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Otoño

Alejandra Rodríguez

Creo que mi vida cíclica ha sido determinada por el otoño, siempre es en esta estación del año cuando decido soltar, cerrar, dejar ir, volver a comenzar y establecer nuevos objetivos; ni siquiera sé por qué espero hasta esta época para ultimar mis agasajes emocionales, quizá sea el frío que comienza a escabullirse por los huecos que hay entre la puerta y el piso quien me susurra inspiración o podría ser ese particular aroma que tiene el viento el que estremece a mi corazón, quizá sean todas esas bellas tonalidades que adquieren los árboles al irse secando sus hojas lo cual visualmente me provoca un acercamiento al confrontamiento personal, no lo sé, lo único que tengo claro es que sucede y es en está precisa época.

Me proyecto como esas hojas caídas por el paso del tiempo; aquellas que no envejecen si no que están terminando su estadía en lo alto del árbol y ahora danzan en libertad siguiendo el ritmo del viento, quien por medio de varios discursos persuasivos las lleva a terminar su feliz viaje en el suelo y como ellas, sin adherencia, me creo en el interior la necesidad de tomar decisiones.

El tiempo es mucho más poderoso que nosotros, nunca valoramos ésto porque vivimos paralelo a él y sentimos que todo lo podemos controlar con el menester prestado de su transcurrir a nuestro favor, nos confiamos de que lo tenemos a disposición pero no medimos la realidad finita de ésto y las circunstancias pueden cambiar en cualquier momento, así sin aviso previo las hojas comenzaron a bajar su mirar desde lo alto; para nosotros sucede lo mismo, consecuentemente nuestros ciclos van concluyendo pero quizá necesitemos un tiempo y espacio determinado para hacerlo consiente, como me sucede a mi, que hasta la llegada del otoño es cuando medito los porqués y cómos de mis conclusiones cíclicas.

Disfruto del otoño por sus colores naranjas, esa belleza que maquilla las calles es disfrutable y efímera, pero sobretodo me gusta porque al apreciar este desapego natural por la vida mi mirada se convierte en un parteaguas mental en donde sintetizo pensamientos y los convierto en desenlaces para mejorar, crecer, seguir adelante y prepararme para el invierno tan crudo, tan solitario que se avecina; porque, de ser posible, el superar al siguiente invierno entonces la primavera será una delicia y esta apetencia especial radica en que es una época para destinarme tiempo, tiempo para pensar cómo estoy, cómo he hecho hasta ahora; contrapuesto a lo que debería ser todo el año, pero hay algo en el aire otoñal que me inspira a hacerlo, me incita a tomarme un momento para reflexionar sobre mi propia existencia; es ahora cuando estoy lo suficientemente en contacto con mi propio corazón y alma para saber cómo me siento y para saber cómo expresarlo.

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Pasaron las elecciones. ¿Qué nos falta?

Eduardo Ernesto Hernández Castañeda

Del proceso electoral que alcanzara su clímax en la jornada del pasado domingo, mucho se puede decir y a cada especialista corresponderá su análisis a consciencia. El objetivo de este “profano” no es analizar con rigor científico ninguna de sus perspectivas; es más bien expresar una serie de reflexiones acerca de lo que como ciudadano percibo como origen el problema y a su vez, áreas de oportunidad para el cambio.

  1. No cabe duda que el grado de perversión (tanto perverso como pervertido) que ha alcanzado nuestro sistema político, está llevando al límite la elasticidad de la tolerancia ciudadana. Es un sistema que más allá de no sumar, resta en el desarrollo de la política en sí y en su interacción con la sociedad. Con ello se percibe una creciente polarización, que eventualmente repercute en conflictos sociales tanto como en la disminución de la cohesión social. Circulo vicioso y pernicioso.
  2. Ante la perversión del sistema, se presenta una luz de esperanza al observar que bajo ciertas circunstancias y en ciertas regiones del país, la sociedad puede manifestar su hartazgo a través del voto de castigo (amén del partido que gobierne), generando con ello una alternancia en los gobiernos, que dirán(o diremos) algunos “conspiranóicos”, bien puede ser negociada y que en el fondo, representa quizás solo una alternancia oligárquica, recordándonos constantemente la “Ley de Hierro de la Oligarquía”, de Robert Michels. No obstante, esperanza al fin.
  3. Hay muchos que aun confían en un eventual cambio en el sistema, promovido por la vía institucional, es decir, desde dentro o en la periferias del sistema en sí; en tanto otros debido a la experiencia propia, no lo perciben más que en una manifestación antisistémica, tal es el caso de aquellos que fieles al ideario de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, que entre otras cosas, deciden no votar para no formar parte de la farsa democrática que el ejercicio electoral, desde su perspectiva representa, siendo quizás los únicos que a pesar del radicalismo, son capaces de hace latente su inconformidad.

En cierto sentido ambas alternativas han mostrado sus falencias, ya que por un lado, el primer grupo no ha logrado el arraigo y arrastre necesario para generar alternativas o llevar al poder a quien dentro del putrefacto sistema sea concebido como una alternativa de cambio viable; en tanto el segundo grupo con su ausencia, fomenta de facto la permanencia en el poder de aquellos partidos con mayor infraestructura y capacidad de movilización del voto duro. Lo cierto es que difícilmente una dictadura (formal o informal) puede abatirse de no ser a través del uso de las armas, pero ¿tiene México la capacidad de soportar una guerra civil? Paradoja Mayúscula.

  1. En tanto no se construya ciudadanía de alta intensidad (aquella que conoce y ejerce sus derechos), ni se intensifique la participación de la sociedad civil organizada, pocos cambios se podrán lograr, debido a que ante su ausencia, se cede completamente el ejercicio del poder a las corruptas cúpulas enquistadas en las entrañas del sistema político, que sin vigilancia ciudadana, han demostrado velar exclusivamente por intereses particulares, que no por el bienestar público. Todo sistema democrático medianamente exitoso, lo es por el involucramiento intenso de su sociedad civil. Lamentable Ausencia.
  2. Ante esta ausencia de participación civil en el ejercicio de la política y principalmente de un grupo tan importante como los denominados “Milenials”, van ganando terreno las “juventudes partidistas” que en muchos casos, herederas de la pervertida concepción del ejercicio del poder, representan un potencial peligro para la sociedad en el futuro próximo. Son ellos quienes quizás nos gobiernen en los próximos años, con todo y el desaliento y preocupación que provoca su visión frívola de la política y el egocentrismo que les caracteriza, asumiéndose en gran parte como grandes intelectuales de la teoría política y por tanto, como potenciales redentores de la nación. Un movimiento así, aun con las mejores intenciones, necesita un contrapeso civil. Batalla Urgente.

En esta corta visión del que hoy escribe, se entiende la inconformidad siempre visible ante los resultados electorales en nuestro país. No importa quién gane, no importa quien pierda; la fragilidad actual del sistema político y su entramado institucional, provocará incertidumbre al final de sus procesos; el perdedor manifestará siempre su inconformidad ante los resultados, el proceso carecerá de legitimidad y el vencedor, ciertamente llegará sea como sea, en una posición de legitimidad política endeble y con poca representatividad (dado el amplio abstencionismo), en tanto las instituciones pierden y pierden credibilidad y la sociedad se aísla y se muestra cada vez más apática ante la obligación que debería tener de hacer política.

Ahí la tarea para comenzar un cambio, porque contrario a lo que un gran sector manifiesta, considero que el cambio no está “en uno mismo”, el cambio está en la colectividad, pues el ser humano es por naturaleza un ente de sociedad, un ente colectivo que necesita encontrar un ecosistema de bienestar social para aspirar a su desarrollo.

Muy a pesar de todo, aún hay esperanza. La tarea no es de gobernantes y partidos políticos; la tarea es de México.

Para cerrar, la recomendación musical, nuevamente en las virtuosas manos del grandioso Al Di Meola. Midnigth Tango, con la fusión de jazz y ritmos mediterráneos que caracterizan la estupenda creatividad del genial guitarrista. (https://www.youtube.com/watch?v=u5rx1vomQSM)