fecales, de individuos sanos a enfermos, y aunque sé que suena asqueroso, han resultado extremadamente útiles en algunas enfermedades, sobre todo infecciosas.

¿Qué afecta la salud intestinal?

Desgraciadamente, por el estilo de vida que llevamos en la actualidad, prácticamente todos los seres humanos tenemos una microbiota intestinal alterada, ya que la composición de ésta, depende de lo que comemos, de los niveles de estrés y ansiedad a los que estamos sometidos, y al uso de antibióticos. En adultos, la microbiota puede tardar hasta un año para normalizarse después de tomar antibióticos e incluso puede no recuperarse nunca.

¿Cómo puedo mejorar la salud de mi intestino?

Hay muchísimas cosas que puedes hacer si te interesa mejorar tu salud intestinal, pero para ser breve, te dejo 5 puntos clave y bastante sencillos para comenzar a cuidar de tu intestino:

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  • Consume probióticos: son microorganismos vivos, bacterias o levaduras, presentes en algunos alimentos (vegetales fermentados o ciertos lácteos de buena calidad), o en suplementos. Te ayudarán a repoblar tu microbiota intestinal. Los mas comunes son las especies Lactobacillus y Bifidobacterium. OJO: si eliges algún producto lácteo, verifica que no contenga azúcar, sin afán de quemar marcas, pero ese primer nombre que se te vino a la cabeza, ése no, ni los que se le parecen. Si elijes suplemento, verifica la dosis con algún profesional de la salud.
  • Aumenta consumo de prebióticos: fibra, que ayuda a restaurar la flora intestinal, se encuentra en alimentos como el plátano, la cebolla, el puerro, etc.
  • Usa los antibióticos como último recurso: si bien en algunos casos pueden salvar vidas, el uso irresponsable e injustificado de antibióticos puede acabar con tu microbiota intestinal fácilmente.
  • Dale a tu aparato digestivo un descanso: intenta no hacer comidas pesadas y evita harinas refinadas, comida grasosa y aléjate del azúcar.
  • Incluye vegetales fermentados en tu alimentación, son potentes desintoxicantes y ricos en probióticos.

Espero que después de leer esto, no subestimes la salud de tu aparato digestivo, y en especial la de tu intestino, recuerda que si hay algo mal con tu intestino, hay algo mal con tu salud.

¡Gracias y hasta la próxima!

El arte de nutrir al cuerpo

ANA GABY DE LA TORRE

Cuándo escuchamos la palabra nutrición, es muy común que lo primero que se nos venga a la mente sea “ponerse a dieta”, se los digo yo, que siendo nutrióloga, he escuchado cualquier cantidad de veces a personas que recién conozco, y fuera de un contexto clínico, decirme, “hazme una dieta” o “dame una dieta”, cómo si fuera algo que los nutriólogos cargáramos bajo la manga. Por supuesto, no es un asunto que nos moleste, ya estamos familiarizados con el tema, y hasta lo vemos con humor, la cuestión es que, NUTRICIÓN, no significa “ponerse a dieta”, la nutrición es un concepto muchísimo más amplio que ni si quiera se limita solamente a la ingesta de alimentos, si no que engloba también la digestión, la absorción, la asimilación, el metabolismo y la eliminación de los nutrientes que hay en los alimentos, y por supuesto es algo que varía de persona a persona. Personalmente, creo que saber nutrir al cuerpo, es una habilidad que todo ser humano, en cualquier etapa de su vida, debe, y tiene el derecho de poseer. Para ésto, a continuación les comparto algunos puntos vitales a tomar en cuenta.

Las dietas, no funcionan…

Ni la paleo, ni la Atkins, y mucho menos la de la luna. Si lo que queremos es comenzar a mejorar nuestra alimentación y nuestra nutrición de por vida, debemos de quitarnos la palabra “dieta” de la cabeza. Las dietas pasajeras y de moda no funcionan porque son temporales, y ninguna dieta “milagrosa” de unos cuantos días o semanas, va a reparar una vida de excesos.

La solución: aprender a comer

Un profesional de la nutrición, no “da dietas”, prescribe nutrientes mediante planes de alimentación individualizados, y sobre todo, educa, inspira y da información a sus consultantes para que ellos mismos obtengan las herramientas necesarias para tener una buena alimentación, y que llegue el momento en el que ya no necesiten de que otra persona les diga qué comer. Claro que para esto, se requiere de decisión, convicción y disposición real para cambiar hábitos y estilos de vida.

No sólo somos lo que comemos…

También somos lo que logramos absorber y asimilar. ¡Claro!, porque ¿de qué me sirve alimentarme sano y comer los mejores y más limpios alimentos, si sigo comiendo alimentos que no tolero y que entorpecen mi sistema digestivo, que se encuentra cansado, sobrecargado e irritado? Así no podré absorber y aprovechar los nutrientes que necesito.  Por ejemplo, si yo cené una hamburguesa con papas fritas, un refresco, y un helado de chocolate, y al día siguiente “para compensar”, desayuno una ensalada de hojas verdes, verduras frescas y huevos orgánicos, aunque sea muy saludable, esa ensalada no va a digerirse de una manera adecuada, ni se absorberán sus nutrientes correctamente, todo gracias al desequilibrio intestinal que provocó la cena de la noche anterior. Tan importante es lo que comemos, cómo lo que dejamos de comer.

Estamos diseñados para tener una alimentación natural

El cuerpo humano está compuesto por muchos de los mismos elementos que conforman la naturaleza y el universo, algunos de ellos están presentes en mayores proporciones, tales cómo el hidrógeno, el oxígeno, el carbono y el nitrógeno, otros, cómo el calcio, el fósforo, el potasio, el hierro, el zinc, el cloro, etc., están presentes en menores cantidades. Entonces, si de los elementos y las partículas de la naturaleza provenimos, de ellas debemos nutrirnos en cantidades adecuadas para mantenernos vivos, armónicos y con buena salud. Debemos entender que es importante comer alimentos frescos, limpios y naturales, sometidos al mínimo proceso de industrialización. En realidad ésto es muy sencillo de lograr, entre más larga sea la lista de ingredientes de tus alimentos, más procesados e industrializados deben ser. Nunca he visto una lechuga o una manzana con lista de ingredientes.

Para concluir…

Una alimentación y una nutrición óptima no es la restricción de la ingesta de alimentos con el fin de conseguir cierto peso corporal. Se trata de darle al cuerpo exactamente los nutrientes que requiere para mantener fuertes sus mecanismos homeostáticos de auto-sanación, y de ésta manera asegurar un estado de completo bienestar y salud, que a fin de cuentas es una de las cosas más valiosas que un ser humano puede tener.

Espero que la información les sea de utilidad y les comparto una de mis frases favoritas, acerca de la nutrición.

“El doctor del futuro, ya no va a tratar el cuerpo humano con medicamentos, si no que curará y prevendrá las enfermedades con la nutrición”-Thomas Edison-

Alimentar al mundo, cuidar el planeta: día mundial de la alimentación 2014

ANA GABY DE LA TORRE

El día de hoy, 16 de octubre del 2014, se celebra el día mundial de la alimentación, el cual fue establecido por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). El lema de este año “Alimentar al mundo, cuidar el planeta” se eligió con el fin de promover la agricultura familiar y la agricultura a pequeña escala.

Con motivo de esta celebración y bajo este lema, se me ha ocurrido presentarles algunos beneficios de cultivar nuestros propios alimentos y algunas maneras sencillas de hacerlo en casa y en espacios reducidos, los llamados huertos urbanos o caseros. Los beneficios son muchísimos, y van desde ambientales y ecológicos, nutricionales y terapéuticos, hasta sociales y económicos.

10 Razones para tener un huerto urbano.

  1. Primero que nada, la agricultura urbana es una manera de acercarnos a la naturaleza, de aprender como funciona y enseñarnos a respetarla. Nos permite retomar ese contacto primario que desgraciadamente se ha perdido por el estilo de vida que llevamos en las ciudades.
  2. ¡Más frutas y verduras!, las personas que cultivan sus propios vegetales suelen estar más dispuestas a probarlas, así que de esta manera, podemos lograr promover hábitos alimenticios más saludables en nuestra familia.
  3. Nos permite tener la seguridad de que estamos consumiendo alimentos limpios y naturales, regados con agua limpia y libres de sustancias químicas dañinas para la salud, tales como fertilizantes artificiales, insecticidas, pesticidas, herbicidas, etc. El hecho de conocer la procedencia de nuestros alimentos es un aspecto que no debemos tomar a la ligera hoy en día, un huerto urbano nos da esa ventaja.
  4. Alimentos más frescos que ninguno, de la mata a la mesa, sin duda lo que consumas será lo más fresco del lugar y en el punto perfecto de maduración, lo cual significa también, alimentos de mejor calidad nutricional, ya que no serán transportados y almacenados largos periodos de tiempo, por lo que conservan mejor sus nutrientes.
  5. Se fomenta una cultura más ecológica y sostenible al contribuir al aumento de las tan escasas zonas verdes en la ciudad, lo cual también mejora y da vida al paisaje urbano.
  6. Reduce el estrés: un huerto urbano es una excelente alternativa de relajación ya que no es necesario seguir un ritmo veloz, si no que se viven momentos de tranquilidad, silencio, paz y contacto con la naturaleza.
  7. Nos acerca un poco más a la “autosuficiencia”, y nos queda la satisfacción de consumir vegetales producidos por nosotros mismos.
  8. En la mayoría de estos huertos la producción de alimentos es respetuosa con el medio ambiente, la biodiversidad y la conservación de los recursos, promoviendo una agricultura ecológica.
  9. Reutilización de residuos urbanos: el reciclaje es uno de los aspectos fundamentales de la agricultura urbana-ecológica. Muchos residuos orgánicos procedentes de las viviendas, pueden utilizarse en los huertos, para la elaboración de composta (fertilizante natural), así mismo los desechos inorgánicos (botellas de plástico, madera, etc), pueden utilizarse para estructurar el huerto. Más delante mostraré algunos ejemplos.
  10. Por último, los huertos urbanos pueden representar también un beneficio en la economía, no solamente porque estaríamos ahorrando el dinero destinado a la compra de frutas y verduras, si no que también representa un apoyo para las familias que desean una alimentación ecológica pero que no se lo pueden permitir porque los alimentos ecológicos y orgánicos comercializados en los supermercados son demasiado caros.

¿Cómo empezar un huerto en casa?

Seguramente ahora que conoces algunos de los muchos beneficios de cultivar tus propios alimentos, te estas preguntando que tan fácil o dificil sería adaptar un huerto en tu casa; pues dejame decirte que es muy sencillo, todo depende del tipo de espacio que tengas en mente y de poner algo de creatividad.

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Lo primero es identificar en que área se podría adaptar el huerto, hay que tomar en cuenta que deben ser espacios en los cuales llegue la luz del sol. Ovbiamente jardines, terrazas, patios y azoteas son lugares ideales para comenzar un huerto, pero incluso si no cuentas con estas opciones existen alternativas para construir tu huerto.

Una excelente opción si no cuentas con espacios grandes, son los huertos verticales, que además de ocupar poco espacio, son una manera original de hacerlo. También existen otro huertos más extravagantes como los cultivos colgantes y en escalón.

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También puedes optar por opciones más tradicionales como las tipicas macetas en una terraza o incluso dentro de la casa.

frutales-en-macetaFinalmente, si quieres hacer de tu huerto un lugar aún más ecológico, puedes usar material de reciclaje para su estructura: botellas y envases de plástico, llantas, latas, madera, vidrio, etc… Casi cualquier cosa puede servir, solo es necesario un poco de imaginación y creatividad.

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Espero haberlos inspirado a comenzar su propio huerto en casa, de ser así, les dejo un link donde podrán encontrar una guía de iniciación a los huertos caseros, sencilla y detallada. ¡Que pasen un feliz día de la alimentación!

http://www.planetahuerto.es/guias/guia-huerto