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El financiamiento no es para todos

por Bruno Zarazúa

“No te preocupes por el financiamiento si no lo necesitas.
Hoy es más económico que nunca iniciar un negocio” –
Noah Everett, fundador de Twitpic

En la entrega anterior les comentaba que el tema del financiamiento merecía un artículo exclusivo para desarrollar el argumento, por lo que les contaré una anécdota en relación. Hace tal vez un año o dos me acerque a la oficina de Gobierno que se encarga del financiamiento de proyectos productivos, Fondo Plata la verdad es una opción con un interés en muy bajo y además con capacidad de financiar montos considerables, pues se maneja a través de un fideicomiso con una institución financiera.

Después de platicar un momento me explica los requisitos que entre otros son contar con un proyecto que contenga análisis del mercado, desarrollo técnico, estados financieros proyectados, en fin un plan de negocios, lo que me pareció bastante acertado que lo soliciten, cuando pregunte si en caso de no contar con uno mi sorpresa fue que me respondieran con una negativa, primer punto en contra, ¿cómo es posible que se entreguen financiamientos y no se cuente con una oficina de asesoría y acompañamiento?, lo bueno que la secretaria de economía a nivel federal cuenta con cursos en línea y aparte da un estímulo una vez concluido el curso que tiene como resultado el plan de negocios diseñado.

Otro de los requisitos es tener una prenda en garantía con valor a 1.5 de la cantidad solicitada, es decir, si solicito cien mil pesos debo dejar como prenda en garantía algún bien con valor de ciento cincuenta mil pesos. Con un poco de empatía hacia personas que tienen ideas geniales para desarrollar un negocio que sirva de sustento no solo de sus familias si no que pueda dar empleo a más personas y así beneficiar a muchas más, pero que carecen de recursos para poder echar a andar su idea y se acercan a gobierno buscando un apoyo, un empuje, un detonante para beneficio de muchos, le pregunte a quien me atendía “y si no cuento con algún bien que tenga el valor de 1.5 sobre el capital que solicito, ¿Qué alternativas tengo? ¿Puedo comprar la maquinaria y equipos que necesito para echar a andar el proyecto y dejar endosado aquí con ustedes la factura que avala la propiedad del bien?” a lo que me respondió con un rotundo NO, añadiendo además “el financiamiento no es para todos”, lo que causo en mí molestia ante su falta de sensibilidad, por lo que le refuto diciendo “así como sale uno de pobre”, bien pudo mantenerse callado pues su calidad de prestador de servicio requiere decencia en el trato pero insolentemente insistió en defender su argumento y agrega “si Usted es pobre entonces lo que requiere es un apoyo, esos de dos mil pesos que dan en sedesol, no un financiamiento de fondo plata”.

Después de este mal sabor de boca me di a la tarea de investigar las reglas de operación del fideicomiso y en efecto estas no contemplan alternativa alguna que pueda ser incluyente con personas que tengan carencia económica, estas deberán de buscar su propio desarrollo con un apoyo de dos mil pesos.

Las estadísticas indican que de cada 10 mipymes que comienzan funciones al paso de un año tan solo sobreviven 3, esta política de protección al capital del financiamiento donde se tiene que pedir una prenda en garantía de pago, me indica que la apuesta es al fracaso. Si un gobierno no confía en su gente difícilmente la gente confiara en el.

Es cierto que en algún tiempo atrás (sexenios anteriores), no existía esta política de protección al capital y se otorgaban financiamientos a fondo perdido, pero el abuso, y la corrupción derivo en la discrecionalidad en la entrega de los financiamientos y como era de esperarse muchos fracasaron antes de iniciar, al fin y al cabo no tenían que regresar el dinero.

Estos actos de servidores públicos sin escrúpulos derivaron a que las administraciones siguientes decidieran eliminar la modalidad de financiamiento a fondo perdido, para al menos garantizar la recuperación el financiamiento con el embargo de los bienes en caso de que fracasara el proyecto, o como comúnmente se conoce “cobrarse a lo chino”.

Pero esta protección al capital dejó de lado y no considero una alternativa para proyectos con potencial de éxito pero que la o él emprendedor no contara con el requisito de la prenda en garantía. Una de las grandes falencias de esta oficina de financiamiento es la carencia de asesoría y acompañamiento a los proyectos para en conjunto buscar el éxito del proyecto y así poder ver el retorno de la inversión, también hace falta una alternativa de garantía, como se lo expuse al asesor de Fondo Plata, una alternativa viable pudiera ser que todo lo adquirido con el dinero del préstamo se endose y así garantizar el pago, pero no poniendo en riesgo el patrimonio de quien emprende.

Y lo mismo es en cualquier otra institución financiera, así es que si están pensando en emprender y no cuentan con el capital suficiente para echar a andar su negocio deben de estar dispuestos a poner como prenda en garantía su patrimonio, el de sus seres queridos o el de la persona que sí confío en ti y se ofreció a ser tu aval.

Existe la esperanza de que en esta nueva administración que comienza se hagan las cosas de forma diferente y contemplen este tipo de cambios que son tan necesarios para incentivar el desarrollo de la economía local. En mi próxima entrega les hablaré de esos apoyos de dos mil pesos, los microcréditos. Hasta la próxima.

Empleado o empleador

por Bruno Zarazúa

“Al interior de cada desilución
se encuentra la gema sin precio de la sabiduría.”
Robert Kiyosaki

Es bastante atractiva la idea de emprender, poder ser nuestro propio jefe y tener en nuestras manos la posibilidad de desarrollar un proyecto desde la nada, hasta el punto en que sea una empresa verdaderamente sostenible y rentable. ¿A quién no le atrae hacer lo que le gusta y que aparte le paguen por esto?, seguramente a varios nos ha pasado por la cabeza el comenzar algún tipo de negocio, pero antes de tomar una decisión de tal importancia deberíamos de responder sinceramente algunas interrogantes, ¿cuál es la motivación que tengo para emprender?, ¿Tengo la experiencia necesaria para administrar un negocio?, ¿conozco realmente el mercado al que pretendo incursionar?

Hago un pequeño paréntesis que sirva de aclaración  (la intención de estas líneas lejos de desalentar  a quienes están pensando en emprender es dar algunos puntos de reflexión para que antes de comenzar la aventura rumbo a la independencia económica, puedan hacer algunas consideraciones y conscientemente se tomen las mejores decisiones).

La primera de las interrogantes es vital, ¿cuál es la motivación que tengo para emprender?, pues si tenemos la motivación adecuada haremos los esfuerzos necesarios y daremos los extras que se requieran para lograr el objetivo de sacar el proyecto a flote, de lo contrario será muy fácil caer en desesperación y desanimo, provocando por consiguiente el desistir y abandonar ese sueño.

Entonces, ¿cuál es nuestra motivación para emprender?, si nuestra motivación es porque no soportamos a nuestro jefe actual, o porque nos sentimos menospreciados en nuestro trabajo, a lo mejor porque lo que actualmente realizamos no es de nuestro completo agrado, o tal vez porque estamos desempleados y no encontramos otra vía posible para obtener ingresos. Sí es así, debemos de tener algunas consideraciones, pues si bien es cierto que soñar es gratis, la renta, la energía eléctrica, el internet, los proveedores y los empleados no lo son, y que lo que queda después de pagar por insumos y prestación de servicios podrá considerarse como “ganancia”, lo escribo entre comillas porque aún nos falta pagar impuestos y destinar un tanto a reinversión para poder crecer nuestro negocio, claro partiendo de la primicia que en ese periodo tuvimos los ingresos suficientes.

En este punto es muy importante distinguir entre auto empleo y una empresa, el primero se relaciona con las habilidades y destrezas propias de cada individuo, que le llevan a ser autosuficiente económicamente, esto gracias a que pone a disposición del público en general sus servicios profesionales y/o productos hechos por sus manos. Por lo tanto como el auto empleo depende de lo que hago y se hacer, cuando lo dejo de hacer dejo de ganar. Una empresa por otro lado es una organización establecida de la cual no necesariamente es vital nuestra presencia y puede funcionar con supervisión del emprendedor, para llegar a este punto se requiere de delegar y sobre todo confiar en el trabajo de los demás. Cabe señalar que actualmente varias grandes empresas transnacionales tuvieron sus inicios como fuente de autoempleo o empresa familiar.

Ahora que si lo que nos motiva a emprender es que después de haber encontrado una oportunidad en el mercado para que nuestro producto o servicio triunfe, basando esta afirmación en un plan de negocios concienzudo, y aparte el proyecto verdaderamente nos agrada (no es lo mismo que nos guste hornear cupcakes cada quince días, a tener que hacer y vender 100 pastelitos diarios para poder pagar la renta), entonces tenemos una gran ventaja y ya tenemos lo necesario para seguir con la siguiente pregunta.

El segundo punto para considerar, se relaciona con la experiencia, ese cúmulo de conocimientos y habilidades que muchas veces se vuelve un dolor de cabeza sobre todo para los más jóvenes, pues es contradictorio que en todos los empleos la pidan, cuando nadie les da la oportunidad y así no logran obtenerla. En fin, algo que aprendí a lo largo de los años es que cualquier tipo de trabajo nos da la oportunidad de aprender y sobre todo nos da la oportunidad de equivocarnos, nos da la opción de atrevernos a innovar sin el riesgo que representa equivocarse sobre el propio patrimonio. Es por eso que me atrevería a decir que si nunca has trabajado en nada, o nunca has tenido algún tipo de responsabilidad laboral así fuera en algún negocio familiar, te recomendaría mejor esperar y enfocar en un inicio los esfuerzos a buscar algún trabajo relacionado con tu proyecto que te permita conocer un poco más sobre el terreno que pretendes pisar. Muchos emprendedores en la actualidad obtuvieron la experiencia en el negocio de sus padres, de tal forma que ellos fueron sus mentores y cuando se equivocaban hubo alguien que les advertía y les ayudaba a solucionar.

El tercer y último punto, que aquí se aborda se refiere al conocimiento del mercado, es decir, muchas veces tienes una buena idea, pero esto no basta, tienes que saber cómo comunicarla y así lograr venderla, para esto es que existe el plan de negocios, que entre otros tiene un capítulo de estudio de mercado, en donde se hace un análisis de las tendencias del mercado al que nos dirigimos, y se plantean las opciones de cómo acceder a este, y aun así tener un plan de negocios bien elaborado no nos garantiza el éxito, en varias ocasiones habrá que improvisar sobre la marcha, pues una de las principales características de los mercados es su variabilidad, pero el tener un plan te permite tener un panorama más amplio y así talvez  anticipar los posibles cambios.

Si después de responder con sinceridad a las preguntas anteriores decidimos seguir con la intención de emprender, y terminamos de elaborar nuestro plan de negocios, el cual nos da confianza al arrojarnos resultados de rentabilidad. Es momento de dar el siguiente paso, el cuál es uno de los más importantes y complicados, pero no imposibles, el financiamiento. Pero este lo dejaremos para la próxima entrega.

Tan solo para finalizar, es cierto que el emprendimiento no es para todos, así como también es cierto que esta no es la única opción rentable para lograr ser un profesionista exitoso, muchos han elegido hacer carrera dentro de una empresa u organización, y han alcanzado varios logros tanto personales como para organización. De hecho el integrarse a un equipo ya consolidado es una muy buena opción para desarrollo personal y profesional, ser empleado no tiene nada de malo. Pero también es cierto que las opciones para emplearse pueden ser escasas para dar abasto a la demanda de la población. Es así que se requiere de los dos, y todo depende de los objetivos que te propongas.

Gracias por su lectura, hasta la próxima.