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El Laicismo y el Estado Laico (Tercera Parte)

Implicaciones del Estado Laico

En esta última entrega del pequeño trabajo “El Estado Laico y el Laicismo”, llegaremos a la parte más importante, y con ello me refiero a su aplicación, es decir, las implicaciones del Laicismo en la vida cotidiana.

Hablar de un Estado Laico no implica únicamente la referencia a la separación Iglesia-Estado, como comúnmente nos viene a la cabeza su mención; su conceptualización va más allá, tiene impacto en varios aspectos de la vida pública y política, y su aplicación cobra una importancia relevante en el proceso de creación de una verdadera ciudadanía.

El Laicismo aplicado al Estado se orienta a promover los valores de tolerancia, libertad y respeto con sus derivadas implicaciones principalmente en tres vertientes: 1) creencias religiosas, 2) respeto a los derechos sexuales y 3) el ejercicio de la ciencia e investigación en disciplinas científicas como la bioética, esta última considerada hoy indispensable para la configuración de un verdadero Estado Laico.

En la primera vertiente, la más conocida por el grueso de la población, el Estado Laico debe ser garante del ejercicio de los derechos y obligaciones civiles y políticas, sin ningún sesgo religioso, a fin de generar condiciones que permitan la sana convivencia entre los distintos dogmas, aún cuando en su territorio habite una mayoría poblacional afín a determinado credo. El Estado debe recordar en todo momento que no se gobierna solo para las mayorías y por tanto las autoridades políticas deben mostrarse en sus marcos normativos y operativos, siempre neutros en su comportamiento y ejercicio para garantizar el pleno respeto a las creencias religiosas de todos sus gobernados.

En la segunda vertiente, un Estado Laico debe garantizar también la libertad en las preferencias sexuales de los ciudadanos, así como el ejercicio de la sexualidad libre de violencia, entendiendo que dichas garantías se limitan también a la generación de condiciones normativas e institucionales que permitan su ejercicio. Debe ser además, promotor y garante de métodos de planificación familiar, como un método de control demográfico y un elemento que permita a su vez garantizar la salud pública.

La importancia de la libertad en las decisiones sexuales, radica fundamentalmente en que estas pueden marcar para bien o para mal,  al ser humano de por vida; por tanto dichas libertades deben existir, aún en el hipotético caso de que nadie las ejerciera.

Finalmente, en el caso de la tercer vertiente, el Estado Laico debe garantizar la libertad de decisión del ser humano, basándose en el comportamiento biológico, en el ejercicio de su propia naturaleza y su vinculación con la ética y moral, pero entendidas estas desde una perspectiva independiente de cualquier dogma religioso. Es precisamente este el principio básico de la bioética y partiendo de ello, debe garantizarse al ser humano la libertad de decidir sobre su cuerpo por voluntad propia, punto donde se genera la mayor controversia por ser el origen de aspectos tan delicados como el derecho al aborto y a la eutanasia.

Es menester que el Estado garantice en su marco jurídico la libertad de ejercicio de estas prácticas, independientemente de que en el ente individual se decida ejercerlas o no. No se trata de una cuestión de religión, sino de una acepción meramente civil, que debe ser considerada como un derecho fundamental a respetarse en cualquier Estado que se base en los principios del Laicismo.

Cabe hacer énfasis en que para la constitución verdadera de un Estado Laico,  las políticas públicas de ningún tipo, menos aún las de salud y educación, deben estar fundamentadas en ningún dogma religioso. La diferencia radica en gobernar bajo una perspectiva científica, no religiosa, pues solo un marco legal e institucional laico garantiza que cada quien gobierne su vida conforme a sus principios y dogmas individuales, para tomar decisiones sobre su vida pública, social, sexual y reproductiva, con respeto irrestricto al resto de la sociedad.

Para concluir, caben algunos comentarios:

Es definitivo que el Estado Laico jamás perderá vigencia, y que constituye un mecanismo fundamental para la convivencia social en paz. A pesar de ser atacado por la iglesia, y asociado por su naturaleza con el protestantismo, ha sido motivo de luchas importantes y constantes, no obstante su vigencia permanece y es además, necesaria.

Sin embargo, no es solo la iglesia la culpable de sus retrocesos y su no consolidación; a ello hay que sumar el vacío en el ejercicio del poder y en el actuar político, que causa descontento general y lleva a la sociedad a ejercer su ciudadanía de forma poco participativa, y en el peor de los casos, de una forma confesional.

La alerta que hoy se nos presenta tiene que ver con reactivar el legado de aquellos grandes pensadores que con intelecto, lucha y sangre lograron hacer de México en su momento, un Estado Moderno, Progresista, Laico y con amplio Sentido Social.

Cerremos con la acostumbrada recomendación musical del martes, para como siempre deleitar nuestros sentidos con el arte máximo. Hoy escuchemos el Jazz Latino en su máxima expresión, pero interpretado ni más ni menos por un grupo de orientales, ¡Sí!, de esos que extraen lo mejor del mundo y lo reproducen con gran maestría y en algunos casos mejor que sus autores; les dejo entonces el ritmo latino del “Mambo de la Luz” en la majestuosa interpretación de “Nettai Tropical Jazz Bigband”, para disfrutar del espectacular ensamble de percusión y metales liderado por Carlos Kanno (http://www.youtube.com/watch?v=1hpVpeLj6u8).

Y recuerden, la música siempre es mejor en vivo.

 

El Laicismo y el Estado Laico (Primera Parte)

EDUARDO HERNÁNDEZ

Hoy quiero compartirles un pequeño trabajo de investigación que sin el suficiente rigor académico más bien pretende servir como una pequeña exposición de un tema que a mi parecer debería ser considerado como cultura general: El Laicismo y el Estado Laico.

Para ello abordaré tres apartados específicos que compartiré en sesiones diferentes, a fin de no hacer tediosa su lectura, a saber:

  1.        Generalidades del Estado Laico
  2.        Reseña Histórica del Estado Laico en México
  3.        Implicaciones del Estado Laico

Generalidades del Estado Laico

De acuerdo con Salazar Ugarte (s.f) investigador de la UNAM, en el lenguaje común suelen usar de manera indistinta los términos “laicidad” o “laicismo” para hacer referencia en sentido amplio a una situación en la que existe una recíproca autonomía entre las cuestiones religiosas o espirituales y las cuestiones políticas o civiles. Partiendo de ello podremos comenzar a comprender la importancia de la concepción de la separación Iglesia-Estado como elemento fundamental para a través del respeto y la tolerancia pueda promoverse el desarrollo de la sociedad.

El Estado Laico debe concebirse como un instrumento jurídico político a favor de la convivencia sana y armoniosa, que garantice a cada quién la libertad de creer en lo que desee creer y ser lo que desee ser. Implica por ello desde la perspectiva Estado-Gobierno, y en el entendido de que es este el principal agente promotor del bienestar social,  la construcción de instituciones (entendidas estas como los organismos, ordenamientos y mecanismos), que permitan consolidar tales garantías.

Más allá de la asociación del laicismo con el concepto de religión, hablar de Laicidad implica pensar en tres principios fundamentales, según Pena-Ruiz del Instituto de Estudios Políticos de París:

  1.        Libertad de conciencia, que debe garantizar que la creencia solo comprometa al creyente en su ente individual y no pretenda ejercer coacción en un conjunto social.
  2.        Igualdad de trato de las condiciones espirituales, dentro de las que debe considerarse toda actividad del espíritu humano, como la poesía, arte, ciencia, etc.
  3.        Orientación universalista en la acción del poder democrático, es decir, gobernar para todos y no para algún segmento particular afín a algún credo u orientación individual.

Basándose en estos principios un Estado Laico podrá ligarse al respeto a la autonomía de la personalidad, a la pluralidad de valores y a la libertad ineludible que el individuo tiene para organizar su propia vida.

La sociedad actual se ve envuelta en un cumulo enorme de libertades, que a la vez conllevan a mayores responsabilidades, entre ellas las de la tolerancia y el respeto para la convivencia armoniosa. Ante esto el Estado Laico cobra vigencia y mayor relevancia, toda vez que, debe ser el garante del ejercicio de los derechos fundamentales de sus gobernados, sin distinción de religión, etnias, preferencias sexuales, etc.

Además, el laicismo en el Estado debe mantener una evolución constante para garantizar el ejercicio de tales libertades y que le permita además, soportar las contraofensivas de instituciones, principalmente religiosas, que en muchos de los casos se consideran agredidas o afectadas en sus intereses.

El reto esencial del Estado Laico, es entonces la organización para garantizar la convivencia y coexistencia de la diversidad social en su territorio. De ahí la necesidad de la secularización de facto, para en conjunto llevar a la práctica, el ejercicio del laicismo como herramienta fundamental para la creación de una verdadera ciudadanía, entendida esta como aquellas personas que ejercen sus derechos.

Son estos, conceptos básicos del Estado Laico, que permitirán tener una noción general del tema.

Mientras asimilamos esto, les dejo la recomendación musical de este martes, para que deleiten sus sentidos y motiven su espacio de reflexión y estudio, con la genialidad inapelable de Johann Sebastian Bach, materializada en sus Conciertos de Brandemburgo como grandiosa aportación a la música barroca; una serie de seis conciertos que van desde el BMV 1046 al 1051, que implicó “la combinación de espectro de instrumentos de orquesta en combinaciones audaces” y que transcendería para la historia como legado de este genio musical. http://www.youtube.com/watch?v=_jXKIy_2p5U

Continuamos en la siguiente entrada.