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Este no es otro post sobre San Valentín

Queridos lectores:
Bienvenidos a Febrero, ya sé que hoy es 8 pero quería mencionarlo.
Principalmente se me había ocurrido escribir mi opinión sobre la cultura de los viajeros en México, pero ¿para qué amargarlos con eso ahorita en el mes del amor? Mejor luego…

Y bueno, vamos a platicar sobre los sentimientos. Ahhhh el amor, es hermoso el amor, bien dijo Jesucristo nuestro señor que amemos al prójimo como a nosotros mismos. No me voy a meter al tema del amor propio porque eso ya sería irme como enredadera en pared, ni tampoco quiero hablar exclusivamente del amor en pareja -del cual conozco muy poquito- pero quiero recordarles de ser muy atentos y prestar atención a todas las muestras de amor que estoy segura diario se nos presentan y que muchas veces ignoramos.

Vámonos por el principio, para ustedes ¿qué es el amor? ¿qué les enseñaron sus padres que era? ¿cuál es el primer recuerdo que tienen de haberlo sentido? Este es el punto decisivo para crear el concepto que usarán por el resto de sus vidas. Tal vez ninguno sea correcto o incorrecto, más bien se trata de encontrar la plenitud del corazón.

Solo como ejemplo, mi concepto se basa más en la apreciación que en la posesión, y me es de suma importancia mantenerlo libre y puro, tal cual es, porque si no se echa a perder y opaca la maravillosa esencia que lo conforma.
Verlo de esa manera ha hecho mi vida muy simple y feliz, y aún que yo soy pésima para expresar amor, no soy tan mala para sentirlo.

Entonces mi consejo para ustedes es que amen mucho, sean felices. Amen su trabajo, amen la música, a su familia, sus intereses propios, amen el arte, a sus amigos, a los animales, a ustedes mismos, a la comida, a la vida misma, y por su puesto, a otra persona.

All you need is love.

#LoveIsLove

Marcela


“Armados con la bandera del arco iris, símbolo de la diversidad humana, están revolucionando uno de los legados más siniestros del pasado. Los muros de la intolerancia están empezando a desmoronarse. Esta afirmación de la dignidad, que nos dignifica todo, nace del coraje de ser diferente”

Eduardo Galeano

En este lapso, entre un escrito y otro, donde se supone (sean o no admiradores, yo sí y es mi escrito por lo que me siento con derecho) la muerte de El Divo De Juárez, debió de haber -sí, más- llenado las portadas; las redes sociales; las páginas centrales de los medios impresos; los programas de TV abierta o de paga, entre muchos otros medios que no se me vienen a la mente. Me entristece, viéndolo desde un punto poco objetivo porque sí puedo decirme fan, que hayan bastado quince días para robarle reflectores, o atención, a quien más que todo -insisto: nos guste o no- se convirtió en un ícono de la cultura mexicana; la cultura pop y (no me linchen, que esto es lo de menos) un estandarte de la cultura gay y de la lucha por representar la identidad, sin ningún tipo de armas, más que con letras y comentarios elocuentes pero bien acertados “lo que se ve no se pregunta” de un hombre que vivió como quiso y, mejor aún, nos hizo vivir como a él le dio la gana. Hasta ahí, mis respetos y mi pequeño, pero muy sincero, reconocimiento a Alberto Aguilera.

No me permitieron que me metiera en otro cliché sobre temas de actualidad debido a la sarta de comentarios, unos más hirientes que otros; y digo hirientes porque más que lo genio o no musicalmente que haya sido, las fibras de lo sentimental se tocaron puesto que Juan Gabriel era el puente que lograba unir generaciones y llegó a ser la amalgama que une recuerdos de familias, amigos, etc…

Primero; un periodista/escritor, al que respeto mucho como tal, no tanto como persona, escribió una columna en Milenio llamada “No me gusta Juan Gabriel (lo que le viene guango)”, enardeciendo a la turba de admiradores que, muchos hemos equiparado al haber perdido a un Pedro Infante, estaban recién dolidos por la perdida de algo que, para unos más; para otros menos, marcó algo en la vida de aquellos que todavía le siguen llorando; los que le lloraron y los que nos escondimos para sollozar para guardar las apariencias. Dicho escritor emitió una serie de críticas, de opinión propia; sí, pero hirientes y despectivas hacia el recién fallecido Juan Gabriel, diría -otra vez- mi abuela “es que no se esperan ni a que se enfríe el muertito”, tal vez eso fue lo que más lastimó a gran parte de la multitud. En mi punto de persona razonable (haciendo mucho esfuerzo para no leerme fanática) puede darme coraje que se haya expresado así pero no es mi foco rojo; el que se haya asumido como clasista siendo director del canal de la universidad más grande e importante de México; sí. No otra cosa, no lo malentiendan y hay qué aprender a discernir, pero si representas a una institución como es la UNAM, pues creo que el saber cuándo y qué decir, sería lo más sensato ¿no?

Es triste que un funcionario, al aceptar el cargo y aunque no esté en alguna cláusula, deba saber que lleva implícito el que no pueda separar la opinión propia a la de la empresa/marca/institución que encabeza. Nos falta mucho para que el público aprenda a saber separar lo público de lo íntimo. En una entrevista con López Dóriga, Nicolás Alvarado, donde dice lo siguiente (cito, ya saben): “Me disculpo por haber publicado ese texto en ese momento, en esa oportunidad, fui insensible, fue cruel, fue naco, porque todos somos potencialmente clasistas y de eso se trata el texto, de descubrir mi clasismo, lamentarlo y exhibirlo”; nunca lo hace por haberlo escrito porque, nos guste o no, es su opinión y punto admirabilísimo para él, mismo que le aplaudo, es el haber renunciado antes de sentirse coartado respecto a lo que puede o no escribir, siendo ex-Director de TV UNAM, puede volver a lo suyo; no sé si todos felices y contentos, pero al menos, supongo, que él ya puede respirar a gusto, sin pensar en si puede o no escribir tal cosa sin importarle si afecta vulnerabilidades. Eso sí, bajó un poco de mi altar -como periodista cultural- desde que tuvo que explicar en vivo lo que quiso decir por escrito, y eso me deja mucho qué desear de la calidad como tal puesto que pongo en tela de juicio su capacidad para involucrar al lector en un texto sin necesidad de una cámara o un audio de por medio.

Segundo; en lo que se supone tendría que ser (no escribo yo; es mi fanatismo) la quincena; el mes; el año de Juan Gabriel, sale la cosa más espantosa que no creí haber atestiguado: la convocatoria a una marcha por la negación de derechos de igualdad y equidad de la comunidad LGTB por parte del Frente Nacional de la Familia, en mi hermoso país. Me provoca mucha pena que en 2016, sigan pasando estas cosas; en grandes urbes; con gente que tiene poder y que no sabemos qué puedan lograr. No sé si como humanidad, me provoca más tristeza que horror ver tanta intolerancia y discriminación hacia no hombres ni mujeres, sino personas, el género es lo de menos. Utilizan el HT #AMisHijosLosEducoYo y #NoTeMetasConMisHijos, entre algunos otros que he visto por ahí colados en las redes, menos relevantes pero no por ello menos peligrosos. Dentro de mis círculos, o no lo he visto, no he encontrado nadie que apoye dicha causa, mucho menos que asistirá a esa marcha y eso me hace pensar que las nuevas generaciones todavía nos vamos a educar mejor.

Y al Frente Nacional de la Familia sólo me resta decirles una cosa, en caso de que algún adepto llegara a leer esto: #NoTeMetasConMisHijos porque lo que menos quisiera es que tus vástagos se cruzaran con los míos; mucho menos tú.

Lo bueno de todo es que love wins y que love is love, y se chingan.

loveislove

Por donde rompen las olas.

Jonathan Alcalá

He vuelto a este lugar, las olas siguen cantando la misma canción desde hace siglos, el viento parece ser el mismo, tan lleno de añoranza. Volví envuelto en un cuerpo a punto de marchitarse, tan enfermo como mi alma. Y es que a pesar de la tristeza y desesperación, mi carne se mantuvo a flote aunque mi mente se hundió junto contigo. He venido otra vez, años después de que el mar se tragara nuestro hogar y al parecer, nuestras vidas. Me di a la estéril tarea de irme en busca del olvido, cruzando las fronteras inventadas por los hombres y cayendo en sopores cuyos sueños no eran mejores que la realidad. He vuelto porque me di cuenta de lo inútil que ha sido huir, estás en todos lados.

            A las pocas horas de tu partida, después de regresar del cementerio contemplé el suicidio como una posibilidad, sin embargo no fui capaz de tomar una cuerda y colgarme con ella, supe entonces que si no lo hice en ese momento, no lo haría jamás. Me convertí en un rehén de la vida, confundido como un perro extraviado, semejante a un huérfano a quien nadie reclama. Los júbilos se habían acabado, las risas y el placer adquirieron un desabrido sabor. Juro que todo esto no fue deliberado, intenté hallar la felicidad por todos los medios que se me ocurrieron, e incluso, quise dar la espalda a tu memoria y no pude.

            Se me aconsejó que buscara alivio a través la oración y la lectura, pero la mansedumbre nunca fue mi fuerte, menos aún la resignación. Lloré y hablé frente una silla vacía, me despedí decenas de veces de ti para aliviar mis emociones. Pasé horas arrodillado en la oscuridad, con mis manos juntas, palma con palma, vacías y solitarias. Una vez que creí haber superado la pérdida, después de caminar con lentitud los pasos del duelo, me alejé lo más posible de las costas. Quise que el sol que brilla sobre mi cabeza fuese de un color distinto al que conocimos tú y yo. Subí algunas montañas, caminé entre bosques que parecían tan inmensos como el mar. Vivía el silencio antes del temblor, la quietud que precede a la catástrofe. Sentí sobre mi piel el frío del clima y de tu abandono. Tus manos, cómo extrañé tus manos sobre mí, mientras estaba entre  pinos tu calor me hizo falta. Con ironía, tu ausencia física trajo consigo una presencia que me llenó de tormento. Puse empeño en arrebatarte los pensamientos que cada vez me pertenecían menos. Di la espalda al Dios que no respondió a mis plegarias.  Jugué el juego de la lujuria y el alcohol. Quise sanar mi alma por medio de los excesos del cuerpo, tratando de emborracharme con licor para poder escapar de la ebriedad que me causaba el eco de tu voz. El libertinaje no me dio la libertad que anhelaba, procuré rendir culto al placer y lo conseguí, por momentos de éxtasis grité como un hombre rebosante de vida, pero así como es efímero el orgasmo, así se esfumaba de mí esa dicha momentánea. Agotado como el endemoniado que lucha en un exorcismo, de esa manera padecí los finales de las largas jornadas en las que dispuse de muchas personas para perderme entre su desnudez. A media luz, cuando todos dormían, las sombras llenaban la habitación, tú eras todas y ninguna, supe una vez más lo terrible que es amar a alguien que ya no posee un cuerpo.

            Es verdad que logré tener períodos de paz, de silencio y de sonrisas. El mundo se transformaba mientras recorría sus caminos, escuché lenguas distintas a las que conocía, hablé con muchas personas, tomé brebajes dulces y amargos; me incliné ante otros dioses y tuve visiones que me llevaron a mundos diferentes que habitan dentro del nuestro; probé alimentos que sabían a la tierra donde caminaba, plantas y hierbas tan llenas de vida y de agua, comí carne que seguía agonizando, ese trueque de la muerte por la vida me pareció grotesco por vez primera, y cansado del género humano, de la violenta naturaleza y de los estragos de la civilización, me fui otra vez.

            Así como el hijo del hombre fue al desierto, me alejé yo también de la gente y sus vestigios, me aventuré a la soledad más profunda, sentí hambre y sed, y pasados cuarenta días y cuarenta noches, no fue el Príncipe de este mundo quien se manifestó, sino tú y tus terribles ojos negros. Me percaté de que la muerte era una dulce y lejana promesa, algo que no sucedería por mi propia voluntad, mi destino estaba trazado ya, por más que me moviera de un lugar a otro, estaba dentro de un círculo que nada  podía alterar. Fue entonces cuando tomé la decisión de volver al origen de todo, a los palmares donde nos conocimos, a la arena que servía de nuestra cama, donde yo recostaba mi cabeza entre tus manos y ponía mi oído pegado a tu pecho para escuchar ese latido que nos llenaba de vida. No me fue difícil invocar tu imagen, tú rostro seguía inmutable y el recuerdo de tu cuerpo provocó mi deseo.

            He vuelto a este lugar, tan lleno de ti como el resto de la tierra, pero con los olores y sabores que compartimos, con los recuerdos más precisos. He venido para morir por segunda vez, ignorando si una vez que mi materia sea devorada por el mar, mi existencia se dilate como la tuya, hasta ser infinita. Regresé exhausto, dispuesto a pensarte día y noche, hasta que estos se transformen en uno mismo.

Ella me envía gatos

Jonathan Alcalá

El mundo se ha vuelto pequeño, los muchos siglos que tiene a cuestas lo han convertido en una minúscula esfera que flota en medio de una inmensidad oscura que lanza destellos de luces de colores. Las distancias ya no son razones para no verse y conversar, para no sentir y conocer. Ella me envía gatos a través de una pantalla hecha de óxido de algún elemento de la tabla periódica, pero qué sé yo de esas cosas, lo que me interesa es compartir palabras y gatos; los hay de distintos colores: blancos, marrones, negros, pero me gustan más los grises, como su Luna, esa gatita coqueta y soberbia que parece que posa ante el lente de la cámara; tiene una mirada azul felina y un cuerpo delicado de elegante fiereza.

Me encanta leer sus “buenos días” y sus “buenas noches”, los saludos siempre me han parecido un hábito encantador, un detalle, una atención pequeña que logra grandes cosas; casi a diario me desea  un excelente día y una linda noche, no importa cuán terribles resulten las cosas, ella es una artista que dibuja sonrisas genuinas, esas que parecen un acto reflejo, como si me tocaran el alma para hacerme cosquillas. Observo sus ojos de color nocturno, sus labios húmedos por el rocío de la belleza eterna de los cuerpos vivos. Las miradas van a la velocidad de la luz, pero las palabras tardan un poco más; palabras y gatos con corazones rosados sobre sus cabezas, gatos moviendo las patitas, gatos verdes vestidos de frac y gatos grises agitando una cuchara dentro de una taza de café o de chocolate caliente; nuestras risas que viajas a través de ondas electromagnéticas, yo y mis citas de escritores, con comillas, tildes, puntos y comas, por amor a la precisión y a la pretensión. Nuestra plática que fluye como si no fuéramos dos perfectos desconocidos.

Ella y su nombre de origen griego, y es que de un tiempo acá lo que vino de Grecia acapara parte de mi atención, parece que ya lo han dicho todo y lo han dicho bien para colmo. Ella y el arte que está implícito en su vida y en su apellido; su recomendación de William Blake, los poemas y las pinturas que me provocan escalofríos; pero el juicio final se ve distante cuando mis ojos se posan frente a su mirada que no me ve, mirada teñida de  ausencia de color, mirada que debe interrumpirse para continuar con lo que llamamos vida, aunque siempre me las arreglo para leerla un poco, ya sea de pie, sentado o caminando; las distancias son pequeñas ya a esta altura de la historia, casi nada me impide sentir y pensar. Nuestro pequeño planeta gira solitario en medio de una multitud de estrellas y de otros planetas, mientras tanto, yo me regocijo con la compañía de alguien que veo a través de una pantalla que guardo en el bolsillo de mi pantalón, me envía gatos y  yo a ella; gatos blancos, marrones, negros, pero me gustan más los grises, como su Luna.

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Ale Rodríguez

Estar sentada en esta esquina con la frescura del ocaso bebiendo una buena copa de vino, teniendo a un nuevo amor de frente e intentar que no enamore a mi corazón bloqueando todos los caminos posibles para que no lo encuentre; no es que odie al amor, es que simplemente tengo miedo de sufrir por él; respirar profundamente para disfrutar de esta tarde placentera viendo la puesta de sol que se refleja en los cristales de los edificios en esta zona conurbada, escuchar a los pájaros cantar porque están a punto de irse a dormir, mirar a las personas alrededor mío como conviven compartiendo risas, encuentros, anécdotas y al final de todo, pensarte.

Darme cuenta de que sólo poseo tu recuerdo y es el apego que tengo y me aterra soltar o al menos eso me gusta pensar. De pronto se me apaga el cigarro, quizá hay demasiado viento, quizá no estaba bien prendido, esto podría ser un augurio y lo más razonable sería crear una analogía al respecto pero lo que hago es evadir la realidad y volver a prenderlo, ya no eres nadie en mi vida y te has convertido por mucho en algo que ya no estará viviendo en mí, entonces ¿cómo me explico que sigues latente en mi corazón? ¿fue casualidad que se apagara el cigarro?  no, casualidad es que pinte mis labios de rojo y no se marquen en la copa de la que estoy bebiendo, yo mejor lo llamaría mentira, es en ese mundo surreal donde el corazón aprendió a ser independiente y se acostumbró a vivir así.

Uno se enamora actualmente conforme a los estereotipos sociales con los que vivimos y lamentablemente estos no se acercan ni a poco a la esencia humana. Son creaciones hipotéticas, alusiones de perfección, imposiciones mentales que alguien propuso con la nula autoridad de sentirse superior. Es en este escenario donde el corazón se enamora y aprende a amar, dejando de lado el amor puro y sincero, situación irreal porque de alguna forma todas la relaciones humanas conllevan contratos y convenios a lo que le añadimos sentimiento y por eso podemos llegar a querer a alguien; sin embargo, ahora nos complace la idea de sentirnos pertenencias de otro, ahí está nuestra seguridad en la dependencia de la falsedad, lo mismo que ese cigarro apagado casualidad y mentira al mismo tiempo contradicción pura, en la vida nos cruzamos con las personas que el destino tiene preparadas para encontrarnos, pero es nuestra aura las que las desea tan fervientemente que logramos aparecérnosles de frente. Buscando romper con este falso concepto de amor donde se mendigan sobras de tiempo y atención por aberraciones en el subconsciente, deberíamos mirar con más atención nuestra alma y preguntarnos qué tan honestos estamos siendo con nuestro propio destino, ver si lo que deseamos tan fervientemente es lo que realmente queremos o lo que nos han sugerido querer.

Uno no valora la sabiduría que tiene el destino y hasta lo juzga pensando que todo conspira en nuestra contra; por ejemplo, para los que creemos en el karma y lo consideramos como recaudador de deudas que, de manera sobrada y cruel, nos adjudica al pensamiento culpabilidad por algo que hicimos y, sin precisión, sólo lo resentimos, creemos que es éste lo que nos aqueja en los sucesos negativos de nuestro andar, estamos en una incomprensión pues todo es plan místico y solo apreciamos eso con el paso del tiempo, es ahí que comprendemos los porqués, las razones ya cuando es tarde y nos arrepentimos del tiempo desperdiciado por haber vivido amarrados al pasado, a los lindos recuerdos que solo son eso, recuerdos y nada más. Haciendo memoria, ayer lloraba profundamente por tu pérdida, hoy la verdad es que sonrío a la vida porque gracias a que te fuiste se me han abierto oportunidades invaluables, pero eso jamás lo vemos en el momento del dolor, es justo ahí cuando debemos abrir nuestro pecho y analizar profundamente al corazón con la razón. La pregunta es ¿qué tan honesta estoy siendo conmigo misma para disfrutar estas increíbles circunstancias de vida? Esto para no decir que las estoy desaprovechando por estar amarrada a tu recuerdo.  He tenido experiencias que sólo una vez en la vida las personas aspiramos a vivir, he conocido partes de mí que jamás pensaría existieran y sobretodo he recuperado tanto poder  que puedo disfrutar absolutamente todo con una simple sonrisa, un respirar profundo y una tarde tranquila. Aquí es cuando agradeces la sabiduría mística del destino y sus planes misteriosos, uno no entiende cómo actúa él, lo único que sabemos es que guía la realidad en cada momento y lo hace siempre en beneficio nuestro aunque sea duro de creer, todo es cuestión de que lo dejemos guiarnos, por más doloroso que parezca, es sólo amor y luz; y recibimos esto en la misma cantidad y proporción con la que lo mandamos.

En ese entonces tú te fuiste y ahora cada vez que te pienso, no hago si no enviarte luz y felicidad para tu vida, sin querer, esto es exactamente lo que yo estoy recibiendo a cambio. Antes te pensaba, hoy he decidido dejarte de lado, porque es injusto para el destino que yo le siga arruinando sus planes en mi vida, por estar entorpeciendo esta magia con tu inservible y obsoleto recuerdo, hay que dar vuelta a la página, gracias por todo, pero tu recuerdo no es ni de cerca lo maravilloso que me está tocando a la puerta.

Las despedidas

A Diego: 
“Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno fue el tranvía, el otro fuiste tú.
Tu eres de lejos el peor.” 
-Frida Kahlo

 Ale Rodríguez

Amores imposibles y no encontrados son todos aquellos que no poseemos, son todos esos que no pueden estar en nuestras vidas, así nos aferremos a la idea de ellos y queramos cambiar a alguien para hacerlo, encajar en nuestras circunstancias personales, ellos no necesariamente pertenecen al mismo lugar y nosotros, en el fondo lo sabemos.

¿Por qué nos cuesta tanto comprender esto? Es una complicación que ni la misma lógica entiende, las relaciones humanas están basadas en reacciones químicas que ocurren en nuestro organismo y son prácticamente incontrolables, tan incomprensibles como el hecho atroz de romperle el corazón a alguien que se quiere. Eso es la contradicción misma, es el momento doloroso en el que las partes de un todo ya no están funcionando juntas y quieren necesariamente separase. Es tan destructivo y tenaz que cuando uno se enamora jamás espera que algo así suceda, jamás imaginas que vendrá de la persona que profesa amor hacia ti; la ilusión de la nueva relación disfraza todo, nos involucramos tan rápido y sin medida, sin temor a nada, entregamos lo que somos con tal de agradarle a la otra parte ¿Y todo para qué? Para que un buen día el compañero nos diga que no le interesa más estar a nuestro lado, que le parecemos ya pasado de tópico o que simplemente se dio cuenta de que no le gustabas tanto como él pensaba al principio de todo. Esto sucede porque los seres humanos somos libres de voluntad y de albedrío , hay que hacer todo lo que queramos hacer, nadie nos obliga a nada, sin embargo, nuestras decisiones dentro de una relación tienen tanto peso que en cualquier momento infringes dolor a esa supuesta persona especial, he aquí la contradicción del argumento “amor”. Esto ocurre porque estúpida y desmedidamente entregamos todo desde el inicio y nos exponemos sin cuidado, tristemente en este juego del amor nunca nos damos cuenta de qué tan grave podría haber sido esa situación hasta que ya estamos muriendo de tristeza.

Recordando todo esto sobre la libertad personal y el daño interrelacionar que coexiste en un corazón próximamente roto, un alma enamorada jamás será libre y es, con esta premisa, que decido liberar, desde mi pensamiento, a todos aquellos corazones que siguen siendo privados de su libertad por estar esperando a alguien que decidió retirarse, alguien que se despidió hace tiempo y pidió disculpas por el daño irreparable que causaría, las cicatrices que dejaría y los momentos de crecimiento que evocaría. Somos todas esas almas que aún permanecemos amarradas al recuerdo, al imposible pasado las que debemos continuar y cerrar el capítulo, recoger nuestros pedazos de corazón roto y  retirarnos con dignidad, porque un nuevo comienzo nos espera o al menos eso es lo que aspiramos vislumbrar.

Todas las despedidas son duras y al mismo tiempo especiales, porque quedarán en tu memoria para siempre. Yo, en lo personal, admiro a los que deciden despedirse con cariño, esos que al momento de la despedida les susurran al oído… “tú estás para grandes cosas, por ejemplo, escribir un libro; vuela, sé libre, tu capacidad es infinita como para que te limites a la mía”… es en ese momento en el que quieres enamorarte más de la persona que te está rompiendo el corazón y, al mismo tiempo, la comienzas a odiar. Al final, esto de las relaciones amorosas es como un juego de mesa, un día lo juegas y tu competidor es aquel que has amado especialmente y al siguiente domingo ya está jugando con otro amor.

El pescadero lindo

Ale Rodríguez

Hoy es uno de esos días en los que los encuentros fortuitos te ponen de buen humor. Fui al supermercado, como es de costumbre cada martes, y decidí que cenaríamos salmón al Teriyaki acompañado de vieiras salteadas con champiñones, Mientras me disponía a ordenar en la vitrina de la pescadería, el empleado más amable se me acercó y sin dudarlo me dijo: “Qué hermosa sonrisa”. Lo primero que pensé fue: “Hombre ojeador que solo quiere ver que obtiene de mi”, y con cara de desaire le dije: “Gracias” y comencé a ordenar mi pescado, el hombre me atendió con suma amabilidad y delicadeza, al grado que me ofreció llevar las vieiras más frescas, unas especiales, no las que estaban en la vitrina. De manera muy educada, el hombre comenzó a hacerme conversación; él no creía que yo fuera mexicana, por mis rasgos físicos y mucho menos por mi acento; situación incómoda que ha ocurrido varias veces desde que llegué a este país. Me molesta tanto que suceda esto y me veo forzada a preguntarles a estas estereotípicas personas: “Entonces según tu criterio, ¿cómo tendría que lucir un mexicano?” pero esto es otra historia; continuando con la compra del pescado, el hombre me sugirió que jamás me enamorara, que no valía la pena y que sus 37 años de experiencia en el amor me lo podrían constatar, además, realzaba el hecho de que una sonrisa tan bella como la mía no merecía ser poseída por nadie, me pidió mi nombre y me prometió que se lo tatuaría en su pecho para mantenerlo junto a su corazón, en este momento de la conversación él ya me había entregado mis productos y me disponía a salir corriendo del establecimiento porque me asusté un poco con la parte del tatuaje.

Salí del lugar y me comencé a reír yo sola. La gente me miraba en absurdo, lo que sucedía era que en mi mente se quedó la imagen de este pescadero que buscó ser lindo con mi persona de manera muy respetuosa y al final me terminó ahuyentando con sus comentarios desalineados de la conversación, como la mayoría de los hombres lo suelen hacer. En ocasiones pienso que soy yo quien les huye, después, me doy cuenta de que no es así, me considero lo suficientemente frentera como para encarar a un hombre con sus comentarios asquerosos sobre la belleza femenina, dejarlo callado y no necesariamente de una manera grosera y burda. Una dama no se iguala a un caballero, pero una mujer jamás se comparará con un imbécil;  más bien, pienso que el problema es de raíz cultural y sin ahondar en el tema del machismo, las mujeres somos más inteligentes que instintivas a diferencia de los hombres, entonces siempre quedará en nosotras el deseo del hombre seductor ideal, el cuál mezcle esa picardía que a nosotras nos gusta, sí, señores, sí nos gusta pero con mesura y el tacto de dirigirse a nosotras como seres delicados que somos, ese hombre no existe, ese te lo creas tu misma y fuera de todos los estereotipos de masculinidad impuestos en nuestras mentes, considero que eso sucede cuando tu corazón está listo para enamorarse, ahí todo el panorama cambia, sin importar que tan feo, guapo, corriente, adinerado, atleta, trabajador, irresponsable, hablador y mal geniudo sea, tu mente ya lo ve con otros ojos y cualquier intento de seducción para ti será el gesto más lindo que jamás te hallan hecho, aunque sea un piropo trillado que haz escuchado en anteriores ocasiones y habías reído de la escasa oportunidad que tenía ese pobre hombre de entrar a tu vida; ese cambio de perspectiva en tu mente hace que tu corazón químicamente sienta cosas envolventes y, querida amiga, lamento informarte pero a esta altura ya estás enamorada, sólo queda analizar qué tan dispuesta estás a pagar el precio del enamoramiento.

Admiro a los feos, ellos tienen la seguridad personal más impresionante de la humanidad, ellos no disimulan y son directos (lo que todas necesitamos), tienen tema de conversación, son generosos, bien educados, bailan de ensueño, cultos, consentidores, cariñosos, divertidos y sobretodo con mucha personalidad, es esto o quizás estoy describiendo a mi hombre ideal con máscara de feo para el mundo. Ellos, los que se te acercan a sacar plática, los que saben cómo llegar y abordar a una mujer, esos hombres que no tienen miedo de ser rechazados y apuestan al ruedo porque lo que ven creen que vale la pena, así deberían ser todos los hombres, entonces es una lástima que los que decimos son bien parecidos no tengan remota idea de cómo actuar frente a una mujer y todo por falta de seguridad personal. Cabe mencionar que esta categoría entre hombres feos y guapos es una teoría subjetiva y completamente personal, el que sea bueno para mi, no necesariamente tiene que ser bonito para usted y viceversa.

Quiero dedicar este post a una mujer berraca que me ha enseñado lo bello que puede ser la vida cuando se sonríe y trabaja con ahínco para superarse cada vez más. Ella una vez me dijo “La seguridad del feo, la mala suerte de las bonitas”; es esa seguridad la que enamora y termina por seducirnos, lo que ocasiona que cambiemos nuestra perspectiva y nos enamoremos viendo así todo distorsionado y diferente para comenzar a vivir en la falsa ilusión. Suena a tragedia vivir en una mentira permanente que conforme más conoces a la persona que tienes a un lado más falaz se hace, pero es lo más bello que hay y vivir con esa realidad, sentirla, disfrutarla, suspirarla, admirarla y degustarla son períodos de vida que nos mantienen en este mundo, se acabe o no, esos son los momentos fortuitos que deben hacernos sonreír y vale la pena identificarlos para agregar un poco de felicidad a nuestros días, sabemos que esta hermosa conquista te defraudará de cierta manera, algunas veces más terrible y dolorosa que otras, pero un corazón roto se cura, un corazón resguardado jamás vive.

Vale la pena enamorarse y desenamorarse, es un proceso sustancial y del cual se puede obtener más de lo necesario para disfrutar la vida, sin llegar al extremo dramático en el cual muchas personas se quedan sufriendo por amor, no importa si te enamoras de lo lindo que es el pescadero contigo cada vez que vas a comprarle pescado, lo que importa es que aprecies ese momento efímero de enamoramiento y sonrías de amor.

Éste artículo no es para mujeres.

 

Holo, amigos, ya hace un buen rato que no publico un artículo y ahora, que estamos tan cerca de esta fecha tan maravillosa que es el Día del Amor y la Amistad, decidí hacer una investigación y asistirles a todos aquellos que están pensando en declararse para comenzar un noviazgo.

Esta fecha, el 14 de febrero es una fecha muy aclamada por algunos, ignorada por otros y odiada por aquellos solteros deprimidos. En mi humilde opinión se ha convertido en algo mediático, materialistas y superficial; las empresas como, pastelerías, florerías, tiendas de regalos, papelerías, tiendas de auto servicio, vinaterías (para aquellos solteros deprimidos), joyerías, tiendas departamentales, etc. Hacen su “agosto” en esta fecha ya que se ha tornado un día para comprar y regalar, hay unos que gastan mucho dinero, otros que se desviven días antes planeando algún tipo de cursilada, otros que prefieren hacer alguna manualidad, etc. Pero todas las parejas, en específico las mujeres, esperan recibir un presente de su pareja.

Esta investigación que voy a compartirles es para darles a conocer mis queridos amigos masculinos en qué días mala idea declararse, la mayoría hace caso omiso al día que se declara sin pensar en las consecuencias que esto pueda llegar a tener, algunas, son catastróficas y pueden resultar muy mal.

De la mano del departamento de sociología del MIT (Massachusetts Institute of Techonology) y el equipo de investigación de VocesCruzadas hemos hecho una ardua investigación con un amplio campo de búsqueda y hemos llegado a la conclusión sobre cuáles son las en las que declararse sería un error y pudiera costarle muy caro, con el fin de que todos aquellos hombres no tengan que pasar por situaciones complicadas.

A continuación, los días en los que NO te debes declarar comenzando con el primer día del año y en ese orden hasta llegar al último del mismo.

1.- 1ero de Enero: Este, es uno de los errores más graves. Este día muy probablemente estarás con tu familia y tu novia querrá que estés con ella, es muy seguro que salgas de juerga o termines con un grado elevado de alcohol (entiéndase, pedota) y por consiguiente te vas a despertar con un malestar grave (cruda).

2.- Todo el mes de enero: Acabas de pasar por una cantidad de gastos fuertes de la época decembrina y esto significaría que en tu aniversario tendrías que hacer un gasto extra ya que tu pareja seguro esperará el regalo de aniversario y la cuesta de enero te va a pesar.

3.- Primera semana de febrero: En cualquiera de estos días tu aniversario puede coincidir con el día del superbowl, y seguramente tu novia no va a querer celebrarlo en compañía de tus camaradas bebiendo cerveza o en alguna carne asada, restaurante de alitas, en casa de algún amigo, o lo que usualmente haga para disfrutar de este magno evento que a todos los hombres nos encanta aunque no sepamos un carajo de lo que se trata.

4.- 9, 10, 11, 12 ,13 de febrero: esto se ve muy desesperado y forzado, evite hacerlo ya que probablemente lo rechacen. Esta fecha también significa quetendrá que hacer 2 gastos (aniversario y DdAyA).

5.- 14 de Febrero: NO LO HAGA, creo que esto no hay que explicarlo.

6.-  14-28 Febrero: Está usted muy gastado por el DdAyA, evite causarle un daño a su bolsillo.

7.- 22 de Marzo a la segunda semana Abril: Estas fechas son en las que puede ser la semana santa y la semana de pascua, estas fechas para muchos son Vacaciones, y puede que usted o su pareja tenga planeado salir de la ciudad. Seguro que no querrá perderse el viaje con sus amigos, porque definitivamente a su novia no le agradará que cambie el día de su aniversario por irse de pedote con sus compinches.

8.- Día del niño: Si por ejemplo usted decide celebrar su aniversario invitando a su chica al cine, no querrá que el cine esté lleno de niños corriendo, gritando, etc.

9.- 10 de Mayo: Su novia lo pondrá a prueba, lo retará a hacer a un lado a su madre para estar con ella y usted se verá en un conflicto en el que le aseguro ningún hombre quiere estar.

10.- Julio y Agosto: para muchos, sobre todo estudiantes son vacaciones. Regrese al punto 7.

11.- 15 Septiembre: este día se respeta, además que muchas veces cierran calles y se genera un caos vial, también puede resultar en noche mexicana y el único burrito que te vas a comer va a ser el de tu novia (y quién sabe).

12.- 2 de Octubre: No se olvida.

13.- 29, 30, 31 de Octubre, 1, 2, 3 de noviembre: El día en que las morritas se visten más sexy de todo el año debido a las fiestas relacionadas al halloween y día de muertos, no vas a cambiar eso por un aniversario.

14.- 20 de Noviembre: Punto 11.

15.- Diciembre: Éste, definitivamente no es un buen mes.

Consideraciones no señaladas previamente:

  • Evite las fechas que pueden coincidir con puentes o fines de semana largos.
  • No se declare en su cumpleaños, el tuyo, el de amigos importantes, exs y familiares.
  • Fechas que usted considere indebidas.

Amigo, no se deje vencer por los instintos, piense bien sus decisiones, un error podría llegar a la fatalidad, esto definitivamente no es una broma, tómese su tiempo, conserve la calma y sobre todo elija bien a su pareja.

Considérese también estas fechas para pedir matrimonio, aunque esto por la simple naturaleza del hecho, sería un error.

 

Les envío un saludo y nos vemos pronto por aquí mismo.

Ánimo gente.

 

Tostacho Multicolor


 

 

Primera parte.

CLAUDIA TOSTADO

La sala estaba llena de gente que ella no reconocía. Además de mí y del oficial Cuenca, no había visto antes a ninguno de los que estaban allí. La luz de las velas en cada mesa y repisa favorecían la tensión que se sentía después de lo que ella acababa de relatar. Ya habían pasado más de quince minutos y todos seguíamos en silencio. Yo, con mucha menos razón me iba a atrever a decir la primera palabra. Pasaron algunos minutos más, que a todos nos parecieron horas. Seguían mirándose unos a otros buscando respuestas, pero nadie nos miraba ni a ella ni a mi. Finalmente, el oficial Cuenca, un hombre muy alto y delgado, con algunas canas que empezaba a pintarle el tiempo, pero aún fuerte, terminó con la espera y se puso de pie. Tomó una de las velas largas que estaban sobre la chimenea apagada, y se acercó a la ventana. El gesto de su rostro me dio la impresión de que pensaba que algo en la historia no encajaba. Sin mover la vista de la ventana, le preguntó a Catalina: -¿Cómo dice, Srita. Méndez, que llegó el cuerpo de esa muchacha hasta allá?-.

Catalina iba a responderle, pero antes de que emitiera cualquier sonido, tocaron a la puerta de la habitación. Yo me levanté a abrir. Era Andrés.

-Lo estábamos esperando.- dijo Cuenca, acercándose para saludarlo. –Tome asiento, la Srita. Méndez estaba por explicarnos cómo fue que llegó el cuerpo de la muchacha hasta el pozo.-

Andrés se sentó junto a mí, frente a Catalina, y la miró con tristeza. –Oficial, si me permite, quisiera escuchar a Cata otra vez. Supongo que a ustedes ya les dijo todo, pero yo no la he oído. Seguro también les servirá para tener más clara la historia.- Eso a mi no me pareció insensato, finalmente lo que se había hecho, fue hecho para ser contado, y a Cata no le molestaría narrar los hechos cuantas veces fuera necesario. Me acerqué y la tomé de las manos: -Mi amor, ¿no te importa, verdad?- le dije mirándola a los ojos. -Claro que no-. Me senté junto a ella, para poder ver la reacción de los que iban a escuchar, casi todos por segunda vez, la descripción de lo ocurrido.

-Todo empezó hace casi un mes cuando Felipe y yo estábamos en el departamento, como siempre, tomando un café, hablando y fumando. Pasaba de la media noche, y como es natural, a esa hora la gente habla de cosas más oscuras. De cosas que nadie se atreve a decir mientras haya luz. El disco que estábamos escuchando terminó y yo me apresuré a buscar otro para poner. Ahora que lo pienso, la música que uno escucha, influye inconscientemente en lo que hace, piensa o dice mientras la oye. O tal vez, es que el subconsciente que ya tiene esos pensamientos o sentimientos la lleva a elegir tal o cual disco.-

-¿Podría seguir con la historia? No tenemos toda la noche para sus filosofías baratas.- interrumpió Cuenca con tono molesto, pero Andrés le respondió: -Oficial, déjela que cuente la historia como quiera, todo lo que diga es importante, y nos iremos de aquí cuando nos tengamos que ir.-

-Gracias Andrés. Como les estaba diciendo, buscando entre mis discos encontré uno que hace mucho no escuchaba, tal vez uno de mis favoritos. Lo puse en el reproductor, y me senté otra vez en el sillón junto a mi novio. Estábamos fumando un cigarro para los dos, como siempre lo hemos hecho, y no por fumar menos ni por ahorrar, más bien por compartir, por estar más cerca. Felipe me preguntó que si íbamos a estar juntos toda la vida. No lo hizo como dudando, sino como invitando. Su pregunta no me extrañó, ni me perturbó; finalmente era algo que ya sabíamos pero de lo que no habíamos hablado.

-Eso va a ser más fácil si vivimos poco…- Felipe me miró y en ese momento los dos supimos que quizá estábamos viviendo una de las últimas noches de nuestras vidas. Los dos intentamos dar ideas y sugerencias para crear nuestro final. Yo, como siempre, le dije que tenía que ser algo poético, artístico. El quería algo que impactara, que trascendiera, que no se olvidara nunca. Pasamos toda la noche hablando de eso. Decidiendo cómo queríamos ser recordados y qué partes de nosotros y de nuestras vidas queríamos que fueran olvidadas.

A la mañana siguiente, después de dejarme el café en el buró, Felipe se fue a trabajar. Era sábado, y yo los sábados no hago nada hasta que Felipe regresa, como a las seis. Pero ese sábado, siendo quizá uno de los últimos sábados de mi vida, me levanté poco después de que Felipe salió. Puse el café en un termo y me vestí rápido. Caminé hasta la esquina, donde está el puesto de periódicos, y compré uno. Caminé hasta el parque y me senté en una banca que recibiera algunos rayos de sol.