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Los salarios detrás de la “EUFEMISMOCRACIA”

Eduardo Ernesto Hernández Castañeda

Uno de los pilares de la democracia es la comunicación entre gobierno y sociedad, que representa el primer eslabón de la cadena de participación ciudadana. En la medida en que el gobierno logre transmitir sus ideas, argumentos y motivos a la ciudadanía, la gestión gubernamental cobra legitimidad y por tanto, el grado de aceptación de los gobiernos, se incrementa.

La crisis social que se va configurando a raíz del “gasolinazo” con que nos recibió el 2017, se debe en buena medida a la deficiencia de comunicación mostrada ya largamente por el gobierno federal, que parece empeñado en la creencia de gobernar una sociedad de hace 30 años y que ha tenido como uno de sus rasgos principales, la insensibilidad política para con la sociedad. Todo esto desde luego, sin soslayar el motivo principal de fondo, es decir, la gran y crecida burbuja de corrupción que ha alimentado y formado parte importante del Sistema Político Mexicano (Cosío Villegas dixit).

Ese quizás torpe modelo de comunicación, parece haber adoptado como vertiente fundamental, el uso indiscriminado del eufemismo -definido por la RAE como una manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante- en la discursiva política.

En esa discursiva, el argumento principal es que de no retirarse el subsidio a los combustibles -medida que por cierto apoyo desde hace años dado su carácter regresivo-, podría ponerse en riesgo la estabilidad de las finanzas públicas. Y ciertamente podría tener validez, de no ser porque con ese eufemismo, se pretende cubrir entre otros hechos, la ineficiencia del gasto público, el enorme costo de la corrupción y el saqueo a las finanzas públicas por parte de políticos y gobernantes en turno, el mantenimiento de prebendas y beneficios de las élites políticas, el costo de los estímulos fiscales ofrecidos para la atracción de inversión extranjera y la carga fiscal derivada de la evasión de impuestos por parte de las grandes empresas instaladas en el país.

Atrás de ello se esconde también la decisión de retomar el camino de la austeridad, impulsado ampliamente por la corriente neoliberal, a pesar de los fracasos mostrados en su aplicación en tiempos de recesión y/o crisis, principalmente en países en vías de desarrollo. Y es que las alarmas encendidas por la posible disminución de las calificaciones financieras del país, han llevado al gobierno federal a recortar constantemente el gasto público e incrementar la recaudación en pos de lograr un superávit primario; no obstante el incremento de la recaudación continúa siendo a costa del contribuyente cautivo y no de la disminución de créditos fiscales de los grandes deudores del fisco.

Estas medidas terminan transfiriendo el costo de las malas decisiones financieras de años, al bolsillo de los ciudadanos, principalmente al de la clase media ya bastante golpeada por el fisco. A su vez, se convierten en políticas procíclicas que dada la crisis, eventualmente afectan en mayor manera la dinámica de la ya de por sí estancada economía mexicana, alargando la crisis y afectando desde luego a los sectores más desprotegidos, principalmente al sector laboral ya castigado en suficiencia por otro eufemismo político: de la flexibilidad laboral, potenciado por la reforma de la materia y que representa en el fondo, la facilidad para terminar con las relaciones laborales con el menor costo para los empleadores.

Evidentemente estas medidas que entrampan a la economía nacional, terminan precarizando la situación económica de la mayor parte de las familias mexicanas, a través de la disminución de su poder adquisitivo. Es este punto en donde radica el mayor daño de estos eufemismos políticos, y es que como argumenta Paul Krugman en su libro “Acabad ya con esta crisis”:

Los trabajadores son muy reacios a aceptar recortes explícitos a los salarios; son mucho más reacios a aceptar, digamos, que a final de mes les ingresen en su cuenta una cantidad un cinco por ciento inferior a la que recibían, que a aceptar un ingreso inalterado cuyo poder adquisitivo […] se ve erosionado por la inflación.

Así entonces, lo que vivimos actualmente en el país no es otra cosa más que el mayor ajuste (recorte) a los salarios desde la crisis del 95, que merma la capacidad adquisitiva de los ciudadanos en una forma sumamente regresiva, promoviendo el incremento de las brechas de desigualdad, pues si bien es cierto, las cifras oficiales de inflación se mantienen en niveles relativamente aceptable, el ciudadano común reciente con mayor fuerza el impacto de estas políticas, sobre su bolsillo; mientras tanto, los pobres mas pobres y los ricos más ricos.

En ello radica el punto medular las medidas tomadas para “mantener la estabilidad de las finanzas públicas”. Ahí se encierra la indignación producida por “EUFEMISMOCRACIA” en que vivimos.

Fiel a la costumbre, me despido con la recomendación musical: Even So, de autoría de uno de los maestros del jazz nacional, Enrique Nery. Sencillamente encantadora. https://www.youtube.com/watch?v=0z8GiOS1kSk

PANAMA PAPERS; ¿CONCENTRACIÓN DE RIQUEZA?

Eduardo Ernesto Hernández Castañeda

Más de un centenar de políticos en más de 50 ciudades; jefes de estado, sus socios más cercanos, ministros y altos cargos de gobiernos y empresas; conectados a empresas “offshore” en 21 paraísos fiscales.

¿Algo nuevo? Del hecho no; incluso pudiera decirse que es uno de los más grandes secretos a voces. Lo relevante es que en los “Panama Papers” “más de 300 periodistas integrados, han rastreado millones de archivos filtrados… para denunciar una alarmante lista de clientes involucrados en sobornos, tráfico de armamento, evasión de impuestos, fraude financiero y narcotráfico”.

Por primera vez en la historia, sacan a la luz pública posible evidencia de la forma en que se esconden miles de millones de dólares, para evitar el gravamen por parte del fisco, amén de nación en que se originen, convirtiéndose quizás en la investigación periodística más importante desde el escándalo de la pederastia en Boston, inmortalizado ya en la película ganadora del Óscar “Spotligth”.

En un mundo en donde la concentración de la riqueza avanza y el 1% más rico es cada vez más rico, ¿tiene esto alguna relevancia?

Resulta que la utilización de paraísos fiscales representa para las empresas, el beneficio de pagar cantidades significativamente menores por concepto de impuestos a costa de la evasión (de facto) de impuestos en los países en que originalmente debieran tributar. Se realiza  a través de empresas offshore, aquellas registradas en un país en el que no realizan ninguna actividad económica, pero en donde por asentar su domicilio fiscal, gozan de las ventajas que estos paraísos fiscales ofrecen.

Esto impacta en una disminución de la recaudación impositiva en las naciones en donde estas empresas realmente producen y de donde obtienen parcial o totalmente sus recursos de producción. En consecuencia, una baja recaudación invariablemente terminará afectando al Estado en su papel de satisfactor de necesidades sociales, debido a que el gasto público  para cubrir necesidades de salud, educación, vivienda y seguridad, entre otras, se verá reducido en la proporción en que estas empresas eludan el pago de impuestos que les corresponden.

Adicionalmente, la no atención adecuada de este tipo de necesidades, tendrá un efecto económico en cadena que puede extenderse por generaciones. Como ejemplo podemos hablar de un hipotético caso de una epidemia no atendida y cuyos costos de atención y control pueden llegar a crecer sin medida. El impacto financiero y consecuentemente social, no es menor.

Aun así, al amparo de leyes para el secreto bancario y la nula cooperación de los paraísos fiscales para intercambiar con otras naciones, la información referente a los impuestos, su uso se convierte en una estrategia sumamente redituable para la acumulación de la riqueza y por consecuencia para el empobrecimiento de los ya pobres y el incremento de la carga fiscal sobre la clase media y los contribuyentes cautivos. No muy lejos, para el empobrecimiento de las naciones.

En tiempos de crisis económica y en un país (me refiero a México) en el que se tratan de encontrar formas para disminuir el déficit financiero-fiscal provocado por la baja de precio de los hidrocarburos, el gobierno debería de encender los focos rojos e impulsar acciones para sancionar ejemplarmente a aquellos empresarios que a través del uso de paraísos fiscales logran evadir impuestos. Pero en respuesta encontramos silencio y posiciones débiles por parte de la Secretaría de Hacienda y el Gobierno Federal.

Ante ello, surgen diversas preguntas:

  • ¿Cuál es el impacto financiero de la evasión fiscal bajo esta modalidad en nuestro país? ¿se ha estimado?
  • A la sazón de la preocupante crisis de seguridad nacional y pública, ¿Cómo y en qué medida se vinculan estas “estrategias fiscales” con el lavado de dinero así como con la inserción de recursos en actividades ilegales como el narcotráfico, la trata de blancas, e incluso el financiamiento de levantamientos armados?
  • ¿Será esta, una de las formas en que logran “blanquearse” los millones de pesos o dólares que las empresas pagan a funcionarios públicos y políticos en actividades de corrupción, tales como la asignación de obras y adquisiciones de gobierno y la contraprestación de “diezmos”?
  • ¿Qué impacto político y público tiene el hecho de que uno de los constructores “consentidos” del gobierno federal y uno de los más grandes empresarios del país estén involucrados en este tipo de actividades?
  • ¿Qué posición final tomará el SAT ante esta situación? ¿Lo dejará pasar por alto, a costa del descredito que tendría con el grueso de contribuyentes?
  • ¿Recordarán el caso de Silvestar en Panamá, como offshore a través de la que Salinas Pliego y Raúl Salinas de Gortari financiaron la compra de TV Azteca en 1993?
  • ¿Qué medidas ha tomado la Secretaría de Hacienda para garantizar que este tipo de estrategias no sean usadas por las empresas mineras y principalmente las petroleras, que con el gran proyecto del sexenio (la reforma energética) deberían pagar impuestos significativos por concepto de “adquisiciones de reservas” y con posterioridad accederán gradualmente a ingresos enormemente significativos?
  • Y la más importante, ¿En qué papel queda la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, implacable con algunos contribuyentes pero enormemente omisa con los realmente poderosos?

Y es que en México, puedes disfrazar o esconder los altos ingresos de los deportistas (y toda la red de promotores a su alrededor); puedes esconder ingresos derivados de la malversación de fondos por partes de servidores públicos y otras acciones ilegales o corruptas; puedes esconder los altos ingresos de una compañía extractora; pero tal parece que lo que no puedes hacer, es afectar los intereses de la elite no solo nacional, sino internacional, ni afectar su dinámica económica meramente extractiva y lacerante para la nación.

La historia recién comienza; el telón recién se abre; los intereses en juego son muchos; el poder en juego, es quizás el más grande de la historia. Ojalá no quede en el olvido porque “Hasta que no se obligue a este tenebroso mundo a rendir cuentas, la delincuencia internacional continuará con sus negocios, evitará pagar impuestos y las bombas seguirán cayendo”; y sí, los ricos más ricos y los pobres más pobres.

Para olvidar el trago amargo, disfrutemos Libertango (#RecomendacionMusical), en una interpretación del que es quizás el guitarrista más influyente del Jazz-Fusión: Al Di Meola. (https://www.youtube.com/watch?v=CHJS3IJUR5E).

El Club de los Elegidos y los Perdedores de Siempre

EDUARDO HERNÁNDEZ

David J. Rothkopf publicó en 2008 su libro El Club de los Elegidos: Cómo La Élite del Poder Global Gobierna El Mundo; a partir de su lectura me surgió un especial interés acerca de la disparidad en el ejercicio del poder en sistemas de gobierno que se dicen democráticos y de una de sus consecuencias ineludibles: la desigualdad.

Algo debe estar mal en el mundo en el que es tan mal visto el otorgamiento de subsidios públicos a la gente en situación vulnerable que por consecuencia se hacen acreedores incluso al mote de “mantenidos”, pero en el que a la vez se paga con dinero público, un rescate bancario y un rescate carretero quebrados a consecuencia de malas y abusadoras administraciones privadas, mismas que ya no irónicamente sino desvergonzadamente y por consecuencia, se convierten en beneficiarios de muy cuantiosos subsidios.

Algo debe estar mal en un mundo en el que el 1% de la población concentra alrededor del 50% de la riqueza mundial; en el que como lo documenta Rothkopf, un grupo del alrededor de 6000 individuos (dentro del cual se encuentra Ernesto Zedillo) toma las decisiones que guiarán el mundo, en la mayoría de los casos en beneficio propio o de sus intereses y en el que por consecuencia, el poder público y la política sirve a esa élite gradualmente más poderosa.

En fin, algo debe estar mal en un mundo en el que los bancos centrales y las instituciones financieras internacionales, son como lo dice Joseph Stiglitz, por y para el 1 por ciento; en donde todo el marco jurídico y normativo avala y legaliza la búsqueda de rentas a costa de la creación de una sociedad cada vez más desigual y en donde las crisis económicas provocadas por esas Élites del Poder, afectan siempre en mayor medida a los más pobres, esparciendo por el mundo una infranqueable ola de  “Desigualdad para Todos” (Robert Reich dixit).

No son frases al aire las que aquí enuncio; todas ellas están respaldadas por datos generados por investigadores, instituciones y políticos, en algunos casos, aquellos mismos que han servido a ese poder y que hoy comienzan a reconocer inevitablemente las falencias de los modelos por ellos impulsados. Para muestra:

  • El 1 por ciento más rico de la población mundial ha incrementado su participación en la renta entre 1980 y 2012; por ello 210 personas se sumaron al selecto club de los que posen más de mil millones de dólares.
  • La riqueza de 1,426 personas asciende a 5.4 billones de dólares;
  • La mitad más pobre de la población mundial posee la misma riqueza que las 85 personas más ricas del mundo, aunque “orgullosamente” en México tenemos a unas cuantas de esas 85.
  • En Estados Unidos, el 1% más rico ha acumulado el 95% de la riqueza generada después de la crisis de 2009, mientras que el 90% más pobre lo es aún más.
  • El total de transferencias (beneficios sociales con recursos públicos) hechas en Estados Unidos al 30% de la población más adinerada, es superior al 110%, mientras que las hechas al 30% más humilde es de apenas el 80%; ¿alarmante? El caso México tiene una relación de 200% aproximadamente para los ricos, contra 50% para los vulnerables. ¡Así es, denigrante!
  • En los países en los que se ha recortado el gasto social como parte de las políticas de austeridad impulsadas por los neoliberales, han tenido un menor crecimiento o una disminución en el Producto Interno Bruto. Como ejemplo, Grecia disminuyó aproximadamente 17% su gasto social de 2007 a 2013, teniendo una disminución del PIB aproximada del 23% en el mismo periodo. Mientras tanto, los ingresos conjuntos de los 10 más ricos del Europa, superan el costo total de las medidas de estímulo aplicadas en la Unión Europea entre 2008y 2010 (217,000 millones contra  200,000 de euros)
  • Pero en una crisis está claro que todos pierden, sin embargo ¿quién pierde más?. De 2007 a 2010, el cambio en el ingreso del 10% más adinerado fue cercano al -7%, mientras que el del 10% más vulnerable fue cercano al -10%.
  • En la India, la mitad de los multimillonarios ha forjado su fortuna a través del control de sectores rentistas, es decir, aquellos de recursos exclusivos a los que se accede mediante permiso o concesión del gobierno, como la minería, la construcción, el petróleo, etc.
  • En Estados Unidos las actividades de “lobby” son comunes, por lo que las empresas privadas invierten miles de millones de dólares en el cabildeo económico con legisladores y tomadores de decisiones para promover reformas a su favor (se estiman 3,300 millones en 2012 y 3,200 en 2013 en el nivel federal), redituándoles entre otras cosas, en la desregulación económica y en tasas impositivas marginales bajas que vuelven regresivos los sistemas impositivos. Mientras tanto en México el “lobby” es ilegal, pero no importa, para eso tenemos partidos repletos de representantes de los intereses privados; para muestra el PVEM y las denominadas “telebancadas”

Olvidaba mencionar que varios de estos datos provienen de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ese ente de 34 países que ha impulsado tantas reforma de corte neoliberal, datos que interpreto como un reconocimiento tácito de los errores cometidos y la poca efectividad de las medidas impulsadas.

Para concluir, pensemos en las consecuencias. El impulso de políticas públicas que acrecientan voluntaria o involuntariamente la desigualdad conlleva a efectos irreversibles de riesgo social cuyos efectos se acentúan en la población joven, marcando en muchos de sus casos el destino de sus vidas de manera poco afortunada o desafortunada; la desigualdad afecta en mayor proporción a los sectores vulnerables afectando la posibilidad de tener una vida digna.

La falta de control en las instituciones políticas produce su debilitamiento y provoca que los gobiernos trabajen para las élites económicas en detrimento de las mayorías. Orientar la mayoría de los beneficios sociales hacia el sector privado, bajo el pretexto de que esto impulsará la economía y sin la regulación adecuada que permita una contraprestación por el daño ambiental y social entre otros, acentuará más la desigualdad y por consecuencia el descontento social.

Ya lo decía Louis Brandeis, ex Juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos “podemos tener democracia, o podemos tener la riqueza concentrada en pocas manos, pero no podemos tener ambas”.

Por otro lado, invertir más en nuestra sociedad a través de la educación de calidad, generación y acceso a tecnología, construcción de infraestructura social, ciencia e innovación, además de mejorar la regulación y construir un estado institucionalmente fuerte, daría lugar a un mayor dinamismo económico y una mejor integración social, que en conjunto permitiera ofrecer oportunidades reales y provechosas a un sector más amplio de la sociedad. Tomémoslo en cuenta y reflexionemos si en verdad estamos impulsando reformas para “mover a México”.

Evitemos seguir beneficiando al Club de los Elegidos y perjudicando a los Perdedores de Siempre.

Para terminar y no dejar de lado la #RecomendaciónMusicaldelMartes, hoy hay que darnos el tiempo de escuchar a Rubén Blades, uno de los exponentes más importantes de la música latina (uno de mis favoritos) y político que ha impregnado su obra de un elocuente sentido de protesta y movimiento social; muestra de ello, su famosa canción “El Padre Antonio y el Monaguillo Andrés”. Espero que la disfruten. ( https://www.youtube.com/watch?v=VDQuDF38Dzg ).

Nos leemos el próximo martes, quizá con más escritos sobre el complejo tema de la desigualdad.

Me despido con los deseos de recuperación de nuestro compañero Óscar Tostado y todos sus compañeros de vocación. #FuerzaOscar

AFORES y Seguro de Desempleo, ¿la próxima gran crisis?

EDUARDO HERNÁNDEZ

No es una historia nueva; mientras ellos (el grupo selecto) ganan y ganan mucho, el resto pierde y pierde mucho. Fue 2008 el caso más reciente donde la vorágine provocada por la excesiva “financierización” del mundo, arrasó con la esperanza de desarrollo de millones de familias en el mundo, que vieron esfumarse en un santiamén, los frutos de toda una vida de trabajo.

Fueron miles de americanos de la clase media que con mucho esfuerzo habían logrado adquirir un patrimonio inmobiliario, los que se vieron en insolvencia financiera mientras el valor de sus inmuebles se veía reducido enormemente muy por debajo del valor de mercado al que los habían adquirido, imposibilitando así de facto, la ejecución de la hipoteca como medio de pago.

Pero dentro de esa burbuja inmobiliaria que desatara la peor crisis financiera mundial desde “la Gran Depresión” hubo grandes ganadores, y de ellos, muchos siguen cobrando jugosas comisiones en Wall Street, como lo hicieron mientras se daba la más grande destrucción de riqueza mundial de la que se tenga registro, mientras que el resto disfruta plenamente de los beneficios adquiridos a costa de los “defraudados”.

En esta retrospectiva, hoy los focos de alerta nos obligan a poner atención en el caso de las AFORES en México, que no obstante que sufren los embates despiadados de sus administradoras (que cobran grandes comisiones mientras que el fondo de retiro de sus clientes ha sufrido minusvalías importantes), ahora sufrirán un golpe más, con el traslado de la carga para la creación del Seguro de Desempleo al bolsillo del trabajador; y no a su bolsillo de gasto corriente, sino al de su sistema de ahorro, particularmente en aquel destinado a generar la posibilidad de acceso a la adquisición de una vivienda, su Subcuenta de Vivienda.

Es cierto que el Seguro de Desempleo en esencia es una iniciativa noble y hasta cierto punto bien vista por diversos sectores de la política, sin embargo lo que resulta imperdonable es que para continuar con la trágica historia laboral de nuestro país, los costos de estos beneficios sociales que como siempre se orientarán con enfoques partidistas, sigan cargándose sobre las espaldas de los trabajadores.

Entonces, ¿Dónde está el papel y responsabilidad del gobierno y empresarios? ¿No deberían ser ellos, corresponsables de la generación de este fondo? Y por otra parte, ¿Cuándo se regularán los excesos del sector financiero? ¿No deberían también regularse las excesivas comisiones o con parte de ellas, por qué no, crear el Seguro de Desempleo?

Y bueno, bajo el dictamen aprobado, ¿No es esto acaso un acto de vil y descarado demagogia política, toda vez que el trabajador paga y el gobierno gozaría de los beneficios electoreros? ¿No va en contra de la lógica ética que diera origen a la creación de las “cuentas individuales”, mediante la cual cada trabajador sería el principal responsable del ahorro para su retiro y el gobierno no podría disponer de tales fondos?

Son dudas que deben dar origen a un buen debate, aunque desafortunadamente no todos lo piensan así.

Finalmente, con las ya paupérrimas proyecciones de lo que las cuentas individuales darán a los jubilados del futuro para “disfrutar” de su retiro, el panorama se oscurece y nos obliga a replantear las decisiones del presente, partiendo de una reflexión acerca de si en el futuro las AFORES, con el saqueo de sus comisionistas y agentes financieros y la desafortunada manipulación política y gubernamental, pudieran o no generar la próxima gran crisis.

Y mientras nuestro flamantes legisladores siguen aprobando reformas e iniciativas sin aparentemente realizar el suficiente análisis y debate que les conceda la necesaria legitimidad ante la ciudadanía, mejor endulcemos nuestro ser escuchando al majestuoso Chick Corea con su Electric Band (en la que igual se disfruta la rítmica de Dave Weckl, que la “grave” intensión de John Patitucci y las buenas interpretaciones de Frank Gambale y Eric Marienthal) en el Festival de Jazz de Montreal (por que la música siempre es mejor en vivo) interpretando su magnífica pieza Spain, con una amalgama perfecta de toques clásico-flamencos y la intensión y astucia de la siempre excitante y fascinante improvisación del Jazz. https://www.youtube.com/watch?v=IWBkVucVMCY

“Pobre Universidad Mía”

EDUARDO HERNÁNDEZ

La Universidad Autónoma de Zacatecas ha sido sin duda el bastión histórico más importante para la generación de capital social, político e ideológico de nuestro estado; semillero interminable de cuadros intelectuales y políticos, importantes luchadores sociales, grandes exponentes de arte y cultura y ¿por qué no?, grandes agentes promotores del desarrollo empresarial.

Hoy, esta gran universidad, está sumida en una gran crisis que rebasa por mucho el carácter de financiera y administrativa, y colinda si no invade los ámbitos ideológico e institucional, con sindicatos otrora fuentes de importantes conquistas laborales, que dejan entrever su debilidad institucional posicionándose plenamente en las características del sindicalismo “charro” y servil predominante en México, que día a día se muestra complaciente ante la disminución de sus logros históricos, entregando los intereses de sus agremiados a la voraz clase política y empresarial.

Trece días duró una huelga, que desde mi perspectiva, de origen fue mal enfocada y que lejos de haber generado una catarsis que diera origen a una renovación institucional, parece sentar las bases para que la universidad “cambie para seguir igual”; mientras tanto, los problemas crecen, la crisis se agudiza y la ciudadanía se decepciona por apoyar una vez más un movimiento que termina en absolutamente nada.

Si bien es cierto que el “delgadito” pliego petitorio del SPAUAZ fue satisfecho en gran parte por la Rectoría, lejos está de solucionar un problema de fondo que cada día afecta más y más directamente a sus trabajadores y coloca a nuestra máxima casa de estudios en franca vulnerabilidad ante el avance de la ideología neoliberal en la que no se percibe a la educación pública más que como motivo de estancamiento de la productividad de nuestro país, aún y cuando a pesar de su calidad no es del todo satisfactoria, sigue representando la única opción de acceso a la educación para millones de mexicanos, que han encontrado en ella un espacio su crecimiento y desarrollo.

Se desaprovechó entonces una coyuntura en la que un movimiento magisterial verdadero, respaldado ampliamente por la sociedad y el alumnado, que vio en ellos una lucha legítima por el rescate de nuestra principal casa de estudios y que debió sentar las bases para una correcta solución al problema de fondo de la Universidad: la falta de subsidio para su presupuesto, los eternos abusos de los sindicatos que representan auténticos barriles sin fondo y la deficiente administración y falta de conciencia de muchos de sus Rectores, que han utilizado a la universidad para forjar sus carreras políticas propias y enriquecerse a costa del perjuicio de muchos zacatecanos.

Sin embargo, aún a pesar del disminuido logro, los docentes cuentan con la oportunidad de reivindicar su lucha frente al alumnado y sociedad decepcionados, mediante el fortalecimiento de un movimiento que vaya más allá de exigir el pago de sus cuotas de seguridad social y que más bien se enfoque en la lucha por el rescate de fondo de tan gran institución, lucha que sin duda encontrará respaldo en amplios sectores de la sociedad zacatecana.

De no ser así, no quedará más que hacer alegoría al título del libro de Pedro Ángel Palou, “Pobre Patria Mía” en el que trata de reivindicar la figura del Gral. Porfirio Díaz al retratar su sufrimiento cuando desde su perspectiva veía derrumbarse el proyecto que a lo largo de tres décadas estuvo construyendo en nuestra nación; a partir de ello podríamos expresar nuestro lamento con un “Pobre Universidad Mía”.

Mientras todo esto sucede, no olvidemos seguir respaldando al gobierno del ayuntamiento en que nació nuestra Universidad, y que hoy en franco desinterés por su futuro, prefiere gestionar y destinar 35 millones de pesos al espectáculo público; ¡así es!, 5 millones de pesos más que los que dieron solución al irrisible pliego petitorio del SPAUAZ.