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Próximas Elecciones

J. Jesús Reyes R. del Cueto

En aproximadamente ocho días conoceremos quien es el ganador de las contiendas electorales para gobernar el estado de Zacatecas durante los próximos cinco años. El domingo 5 de junio, desde temprano en la mañana abrirán las urnas para que todos los zacatecanas y zacatecanos elijamos, se supone que de manera libre, secreta y no coercitiva, que personaje y partido queremos que nos gobierne; lo haremos junto con conciudadanos de otros once estados que el mismo día decidirán el destino de su entidad, incluyendo cinco que siguen sin conocer la alternancia cuyos gobiernos siempre han sido priistas (Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz).

Primero que nada mi llamado en estas letras es que acudamos todas y todos los zacatecanos a las urnas a ejercer lo que es nuestro derecho pero también nuestra obligación, asegurémonos que nuestra voz sea escuchada y participemos en uno de los pocos ejercicios democráticos de los que podemos ser parte. Muchos se quejaran de que es poca o nula la diferencia entre los candidatos que se presentan en la boleta o que el proceso electoral es una farsa para pretender que vivimos en un sistema democrático cuando en realidad lejos estamos de él. Estoy de acuerdo en parte de estos argumentos pero creo que a pesar de ellos podemos hacer alguna diferencia, si bien mínima, al ir a votar.

Para empezar, tenemos ante nosotros lo que pinta ser la elección más cerrada en la historia de nuestra entidad. El PRI y el nuevo partido MORENA, se encuentran en una batalla increíblemente cerrada por la gubernatura, y si bien puede ser que “todos los políticos son iguales”, la diferencia, al menos ideológica, entre el PRI y MORENA es tanta que en realidad los gobiernos resultantes serían significativamente diferentes. Así es que si creen firmemente en alguno de los dos proyectos o se oponen completamente a cualquiera de los dos, hay que salir a votar.

Viéndolo desde otra perspectiva, al tener por primera vez la opción de votar por candidatos independientes (si bien ninguno parece tener la posibilidad real de ganar), podremos los zacatecanos por primera vez repudiar el sistema de partidos que se postra ante nosotros luchando por nuestras preferencias sin la necesidad de anular el voto. Esta victoria de los candidatos independientes es una lucha de muchos años y gente valiosa que hay que respetar y hacer valer, precisamente al acudir a las urnas.

Por último, y creo de manera más importante, debemos acudir a las urnas porque aunque no nos gusten las opciones que se nos presentan, es nuestro deber y uno de los pocos métodos de expresión democrática que tenemos a nuestro alcance. El derecho al voto y la construcción de instituciones, aun imperfectas, que lo hicieran valer de manera verdadera ha llevado luchas incansables de millones de mexicanas y mexicanos en las que se han derramado sudor y sangre y las cuales no podemos defraudar al ser simples espectadores apáticos y no presentarnos a votar. Anulemos el voto, votemos por independientes, votemos por el “menos peor” o castiguemos a los malos gobernantes y sus partidos votando por los “otros”, pero votemos, ya que si no lo hacemos dejamos que esos mismos que se han apoderado del sistema político-electoral de nuestro país lo sigan haciendo y todavía con más facilidad.

Al final del día, en Zacatecas hay razones de peso para votar por cualquiera de los tres punteros e incluso por algún independiente que anda abajo en las encuestas. En lo personal, llamaría a los Zacatecanos a votar por un cambio, para castigar al partido que nos dio estos desastrosos seis años. Dada la historia de saqueo, corrupción e inhabilidad para gobernar, también me pronunciaría a favor de la campaña de #NiUnVotoAlPRI y llamaría a elegir entre las opciones restantes. Finalmente, si ningún candidato parece convencer en elecciones municipales o para diputados, anulemos el voto y digámosle con una voz fuerte y resonante a los partidos políticos que no nos gusta lo que nos ofrecen, pero que estamos listos para ejercer nuestro deber ciudadano.