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PUNTO CIEGO

J. Jesus Reyes R. del Cueto

Primero que nada, me gustaría saludar y agradecer a todos nuestros lectores por acompañarnos en esta Segunda Temporada de Voces Cruzadas. Con su presencia y lectura, nuestras ideas y opiniones se vuelven más valiosas. Como siempre, los seguimos invitando a que nos comenten su opinión ya sea aquí, en los comentarios, o por medio de nuestras cuentas de redes sociales. Lo importante es entablar una conversación.

En este regreso personal a Voces Cruzadas, me gustaría hablar y hacer del conocimiento de los lectores una herramienta muy poderosa para el diagnóstico y conocimiento personal: el Test de Asociación Implícita o IAT (por sus siglas en inglés). Esta herramienta fue desarrollada y utilizada por primera vez en 1998 por los científicos Anthony Greenwald, Debbie McGhee, Joyce Sherry y Jordan Schwartz con el objetivo de medir la fuerza de las asociaciones automáticas dentro de nuestro subconsciente. Para explicarlo en términos más sencillos, esta prueba mide la fortaleza de ciertos estereotipos en nuestra mente de los cuales no somos conscientes.

Invitaría a todos los interesados a realizar algunas o todas las variaciones de este en la siguiente página web:

https://implicit.harvard.edu/implicit/

La Universidad de Harvard ha tomado los bloques básicos de este estudio y lo ha extendido y adaptado a varios lenguajes y países. Sólo tienen que elegir México en el menú que aparece en la esquina inferior izquierda y dar click en “Go!”. La página los llevara a varias explicaciones y si así lo desean a los diferentes tipos de ‘tests’ existentes en México, entre ellos: preferencias electorales de las elecciones presidenciales del 2012, razas en México, tonos de piel, peso, sexualidad, género, entre otros tantos. Después de elegir qué tipo desean tomar, lo único que tienen que hacer es seguir las instrucciones.

El funcionamiento de este experimento en realidad es muy básico; simplemente mide tu asociación de términos cualitativos (buenos o malos) con objetos o personas para ver si tienes alguna preferencia automática y subconsciente por alguna de estas categorías. Para ponerles un ejemplo y asegurarme de su efectividad, tomé el TAI de Elecciones 2012, en donde te muestran imágenes de dos candidatos de tu elección (en mi caso AMLO y EPN) junto con palabras buenas y malas y uno debe asignar tanto las imágenes como las palabras a la categoría que representan. Como era de esperarse yo mostré una preferencia automática por AMLO y un rechazo automático hacía EPN.

Para compartir otros resultados, también me encontré con que tengo una preferencia automática moderada hacía las personas heterosexuales vs homosexuales y delgadas vs gordas. Sin embargo no tengo tendencia en preferencias entre personas de raza blanca o negra.

Los estereotipos desgraciadamente existen, en el mundo y también dentro de todos nosotros. No necesariamente son nuestra culpa, pueden ser resultado de nuestra educación, contexto social o susceptibilidad a mensajes subliminales. Sin embargo, es bueno saber qué tanto están dentro de nosotros para así luchar contra la discriminación de una manera más activa y consciente. Nuevamente los invito a realizar estas pruebas y compartirnos sus resultados y opiniones al respecto. ¿Hubo algo que les sorprendió? ¿Creen que es bueno saber el tipo de estereotipos con los que cargamos?

Nos leemos a la próxima aquí en Voces Cruzadas.

Rompiendo estereotipos

Por Bruno Zarazúa

“Una mujer manejando se vuelve re peligrosa,

 si va viéndose al espejo y pintándose la boca”

Los Tigres del Norte

La discrepancia entre hombres y mujeres, sobre cuál es el género que más destreza presenta al momento de maniobrar detrás de un volante, no es nada nueva y sin embargo sigue vigente. Es muy conocido el refrán que versa “mujer al volante, peligro constante”. Pero en verdad, ¿los hombres son mejores conductores que las mujeres?

Ya que en este espacio de lo que se trata es de generar polémica y contraste de opiniones, daré desde un inicio la mía, sirva esto para animar la participación de Ustedes amables lectores. Aun que me niego a aceptar que sea posible en casi cualquier actividad humana, el establecer un rango de valores en virtud del sexo, deberíamos aceptar que en cuestiones de habilidad física el macho supera a la hembra.

La mujer es reconocida generalmente por su delicadeza y también en sociedades machistas es conocida como el sexo débil, en contra parte, como ya lo mencionara Pierre de Coubertin al momento de inaugurar los primeros juegos olímpicos, el hombre es: citius, altius, fortius (más rápido, más alto, más fuerte). Por tanto pudiéramos deducir, si es que nos apegamos a la descripción que hiciera Desmond Morris, en su libro “El mono desnudo”, con mucho riesgo a equivocarnos que el hombre – macho es más apto para manipular una máquina que una mujer – hembra. Pero conducir un automóvil es mucho más que manejar una máquina.

En sus principios la construcción, reparación y mantenimiento de vehículos motores fue considerada como tarea sucia, debido al contacto frecuente con grasas, aceites y fierros, motivo por el cuál esta actividad fue desdeñada por la mayoría de las mujeres; también interviene, el hecho de que en sus inicios los automotores eran fabricados únicamente con dirección mecánica en el volante, situación que requería aplicar mayor esfuerzo físico para ser maniobrado, derivando en que esta tarea fuera delegada a los hombres.

En la actualidad las diferencias biológicas entre ambos sexos al momento de manejar un vehículo motorizado son mimetizadas, una debido a los avances tecnológicos como la dirección hidráulica y otra por el simple hecho de que la fuerza motriz del vehículo es un motor y l@s pilotos deben esencialmente maniobrar y accionar el acelerador, el freno y palanca de velocidades, lo cual requiere sobre todo coordinación visual – motriz y reflejos, más que fuerza pura.

Cabe puntualizar que conducir un automóvil es desarrollar una acción de desplazamiento, en un entorno social. Una actividad en la que intervienen aspectos emocionales, culturales, éticos, morales, cívicos, entre otros. Y en conducir (no en manejar) no creo que nadie sea apto para afirmar que un sexo es mejor que otro.

En este punto se vuelve interesante recurrir a los datos estadísticos para descubrir que es lo que nos dicen los números sobre este tema. Según información del INEGI y registros de la Dirección de Transporte, Tránsito y Vialidad de la Secretaria de Seguridad Pública del Estado de Zacatecas, los hombres se han visto involucrados con más frecuencia en accidentes automovilísticos que las mujeres. Tomando en cuenta que en Zacatecas el 76% de los conductores con licencia de conducir son hombres, en promedio 7 de cada mil conductores con licencia han sido responsables de algún tipo de percance, mientras que en las mujeres el promedio alcanza solamente a 2 de cada mil en la misma situación. En el mismo periodo de estudio que va de 2007 a 2012, se puede observar que en relación al total de accidentes suscitados, en promedio el 82% fueron responsabilidad de un hombre, 8 % fueron responsabilidad de una mujer y en un 10% el o la responsable se dio a la fuga sin oportunidad de conocer su género. Aunque los números son reveladores, no se debiera conjeturar nada ya que los choques se rigen por tres factores dominantes, entre los que se cuentan “la probabilidad de estar en el lugar y momento equivocados, las habilidades de conducir de un piloto y las habilidades del otro”.

Pero los datos van aún más allá, y es que según archivos sobre equidad de género, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la minera Peñasquito desde algunos años atrás, ha comenzado a encontrar en las mujeres una mejor opción para operar los vehículos de carga y transporte de minerales, ya que ellas demuestran mayor cuidado con los equipos, un alto grado de responsabilidad, menor grado de ausentismo y una disminuida tendencia de alcoholismo.

De esto mismo se han dado cuenta los responsables de la dirección del transporte público en el Estado, es así que alrededor de una docena de mujeres se encuentran operando camiones de pasajeros y taxis en la entidad. Actualmente se encuentran en capacitación 17 féminas para ser operadoras de camiones, y se está contemplando la posibilidad de que alguna ruta de la zona metropolitana de Zacatecas sea operada en su totalidad por mujeres.

No cabe duda que nunca es bueno generalizar, y debemos reconocer que nadie está exento de sufrir un accidente automovilístico. Para mejorar la convivencia social, deberíamos practicar un poco más de cortesía que no es exclusiva de sexo alguno, también se debe demostrar civismo. Siendo mujer u hombre, el secreto es el respeto, tanto con los señalamientos, el reglamento y  las leyes de tránsito, y sobre todo para con los peatones y otr@s automovilistas.

¿Ustedes que opinan? Nos seguimos leyendo, hasta la próxima.