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Lo bueno, lo malo y lo feo.

Siempre me tocan las fechas comunes que me hacen caer en los lugares más o menos iguales.

Otra vez luché conmigo misma para no escribir sobre Río 2016 pero la realidad v2.0 insiste en atacarme y, yo que soy tan fácil, me dejo enredar en los temas hasta que tengo algo que opinar. Que podría guardármelo pero no me caracterizo por eso y aquí estoy, quince días después escribiendo sobre de lo que más material tengo.

Ha habido N cantidad de personajes, accidentes y anécdotas durante la transmisión de los Juegos Olímpicos pero me centraré en lo propio; México.

Si bien sabemos que no somos un país que brilla por su desempeño deportivo, en ninguna de las disciplinas, independientemente si cuenta con apoyo ya sea de patrocinadores como por la propia Conade, considero pertinente aplaudir lo digno de; y escupir lo digno de, también.

Mi autoproclamación de opinóloga certificada, sobre cualquier tema, que me dan nueve años en Twitter, me permite expresar mi sentir, casi siempre (y espero así seguir) sin consecuencias, me lleva a mencionar lo bueno; lo malo; lo feo y las secciones que le quiera copiar a un programa de deportes que pasa -o pasaba- Televisa.

Lo bueno:

Los representantes de la Delegación Mexicana, incluyendo todas las disciplinas. Sí, aunque tiene mucha ventaja por sobre todas, también a los de futbol, que no sé si mandarlos al rincón una semana sin Nintendo por su desempeño mediero puesto que son los que más recursos reciben para su preparación al contrario de los demás.

El temple de Alexa Moreno, única representante de gimnasia, para no mandar matar (somos del norte; somos legión) al internet por algo que doy por hecho ya todos sabemos y mencionaré dentro de lo malo.

En serio, la paciencia y el amor a lo que hacen de la mayor parte de la Delegación Mexicana con todas las trabas que les fueron impuestas para hacer un buen papel. A los futbolistas no los junto en este párrafo porque no quiero, se lo merezcan o no.

Lo malo:

La ignorancia de, no generalizo, los mexicanos. Decirle a un gordo que es gordo no es malo, es la verdad; así como decirle a un imbécil que es un imbécil tampoco lo es si es cierto. El caso de acoso hacia Alexa se salió de la raya haciendo quedar como verdaderos idiotas, a quienes hicieron mofa de su complexión, en redes sociales. Incluso yo que sólo me he instruido por la TV sé que es normal desarrollar un cuerpo así. A lo anterior, se suma la dificultad de que ese deporte se lleve a cabo en nuestro país y no me refiero a la parte física sino a la falta de espacios, entrenadores, etc… Que posee. Un ejemplo cercano -y triste-; en mi ciudad no ha cumplido ni 15 años el lugar donde se puede practicar.

La falta de apoyo de parte del mexicano hacia el mismo mexicano. Ganamos; perdieron. Lo de siempre.

La logística. Halterofilistas sin uniformes; golfistas sin palos para practicar; gente sin madre juzgando lo que no sabe, en fin.

El apapacho a la selección de futbol.

Lo feo:

La Conade. La Conade. La Conade. La Conade. La Conade.

Lo negro:

La Conade.

Hasta aquí mi reporte. Mi respeto y admiración a todos los deportistas, menos que a los demás para los futbolistas pero también, que contra corriente deciden representar a un país que les pone más piedras que puentes para cruzar su camino; a pesar de una Comisión que sólo los reconoce cuando es tiempo de competencias; un pueblo que les da la espalda cuando no obtienen preseas y un sinfín de cosas que podría enlistar pero estamos en días de guarda y mejor no.

Y no te preocupes, Alexa, yo tengo 32 y nunca he podido dar una vuelta en el pasamanos.

El Deporte también es Político

JESÚS REYES

Para aquellos lectores que no me conocen, si leen mi semblanza dentro de mi perfil en este blog podrán darse cuenta que esta describa al análisis deportivo como uno de mis pasiones. E indiscutiblemente lo es. Tal vez no ocupa el mismo tiempo ni espacio en mis escritos como la política, pero en realidad me considero un fanático del deporte mundial; desde el clásico fútbol mexicano hasta las disciplinas olímpicas, si es deporte, me interesa.

Sin embargo, como todo lo que me gusta hacer, este análisis deportivo lo hago desde un enfoque diferente al de la mayoría de comentaristas deportivos. No me gusta la superficialidad, y por lo tanto detesto los análisis clásicos y futboleros (ya que no ven más allá de este deporte) de nuestras dos grandes televisoras nacionales. Me gusta muchísimo más ver a José Ramón Fernández y su equipo en ESPN, diciendo las pocas verdades que se atreven a decir; y aunque este personaje en lo particular sea polémico y disgustado por muchos, nadie puede negar que su habilidad para formar un equipo de gente capaz y experta del deporte ha transformado la cara de esta medio de comunicación exclusivamente deportivo.

Independientemente de lo que piense personalmente de este personaje y de los medios de comunicación que se dedican al análisis deportivo, les estaba relatando mi pasión por los deportes y como me gusta verlos desde una óptica diferente. Como buen politólogo, considero que la política esta inmiscuida en todos los ámbitos de la vida, y el deporte no es la excepción. Por eso, me gusta ver cómo influye esta ciencia del comportamiento y relación humanas (política) con lo que muchos de nosotros tanto amamos (el deporte).

Empezando por las eternas e ilimitadas críticas que le podemos hacer a nuestro tan corrupto y viciado sistema de fútbol, hasta las connotaciones sociales que tiene el deporte, todos estos análisis me encantan y estoy completamente convencido de que las competencias deportivas (de todo tipo) tienen la posibilidad de trascender las realidades de su práctica e influir en todo tipo de cosas; así lo vemos cada cuatro años cuando los juegos olímpicos hacen olvidarse a naciones de rivalidades, guerras y conflictos y logran unirlos a todos los atletas bajo el objetivo de competir sana y justamente.

Por esta pasión que tengo hacia el análisis inteligente y detenido del deporte, hoy me gustaría hablar por unas cuantas líneas de un tema muy importante: la inclusión de minorías en las actividades deportivas. Todos sabemos del difícil reto que ha tenido que enfrentar el fútbol mundial en contra de los canticos racistas que en ocasiones se escuchan en los estadios; este virus ya ha llegado a México. Pero mientras en este respecto parece que las noticias son malas, en Estados Unidos comienza a abrirse la conversación acerca de atletas abiertamente homosexuales participando en equipos profesionales de algún deporte.

Todo esto comenzó el año pasado, en Mayo para ser precisos, cuando Robbie Rogers, jugador de fútbol profesional hizo su debut en la MLS (Major League Soccer) cuando entró de cambio en momentos finales de un partido que su equipo (Los Ángeles Galaxy) iba superando por cuatro goles al contrincante (Seattle Sounders). Este jugador hizo historia en Febrero del 2013, cuando anunció su homosexualidad junto con su retiro a la temprana edad de 26 años. Sin embargo, tanto el equipo de Galaxy junto con su representante, familiares y amigos lo convencieron de regresar para hacer historia. Y en esa noche de Mayo la hizo, cuando se convirtió en el primer jugador abiertamente homosexual en competir en una liga profesional de Estados Unidos.

Sin embargo, el progreso se espera que sea más lento en los otros cuatro principales deportes en Estados Unidos (Béisbol, Básquetbol, Fútbol Americano y Hockey sobre hielo). Pero la gente fácilmente se olvida de algo que ya había ocurrido. Y es que en el béisbol, un jugador gay ya había “salido del closet” durante su carrera profesional; el jugador afroamericano de los Dodgers de Los Ángeles, Glenn Burke, lo había aceptado frente a su familia, amigos, entrenadores y compañeros de equipo en la década de los setenta, sin embargo, la prensa no lo publicó y nunca se supo nada hasta después del evento.

En el básquetbol, el avance también es reciente ya que hace pocas semanas, Jason Collins, jugador de la NBA que recientemente anunció su homosexualidad firmó un contrato simbólico con los Nets de Brooklyn de 10 días y también jugo unos minutos contra los Lakers de Los Ángeles, haciendo también historia en este respecto como el primer jugador abiertamente homosexual en participar en un juego de la NBA.

Y parece ser que hasta en uno de los deportes más masculinizados, el progreso está a punto de darse, ya que el jugador de fútbol americano colegial, Michael Sam, que va a entrar al draft colegial de abril para ser elegido por algún equipo profesional, anuncio antes de los preparativos para este evento que es homosexual; que su equipo colegial ya lo sabía y aunque es una materia completamente personal cree que es conveniente anunciarlo públicamente antes de pertenecer a un equipo profesional de la NFL. Todo parece indicar que es cuestión de meses para que también en este deporte, la participación de jugadores gays sea una realidad.

Ya que en una de las naciones más desarrolladas del mundo y que marcan la pauta para muchos de estos deportes, solo queda esperar que el fútbol mundial reaccione acorde y abra las puertas a participantes homosexuales y les de la seguridad de que serán aceptados en un entorno que tiende a ser exageradamente homofóbico. Mientras tanto, aplaudo el esfuerzo que se ha hecho y sobre todo la valentía de millones de personas que por el estigma social han tenido que esconder quienes son y a quienes aman. Al final de cuentas, todos somos seres humanos.

Por último, hablando de las implicaciones sociales que puede tener el deporte, les dejo una recomendación. La serie de documentales de ESPN “30 for 30”, una serie que ya tiene dos temporadas de existencia revelando historias que deben de contarse acerca del deporte y lo que significa para millones de personas. http://espn.go.com/30for30/