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Y TU, ¿TIENES EL PODER?

Por Bruno Zarazúa

“ipsa scientia potestas est”

(Conocimiento por sí mismo es poder)

Sir Francis Bacon

El filósofo griego Platón (400 a. C.) apuntaba en el libro II de la Republica, una leyenda mitológica conocida como la “fabula de Giges” o “el anillo de Giges”, en la que narra: “Un buen día, tras una tormenta y un terremoto, se abrió en la tierra una enorme grieta, en el lugar donde Giges acostumbraba pastorear a su rebaño. Cuando se da cuenta de la abertura, intrigado, se aventura a explorar dentro de ella y, para su asombro, en el fondo encontró entre otras maravillas un anillo de oro. Pronto descubrió que al colocar la sortija en el dedo, el portador adquiría la magia de la invisibilidad, misma que desaparecía al momento de retirar la joya. Una vez seguro del velo protector que le ofrecía el anillo, quien hasta entonces no había sido más que un tranquilo pastor ocupado de su rebaño, encontró el ingenio para acceder al palacio del Rey, corromper a la reina y apoderarse del trono”.

El relato de Platón nos deja ver que ya desde la antigua Grecia, es conocido que el ejercicio del poder, bajo la sombra de lo oculto y la secrecía, alejado de la visibilidad y el escrutinio público, facilita los actos que se asocian al abuso, la corrupción y la desconfianza social.

Teniendo en contexto esta fábula y contrastándola con la actualidad, podemos encontrar que, el acceso a la información pública y la transparencia gubernamental, coadyuvan a que la confianza ciudadana en las instituciones públicas aumente, pues si se cumplen estas condiciones, la población tiene los elementos para combatir el abuso y evitar la corrupción. Logrando con esto una administración pública más eficaz, que se enfoque en el logro de los objetivos públicos que dan pertinencia a las organizaciones del Estado. Pues en el ejercicio de los recursos, se daría menor cabida para desvíos que favorezcan intereses privados, por ejemplo, los intereses de los funcionarios que los controlan.

Rodolfo Vergara nos menciona que la existencia de entornos de transparencia, sitúan a las organizaciones en un carril menos burocrático; en el control de los funcionarios y de los recursos públicos, no sólo debe recaer la responsabilidad de supervisión en la propia estructura organizacional (jefes inmediatos, contralores, auditores, comisarios, etcétera), sino que debe de permear por toda la sociedad, como una obligación moral; en cualquier momento, puede aparecer una persona que exija explicaciones, cuentas y documentos acerca de una determinada decisión en el ejercicio y uso de los recursos. Si los funcionarios se saben expuestos a una solicitud de información pública, su margen de maniobra extralegal, se reduce. Si saben que una conducta discrecional o ilegal puede ser sometida a la comprobación pública, seguramente lo pensarán dos veces. Brindando también a los trabajadores honestos y eficientes, una oportunidad para publicitar sus esfuerzos y mostrar los resultados obtenidos.

Citando a Giandomenico Majone: “las burocracias no nacen transparentes”. Es así que fue hasta el 20 de Julio de 2007, que se publica en el Diario Oficial de la Federación la reforma al artículo 6° Constitucional, que eleva a derecho fundamental de toda persona, el acceso a la información y a los documentos, en los que se consta la actividad de los gobiernos federal, estatal y municipal de todo México. Cabe destacar que desde 2002, 5 entidades federativas ya contaban con leyes de transparencia, en Zacatecas fue en 2004 que se aprobó la Ley en la materia, para entrar en vigor en 2005, misma que fue reformada en 2011 para convertirse en una Ley de avanzada.

De acuerdo con Lujambio Irazábal, esta reforma al 6° Constitucional es amplia por su alcance y de grandes consecuencias para el futuro. Marcando el avance más firme y duradero del derecho al acceso a la información y de la transparencia en México. Así fue que en 2013 y 2014 se reforma de nueva cuenta este artículo para añadir puntos clave que garantizan el acceso a la información y a la transparencia, como lo es el dotar de autonomía al IFAI. Es entonces que todas las entidades federativas cuentan ya con una Ley en la materia y con los sistemas de Infomex operando.

Pero no basta con una buena Ley y unos reglamentos que la refuercen y actualicen, sino que hace falta cambiar hábitos, pautas y, el modo en el que está organizado el trabajo burocrático. Principalmente se debe de inculcar la cultura del involucramiento e interés de la sociedad en los asuntos públicos.

Conforme las estructuras de poder gubernamental vayan transparentando la información necesaria para evaluar la calidad de sus políticas; las metas y objetivos que se buscan con cada programa, cada proyecto y cada acción, también los indicadores que midan el desempeño y el impacto de estos, así como los resultados obtenidos, y el recurso utilizado para tales propósitos; se reducirá la asimetría de información y por ende de poder, siempre y cuando, existan más ciudadanos haciendo uso de esta información y ejerciendo su derecho, para de esta manera hacer posible que la sociedad recupere control sobre sus gobiernos para transitar hacia la gobernanza.

Y Tu, ¿ejerces el poder de la información?

Espero que nos continuemos leyendo, invitándolos de nueva cuenta a interactuar en este su espacio.

Hasta la próxima.

“Chayo”, levántate y anda.

EDUARDO HERNÁNDEZ

¿Nos hemos convertido en un país escéptico ante el actuar de nuestras autoridades? Parece que sí; ¿Tenemos razón? Indudablemente; ¿Por qué? Porque aparentemente vivimos en el país de simulaciones temporales, en el que la información se manipula “para los usos y fines legales que al interesado convengan”.

Así, nuestro fin de semana arroja como resultado en esa aún inconclusa “guerra contra el narco”, la muerte por segunda ocasión, de Nazario Moreno alias “el Chayo “, supuesto fundador y responsable del adoctrinamiento de “La Familia Michoacana” que posteriormente mutaría en “Los Caballeros Templarios”. Y es que el 10 de diciembre de 2010 el “honesto e incesante gobierno antinarco” de Felipe Calderón, anunció su abatimiento en Apatzingan, sin que mediara evidencia irrefutable del hecho, quizás porque en su afán de ferviente cristiano, decidió jugar al mesías y darse la oportunidad de pronunciar algún día las palabras de “Chayo, levántate y anda”.

Así las cosas, “El Chayo” pasará a la historia además de por su curriculum delincuencial, por ser el primer “capo” que aparecerá como abatido en dos diferente Informes de Gobierno, como uno de los grandes logros en materia de seguridad. Pero entonces, cabe hacer algunas preguntas al aire: ¿Se puede confiar en autoridades que toman a la ligera un anuncio de tal relevancia en materia de seguridad nacional (que valga decirlo, es ampliamente más delicado que uno de seguridad pública)?; ¿Cuántas decisiones equivocadas se habrán tomado en la estrategia de seguridad, partiendo de la premisa de su muerte?

Aún así, partiendo de la frase de que “ya lo pasado, pasado”, cabe preguntarnos con amplísima y justificada duda: ¿Qué podemos esperar en el futuro próximo, del caso Heriberto Lazcano?, o en honor a la alternancia partidista (que no es lo mismo que alternancia de las formas): ¿Qué podemos esperar del caso Joaquín Guzmán Loera?; ¡Vamos!, en una de esas y el día de mañana aparece dando alguna declaración el famosísimo Amado Carrillo.

Desafortunadamente, cada vez queda más claro que vivimos en el país de “no pasa nada”, porque mientras nadie rinda cuentas ante la justicia por la manipulación de la información, tal parece que estamos condenados a padecerla indefinidamente, y es ahí precisamente donde la ciudadanía, aún la más informada, tiene razón y derecho de interpretarlas como una “cortina de humo más”, que se extiende para permitir que los grupos de poder sigan haciendo y deshaciendo a su antojo.

Más preocupante resulta aún, que en otros ámbitos de la justicia mexicana, no se perciba una situación distinta; así tenemos un saldo acumulado sexenal, de detenciones que si bien resultan importantes, hasta el momento en poco han redituado al Estado y corren el riesgo de estancarse nuevamente como meras artimañas de efectos publicitarios y políticos:

  1. La detención de Elba Esther Gordillo, quién queda evidenciado, “goza” de su aprensión con “detalles de lujo” (que no es lo mismo que con lujo de detalles);
  2. La detención del exgobernador Andrés Granier, acusado de delitos de ejercicio indebido del servicio público y peculado cometidos en perjuicio del erario público, pero cuya situación actual, bien puede ser similar o mejor que la de “La Maestra”;
  3. La muy sonada captura sin lujo de violencia, de Joaquín Archivaldo “El Chapo” Guzmán Loera, portaestandarte del narco mexicano y de la que desde 2010, Anabel Hernández hablaba ya de un supuesto plan de retiro voluntario, en su extraordinaria investigación impresa en “Los Señores del Narco” (idea que bien siembra duda en el imaginario colectivo);
  4. Finalmente, el caso de Oceanografía que da muestra de un espectacular entramado de corrupción, en el que igual participan políticos, que empresarios, entes de espectáculos públicos y funcionarios de todos los niveles de gobierno, claro está, todo ello subsidiado por el pueblo mexicano.

Pero aún, ante este oscuro y desolador panorama en el que resulta difícil encontrar un destello real de confianza hacia nuestras autoridades y lo que nos informan, no queda más que mantener firme el ideal de que podemos construir un mejor país para el futuro, objetivo al que pretende coadyuvar este espacio.

Mientras tanto y con la esperanza de que por fin surtan efectos las “ofensivas” de nuestras poco creíbles autoridades en contra de los grandes monopolios, que se inicia con las declaraciones de preponderancia de Televisa y Telcel-Telmex, comenzaré a cerrar mis aportaciones con una recomendación musical; Hoy, no dejen de escuchar “La Comparsa”, en la versión del extraordinario y actual máximo intérprete del Jazz Latino, Michel Camilo (https://www.youtube.com/watch?v=zng_27sdBy4); simplemente grandioso.