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Los salarios detrás de la “EUFEMISMOCRACIA”

Eduardo Ernesto Hernández Castañeda

Uno de los pilares de la democracia es la comunicación entre gobierno y sociedad, que representa el primer eslabón de la cadena de participación ciudadana. En la medida en que el gobierno logre transmitir sus ideas, argumentos y motivos a la ciudadanía, la gestión gubernamental cobra legitimidad y por tanto, el grado de aceptación de los gobiernos, se incrementa.

La crisis social que se va configurando a raíz del “gasolinazo” con que nos recibió el 2017, se debe en buena medida a la deficiencia de comunicación mostrada ya largamente por el gobierno federal, que parece empeñado en la creencia de gobernar una sociedad de hace 30 años y que ha tenido como uno de sus rasgos principales, la insensibilidad política para con la sociedad. Todo esto desde luego, sin soslayar el motivo principal de fondo, es decir, la gran y crecida burbuja de corrupción que ha alimentado y formado parte importante del Sistema Político Mexicano (Cosío Villegas dixit).

Ese quizás torpe modelo de comunicación, parece haber adoptado como vertiente fundamental, el uso indiscriminado del eufemismo -definido por la RAE como una manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante- en la discursiva política.

En esa discursiva, el argumento principal es que de no retirarse el subsidio a los combustibles -medida que por cierto apoyo desde hace años dado su carácter regresivo-, podría ponerse en riesgo la estabilidad de las finanzas públicas. Y ciertamente podría tener validez, de no ser porque con ese eufemismo, se pretende cubrir entre otros hechos, la ineficiencia del gasto público, el enorme costo de la corrupción y el saqueo a las finanzas públicas por parte de políticos y gobernantes en turno, el mantenimiento de prebendas y beneficios de las élites políticas, el costo de los estímulos fiscales ofrecidos para la atracción de inversión extranjera y la carga fiscal derivada de la evasión de impuestos por parte de las grandes empresas instaladas en el país.

Atrás de ello se esconde también la decisión de retomar el camino de la austeridad, impulsado ampliamente por la corriente neoliberal, a pesar de los fracasos mostrados en su aplicación en tiempos de recesión y/o crisis, principalmente en países en vías de desarrollo. Y es que las alarmas encendidas por la posible disminución de las calificaciones financieras del país, han llevado al gobierno federal a recortar constantemente el gasto público e incrementar la recaudación en pos de lograr un superávit primario; no obstante el incremento de la recaudación continúa siendo a costa del contribuyente cautivo y no de la disminución de créditos fiscales de los grandes deudores del fisco.

Estas medidas terminan transfiriendo el costo de las malas decisiones financieras de años, al bolsillo de los ciudadanos, principalmente al de la clase media ya bastante golpeada por el fisco. A su vez, se convierten en políticas procíclicas que dada la crisis, eventualmente afectan en mayor manera la dinámica de la ya de por sí estancada economía mexicana, alargando la crisis y afectando desde luego a los sectores más desprotegidos, principalmente al sector laboral ya castigado en suficiencia por otro eufemismo político: de la flexibilidad laboral, potenciado por la reforma de la materia y que representa en el fondo, la facilidad para terminar con las relaciones laborales con el menor costo para los empleadores.

Evidentemente estas medidas que entrampan a la economía nacional, terminan precarizando la situación económica de la mayor parte de las familias mexicanas, a través de la disminución de su poder adquisitivo. Es este punto en donde radica el mayor daño de estos eufemismos políticos, y es que como argumenta Paul Krugman en su libro “Acabad ya con esta crisis”:

Los trabajadores son muy reacios a aceptar recortes explícitos a los salarios; son mucho más reacios a aceptar, digamos, que a final de mes les ingresen en su cuenta una cantidad un cinco por ciento inferior a la que recibían, que a aceptar un ingreso inalterado cuyo poder adquisitivo […] se ve erosionado por la inflación.

Así entonces, lo que vivimos actualmente en el país no es otra cosa más que el mayor ajuste (recorte) a los salarios desde la crisis del 95, que merma la capacidad adquisitiva de los ciudadanos en una forma sumamente regresiva, promoviendo el incremento de las brechas de desigualdad, pues si bien es cierto, las cifras oficiales de inflación se mantienen en niveles relativamente aceptable, el ciudadano común reciente con mayor fuerza el impacto de estas políticas, sobre su bolsillo; mientras tanto, los pobres mas pobres y los ricos más ricos.

En ello radica el punto medular las medidas tomadas para “mantener la estabilidad de las finanzas públicas”. Ahí se encierra la indignación producida por “EUFEMISMOCRACIA” en que vivimos.

Fiel a la costumbre, me despido con la recomendación musical: Even So, de autoría de uno de los maestros del jazz nacional, Enrique Nery. Sencillamente encantadora. https://www.youtube.com/watch?v=0z8GiOS1kSk

Si tienes que preguntar qué es el jazz, entonces nunca lo sabrás.

Claudia Tostado

“If you have to ask what jazz is, you’ll never know.”
― Louis Armstrong

A todos los fieles lectores de Voces Cruzadas (hola, mamá), los saludo en esta, tan esperada, segunda temporada de un proyecto que nos emociona y nos motiva muchísimo a todos los que participamos. Confío en que regresamos para quedarnos y que, además, traemos muy buen contenido para ustedes. Lo que más me gusta de Voces, es que somos, todos los que aquí colaboramos, personas tan diferentes, que es realmente enriquecedor.

Los jueves son días ‘chill’… Ya se viene el fin de semana, ya estás terminando los pendientes de la semana (por lo general, no es mi caso) y pues, toca algo bonito y relajado.

Les quiero compartir algunas canciones que son realmente especiales para mi. Son piezas maravillosas que espero disfruten tanto como yo lo estoy haciendo. El jazz es algo de lo que más me gusta en la vida, y no me refiero solamente entre la música, sino en general, en el mundo entero, y quiero convidarles un cachito de esta fascinación:

Ella Fitzgerald, es verdaderamente, mi artista favorita dentro del jazz. Y Louis Armstrong… ¿qué les voy a decir yo de Louis? Juntos hacían una mancuerna para la que no hay un adjetivo suficiente.

Ella Fitzgerald and Louis Armstrong – Let’s Call the Whole Thing Off

Ella Fitzgerald & Louis Armstrong: Dream A Little Dream Of Me

No puedo (simplemente no puedo) hacer una lista de jazz y no incluir a Frank Sinatra. Un personaje en toda la extensión de la palabra. Su música me llena el corazón. Va una de mis favoritas:

Frank Sinatra- I’ve got you under my skin

A través de Diana Krall entré al mundo del jazz, un poco más contemporáneo, desde mi infancia, gracias a mis papás. Tuve la gran fortuna de escucharla en vivo en Zacatecas en la Plaza de Armas en el Festival Cultural del 2010, y fue uno de los conciertos más impresionantes que he vivido.

Diana Krall / Popsicle Toes

Por último, este dueto maravilloso del gran Tony Bennett y la talentosa Lady Gaga, quienes hicieron todo un álbum juntos a petición de la cantante. Si no lo han escuchado, se los recomiendo. Una probadita:

Lady Gaga Feat. Tony Bennett – Cheek To Cheek

Pronto nos leemos nuevamente por aquí y todas las recomendaciones que tengan serán bien recibidas.

¡Buen fin de semana!

Claudia Tostado

LA DESIGUALDAD Y LAS FORTUNAS HEREDADAS; LO PÚBLICO SE VUELVE PRIVADO

El trabajo del economista “en voga” Thomas Piketty (su libro “El Capital en el Siglo XXI”) nos proporciona cifras y datos reveladores de la acumulación de riqueza en el siglo XX. Su tesis central afirma que existe una fuerza que hace que el capital acumulado crezca a una velocidad mayor que la renta y los salarios, logrando con ello un efecto doble: 1) las rentas del capital devoran progresivamente las rentas del trabajo, y 2) la riqueza se concentra gradualmente en menos manos, a medida que se transmite de generación en generación, es decir, se hereda. ¿El resultado?: mayor y creciente desigualdad. Citando a Piketty: “El empresario inevitablemente tiende a convertirse en un rentista, cada vez más dominante sobre aquellos que no poseen nada, excepto su trabajo”.

No son ideas nuevas, pero reafirman de buena manera y con disposición de datos (de los que en pasado se carecía), lo que desde 1867 en “El Capital” describió y vaticinó, Karl Marx. ¿Será por eso que el libro causa tanto escozor en los partidarios principalmente del neoliberalismo?

No es en vano que “El Capital en el Siglo XXI” de Piketty se constituya ahora como un elemento teórico tendiente a restituir la ideología de la política económica de izquierda y por qué no, del socialismo. Es sencillo, “cuando la tasa de retorno del capital es superior a la tasa de crecimiento de la economía, la lógica dicta que la riqueza heredada crece más que el PIB y el ingreso de las personas”, y por tanto, generación tras generación, los ricos tienen la posibilidad de ser más ricos (siempre y cuando mantengan sus inversiones en el umbral de rentabilidad superior al crecimiento de la economía), mientras que aquellos que solo poseen como “capital” su fuerza de trabajo, pueden verse condenados al estancamiento, la precariedad y en algunos casos, a una analogía encarnada de cuasi-esclavismo.

Pero para tratar de entenderlo, ¿cómo es que el capitalismo puede llevar a tal situación de concentración de riquezas y la consecuente y creciente desigualdad?

Son diversas las formas, pero me concentraré en solo dos de ellas, que concatenadas parecen alimentar el “destino manifiesto” del “Club de los Elegidos” y el símil (en versión desafortunada) de “Los Perdedores de Siempre” (parafraseando el título de una de mis columnas anteriores en #VocesCruzadas).

La primera es la lógica natural ya mencionada arriba y argumentada por Piketty; es decir, la dinámica a través de la cual el rendimiento de capital excede a la tasa de crecimiento de la economía y que por tanto, implica el crecimiento del capital en mayor proporción al nivel de vida del trabajador común, propiciando por consecuencia la posibilidad de reinversión por parte de los capitalistas, en tanto el trabajador común en muchos casos, sobrevive sin poder destinar una proporción de sus ingresos al ahorro o la inversión. ¿El resultado?: Concentración.

La segunda forma tiene implícito un mal que aqueja a la política en general pero en particular a la que impera en el Estado Mexicano: La Corrupción; y no solo eso, sino que conlleva a un escenario aún más preocupante: La privatización de la riqueza pública.

Esta transformación de la riqueza pública en privada se da a través de la extracción de rentas mediante diversos mecanismos y apropiación de espacios de decisión que debieran guardar un carácter de públicos, pero que se encuentran cada vez en mayor proporción, al servicio de los privados:

  1. La apropiación de recursos naturales, materias primas básicas u otros productos en esencia son propiedad de la nación, sin que exista una contraprestación adecuada y provechosa para el Estado siempre escudados en el argumento de fomentar la inversión privada. ¿Ejemplos? Las grandes compañías de telecomunicaciones y la reciente reforma energética con resultados aún por conocer.
  2. El diseño institucional (marco jurídico, programático e institucional) del Estado en favor de los intereses privados, o más aún, su configuración diseñada y aplicada por aperadores al servicio (voluntario o coercitivo) de los intereses de los grandes capitalistas. ¿Ejemplos? El “Lobbing” ilegal en los espacios de representación popular y en las dependencias gubernamentales, así como el “Lobbing” legal pero ilegítimo, como las telebancadas.
  3. El denominado por Denisse Dresser “Capitalismo de Cuates”, que transfiere los activos “productivos” del Estado a la propiedad privada, pero a precios irrisorios e incluso financiadas descaradamente con público. ¿Ejemplos? Las privatizaciones de TELMEX e IMEVISIÓN (ahora TV Azteca).
  4. Los amañados “concursos públicos”, que transfieren el recurso público a manos privadas, mediante la asignación de licitaciones, invitaciones restringidas y adjudicaciones directas, para adquirir bienes destinados al servicio público, pero con costos exorbitantes (pocas veces o jamás auditados) para disfrazar el pago de “diezmos”, que en muchos casos llegan hasta el 30%. ¿Ejemplos? Podemos consultar la reciente investigación de PROCESO al Servicio de Salud en el Gobierno de César Duarte en Chihuahua (http://www.proceso.com.mx/?p=391652).
  5. La asignación de espacios burocráticos (aún con la existencia de un Servicio Profesional de Carrera) por motivos de compromisos político-económicos, desplazando a servidores públicos con experiencia y carrera, y propiciando la reducción de espacios disponibles para el trabajador común que carece de relaciones de influencia para acceder a los puesto públicos. ¿Ejemplos? En todos los gobiernos, sin distinción de partidos e ideologías.

Son estos, solo una muestra de los diversos mecanismos que fomentan la concentración de la riqueza “transgeneracional” sin contrapesos adecuados que combatan la desigualdad, y que por el contrario enriquecen a generaciones futuras que desafortunadamente agregan un ingrediente adicional a sus múltiples “cualidades”: la visceralidad en su actuar, que nos permite ver a los “ricos por herencia” cada vez más prepotentes e insensibles con el infortunio de los demás, con las posibles y desafortunadas consecuencias que su ascenso a espacios de poder, pudieran tener.

Me despido esperando sembrar la duda en el amable lector, que le permita posteriormente abrir los ojos de la conciencia a un problema enorme que aqueja a la sociedad mexicana: La transformación del espacio público en propiedad privada, tema que abordaré en posteriores trabajos.

No omito dejar a ustedes una estupenda recomendación musical, para deleitar el oído con el sensible tacto de uno de los mejores pianistas del Jazz; Art Tatum. Aquí el primer volumen completo de sus “Solo Masterpieces” (https://www.youtube.com/watch?v=1SnJSHfMAxQ).

México y el “Contrarreformismo”

Ante la ausencia prolongada e injustificada no hay pretexto, así que sin más ni más aquí estoy, reapareciendo con palabras y conjeturas que pretenden siempre servir de motivo para la reflexión de aquellos que me honran con la lectura de estas pequeñas aportaciones.

En la vida social y política de México hemos tenido algunos puntos de inflexión que para bien o para mal han cambiado el rumbo de la historia; el movimiento de Independencia, que mejor dicho fue una lucha por el derecho al “autogobierno”, pero que a final de cuentas representaría la primera lucha social de nuestra historia moderna; la Reforma, que sentó las bases del Estado Laico en el que aunque vapuleado, actualmente vivimos; la Revolución, que sentaría las bases del México moderno con sentido social y que materializaría los anhelos de los idearios de la Reforma; y de ahí damos acaso un brinco enorme en la línea del tiempo para llegar al que lejos de ser un movimiento social, constituye el retroceso de los grandes logros sociales de antaño, me refiero a la adopción del modelo Neoliberal en el periodo que corre desde 1982 hasta nuestra actualidad y en el que identifico dos momentos claves que modificarían sustancialmente la historia de nuestro país: 1) 1994 con su tratado de libre comercio, el levantamiento zapatista y los magnicidios de Luis Donaldo Colosio Murrieta y José Francisco Ruiz Massieu, sendos políticos del hasta entonces aún parcialmente revolucionario PRI y 2) 2012-2014 con el espíritu que yo llamo “contrarreformista” que viéndolo objetivamente, representa de facto la marcha atrás del sentido social de nuestra constitución de 1917 en materia laica, laboral, energética y buena parte de la educativa.

Vale la pena mencionar, que para hacer posibles estos dos puntos, más allá de las fronteras mexicanas, el año de 1989 jugaría un papel fundamental, ya que el acuerdo cupular entre políticos, empresarios y el vaticano, con el incitado movimiento de protesta “Solidaridad” (del que quizás y solo quizás, tomara el nombre el programa social estrella del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari) en Polonia, sí, el país de origen del entonces Papa Wojtyla, en el que mucho influyó política y socialmente, terminaría con el “imperio” soviético socialista, que representaba quizás el freno al libre avance del Neoliberalismo rampante.

Ese periodo entonces, de 1989 a 1994, redireccionaría la historia de nuestro país, pues a partir de ello se fortaleció enormemente el sector empresarial, se desmantelo la estructura gubernamental que el revolucionario institucional logro construir para impulsar el desarrollo de la nación, se reestructuró la relación gobierno-narco fortaleciendo enormemente a este último, se desarticularon en buena parte los movimientos de izquierda que resistieron luchas incluso armadas y en resumen se reconfiguraron las directrices socioeconómicas de México.

Pero gracias a la resistencia social y de algunos entonces todavía dignos izquierdistas, el proceso de instauración neoliberal, se retrasó un par de décadas, en las que paulatinamente nos toco vivir la privatización gradual de los bienes del Estado (con grandes político-empresarios amigos del gobierno en turno, favorecidos), la desarticulación y/o cooptación de los movimientos sindicales, la disminución del poder del Estado, el crecimiento exponencial de los poderes empresariales, principalmente el de los medios de comunicación, el reformismo constitucional a diestra y siniestra y la consecuente disminución de derechos sociales y del ya de por sí insuficiente, estado de bienestar.

Calificar a la implementación del neoliberalismo como retroceso, no es capricho del que escribe; tal afirmación está sustentada por la enorme fábrica de pobres en que dicho modelo se ha convertido y la constante abolición de los derechos sociales conquistados en las señaladas luchas. Así, mientras los resultados de esos antiguos movimientos, aún con las imperfecciones y el mal desempeño de nuestros gobiernos, representaron al menos hasta la década de los 70’s algún esbozo de mejora para un buen sector de la sociedad, esperanzados en el proyecto de nación que con la Expropiación Petrolera impulsara el Gral. Lázaro Cárdenas, el más reciente punto de inflexión, el neoliberalismo, ha posicionado a México en un ambiguo y poco claro horizonte, en el que no se vislumbra un proyecto de nación con sentido social. En sus argumentos se percibe como única justificación, una vez consolidado el entreguismo de los recursos energéticos, ceder todo tipo de recursos a la clase empresarial internacional, para recibir de ellos el beneplácito de promover el desarrollo de nuestra nación de la mano del desbordado libre mercado y el capitalismo salvaje, sustituyendo así la obligación incumplida del Estado, pero a través de la promoción del consumismo, y “los millones y millones de empleos” que generarán (una vez que tomen posesión de los recursos) a costa de los bajos salarios y la consecuente enorme concentración de utilidades.

Hoy gracias a ese “contrarreformismo” vivimos en un país en el que la esperanza de desarrollo de los grupos vulnerables se desvanece, en tanto la concentración de la riqueza y los beneficios de los grandes empresarios y políticos se incrementan, asegurando para ellos la prosperidad generacional al menos en el mediano plazo.

Ante todo esto, vale la pena preguntarse ¿qué país heredaremos a nuestros hijos, los ciudadanos “de a pie”?, ¿qué se vislumbra para ellos en el futuro mediato?, si la “buena voluntad” de los “contrarreformadores” se ve rebasada por el salvaje actuar ya conocido de las grandes transnacionales, ¿con qué capacidad institucional recuperaremos lo que es, o fue nuestro?, ante el abandono de facto de la falsa izquierda actual (AMLO incluido) en los momentos claves del “contrarreformismo” ¿habrá la capacidad para generar un movimiento social (ya no de izquierda, sino simplemente social) que nos permita afrontar los abusos de políticos y empresarios? ¿Despertaremos como nación, o seguiremos en la pasividad en que el sistema político y el modelo económico dominante nos han hundido?

Son solo algunas de las preguntas que en este momento agobian mi mente.

Pero para el disminuir o disimular ese agobio, siempre el buen Jazz, retomando también nuestras recomendaciones musicales, en esta ocasión con el gran guitarrista Pat Martino interpretando la “sabrosa” pieza, Blue Bossa (https://www.youtube.com/watch?v=MyB5YBA2l4M).

El Laicismo y el Estado Laico (Tercera Parte)

Implicaciones del Estado Laico

En esta última entrega del pequeño trabajo “El Estado Laico y el Laicismo”, llegaremos a la parte más importante, y con ello me refiero a su aplicación, es decir, las implicaciones del Laicismo en la vida cotidiana.

Hablar de un Estado Laico no implica únicamente la referencia a la separación Iglesia-Estado, como comúnmente nos viene a la cabeza su mención; su conceptualización va más allá, tiene impacto en varios aspectos de la vida pública y política, y su aplicación cobra una importancia relevante en el proceso de creación de una verdadera ciudadanía.

El Laicismo aplicado al Estado se orienta a promover los valores de tolerancia, libertad y respeto con sus derivadas implicaciones principalmente en tres vertientes: 1) creencias religiosas, 2) respeto a los derechos sexuales y 3) el ejercicio de la ciencia e investigación en disciplinas científicas como la bioética, esta última considerada hoy indispensable para la configuración de un verdadero Estado Laico.

En la primera vertiente, la más conocida por el grueso de la población, el Estado Laico debe ser garante del ejercicio de los derechos y obligaciones civiles y políticas, sin ningún sesgo religioso, a fin de generar condiciones que permitan la sana convivencia entre los distintos dogmas, aún cuando en su territorio habite una mayoría poblacional afín a determinado credo. El Estado debe recordar en todo momento que no se gobierna solo para las mayorías y por tanto las autoridades políticas deben mostrarse en sus marcos normativos y operativos, siempre neutros en su comportamiento y ejercicio para garantizar el pleno respeto a las creencias religiosas de todos sus gobernados.

En la segunda vertiente, un Estado Laico debe garantizar también la libertad en las preferencias sexuales de los ciudadanos, así como el ejercicio de la sexualidad libre de violencia, entendiendo que dichas garantías se limitan también a la generación de condiciones normativas e institucionales que permitan su ejercicio. Debe ser además, promotor y garante de métodos de planificación familiar, como un método de control demográfico y un elemento que permita a su vez garantizar la salud pública.

La importancia de la libertad en las decisiones sexuales, radica fundamentalmente en que estas pueden marcar para bien o para mal,  al ser humano de por vida; por tanto dichas libertades deben existir, aún en el hipotético caso de que nadie las ejerciera.

Finalmente, en el caso de la tercer vertiente, el Estado Laico debe garantizar la libertad de decisión del ser humano, basándose en el comportamiento biológico, en el ejercicio de su propia naturaleza y su vinculación con la ética y moral, pero entendidas estas desde una perspectiva independiente de cualquier dogma religioso. Es precisamente este el principio básico de la bioética y partiendo de ello, debe garantizarse al ser humano la libertad de decidir sobre su cuerpo por voluntad propia, punto donde se genera la mayor controversia por ser el origen de aspectos tan delicados como el derecho al aborto y a la eutanasia.

Es menester que el Estado garantice en su marco jurídico la libertad de ejercicio de estas prácticas, independientemente de que en el ente individual se decida ejercerlas o no. No se trata de una cuestión de religión, sino de una acepción meramente civil, que debe ser considerada como un derecho fundamental a respetarse en cualquier Estado que se base en los principios del Laicismo.

Cabe hacer énfasis en que para la constitución verdadera de un Estado Laico,  las políticas públicas de ningún tipo, menos aún las de salud y educación, deben estar fundamentadas en ningún dogma religioso. La diferencia radica en gobernar bajo una perspectiva científica, no religiosa, pues solo un marco legal e institucional laico garantiza que cada quien gobierne su vida conforme a sus principios y dogmas individuales, para tomar decisiones sobre su vida pública, social, sexual y reproductiva, con respeto irrestricto al resto de la sociedad.

Para concluir, caben algunos comentarios:

Es definitivo que el Estado Laico jamás perderá vigencia, y que constituye un mecanismo fundamental para la convivencia social en paz. A pesar de ser atacado por la iglesia, y asociado por su naturaleza con el protestantismo, ha sido motivo de luchas importantes y constantes, no obstante su vigencia permanece y es además, necesaria.

Sin embargo, no es solo la iglesia la culpable de sus retrocesos y su no consolidación; a ello hay que sumar el vacío en el ejercicio del poder y en el actuar político, que causa descontento general y lleva a la sociedad a ejercer su ciudadanía de forma poco participativa, y en el peor de los casos, de una forma confesional.

La alerta que hoy se nos presenta tiene que ver con reactivar el legado de aquellos grandes pensadores que con intelecto, lucha y sangre lograron hacer de México en su momento, un Estado Moderno, Progresista, Laico y con amplio Sentido Social.

Cerremos con la acostumbrada recomendación musical del martes, para como siempre deleitar nuestros sentidos con el arte máximo. Hoy escuchemos el Jazz Latino en su máxima expresión, pero interpretado ni más ni menos por un grupo de orientales, ¡Sí!, de esos que extraen lo mejor del mundo y lo reproducen con gran maestría y en algunos casos mejor que sus autores; les dejo entonces el ritmo latino del “Mambo de la Luz” en la majestuosa interpretación de “Nettai Tropical Jazz Bigband”, para disfrutar del espectacular ensamble de percusión y metales liderado por Carlos Kanno (http://www.youtube.com/watch?v=1hpVpeLj6u8).

Y recuerden, la música siempre es mejor en vivo.

 

El Laicismo y el Estado Laico (Segunda Parte)

Reseña Histórica del Estado Laico en México

En esta segunda parte de “El Laicismo y el Estado Laico”, vale la pena abordar el proceso histórico que diera lugar a la instauración del Estado Laico en México, para a partir de ello tener elementos para discernir entre su vigencia y pertinencia.

No es coincidencia reconocer a Benito Juárez como el máximo representante del Estado Laico en México; su espíritu apegado a principios masónicos, lo llevo a gestar y concretar grandes logros en esa conquista.

Desde la época de la colonia, México vivió los estragos del anti-laicismo, que tuvieran su origen en la imposición de una religión y creencia (católica) por voluntad absoluta de sus conquistadores, a base de sangre y guerra, quizás en el previo entendido antipedagógico de que “la letra con sangre entra”, y que a la postre significaría la abolición de culturas milenarias que a pesar de no estar fuera de la “civilización” tenían un amplio contenido de ciencia y desarrollo intelectual.

La lucha de la independencia, contrario a lo que podría pensarse, no representó una mejoría al respecto, pues en esencia quienes la gestaron no concebían aún la separación iglesia-estado, sino que centraban su lucha únicamente en la libertad del pueblo para gobernarse, pero aún basada en esos principios católicos; de ahí que los Sentimientos de la Nación, primer documento constitutivo que manifestara esa libertad de gobierno, considerara “Que la religión católica sea la única, sin tolerancia de otra”, “Que todos sus ministros se sustenten de todos y solo los diezmos y las primicias, y el pueblo no tenga que pagar más subvenciones que las de su devoción y ofrenda”, y “Que el dogma sea sostenido por la jerarquía de la iglesia, que son el Papa, los Obispos y los Curas, porque se debe de arrancar toda planta que Dios no plantó: omnis plantatis quam nom plantabit Pater meus Celestis Credicabitur.”

Es entonces, a partir de la consolidación de la independencia, que el país vive quizás algunos de los momentos más difíciles en la definición de la política y el desempeño económico, dada la subutilización de los bienes que debiendo ser públicos se encontraban en poder y posesión del clero y que aún con el adoctrinamiento dogmático, generó paulatinamente un descontento social, que daría lugar a la lucha por vencer el yugo católico que a costa del bienestar social generaba y mantenía prebendas y beneficios incluso inmorales.

Muchos de estos movimientos liberales se dieron incluso al interior de la iglesia, comandados por clérigos yorkinos y algunos pertenecientes a la masonería, quienes a pesar de su pertenencia a la jerarquía católica, dados los excesos y el deterioro de la situación económica y social de la incipiente nación, luchaban por un papel moderado de la iglesia y mayor relevancia del Estado-Gobierno Civil. Esta lucha se mantuvo activa y se intensificó paulatinamente, gracias a la intervención de grandes reformistas como Valentín Gómez Farías (el gran ideólogo del Estado Laico en México), Melchor Ocampo y Benito Juárez (quienes materializaron la obra intelectual de Gómez Farías), además de, Sebastián Lerdo de Tejada, José María Iglesias, Ignacio Comonfort, entre otros, cuyos principales ideales de acuerdo con Justo Sierra (s/f) eran la “Supresión de las clases privilegiadas por la ley, la desamortización de la propiedad territorial y la educación laica del pueblo mexicano”.

Enfrascados en la Guerra de Reforma que, motivada de manera subversiva por el clero católico, costara miles de vidas civiles, la lucha por construir un estado moderno continuó, y su legado más importante se materializó en las Leyes de Reforma, que en síntesis perseguían 5 principios fundamentales:

  1. La separación Iglesia-Estado
  2. La libertad de creencias
  3. La Laicidad del Estado
  4. La igualdad entre las asociaciones religiosas
  5. La autonomía de las asociaciones religiosas.

Este movimiento reformatorio puede concebirse en 4 etapas:

  1. Las reformas de Valentín Gómez Farías en 1833, primeras de enfoque laico.
  2. Las Leyes Lerdo-Juárez-Iglesias
  • Ley Juárez (1855). Suprimía privilegios del clero y el ejército, y establecía la igualdad entre ciudadanos.
  • Ley Lerdo (1856). Obligaba a las corporaciones civiles y eclesiásticas a vender a sus arrendatarios, los bienes arrendados.
  • Ley Iglesias (1857). Regulaba el cobro de derechos parroquiales.
  1. La constitución de 1857, que establecía ya la libertad de enseñanza, imprenta, industria, comercio, trabajo y asociación.
  2. Las Leyes de Reforma de corte liberal radical.
  • Nacionalización de los bienes eclesiásticos (1859)
  • Matrimonio Civil (1859)
  • Registro Civil (1859)
  • Exclaustración de monjas y frailes (1859)
  • Libertad de cultos (1859)

Los Reformadores, cuya principal figura histórica es Juárez, transformarían con ello al estado mexicano, convirtiéndolo en su momento en un estado moderno y a la vanguardia. Como lo expresa Juan Ramón de la Fuente (2009), Juárez conformó un Estado civil moderno, inspirado en un liberalismo auténticamente mexicano: laico, racional, dinámico y progresista. De ahí que su convocatoria siga vigente. Su único dogma fue la Constitución y la legalidad que de ella emana.

Sin embargo esta gran lucha no pudo consolidar y hacer permanente la aplicación del Estado Laico, por lo que posterior a “La Reforma” se dio una lucha constante entre el movimiento creciente “libertador” y el siempre subversivo movimiento del clero católico, que principalmente gracias al Arzobispo Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos lograra con la “Abjuración de Porfirio Díaz a la Constitución de 1857”, la restitución de privilegios que vulnerarían nuevamente el avance laicista del Estado Mexicano.

Es hasta  el movimiento revolucionario de 1910 y la promulgación de la  Constitución de 1917, que a base de lucha física e intelectual, y a costa del derramamiento de más sangre del pueblo, se consolidó otro gran avance en materia de laicismo, pues con la Constitución se lograría:

  • Eliminar la posibilidad de que los clérigos participaran en el congreso constituyente.
  • Proclamar la desaparición jurídica de las iglesias (prácticamente todas católicas).
  • Proclamar la incapacidad de las iglesias para tener propiedades.
  • Declarar la imposibilidad de existencia de escuelas católicas.
  • Declarar la imposibilidad de existencia de partidos políticos confesionales.

A diferencia de la constitución de 1857, la de 1917 cuyo fundamento ideológico fuera comandado en el Congreso Constituyente por el Gral. Francisco Múgica y no por Venustiano Carranza como se creería, consolidó la educación laica, al expresarla literalmente en lugar de la libertad de enseñanza, garantizando el espíritu de disciplina y autonomía de valores. Constituyó así, un importante avance en la gestión para que la iglesia reconociera la supremacía del Estado en el ejercicio civil.

Desde esa última época y hasta 1992, la convivencia entre estado y religión mantuvo un estatus que garantizaba el laicismo y la consecuente sana convivencia, a pesar de las asperezas que ello implico para con el sector católico, algunas extremas como las vividas dentro del “Maximato”. Sin embargo, fue hasta 1992 que con Carlos Salinas y por la impetuosa intervención de Juan Pablo II, se otorga la concesión gubernamental para el registro de asociaciones religiosas, constituyendo con ello en los hechos, un retroceso al logro de su desaparición jurídica en 1917.

Posteriormente con la llegada del PAN a la Presidencia de la República y sus sabidos vínculos con la iglesia católica, incluso a través de organizaciones extremistas como “el yunque”, hemos vivido une época de retrocesos graduales en el laicismo, pues lejos de garantizar el respeto y la tolerancia para con los diversos credos, fue vista por el clero católico como la “restitución de los derechos otorgados por naturaleza divina” y perdidos en las sangrientas y férreas luchas con los liberales progresistas.

Así, a partir de Vicente Fox, hemos visto el crecimiento de la intervención católica en la definición de cuestiones civiles, desde discursos políticos hasta el impulso de reformas jurídicas que les conceden significativos privilegios, permitiendo además sin regulación en los hechos, su activismo político cada vez más evidente y desmesurado.

Y para mitigar la desazón que a personas como yo nos provoca la paulatina abolición del Laicismo, endulcemos nuestros sentidos escuchando al recientemente fallecido Paco de Lucia interpretando la gran pieza “Mediterranean Sundance” junto con su autor Al Di Meola y  John McLaughlin, en una gran expresión de corte flamenco y tintes de jazz (http://www.youtube.com/watch?v=9cadbYIzhqQ).

Nos leemos en la tercera parte.

AFORES y Seguro de Desempleo, ¿la próxima gran crisis?

EDUARDO HERNÁNDEZ

No es una historia nueva; mientras ellos (el grupo selecto) ganan y ganan mucho, el resto pierde y pierde mucho. Fue 2008 el caso más reciente donde la vorágine provocada por la excesiva “financierización” del mundo, arrasó con la esperanza de desarrollo de millones de familias en el mundo, que vieron esfumarse en un santiamén, los frutos de toda una vida de trabajo.

Fueron miles de americanos de la clase media que con mucho esfuerzo habían logrado adquirir un patrimonio inmobiliario, los que se vieron en insolvencia financiera mientras el valor de sus inmuebles se veía reducido enormemente muy por debajo del valor de mercado al que los habían adquirido, imposibilitando así de facto, la ejecución de la hipoteca como medio de pago.

Pero dentro de esa burbuja inmobiliaria que desatara la peor crisis financiera mundial desde “la Gran Depresión” hubo grandes ganadores, y de ellos, muchos siguen cobrando jugosas comisiones en Wall Street, como lo hicieron mientras se daba la más grande destrucción de riqueza mundial de la que se tenga registro, mientras que el resto disfruta plenamente de los beneficios adquiridos a costa de los “defraudados”.

En esta retrospectiva, hoy los focos de alerta nos obligan a poner atención en el caso de las AFORES en México, que no obstante que sufren los embates despiadados de sus administradoras (que cobran grandes comisiones mientras que el fondo de retiro de sus clientes ha sufrido minusvalías importantes), ahora sufrirán un golpe más, con el traslado de la carga para la creación del Seguro de Desempleo al bolsillo del trabajador; y no a su bolsillo de gasto corriente, sino al de su sistema de ahorro, particularmente en aquel destinado a generar la posibilidad de acceso a la adquisición de una vivienda, su Subcuenta de Vivienda.

Es cierto que el Seguro de Desempleo en esencia es una iniciativa noble y hasta cierto punto bien vista por diversos sectores de la política, sin embargo lo que resulta imperdonable es que para continuar con la trágica historia laboral de nuestro país, los costos de estos beneficios sociales que como siempre se orientarán con enfoques partidistas, sigan cargándose sobre las espaldas de los trabajadores.

Entonces, ¿Dónde está el papel y responsabilidad del gobierno y empresarios? ¿No deberían ser ellos, corresponsables de la generación de este fondo? Y por otra parte, ¿Cuándo se regularán los excesos del sector financiero? ¿No deberían también regularse las excesivas comisiones o con parte de ellas, por qué no, crear el Seguro de Desempleo?

Y bueno, bajo el dictamen aprobado, ¿No es esto acaso un acto de vil y descarado demagogia política, toda vez que el trabajador paga y el gobierno gozaría de los beneficios electoreros? ¿No va en contra de la lógica ética que diera origen a la creación de las “cuentas individuales”, mediante la cual cada trabajador sería el principal responsable del ahorro para su retiro y el gobierno no podría disponer de tales fondos?

Son dudas que deben dar origen a un buen debate, aunque desafortunadamente no todos lo piensan así.

Finalmente, con las ya paupérrimas proyecciones de lo que las cuentas individuales darán a los jubilados del futuro para “disfrutar” de su retiro, el panorama se oscurece y nos obliga a replantear las decisiones del presente, partiendo de una reflexión acerca de si en el futuro las AFORES, con el saqueo de sus comisionistas y agentes financieros y la desafortunada manipulación política y gubernamental, pudieran o no generar la próxima gran crisis.

Y mientras nuestro flamantes legisladores siguen aprobando reformas e iniciativas sin aparentemente realizar el suficiente análisis y debate que les conceda la necesaria legitimidad ante la ciudadanía, mejor endulcemos nuestro ser escuchando al majestuoso Chick Corea con su Electric Band (en la que igual se disfruta la rítmica de Dave Weckl, que la “grave” intensión de John Patitucci y las buenas interpretaciones de Frank Gambale y Eric Marienthal) en el Festival de Jazz de Montreal (por que la música siempre es mejor en vivo) interpretando su magnífica pieza Spain, con una amalgama perfecta de toques clásico-flamencos y la intensión y astucia de la siempre excitante y fascinante improvisación del Jazz. https://www.youtube.com/watch?v=IWBkVucVMCY

“Chayo”, levántate y anda.

EDUARDO HERNÁNDEZ

¿Nos hemos convertido en un país escéptico ante el actuar de nuestras autoridades? Parece que sí; ¿Tenemos razón? Indudablemente; ¿Por qué? Porque aparentemente vivimos en el país de simulaciones temporales, en el que la información se manipula “para los usos y fines legales que al interesado convengan”.

Así, nuestro fin de semana arroja como resultado en esa aún inconclusa “guerra contra el narco”, la muerte por segunda ocasión, de Nazario Moreno alias “el Chayo “, supuesto fundador y responsable del adoctrinamiento de “La Familia Michoacana” que posteriormente mutaría en “Los Caballeros Templarios”. Y es que el 10 de diciembre de 2010 el “honesto e incesante gobierno antinarco” de Felipe Calderón, anunció su abatimiento en Apatzingan, sin que mediara evidencia irrefutable del hecho, quizás porque en su afán de ferviente cristiano, decidió jugar al mesías y darse la oportunidad de pronunciar algún día las palabras de “Chayo, levántate y anda”.

Así las cosas, “El Chayo” pasará a la historia además de por su curriculum delincuencial, por ser el primer “capo” que aparecerá como abatido en dos diferente Informes de Gobierno, como uno de los grandes logros en materia de seguridad. Pero entonces, cabe hacer algunas preguntas al aire: ¿Se puede confiar en autoridades que toman a la ligera un anuncio de tal relevancia en materia de seguridad nacional (que valga decirlo, es ampliamente más delicado que uno de seguridad pública)?; ¿Cuántas decisiones equivocadas se habrán tomado en la estrategia de seguridad, partiendo de la premisa de su muerte?

Aún así, partiendo de la frase de que “ya lo pasado, pasado”, cabe preguntarnos con amplísima y justificada duda: ¿Qué podemos esperar en el futuro próximo, del caso Heriberto Lazcano?, o en honor a la alternancia partidista (que no es lo mismo que alternancia de las formas): ¿Qué podemos esperar del caso Joaquín Guzmán Loera?; ¡Vamos!, en una de esas y el día de mañana aparece dando alguna declaración el famosísimo Amado Carrillo.

Desafortunadamente, cada vez queda más claro que vivimos en el país de “no pasa nada”, porque mientras nadie rinda cuentas ante la justicia por la manipulación de la información, tal parece que estamos condenados a padecerla indefinidamente, y es ahí precisamente donde la ciudadanía, aún la más informada, tiene razón y derecho de interpretarlas como una “cortina de humo más”, que se extiende para permitir que los grupos de poder sigan haciendo y deshaciendo a su antojo.

Más preocupante resulta aún, que en otros ámbitos de la justicia mexicana, no se perciba una situación distinta; así tenemos un saldo acumulado sexenal, de detenciones que si bien resultan importantes, hasta el momento en poco han redituado al Estado y corren el riesgo de estancarse nuevamente como meras artimañas de efectos publicitarios y políticos:

  1. La detención de Elba Esther Gordillo, quién queda evidenciado, “goza” de su aprensión con “detalles de lujo” (que no es lo mismo que con lujo de detalles);
  2. La detención del exgobernador Andrés Granier, acusado de delitos de ejercicio indebido del servicio público y peculado cometidos en perjuicio del erario público, pero cuya situación actual, bien puede ser similar o mejor que la de “La Maestra”;
  3. La muy sonada captura sin lujo de violencia, de Joaquín Archivaldo “El Chapo” Guzmán Loera, portaestandarte del narco mexicano y de la que desde 2010, Anabel Hernández hablaba ya de un supuesto plan de retiro voluntario, en su extraordinaria investigación impresa en “Los Señores del Narco” (idea que bien siembra duda en el imaginario colectivo);
  4. Finalmente, el caso de Oceanografía que da muestra de un espectacular entramado de corrupción, en el que igual participan políticos, que empresarios, entes de espectáculos públicos y funcionarios de todos los niveles de gobierno, claro está, todo ello subsidiado por el pueblo mexicano.

Pero aún, ante este oscuro y desolador panorama en el que resulta difícil encontrar un destello real de confianza hacia nuestras autoridades y lo que nos informan, no queda más que mantener firme el ideal de que podemos construir un mejor país para el futuro, objetivo al que pretende coadyuvar este espacio.

Mientras tanto y con la esperanza de que por fin surtan efectos las “ofensivas” de nuestras poco creíbles autoridades en contra de los grandes monopolios, que se inicia con las declaraciones de preponderancia de Televisa y Telcel-Telmex, comenzaré a cerrar mis aportaciones con una recomendación musical; Hoy, no dejen de escuchar “La Comparsa”, en la versión del extraordinario y actual máximo intérprete del Jazz Latino, Michel Camilo (https://www.youtube.com/watch?v=zng_27sdBy4); simplemente grandioso.