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La transparencia no es un fin

por Bruno Zarazúa

Cuanto más corrupta una sociedad,
más numerosas las leyes.
Edward Abbey

Para bien y después de muchas batallas se logró poner en la mente y en la boca de todos, el tema de “transparencia”, y es que todo mundo habla de ella, políticos, organismos autónomos, sociedad civil, y sobre todo los servidores públicos. Los medios de comunicación han servido como conducto de una muy efectiva campaña propagandista, pues tanto en medios impresos como en radio y televisión aparecen constantemente spots sobre este tema.

Pero, ¿en realidad entendemos lo que es la transparencia?

El vocablo transparencia indica la cualidad de translucidez, claridad, diafanidad, que se puede ver a través de un objeto. En la actualidad se refiere a la honestidad y a las buenas prácticas en los negocios, a la honra y buen nombre de una persona, a la rectitud de intención y a la congruencia con los hechos.

En el ejercicio del poder y la administración pública, toma relevancia en el momento de rendir cuentas claras a la ciudadanía, es exponer de donde provienen los recursos, en que son utilizados, y los fines que se persiguen en la aplicación de los mismos, así como la demostración de los resultados obtenidos en este proceso de gestión. Para que el ciudadano con esta información pueda evaluar el desempeño de las entidades y de los servidores públicos.

La deontología es el tratado o estudio de las normas éticas que deben ser, en el ejercicio de una determinada profesión, existen criterios morales universales para cualquier profesión, como lo es la profesión del servicio público y estas son: la responsabilidad y la honestidad, mismas virtudes que son compartidas con nuestro concepto actual de transparencia, si la deontología fuera aplicada en la administración pública no habría necesidad de reglamentar. Pero lastimosamente esto no ha sido así, de tal manera que se ha tenido que legislar al respecto y establecer leyes y reglamentos para regular sobre el tema.

El primer paso camino a la transparencia fue en 1948 con la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, sobre el Derecho a la Información lato sensu, quedando establecida como la garantía fundamental que toda persona posee de hacerse de información, de informar y ser informada.

Este derecho a la información, se conforma por 4 vertientes: la libertad de opinión, la libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad de información. De esta última derivan 3 derechos fundamentales: el derecho a investigar información, el derecho a recibir información y el derecho a difundir información. En lo que concierne a investigar y recibir información implica el derecho de recibir e investigar información veraz y oportuna de los medios de comunicación y por otro lado al derecho de investigar y recibir información en posesión del Estado. Fue en 1977 cuando se logró en México, incluir en el artículo 6° de la Constitución Política, el texto “El derecho a la información, será garantizada por el Estado”

De lo anterior es donde nace el Derecho al Acceso a la Información Pública, la cual puede definirse como el privilegio que posee la persona para acceder a datos, registros y todo tipo de información que se encuentre en poder de entidades públicas y empresas privadas que ejerzan presupuesto público o cumplen funciones de autoridad.

De este modo podemos encontrar en el Derecho al Acceso a la Información Pública, el origen de la transparencia, como un derivado con la intención de combatir la corrupción y eficientar las prácticas de la burocracia.

Es así que la transparencia desde su concepción hasta su aplicación nunca ha sido un fin, sino un medio, no tiene lugar el presumir de ser transparente, cuando la transparencia debiera ser una norma deontológica en el ejercicio público, así como dar los buenos días es una buena costumbre arraigada en la sociedad.

En alguna conferencia sobre transparencia decía el exponente, creo recordar era Alfonso Lujambio, decía: “Al aplicar la transparencia como herramienta para el combate a la corrupción no es válido negar la información e impedir su difusión, bajo ningún supuesto. Es como si fuera mi empresa una de fumigación y eliminación de plagas, y me llamas para que trabaje en tu casa pues tienes un problema con bichos y roedores, entonces llego y tengo la maquinaria más sofisticada y el veneno más potente y una metodología sumamente efectiva que ha sido probada y avalada por las autoridades en la materia; y cuando quiero empezar a trabajar para combatir ese problema tuyo, quiero pasar a la cocina y me dices, no en la cocina no pues tengo los alimentos y no quiero que se vean afectados por los químicos, quiero pasar al baño y me dices, no en el baño no pues tengo una fuga de agua que primero debo de reparar, luego quiero pasar a las recamaras y vuelves a negar el acceso dando cualquier otra excusa. Es lo mismo con la transparencia para que sea efectiva contra la corrupción se debe de aplicar en todo.”

Ahora bien el famosísimo 3 de 3, surge con la intención de demostrar y dar confianza al ciudadano de que el servidor público en el ejercicio de sus funciones, no abusa del puesto para favorecerse y enriquecerse de forma ilícita. Es decir el servidor declara que entra con 5 pesos cuando llega al cargo y se va con 7. Para que esta práctica sea verdaderamente efectiva lo que se debería combatir es el testaferrato, mejor conocido como “prestanombres”. Entonces habría que pedirle el 3 de 3 a la esposa, a los hijos, a los primos, a los hermanos, a los sobrinos, a los abuelos, al mejor amigo, incluso al primo del amigo.

Para finalizar, el Gobierno podrá tener la información pública en una vitrina, con luces de aparador, decorada y acomodada de la mejor manera para que puedan lucir los datos de mayor relevancia. Pero de poco sirve si ese aparador esta sobre una calle desierta, donde nadie le puede ver. Es así que es responsabilidad del ciudadano ir hasta donde se encuentra esa información y escudriñar para resolver por nosotros mismos las incertidumbres que se generan cuando la información está en posesión de terceros. Pero este será solo un medio, el fin debiera ser que con esta información se logre que en la gestión de los recursos públicos se abandonen las prácticas discrecionales y erradicar la corrupción. Solamente con la presión y la participación ciudadana es como se pueden lograr los grandes cambios. Hasta la próxima.