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El asesino silencioso

ANA GABY DE LA TORRE

Cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, alzhéimer, artritis, parkinson, osteoporosis, candidiasis, infecciones urinarias, acné, depresión, e incluso el envejecimiento prematuro, tienen una causa en común: la inflamación crónica, también conocida como el asesino silencioso, ¿y por qué silencioso? porque no hace ruido, no hay síntomas evidentes hasta que generalmente ya es muy tarde.

¿Qué es la inflamación?

La inflamación es una respuesta natural de tu cuerpo ante el estrés, y no me refiero únicamente al estrés emocional, si no también al estrés ocasionado ya sea por tu dieta, estilo de vida o agentes externos del medio ambiente. Por ejemplo, cuando te enfermas de gripe, tu cuerpo responde con inflamación en forma de fiebre, con el fin de aumentar la temperatura de tu cuerpo y de esta manera erradicar los efectos del virus que invadió tu cuerpo. A éste tipo de inflamación se le conoce como aguda, y es buena, es una respuesta rápida, que no dura mucho tiempo y que sirve en la mayoría de los casos como una defensa natural del cuerpo.

Cuándo el proceso inflamatorio no termina cuando debería terminar y la inflamación no se va, entonces hablamos de inflamación crónica, los sistemas de tu cuerpo experimentan constantes respuestas inflamatorias, lo cual destruye el balance interno de tu cuerpo, haciéndolo más susceptible a enfermarse y a envejecer.

¿Qué causa la inflamación crónica?

No siempre se sabe por qué continúa la inflamación. La inflamación crónica puede ser causada por infecciones que no desaparecen, por reacciones inmunes anormales, estrés, una mala dieta, estilos de vida no saludables y por estados como la obesidad.

Los riesgos de vivir inflamado…

Con el tiempo, la inflamación crónica puede causar daño al ADN y llevar a múltiples enfermedades degenerativas. Por ejemplo, la gente con enfermedades inflamatorias crónicas del intestino, como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, tiene un riesgo mayor de cáncer de colon.

La inflamación no se puede catalogar como una enfermedad, pero médicos, farmacéuticos y dermatólogos la sitúan en el origen de múltiples enfermedades. Llega a provocar el mal funcionamiento y hasta la muerte de algunas unidades cerebrales, lo que podría desencadenar males como el alzhéimer, según estudios de la Universidad de Bonn en Alemania, y de Massachusetts en EU. Uno de los últimos desórdenes en sumarse a la lista es el envejecimiento. El desgaste de las células, provocado por una mala alimentación, el estrés o la contaminación, se convierte en el enemigo invisible número uno de la belleza.

Previene y reduce la inflamación

Seguramente ahora que conoces todos los peligros de vivir inflamado, querrás hacer algo al respecto, por lo que a continuación te comparto 5 maneras fáciles de reducir la inflamación.

1. Reduce tu consumo de azúcar, o elimínala (de verdad, no la necesitas)

Creo que esta es la manera más efectiva en la que puedes comenzar a disminuir la inflamación. Un buen comienzo es dejar de utilizar azúcar refinada, en su lugar puedes utilizar hojas naturales de stevia o miel de abeja cruda. También sustituye refrescos, dulces y pastelillos con chocolate amargo, nueces, almendras, frutos secos y fruta fresca. Te sentirás mucho mejor y con más energía.

2. Reduce tu consumo de comida chatarra e industrializada

Los alimentos procesados e industrializados contienen una cantidad enorme de sustancias pro inflamatorias: grasas trans, colorantes artificiales, saborizantes artificiales, conservadores, etc. Antes de consumir un producto empaquetado o enlatado, revisa la etiqueta de información nutricional, entre más larga sea la lista de ingredientes, menos natural es, y si no puedes pronunciar más de 1 ingrediente, no te recomiendo que lo consumas.

3. Agrega más alimentos ricos en antioxidantes a tu alimentación

Entre más ricos tus alimentos sean en antioxidantes, más armas le estarás dando a tu cuerpo para combatir a los radicales libres que causan inflamación y envejecimiento. La mejor manera de empezar, es aumentar tu consumo de frutas y vegetales frescos, ya que es ahí donde los antioxidantes están de la manera más biodisponible para nuestro cuerpo, es decir, que son más fáciles de usar y procesar. No olvides consumir alimentos ricos en omega3, un gran antiinflamatorio natural, que podemos encontrar en pescados azules, aguacate y nueces.

4. ¡Muévete!

Hacer ejercicio por lo menos 30 minutos al día es sumamente beneficiosos para prevenir y reducir la inflamación, ya que al hacer ejercicio, se estimula la producción de sustancias antiinflamatorias en el cuerpo.

5. Relájate y duerme bien

Trata de dormir de 6 a 8 horas diariamente. Cuando te relajas y duermes adecuadamente le permites a tu cuerpo entrar en un estado antiinflamatorio, ya que el sueño promueve la reducción de la producción de sustancias inflamatorias y de las hormonas del estrés.

Espero que con estos sencillos consejos, logres restaurar tu balance interno y reducir la inflamación. Recuerda que la inflamación no se ve, por lo que no nos podemos adelantar a su aparición, pero si podemos prevenirla.

Gracias y hasta la próxima.

MI DECEPCIÓN (Y LA DE MUCHOS ZACATECANOS)

J. Jesús Reyes R. del Cueto

Llegó el 2016 y con él una de las jornada de elecciones estatales más grande en nuestro país. En Junio, 12 estados elegirán nuevo gobernador y el nuestro, Zacatecas, es uno de ellos. Con esta nueva elección se vienen nuevas campañas en donde todos los partidos y ahora también ciudadanos independientes inundaran las calles con su propaganda y, en la medida de lo posible, los medios de comunicación con sus mensajes y, ojala, también propuestas. Ya habrá tiempo de hablar del futuro y de lo que se viene para nuestro estado en Junio y más allá, pero por el momento me gustaría hablar de los seis años anteriores y la administración del gobernador que dejará el cargo, administración en la cual trabajé y me desempeñé profesionalmente.

Hace aproximadamente seis años, muchos zacatecanos nos unimos a un proyecto que creíamos, llevaría a Zacatecas a un rumbo diferente y mejor. Lo creíamos porque el líder de ese proyecto era una persona joven, con buenas e innovadoras ideas, que se había probado en la administración municipal y como legislador local. Muchos decían que estaba “verde” y que le faltaba experiencia, pero muchos identificaban esa experiencia con la malicia y corrupción de los viejos entronados en el poder. Pero no solamente creíamos en el proyecto por Miguel Alonso, creíamos en el proyecto porque la toma de decisiones parecía diferente, más horizontal y desde nuestra moderada distancia se veía una disponibilidad y deseo de escuchar diversas voces, incluso algunas críticas.

Cuando se cerraron las puertas de la supuesta izquierda a este proyecto, en lo personal vi con malos ojos el salto al PRI. Era, es y seguirá siendo un partido autoritario, corrupto, clientelista y como un amigo lo puso tan elocuentemente: “un cáncer para México”. Pero aun así seguimos adelante dada la confianza que le teníamos al liderazgo. Muchos dirán que los que seguimos fuimos ingenuos o inocentes; que no conocíamos los alcances de los tentáculos priistas y puede ser que tengan razón pero en ese momento, mi optimismo juvenil me indicaba que podíamos realizar un cambio real en nuestro estado y que el partido solo sería el vehículo para llegar a este objetivo.

Seis años después, puedo honestamente decir que me equivoqué y que mi análisis fue el erróneo. Seis años después, el estado se encuentra en igual o peor circunstancias debido a la pobre y mediocre administración de los últimos seis años. No puedo acertadamente decir porque fue que esta administración falló de la manera en que lo hizo. Mi mejor estimado indica que fueron una combinación de factores: 1. El cáncer que es el PRI; 2. La falta de decisión y experiencia política del Gobernador y 3. El conformismo y cortoplacismo que invade la administración local.

No pude verlo de manera correcta hace seis años, pero ahora, después de haber trabajado en varias campañas y una administración priista, puedo asegurar que el PRI es un cáncer político en México y el hecho de buscar “buenos candidatos” entre sus filas es un ejercicio inútil. De que hay personas valiosas en el PRI, las hay; conozco a muchas de ellas, pero la cultura política que promueve tanto en campañas como desde el gobierno es algo muy difícil de combatir. Llena las filas de la administración pública de gente arribista que busca solo el puesto. Muchos dirán que esto pasa en todos los partidos y en parte es cierto, pero toda esta cultura política originó y fue puesta en acción por primera vez por el PRI.

Sin embargo, el PRI no es el único culpable. Miguel Alonso Reyes tendrá que responder por su incapacidad para cumplir sus promesas, instalar un gobierno efectivo y tomar decisiones fuertes y necesarias en los momentos correctos. Por más que esperamos acciones decisivas y de cambio de rumbo estas nunca llegaron. La corrupción que tanto se criticó de la gobernadora anterior y su hija fue replicada y aumentada por la familia del Gobernador a diestra y siniestra. En posiciones de poder instaló a personajes de la antigua y corrupta vieja guardia, algunos efectivos, pero en su gran mayoría viciados e ineficientes. No sé si la búsqueda del poder fue lo importante y una vez lograda los objetivos fueron olvidados o si simplemente fue una tremenda falta de preparación política para afrontar lo que significa ser gobernador de un estado. Tal vez nunca hubo la voluntad de cambiar las cosas; el personaje creo que sigue siendo bien intencionado (tal vez) pero profundamente vanidoso y egoísta; alguien que le interesa en demasía su imagen y que antepone está a cualquier intento de promover buenas políticas públicas.

Por último, hay que aceptar que la administración local en sí también deja mucho que desear ya que tiende a ser lenta y resistente a los cambios, algo muy difícil de transformar aun desde la oficina del gobernador. En este aspecto, Alonso Reyes intentó hacer algo al promover una nueva ley de la administración pública, pero al final se preocupó más en dejar su marca que en diseñar algo verdaderamente efectivo y eficaz para gobernar y administrar los recursos de todos los zacatecanos.

Desde el interior de esta administración pude ver como las decisiones se tomaban en cúpula y era poca la libertad que teníamos los servidores públicos de promover un cambio de rumbo. Lamentablemente la memoria es corta y tiende a olvidar de una administración a otra; los altos funcionarios probablemente encontrarán donde acomodarse o esconderse por suficiente tiempo, pero Miguel Alonso tendrá muchas respuestas que dar al haber defraudado por completo la confianza de millones de Zacatecanos.