Tag Archives: EUA

El país triste

Alejandra Rodríguez

A mi tampoco me sorprenden los resultados electorales de este pasado martes; Estados Unidos es y ha sido un país retrógrada y racista desde siempre, lo que es cuestionable hoy por hoy es la actitud en respuesta que estamos tomando todos los afectados por esta decisión democrática.

Esta mañana despertar en territorio americano con la noticia sobre el nuevo presidente electo que liderará a esta potencia mundial, me dejó ese amargo sabor de boca que provoca una mala pasada por la vida. Al visualizar gráficamente el pensamiento mayoritario de los ciudadanos americanos sobre la poca apertura que tienen al extranjero, hoy contemplé a un país triste… ironías de la vida: siendo mexicana, la tristeza por los desastres nacionales ya no me tendrían que sorprender en este punto de la vida, lo cual no es que sea un conformismo al pésimo estado en el que se está gobernando mi país y que esto signifique mi inmunidad al dolor por México. No, más allá de la sorpresa que a las 3:00 am se pudo anunciar, esta mañana al salir a la calle la gente se veía decepcionada, hoy no fue un día cualquiera, melancolía y decepción reinaban en el aire, un sentimiento generalizado, aún y con todo su triunfo, los votantes republicanos estaban desubicados, ellos también te miraban con un tono de vergüenza . Creo que no saben como explicarse ni a si mismos la decisión que han tomado, no saben entonces con que ojos mirar a las personas que están votando por sacar de su país, esas personas que viajan en el metro junto a ellos, con quienes comparte la tierra y el aire, compañeros de trabajo, amigos, vecinos y sin palabras ni gestos su sola presencia les hace saber que se tienen que retirar de su amada nación por ser inmigrantes de cualquier otra raza que a su líder no le parece positiva para volver a hacer “América, la mejor nación”.

Por eso es que hoy contemplé un país triste, desde afuera con otra perspectiva. Yo me voy, yo solo estuve de visita, yo ni siquiera tengo un estatus migratorio que me involucre en circunstancias políticas y de orden público en Estados Unidos, yo soy mexicana, me concierne el empoderamiento de mi gente, de mi economía, de mi hogar; consumiendo local, uniendo fuerzas, informándonos para elegir con criterio, educarnos para crecer como ciudadanos, dejar de compararnos con el vecino que probablemente esté más podrido internamente que nosotros, crecer en valores no en consumismo, no olvidar toda la sangre que se ha derramado injustamente y de esta manera, con hechos, no palabras, demostrar los errores que tienen las declaraciones que el futuro presidente o cualquiera de sus seguidores podrían emitir con fundamentos racistas o xenofóbicos; por eso es que miro desde afuera a todos estos ciudadanos “americanos”, como se hacen llamar egocéntricamente, ya que América es una sola y todos los habitantes de este continente somos americanos; sus rostros sólo ejemplifican tristeza y dolor. Algunos saben que su voto fue un grito desesperado y carente de criterio, sin embargo, el ambiente en la ciudad sigue siendo triste, muy triste.

En absoluto me sorprende lo que está sucediendo, los estadounidenses están cansados de nosotros, hablo de mi raza por no generalizar sobre los 40.4 millones de migrantes que habitan esta nación; están hartos de que vengamos a “trabajarles” sus bienes, nos regocijamos en decir que la creciente economía de esta potencia mundial es impulsada, primordialmente por la mano de obra hispana, pero ¿quién les pidió que vinieran a trabajar a este país en primer lugar? Mejor vayan a sus respectivos países y ahí aporten, trabajen hagan patria, lo que los gringos quieren es recuperar su país, pero vivimos en un mundo de ironías dónde el hermano, el paisano es nuestro peor enemigo y el primero que desfila en la oposición contra su raza, con aires de soberbia y por encima de su propia sangre solo por la seguridad que les otorga un papel o un estatus migratorio, por estas y otras muchas razones es que nosotros tenemos parte de la culpa en que este fenómeno político halla sucedido en estas elecciones. Con esta opinión pública que está rondando las redes sociales o noticieros y que de nada sirve que la compartamos, la publiquemos y redactemos palabras hermosas de cambio si no estamos dispuestos a realizar una transformación desde la humildad y honestidad de nuestras necesidades como países hispanos. Trump ganó la presidencia, eso nos deja un mensaje claro, ellos los estadounidenses no nos quieren aquí, ¿qué más ejemplo necesitamos para entender que nuestra vida es en nuestro país y no en el ajeno?.

15045552_10211172140444507_1048000990_n

Quizá la tristeza que hoy presenciaba en las calles se deba a la crisis económica, a la incertidumbre que les ocasiona un gobernante con nula experiencia política, al miedo que les provoca a todos los indocumentados su próxima salida del país, podría ser también la decepción de ver que un ser humano proponga barreras y límites físicos para separar la unidad social cuando masas se reúnen en pro de la libertad e igualdad, o quizás razón suficiente para pensar que ahora será mejor visto el acoso sexual a las mujeres y muy probablemente este miedo se ve influenciado en que en su mandato hará más ricos a los ya adinerados; los especialistas en política, economía, antropología y demás estudiosos me podrán corregir en absolutamente todas mis palabras aquí propuestas, esto es meramente una opinión pública inspirada en una vivencia personal desde el sentimiento compartido con la humanidad que radica en este poderoso país; sólo quise comunicar el sentimiento de tristeza que fue protagonista en este día histórico en la vida de todos los americanos, las calles silenciosas y los rostros cabizbajos dieron margen a la decepción comunal.

Carta abierta al Presidente Obama*

JESÚS REYES

En esta ocasión, queridos amigos lectores, les comparto una carta que le escribí al Presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, en las vísperas de su visita a Toluca. En este espacio, la reproduzco integra:

Querido Presidente Obama:

Mi nombre es Jesús Reyes, soy un ciudadano Mexicano de 23 años viviendo en mi estado natal de Zacatecas. Sin embargo, por siete años fui un residente legal del estado de California en los Estados Unidos, del 2005 al 2012. Cursé la preparatoria por tres años en Albany, California y después fui premiado con una beca del 100 por ciento para asistir a la Universidad de California campus Berkeley. Completé mi licenciatura en Ciencias Políticas y un diplomado en Estudios de Paz y Conflicto en el 2012 y después de graduarme regresé a mi país para tratar de aplicar la educación que había recibido para mejorar la situación de mis compatriotas Mexicanos.

Siempre he tenido una gran simpatía hacia usted. Desde que incursionó en la escena política en el año electoral 2008, sabía que apoyaría gustosamente su candidatura porque para mí, usted representaba un cambio real en un sistema que lo necesitaba profundamente. Para mí, usted hablaba por los millones que no tenían voz; las minorías raciales, los que eran discriminados, los pobres no solo en Estados Unidos pero alrededor del mundo. Mientras me graduaba de la preparatoria y comenzaba mi despertar político me ofrecí a trabajar voluntariamente para su campaña; hice llamadas telefónicas, repartí calcomanías y posters, mandé emails, convencí gente. Recuerdo perfectamente el día que tomó posesión, su inauguración como presidente, el martes 20 de enero del 2009; recuerdo porque ese fue mi primer día como estudiante universitario y la práctica de laboratorio de química (quería estudiar medicina en un principio) que fue mi primera clase universitaria tuvo un receso especial para que todos pudiéramos ver su discurso inaugural, eso es lo que usted significó para toda una generación de jóvenes.

Su discurso ese día es probablemente uno de mis favoritos de la historia, especialmente me gustó el mensaje que le dio al mundo: sentí que era personal. Entendía pero no podía simpatizar con todas esas palabras que dirigió a la gente estadounidense, yo no era una de ellas, pero era parte del resto del mundo. Entre varias cosas que me marcaron, usted dijo “que Estados Unidos era un amigo de cada nación y cada hombre, mujer y niño que buscara un futuro de paz y dignidad”, propuso un mundo de “mayor entendimiento entre las naciones”. Sus exactas palabras fueron: “a aquellos que se mantienen en el poder a través de la corrupción y la mentira y el silenciamiento del desacuerdo, sepan que están en el lado equivocado de la historia” y “a la gente de las naciones pobres” les dijo que “prometía trabajar junto con ellos para hacer que sus campos prosperaran y dejar que las aguas puras fluyeran; para nutrir cuerpos necesitados y alimentar mentes hambrientas”.

Es precisamente por eso que le escribo a usted el día de hoy. Sé que actualmente está enfrentando un momento difícil en su presidencia, que sus números de popularidad no están donde ni usted ni yo quisiéramos que estuvieran y que las acciones que usted prometió tomar han sido difíciles de cumplir debido a una oposición terca y con la cual es difícil trabajar. Eso es un tema para otro día y otra carta; sin embargo, la relación que ha establecido particularmente con el gobierno de mi país es algo que me preocupa profundamente.

En un comunicado distribuido por la cancillería mexicana el pasado lunes 13 de enero, decía que usted le había llamado al presidente de México, Enrique Peña Nieto y lo había felicitado por la implementación exitosa de varias reformas constitucionales durante su primer año en el poder. Para mí, la realidad de que usted haya hecho eso y que piense que estas reformas son buenas para mi país va directamente en contra de lo que usted dijo en Washington esa mañana fría de enero del 2009. La realidad de mi país es que la mayoría de las reformas impulsadas por Peña Nieto son rechazadas por la mayoría de la gente y no reflejan lo que los ciudadanos quieren para el futuro de su y mi país. Esto es especialmente el caso de la última y más importante de las reformas aprobadas; la energética.

México siempre ha tenido un gran orgullo de su industria petrolera pública y la compañía que la representa: PEMEX. En 1938, uno de los mejores presidentes en la historia de este país, Lázaro Cárdenas (el Franklin D. Roosevelt de la política mexicana si usted quiere), nacionalizó y expropió el petróleo de nuestro país y expulsó a las compañías que lo estaban extrayendo. Esto no fue fácil y tampoco fue hecho simplemente por un falso sentido de patriotismo; Cárdenas entendía que el petróleo (ya que lo teníamos en grandes cantidades) podía ser la palanca del desarrollo que México necesitaba después de una revolución sangrienta; y aunque fue costoso expulsar a estas compañías, el pueblo de México se unió y voluntariamente le pagó al gobierno lo que pudieran para que México pudiera indemnizar a estas corporaciones y el petróleo pudiera ser nuestro y apoyar a las generaciones futuras.

Ahora, con el simple trazo de una pluma, Peña Nieto está abriendo esta industria clave a los intereses extranjeros y les está permitiendo producir ganancias de algo que es supuestamente solamente propiedad de los mexicanos. Es, aunque el presidente no lo quiera admitir, una privatización de facto. Sé que si usted es un creyente en el libre mercado no le parecerá esto tan insultante y ofensivo como le parece a la mayoría de los mexicanos, pero la realidad que hemos tenido que enfrentar en México es que esto ha pasado con un sinnúmero de otras industrias, para resultar simplemente en el detrimento del desarrollo de nuestro país. Los ferrocarriles fueron privatizados y ahora ya no tenemos trenes, la industria telefónica y de comunicaciones fue privatizada (regalada más bien) y esto creó precios exorbitantes para los consumidores y una de las fortunas más grandes del mundo cuando la mayoría del país vive en la pobreza, los bancos también fueron privatizados y un poco tiempo después la mayoría de estos se declararon en bancarrota y tuvimos que rescatarlos con fondos públicos (una deuda que seguimos pagando hasta el día de hoy). Por todas estas razones y muchas más, no estamos tan seguros que esta privatización de facto de la industria petrolera resultará en algo más que el despojo del único recurso que queda en las manos del pueblo.

Le digo todo esto porque usted propuso un mayor entendimiento entre naciones y es fundamental que usted entienda todo esto antes de que felicite a nuestro presidente por algo con lo que la mayoría de los mexicanos no estamos de acuerdo. Esta reforma fue escasamente discutida en el congreso y fue aprobada el 12 de Diciembre, un día en el que celebramos una fiesta muy sagrada, y los congresos locales la ratificaron solamente unos cuantos días después entre protesta y agitación social de algunos, mientras la mayoría de la gente se estaba preparando para las vacaciones. Ahora, mucha gente está proponiendo y demandando una consulta ciudadana para ver si en realidad esta reforma es apoyada por la mayoría de los mexicanos; como este es un tema clave en el sistema político de nuestro país lo único que queremos es que nuestro gobierno nos escuche. El partido en el poder ha negado la posibilidad de que esto suceda.

Usted puede preguntarse que si esta es la realidad, si la mayoría de la gente no está de acuerdo con las acciones de Peña Nieto, entonces ¿Por qué lo elegimos como nuestro presidente hace apenas dos años? La realidad es que las mismas cosas contra las cuales usted habló en ese discurso inaugural son las mismas cosas que él usó para ser elegido, corrupción y mentira; por esto: de acuerdo a su propio juicio, él (Peña Nieto) está en el lado equivocado de la historia. La elección del 2012 estuvo plagada de irregularidades y el dinero fluyó en cantidades increíbles para comprar el voto de la gente. Por más que mucha gente como yo tratamos de detenerlo, no pudimos hacerlo.

Como usted describió en su discurso, yo soy simplemente un hombre buscando paz y dignidad para mi país y sé que estas reformas pasadas recientemente no son la manera de lograr ese objetivo. También dijo que ayudaría a naciones pobres como la mía a crecer y prosperar y hay un sinnúmero de expertos que estarían de acuerdo en que felicitar a un presidente por ir en contra de la voluntad de la gente no es la manera de hacerlo.

Sé que esta carta tiene muy pocas probabilidades de llegar a sus manos y menos de que usted sea directamente el que lea estas palabras, pero tal vez es el mismo optimismo que usted infundio en mí durante ese discurso inaugural el que me empuja a escribirla de cualquier manera. Somos un país que necesita ayuda Sr. Presidente, un país con crecientes problemas de violencia, con homicidios y balaceras todos los días, un país lleno de pobreza indignante y desigualdades enfurecedoras, un país que después de haber luchado para terminar 70 años de la “dictadura perfecta” está enfrentándose a la posibilidad de que esta se establezca una vez más en el poder.

Por favor entienda la terrible realidad en la que se encuentra mi país y haga algo para detenerla. En el peor de los casos, deje de apoyar a un gobierno que no es legítimo en los ojos de muchos y al que le importa muy poco lo que la gente quiere.

Atentamente,

J. Jesús Reyes R. del Cueto

*Esta carta fue traducida al inglés y enviada tanto electrónica como físicamente a la casa blanca y a Organizing for Action, la organización comunitaria que encabeza el Presidente Barack Obama.

“Chapo” para Rato

JESÚS REYES

El sábado 22 de febrero México y el mundo se despertaron con una noticia trascendente, de esas que impactan y que tienen hablando a los medios de comunicación y a la ciudadanía por un buen rato. Después de 13 años buscando y persiguiendo a uno de los capos del narcotráfico más influyente y poderoso, por fin se ofrecieron resultados; Joaquín “el Chapo” Guzmán Loera había sido arrestado a manos de la Marina y unos cuantos agentes de la estadounidense DEA, con la ahora sabida ayuda de drones o aviones no tripulados norteamericanos, de los cuales nadie se queja. Sin duda esto es una buena noticia para todos; a menos de que los más fervientes creyentes en las teorías de la conspiración tengan razón y el individuo arrestado sea simplemente un doble, todos podemos festejar el acontecimiento: significa un criminal menos en las calles y representa un serio golpe a una de las organizaciones delictivas más poderosas del mundo. Sin embargo, las preguntas y dudas al respecto siguen abundando.

Lo primero que cabe preguntarse es ¿Qué tanto intervencionismo o “cooperación” hubo por parte de las agencias y fuerzas policiacas estadounidenses? La primera información que se filtro en las primeras horas del sábado 22 de febrero fue dada a conocer por medios del vecino país en los que se mencionaba que fueron agentes de la DEA los que habían logrado el arresto. Siete horas después de que se difundió la primera información en Estados Unidos, el presidente Enrique Peña Nieto la confirmó y se aseguró que el arresto había sido por parte de la Marina y que las agencias estadounidenses solamente habían colaborado datos de inteligencia. Sin embargo, esto no termina todas las dudas; al momento de escribir estas líneas los principales medios globales aseguran que el arresto fue conjunto, entre ellos algunos tan importantes como Bloomberg, The Daily Mail, AP y ABC. Incluso autoridades estadounidenses han tenido que aclarar que ellos no fueron los que le pusieron las esposas al narcotraficante.

Sin duda, queda claro que hubo cierta colaboración pero como ciudadanos mexicanos responsables, informados y preocupados acerca de la soberanía nacional tendríamos que preguntarnos: ¿Qué tanta? ¿Se respeto la regulación que hay en la materia para salvaguardar la soberanía de nuestro país? A través de convenios se ha aceptado que agentes no armados      de agencias norteamericanas puedan actuar en territorio nacional pero ¿se respetaron dichas disposiciones legales? Si la colaboración fue solamente en términos de inteligencia e información, ¡Qué bueno! Podemos aplaudirla, pero sin embargo, el uso de aviones no tripulados de otro país es preocupante, ya que los convenios en esta materia no son claros y el hecho de que fueron utilizados deja cierto espacio para el uso de este tipo de tecnologías avanzadas pero al mismo tiempo intromisorias, peligrosas y dañinas en el futuro. Finalmente, el hecho de que hayan sido las agencias norteamericanas las primeras en confirmar esta importante noticia me deja a mí y a muchos intranquilos.

Tal vez algunos podrían argumentar que si los resultados fueron positivos, ¿Qué tan importante es que los “gringos” nos hayan ayudado? Pero la problemática es que sienta un precedente muy poco deseable para el futuro y permite cada vez más injerencia norteamericana en tiempos en los que el espionaje e infiltración de nuestros vecinos ha afectado a decenas de gobiernos alrededor del mundo. Y todavía más preocupante que eso, ¿esta “ayuda” en el mejor de los casos o “intervención” en el peor de estos es solamente “de amigos” o se da quid pro quo a cambio de lo que el país más poderoso imponga? Estos temas deben de analizarse y cuidarse en el futuro. Las instancias de justicia estadounidenses ya pidieron la extradición del capo mandando el claro mensaje de que no se puede confiar en las autoridades mexicanas para extraer la información necesaria del capturado y mantenerlo en prisión. Como los mexicanos sabemos ampliamente, la relación “perfecta” que se pinta en las cúpulas entre Estados Unidos y México siempre ha estado basada en una profunda desconfianza.

En segunda instancia y al margen de las condiciones y circunstancias en las que se llevo a cabo el arresto de Guzmán Loera cabe esperar y desear un actuar cuidadoso y prudente por parte de las autoridades y el gobierno federal. Fácil sería usar este evento como publicidad y demostración ante los opositores de que sí vamos en el rumbo correcto, de que el gobierno de Peña Nieto sí ha hecho lo suficiente para disminuir la inseguridad y  combatir al poder del narco, de que en realidad el nuevo presidente y su nuevo PRI sí están salvando a México como la revista TIME lo propuso en semanas pasadas. Pero la realidad de las cosas, como tan elocuentemente lo puso Lidia Cacho en su artículo “El Chapo y sus socios”, es que este arresto no significa absolutamente nada si no es seguido por un serio debilitamiento de las redes criminales, pero también económicas y financieras, tan delictivas como todo lo asociado al jefe del cartel de Sinaloa.

Tanto en México como en Estados Unidos hay un importante número de políticos, servidores públicos, autoridades policiacas, empresarios y banqueros que permitieron que este hombre se convirtiera en uno de los más ricos y poderosos del mundo a través de una actividad ilícita. El “chapo” no llegó a donde está sólo, y sin embargo su arresto y estancia en la cárcel muy fácilmente las podrá sobrellevar de esta manera si no se tiene la voluntad para apresar también a todos sus aliados, por más que sean allegados de este gobierno o cualquier otro. Viendo el ejemplo de la lideresa sindical Elba Esther Gordillo las esperanzas de que esto suceda son pocas, ya que parece ser la estrategia de Peña Nieto apresar y encarcelar a líderes llamativos y mediáticos pero dejar intactas las estructuras que construyeron y que los llevaron a donde están. Lo mismo probablemente pasará con el empresario ahora buscado Gastón Azcárraga que llevó a Mexicana al desfalco y la quiebra y a sus empleados al desempleo y la lucha social constante y permanente.

Por último, creo que la pregunta que más le importa a la mayoría de los mexicanos es: ¿Qué efectos inmediatos en términos de inseguridad tendrá esta captura? Se repetirá la historia de los numerosos arrestos hechos en el sexenio de Felipe Calderón en los que ya después de que el respectivo capo era ultimado o capturado, las organizaciones delictivas que encabezaba se reorganizaban y/o multiplicaban en el efecto tan conocido por todos del monstruo de tres cabezas. México ya no puede tolerar más de lo mismo y mucho menos más de esto, porque sabemos que líderes como el “chapo” hay muchos y si él se encuentra en la cárcel hoy, bien podrán venir otros veinte que tomen su lugar y otros 20 mil jóvenes que fortalezcan su organización a falta de oportunidades reales de educación y trabajo en un México destrozado institucionalmente pero aun más en su débil entramado social. ¿Será este un gobierno más de capturas vacías sin ningún respaldo con políticas reales de fortalecimiento social para evitar el reclutamiento de aun más delincuentes? Díganme cínico pero mi apuesta sería que así será, una vez más… pobre de nuestro México.