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Ale Rodríguez

Estar sentada en esta esquina con la frescura del ocaso bebiendo una buena copa de vino, teniendo a un nuevo amor de frente e intentar que no enamore a mi corazón bloqueando todos los caminos posibles para que no lo encuentre; no es que odie al amor, es que simplemente tengo miedo de sufrir por él; respirar profundamente para disfrutar de esta tarde placentera viendo la puesta de sol que se refleja en los cristales de los edificios en esta zona conurbada, escuchar a los pájaros cantar porque están a punto de irse a dormir, mirar a las personas alrededor mío como conviven compartiendo risas, encuentros, anécdotas y al final de todo, pensarte.

Darme cuenta de que sólo poseo tu recuerdo y es el apego que tengo y me aterra soltar o al menos eso me gusta pensar. De pronto se me apaga el cigarro, quizá hay demasiado viento, quizá no estaba bien prendido, esto podría ser un augurio y lo más razonable sería crear una analogía al respecto pero lo que hago es evadir la realidad y volver a prenderlo, ya no eres nadie en mi vida y te has convertido por mucho en algo que ya no estará viviendo en mí, entonces ¿cómo me explico que sigues latente en mi corazón? ¿fue casualidad que se apagara el cigarro?  no, casualidad es que pinte mis labios de rojo y no se marquen en la copa de la que estoy bebiendo, yo mejor lo llamaría mentira, es en ese mundo surreal donde el corazón aprendió a ser independiente y se acostumbró a vivir así.

Uno se enamora actualmente conforme a los estereotipos sociales con los que vivimos y lamentablemente estos no se acercan ni a poco a la esencia humana. Son creaciones hipotéticas, alusiones de perfección, imposiciones mentales que alguien propuso con la nula autoridad de sentirse superior. Es en este escenario donde el corazón se enamora y aprende a amar, dejando de lado el amor puro y sincero, situación irreal porque de alguna forma todas la relaciones humanas conllevan contratos y convenios a lo que le añadimos sentimiento y por eso podemos llegar a querer a alguien; sin embargo, ahora nos complace la idea de sentirnos pertenencias de otro, ahí está nuestra seguridad en la dependencia de la falsedad, lo mismo que ese cigarro apagado casualidad y mentira al mismo tiempo contradicción pura, en la vida nos cruzamos con las personas que el destino tiene preparadas para encontrarnos, pero es nuestra aura las que las desea tan fervientemente que logramos aparecérnosles de frente. Buscando romper con este falso concepto de amor donde se mendigan sobras de tiempo y atención por aberraciones en el subconsciente, deberíamos mirar con más atención nuestra alma y preguntarnos qué tan honestos estamos siendo con nuestro propio destino, ver si lo que deseamos tan fervientemente es lo que realmente queremos o lo que nos han sugerido querer.

Uno no valora la sabiduría que tiene el destino y hasta lo juzga pensando que todo conspira en nuestra contra; por ejemplo, para los que creemos en el karma y lo consideramos como recaudador de deudas que, de manera sobrada y cruel, nos adjudica al pensamiento culpabilidad por algo que hicimos y, sin precisión, sólo lo resentimos, creemos que es éste lo que nos aqueja en los sucesos negativos de nuestro andar, estamos en una incomprensión pues todo es plan místico y solo apreciamos eso con el paso del tiempo, es ahí que comprendemos los porqués, las razones ya cuando es tarde y nos arrepentimos del tiempo desperdiciado por haber vivido amarrados al pasado, a los lindos recuerdos que solo son eso, recuerdos y nada más. Haciendo memoria, ayer lloraba profundamente por tu pérdida, hoy la verdad es que sonrío a la vida porque gracias a que te fuiste se me han abierto oportunidades invaluables, pero eso jamás lo vemos en el momento del dolor, es justo ahí cuando debemos abrir nuestro pecho y analizar profundamente al corazón con la razón. La pregunta es ¿qué tan honesta estoy siendo conmigo misma para disfrutar estas increíbles circunstancias de vida? Esto para no decir que las estoy desaprovechando por estar amarrada a tu recuerdo.  He tenido experiencias que sólo una vez en la vida las personas aspiramos a vivir, he conocido partes de mí que jamás pensaría existieran y sobretodo he recuperado tanto poder  que puedo disfrutar absolutamente todo con una simple sonrisa, un respirar profundo y una tarde tranquila. Aquí es cuando agradeces la sabiduría mística del destino y sus planes misteriosos, uno no entiende cómo actúa él, lo único que sabemos es que guía la realidad en cada momento y lo hace siempre en beneficio nuestro aunque sea duro de creer, todo es cuestión de que lo dejemos guiarnos, por más doloroso que parezca, es sólo amor y luz; y recibimos esto en la misma cantidad y proporción con la que lo mandamos.

En ese entonces tú te fuiste y ahora cada vez que te pienso, no hago si no enviarte luz y felicidad para tu vida, sin querer, esto es exactamente lo que yo estoy recibiendo a cambio. Antes te pensaba, hoy he decidido dejarte de lado, porque es injusto para el destino que yo le siga arruinando sus planes en mi vida, por estar entorpeciendo esta magia con tu inservible y obsoleto recuerdo, hay que dar vuelta a la página, gracias por todo, pero tu recuerdo no es ni de cerca lo maravilloso que me está tocando a la puerta.

Cómo cocinar un corazón

Jonathan Alcalá

Cómo cocinar un corazón (porción individual).

Antes que todo, es recomendable elegir un corazón de unos veinte a  cuarenta años de edad; es prácticamente imposible encontrar alguno que no se haya roto, sin embargo, eso le proporciona un sabor especial. Una vez que se tiene la víscera, se lava con agua fría para retirar sangre, nervios y rencores; hay ocasiones en los que se encuentran una especie de nudos, se trata de infartos, no es recomendable continuar así, ya que da la sensación de presión en el pecho y el sabor que deja en la boca es a hierro. El proceso de limpieza también elimina las alegrías, pero es preferible, ya que cocinaremos un platillo salado en esta ocasión. El músculo cardíaco tiene una textura más rígida que el esquelético, aunque la forma de cocinarse es semejante; su color puede variar del rosa al rojo, una apariencia no saludable se percibe por sentido común, un corazón marchito se nota a leguas.

Después de haberlo limpiado, colocaremos el corazón en una olla de presión y lo dejaremos ahí durante treinta minutos, previo a ello, se adiciona un diente de ajo, un equivalente de cebolla, sal y dos o tres frases de amor; se debe tener especial cuidado en ello y no elegir frases de desamor, eso endurecería un poco el tejido y requeriría más tiempo de cocción. Si no se cuenta con una olla de presión, se puede usar una convencional, pero durante cuarenta y cinco minutos, no menos.

Una vez cocido el corazón es posible retirar la grasa con mayor facilidad que cuando estaba vivo, se cortan delgados filetes con mucho cuidado y cariño, como si se tratara del amor de su vida antes de la ruptura tormentosa e inevitable. Prepare un sartén con un recuerdo de la infancia, mantequilla y cebolla picada de manera muy fina; a fuego lento cocine los filetes al gusto, con sal y pimienta. Podemos acompañar nuestro delicioso platillo con una guarnición de ensalada de espinacas, tomate, arándanos secos y queso parmesano. Para beber, nada podría ser mejor que una copa de vino tinto, todos los males y las dichas que tienen que ver con el corazón se disfrutan mejor con alcohol.

Para comer lo que acabamos de cocinar con la pericia de los mejores, es necesario vestir de manera apropiada; el vestido de coctel en las damas, así como el clavel en la solapa y los zapatos lustrados para los caballeros, son parte de la experiencia, tan importantes como el ajo y la mantequilla. Al cortar el primer trozo y llevarlo a su boca, rodará una lágrima por  su mejilla izquierda, no se preocupe, al enjugarla, parte de lo que le queda de humano se irá con ella.

Hablemos del corazón…y del vino

ANDREA PÉREZ CASTILLO

“El vino siembra poesía en los corazones.” Dante Alighieri.

¡Buen día catadores! Nos volvemos a encontrar otro #viernesdevinos en voces cruzadas.

Con la novedad de que este fin de semana se celebra el día de San Valentín conocido también como el día de los enamoraooooos o el día del amor y la amistad.

La cosa es que este día hay que pasarla bien y para eso hoy platicaremos de los beneficios del vino hacia nuestro ¡corazoncito!

Ah! Por cierto, recordando que…“Donde no hay vino no hay amor.” Eurípides.
Les tengo algunas propuestas de un par de vinazos para celebrar con los amigos o con su amorcito <3 (¡que cursi!).

Amigos, el vino tiene efectos beneficiosos para nuestro organismo siempre y cuando se beba de manera moderada. La cosa es así, todo en exceso es malo. Pero como les dije bebiendo de manera responsable el vino nos trae beneficios a nuestro sistema cardiovascular, digestivo y nervioso.

Hablemos del corazón, el trabajo del vino en nuestro “Little heart” es que poco a poquito regula y disminuye el colesterol mejorando la circulación de la sangre. Y para aquellos que se les olvidan las fechas como esta(no se preocupen, a todos nos ha pasado), pues fíjense que el vino también es bueno para la memoria, si sí estás leyendo bien, es bueno para la memoria; bueno no es que el vino te va a estar recordando tu lista de deberes etc. pero si hay estudios que revelan que las personas que beben vino de manera frecuente y moderada, son menos propensas a sufrir de Alzheimer que los que no beben vino.

Por último, otro dato que seguro les va venir bien para las cenas románticas o cenas entre amigos, déjenme decirles que ya es bien conocido que el vino nos ayuda a tener una buena digestión, así que no olviden maridar su cena con un buen vino.

Y ahora la recomendación, un vino mexicano del Valle de Guadalupe: Trazo 2011, el vino top de la bodega Fraternidad, un vino expresivo, donde destacan sus notas a chocolate, herbáceas y madera. Un “coupage” de tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y petit verdot ¡Perfecto para estas fechas!

Y un plus, les cuento que ayer probé un vino espectacular que nos recomienda una de mis grandes amigas, Amarone della Valpolicella de la bodega Tommasi del Veneto, Italia.

Y para terminar les dejo una frase que nos queda a nosotros, los amantes el vino: “Si los amantes del vino y del amor van al infierno… vacío debe estar el paraíso.” Omar Khayyam.

¿Qué tal? ¿Genial no? ¡Disfruten de estas fechas catadores! nos leemos en la próxima. ¡Feliz 14 de febrero!

¡Enjoy!