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“Chayo”, levántate y anda.

EDUARDO HERNÁNDEZ

¿Nos hemos convertido en un país escéptico ante el actuar de nuestras autoridades? Parece que sí; ¿Tenemos razón? Indudablemente; ¿Por qué? Porque aparentemente vivimos en el país de simulaciones temporales, en el que la información se manipula “para los usos y fines legales que al interesado convengan”.

Así, nuestro fin de semana arroja como resultado en esa aún inconclusa “guerra contra el narco”, la muerte por segunda ocasión, de Nazario Moreno alias “el Chayo “, supuesto fundador y responsable del adoctrinamiento de “La Familia Michoacana” que posteriormente mutaría en “Los Caballeros Templarios”. Y es que el 10 de diciembre de 2010 el “honesto e incesante gobierno antinarco” de Felipe Calderón, anunció su abatimiento en Apatzingan, sin que mediara evidencia irrefutable del hecho, quizás porque en su afán de ferviente cristiano, decidió jugar al mesías y darse la oportunidad de pronunciar algún día las palabras de “Chayo, levántate y anda”.

Así las cosas, “El Chayo” pasará a la historia además de por su curriculum delincuencial, por ser el primer “capo” que aparecerá como abatido en dos diferente Informes de Gobierno, como uno de los grandes logros en materia de seguridad. Pero entonces, cabe hacer algunas preguntas al aire: ¿Se puede confiar en autoridades que toman a la ligera un anuncio de tal relevancia en materia de seguridad nacional (que valga decirlo, es ampliamente más delicado que uno de seguridad pública)?; ¿Cuántas decisiones equivocadas se habrán tomado en la estrategia de seguridad, partiendo de la premisa de su muerte?

Aún así, partiendo de la frase de que “ya lo pasado, pasado”, cabe preguntarnos con amplísima y justificada duda: ¿Qué podemos esperar en el futuro próximo, del caso Heriberto Lazcano?, o en honor a la alternancia partidista (que no es lo mismo que alternancia de las formas): ¿Qué podemos esperar del caso Joaquín Guzmán Loera?; ¡Vamos!, en una de esas y el día de mañana aparece dando alguna declaración el famosísimo Amado Carrillo.

Desafortunadamente, cada vez queda más claro que vivimos en el país de “no pasa nada”, porque mientras nadie rinda cuentas ante la justicia por la manipulación de la información, tal parece que estamos condenados a padecerla indefinidamente, y es ahí precisamente donde la ciudadanía, aún la más informada, tiene razón y derecho de interpretarlas como una “cortina de humo más”, que se extiende para permitir que los grupos de poder sigan haciendo y deshaciendo a su antojo.

Más preocupante resulta aún, que en otros ámbitos de la justicia mexicana, no se perciba una situación distinta; así tenemos un saldo acumulado sexenal, de detenciones que si bien resultan importantes, hasta el momento en poco han redituado al Estado y corren el riesgo de estancarse nuevamente como meras artimañas de efectos publicitarios y políticos:

  1. La detención de Elba Esther Gordillo, quién queda evidenciado, “goza” de su aprensión con “detalles de lujo” (que no es lo mismo que con lujo de detalles);
  2. La detención del exgobernador Andrés Granier, acusado de delitos de ejercicio indebido del servicio público y peculado cometidos en perjuicio del erario público, pero cuya situación actual, bien puede ser similar o mejor que la de “La Maestra”;
  3. La muy sonada captura sin lujo de violencia, de Joaquín Archivaldo “El Chapo” Guzmán Loera, portaestandarte del narco mexicano y de la que desde 2010, Anabel Hernández hablaba ya de un supuesto plan de retiro voluntario, en su extraordinaria investigación impresa en “Los Señores del Narco” (idea que bien siembra duda en el imaginario colectivo);
  4. Finalmente, el caso de Oceanografía que da muestra de un espectacular entramado de corrupción, en el que igual participan políticos, que empresarios, entes de espectáculos públicos y funcionarios de todos los niveles de gobierno, claro está, todo ello subsidiado por el pueblo mexicano.

Pero aún, ante este oscuro y desolador panorama en el que resulta difícil encontrar un destello real de confianza hacia nuestras autoridades y lo que nos informan, no queda más que mantener firme el ideal de que podemos construir un mejor país para el futuro, objetivo al que pretende coadyuvar este espacio.

Mientras tanto y con la esperanza de que por fin surtan efectos las “ofensivas” de nuestras poco creíbles autoridades en contra de los grandes monopolios, que se inicia con las declaraciones de preponderancia de Televisa y Telcel-Telmex, comenzaré a cerrar mis aportaciones con una recomendación musical; Hoy, no dejen de escuchar “La Comparsa”, en la versión del extraordinario y actual máximo intérprete del Jazz Latino, Michel Camilo (https://www.youtube.com/watch?v=zng_27sdBy4); simplemente grandioso.

“Chapo” para Rato

JESÚS REYES

El sábado 22 de febrero México y el mundo se despertaron con una noticia trascendente, de esas que impactan y que tienen hablando a los medios de comunicación y a la ciudadanía por un buen rato. Después de 13 años buscando y persiguiendo a uno de los capos del narcotráfico más influyente y poderoso, por fin se ofrecieron resultados; Joaquín “el Chapo” Guzmán Loera había sido arrestado a manos de la Marina y unos cuantos agentes de la estadounidense DEA, con la ahora sabida ayuda de drones o aviones no tripulados norteamericanos, de los cuales nadie se queja. Sin duda esto es una buena noticia para todos; a menos de que los más fervientes creyentes en las teorías de la conspiración tengan razón y el individuo arrestado sea simplemente un doble, todos podemos festejar el acontecimiento: significa un criminal menos en las calles y representa un serio golpe a una de las organizaciones delictivas más poderosas del mundo. Sin embargo, las preguntas y dudas al respecto siguen abundando.

Lo primero que cabe preguntarse es ¿Qué tanto intervencionismo o “cooperación” hubo por parte de las agencias y fuerzas policiacas estadounidenses? La primera información que se filtro en las primeras horas del sábado 22 de febrero fue dada a conocer por medios del vecino país en los que se mencionaba que fueron agentes de la DEA los que habían logrado el arresto. Siete horas después de que se difundió la primera información en Estados Unidos, el presidente Enrique Peña Nieto la confirmó y se aseguró que el arresto había sido por parte de la Marina y que las agencias estadounidenses solamente habían colaborado datos de inteligencia. Sin embargo, esto no termina todas las dudas; al momento de escribir estas líneas los principales medios globales aseguran que el arresto fue conjunto, entre ellos algunos tan importantes como Bloomberg, The Daily Mail, AP y ABC. Incluso autoridades estadounidenses han tenido que aclarar que ellos no fueron los que le pusieron las esposas al narcotraficante.

Sin duda, queda claro que hubo cierta colaboración pero como ciudadanos mexicanos responsables, informados y preocupados acerca de la soberanía nacional tendríamos que preguntarnos: ¿Qué tanta? ¿Se respeto la regulación que hay en la materia para salvaguardar la soberanía de nuestro país? A través de convenios se ha aceptado que agentes no armados      de agencias norteamericanas puedan actuar en territorio nacional pero ¿se respetaron dichas disposiciones legales? Si la colaboración fue solamente en términos de inteligencia e información, ¡Qué bueno! Podemos aplaudirla, pero sin embargo, el uso de aviones no tripulados de otro país es preocupante, ya que los convenios en esta materia no son claros y el hecho de que fueron utilizados deja cierto espacio para el uso de este tipo de tecnologías avanzadas pero al mismo tiempo intromisorias, peligrosas y dañinas en el futuro. Finalmente, el hecho de que hayan sido las agencias norteamericanas las primeras en confirmar esta importante noticia me deja a mí y a muchos intranquilos.

Tal vez algunos podrían argumentar que si los resultados fueron positivos, ¿Qué tan importante es que los “gringos” nos hayan ayudado? Pero la problemática es que sienta un precedente muy poco deseable para el futuro y permite cada vez más injerencia norteamericana en tiempos en los que el espionaje e infiltración de nuestros vecinos ha afectado a decenas de gobiernos alrededor del mundo. Y todavía más preocupante que eso, ¿esta “ayuda” en el mejor de los casos o “intervención” en el peor de estos es solamente “de amigos” o se da quid pro quo a cambio de lo que el país más poderoso imponga? Estos temas deben de analizarse y cuidarse en el futuro. Las instancias de justicia estadounidenses ya pidieron la extradición del capo mandando el claro mensaje de que no se puede confiar en las autoridades mexicanas para extraer la información necesaria del capturado y mantenerlo en prisión. Como los mexicanos sabemos ampliamente, la relación “perfecta” que se pinta en las cúpulas entre Estados Unidos y México siempre ha estado basada en una profunda desconfianza.

En segunda instancia y al margen de las condiciones y circunstancias en las que se llevo a cabo el arresto de Guzmán Loera cabe esperar y desear un actuar cuidadoso y prudente por parte de las autoridades y el gobierno federal. Fácil sería usar este evento como publicidad y demostración ante los opositores de que sí vamos en el rumbo correcto, de que el gobierno de Peña Nieto sí ha hecho lo suficiente para disminuir la inseguridad y  combatir al poder del narco, de que en realidad el nuevo presidente y su nuevo PRI sí están salvando a México como la revista TIME lo propuso en semanas pasadas. Pero la realidad de las cosas, como tan elocuentemente lo puso Lidia Cacho en su artículo “El Chapo y sus socios”, es que este arresto no significa absolutamente nada si no es seguido por un serio debilitamiento de las redes criminales, pero también económicas y financieras, tan delictivas como todo lo asociado al jefe del cartel de Sinaloa.

Tanto en México como en Estados Unidos hay un importante número de políticos, servidores públicos, autoridades policiacas, empresarios y banqueros que permitieron que este hombre se convirtiera en uno de los más ricos y poderosos del mundo a través de una actividad ilícita. El “chapo” no llegó a donde está sólo, y sin embargo su arresto y estancia en la cárcel muy fácilmente las podrá sobrellevar de esta manera si no se tiene la voluntad para apresar también a todos sus aliados, por más que sean allegados de este gobierno o cualquier otro. Viendo el ejemplo de la lideresa sindical Elba Esther Gordillo las esperanzas de que esto suceda son pocas, ya que parece ser la estrategia de Peña Nieto apresar y encarcelar a líderes llamativos y mediáticos pero dejar intactas las estructuras que construyeron y que los llevaron a donde están. Lo mismo probablemente pasará con el empresario ahora buscado Gastón Azcárraga que llevó a Mexicana al desfalco y la quiebra y a sus empleados al desempleo y la lucha social constante y permanente.

Por último, creo que la pregunta que más le importa a la mayoría de los mexicanos es: ¿Qué efectos inmediatos en términos de inseguridad tendrá esta captura? Se repetirá la historia de los numerosos arrestos hechos en el sexenio de Felipe Calderón en los que ya después de que el respectivo capo era ultimado o capturado, las organizaciones delictivas que encabezaba se reorganizaban y/o multiplicaban en el efecto tan conocido por todos del monstruo de tres cabezas. México ya no puede tolerar más de lo mismo y mucho menos más de esto, porque sabemos que líderes como el “chapo” hay muchos y si él se encuentra en la cárcel hoy, bien podrán venir otros veinte que tomen su lugar y otros 20 mil jóvenes que fortalezcan su organización a falta de oportunidades reales de educación y trabajo en un México destrozado institucionalmente pero aun más en su débil entramado social. ¿Será este un gobierno más de capturas vacías sin ningún respaldo con políticas reales de fortalecimiento social para evitar el reclutamiento de aun más delincuentes? Díganme cínico pero mi apuesta sería que así será, una vez más… pobre de nuestro México.