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El adiós

LUIS IGNACIO ESCOBEDO

4 de febrero del 2017, ha sido la fecha elegida para poner punto final a una de las carreras más importantes del toreo en México. La historia de Eulalio López “Zotoluco” es y será una de las trayectorias más trascendentales del toreo contemporáneo. Trazada a base de esfuerzo, sacrificio, valor, poder y fidelidad a su concepto del toreo.

Ver decir adiós a un torero no es grato. Es una profesión en la que retirarse no da gusto. Independientemente del miedo, los sacrificios y las heridas, la cornada más grande que puede recibir un torero es aquella que lo quita  de torear, es esa que no es forzosamente física, pero produce más dolor, es esa que queda grabada en el corazón y no cicatriza nunca; me refiero a ese momento en el que te das cuenta que no puedes o debes seguir en activo, seguir toreando.

Enfundarse por última vez el traje de luces sintiendo esa sensación de despedida, esa que se siente cuando le dices adiós a tu ser más querido; quitarse de los toros, de los ruedos, del público, es quitarle el sentido a la vida misma. Ya lo decía David Silveti “Torear es una necesidad y vivir, una circunstancia”

No es lo mismo que cuando un abogado se retira de los estrados, ya que puede no hacerlo nunca, y el torero tiene que hacerlo cuando las facultades o las oportunidades se merman. El  abogado o arquitecto, pensó por mucho tiempo qué debía ser y después estudió para serlo. El torero nace torero y dedica la vida para serlo. Bueno, malo o regular, un torero está dispuesto a entregar la vida para la creación de un momento inolvidable en la mente de alguna persona.

Torero nunca se deja de ser, no es ex-torero, sino torero en el retiro, porque el torero así como nace torero, muere torero.

Conchita Cintrón publicó en 1977 un libro titulado “¿Por qué vuelven los toreros?” ahora mi pregunta es ¿Por qué se quitan los toreros? La respuesta a ambas cuestiones es básicamente la misma. Más allá del dinero, la fama, el protagonismo; porque aparte no todos los toreros consiguen esas cosas. El no dejar de torear o volver a torear, es por el hecho de sentirnos toreros, poder expresar de una forma lo que sentimos, tener esa subida de adrenalina que se vuelve adictiva. En pocas palabras es porque torear es vivir, y sin torear la vida no es igual. Un torero sólo se quita de torero cuando no tiene más remedio, cuando las facultades físicas ya no dan para más, cuando una cornada le limita alguna función motriz, cuando su situación profesional se encuentra mal y no tiene a donde orillarse, o bien, simple y sencillamente, cuando se pierde la ilusión, esa llama que motiva al torero a jugarse la vida.

Pero casi siempre, tarde o temprano, busca el modo de volver a sentir eso que se siente cuando se es TORERO.

México: en gordos problemas

ANA GABY DE LA TORRE

La obesidad y el sobrepeso son una epidemia mundial, y para nuestra mala suerte, uno de sus focos rojos, se encuentra en México. Entre todos los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos), solo Estados Unidos nos gana en cuanto a obesidad.

A pesar de que el problema es bastante grande y representa pérdidas tanto humanas como económicas, no creo que exista suficiente conciencia entre la sociedad mexicana acerca de la gravedad del asunto, ya que el 30% de los mexicanos creen que “andar pasado de kilos” es normal.

La cruda realidad…

Vivimos en un país, en el que según la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, (ENSANUT2012) 7 de cada 10 mexicanos adultos, 4 de cada 10 adolescentes, y 1 de cada 3 niños, son obesos. Las estadísticas no mienten, y también nos muestran que mujeres y niñas la padecemos más que hombres y niños, la gente de la ciudad más que la del campo, y los norteños más que los sureños.

La gravedad del asunto no radica en ser mexicanos “gorditos” o “pasados de kilos”, si no en las serias consecuencias y secuelas de la obesidad, que hoy en día se han convertido en las principales causas de mortalidad en México, ¿cuáles son estas consecuencias? bueno, están las enfermedades cardiovasculares como la hipertensión y los infartos, algunos tipos de cáncer, o la diabetes, por la cual en noviembre del año pasado, la Secretaría de Salud Federal declaró emergencia epidemiológica ante la magnitud de casos de diabetes mellitus en el país, que solo en 2015 cobró la vida de 98 mil 521 mexicanos (la mayor mortalidad en Latinoamérica, según la Organización Panamericana de la Salud). Este dato es sumamente alarmante ya que por primera vez en la historia se lanzó una alerta por un tipo de enfermedad no transmisible (normalmente se declaran alertas por enfermedades infecciosas).

Kilos de más, pesos de menos…

No solo estamos hablando de muertes y del deterioro de la salud de los mexicanos, si no también de grandes pérdidas económicas para el país.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), realizó un estudio en 2012 acerca de los costos de la obesidad en México, en él se encontró que la obesidad representa un costo entre los 82 y 98 mil millones de pesos  lo cual equivale al 73% y 87% del presupuesto anual programado en salud.

El IMCO también estimó que las pérdidas económicas al año por la obesidad equivalen a $840 por persona, y que por el contrario, la implementación de acciones integrales como campañas en medios masivos, información nutrimental, etiquetado, restricción de publicidad y políticas fiscales únicamente representarían un costo de $40.85 al año por persona, lo cual significa que invertir en la prevención de la obesidad es mucho más barato que pagar por sus consecuencias.

Claramente la obesidad genera altas pérdidas económicas al erario público para poder tratar sus enfermedades asociadas y también reduce la competitividad de la población al generarles mayores gastos y una pérdida de calidad de vida.

Por fortuna, esto es algo que al gobierno mexicano no le ha pasado totalmente inadvertido, por lo cual se han tomado ya algunas medidas preventivas, tales como el nuevo etiquetado frontal de los alimentos, el impuesto sobre los refrescos y las bebidas azucaradas e incluso la restricción de publicidad infantil en productos chatarra, entre otras.

Considero que estas medidas, aunque acertadas, no han sido proporcionales a la magnitud del problema, y no creo siquiera que hayan sido suficientes para frenar las cifras crecientes de obesidad en el país,  este año se esperan los resultados de la ENSANUT 2016, y ya veremos que datos arrojan, pero por lo pronto, mantengo un pronóstico reservado al respecto, aunque claro, me encantaría ver las cifras disminuidas.

Por último, les comparto el siguiente video sobre Poncho, una historia real acerca de la obesidad infantil en México.

No es normal que un niño de 12 años caiga fulminado en el patio de su escuela a causa de un infarto, no es normal que hombres y mujeres en edad adulta pasen los mejores años de sus vidas dependiendo de medicamentos para la presión o para la diabetes, no es normal que 3 de cada 4 camas de hospital estén ocupadas por pacientes con enfermedades y complicaciones relacionadas a la obesidad. Creo que las medidas que tanto el poder Ejecutivo como el Legislativo puedan tomar en un futuro, podrán contribuir a frenar el problema, sin embargo soy de la idea de que está en cada uno de nosotros tomar responsabilidad sobre nuestra salud y tomar mejores decisiones respecto a nuestro estilo de vida. No esperemos a que otros hagan las cosas por nosotros.

Les invito a hacer conciencia y a tomar acciones en nuestro beneficio y el de nuestras familias. Gracias por leer y ¡hasta la próxima!

 

¡Que alguien renuncie!

Por Rogelio Cárdenas Vargas

¿Qué necesita pasar en este país para que un político renuncie?

Si le damos un vistazo al panorama político internacional, nos daremos cuenta de que no solo en México hay escándalos políticos, desde países similares al nivel económico de México hasta en potencias mundiales, ha habido una gran cantidad de renuncias a un cargo político derivados de escándalos, ya sean personales o de corrupción.

La variedad de motivos es amplia, infidelidades, comportamientos inapropiados, plagios académicos, desviación de recursos y un largo etc. han causado la renuncia de figuran de primer nivel como la de David Petraeus exdirector de la CIA y el defensor del Pueblo de Colombia, Jorge Armando Otálora, ambos por un escándalo de índole sexual o el expresidente de Hungría, Pál Schmitt o la ministra alemana de Educación e Investigación Científica, Anette Schavan los dos casos por plagio intelectual, el exgobernador de Tokio, Yoichi Masuzoe y el expresidente de Guatemala, Otto Pérez Molina presentaron su renuncia por estar relacionados con casos de corrupción.

En México, sin embargo, un caso de renuncia de algún funcionario de alto nivel es un hecho que ocurre con menos frecuencia de la que debería pasar. A pesar de las acusaciones públicas existentes en un gran número de casos hacia altos funcionarios, nadie renuncia.

El caso más grave, es la acumulación de acusaciones sobre el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, desde abuso de autoridad, acusaciones de corrupción, plagio, desapariciones, violación a los derechos humanos, etc. unas simples disculpas son suficientes para EPN.

Ayer, tras la visita de Donald Trump, candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos de América su sumo un motivo más para exigir la renuncia de nuestro presidente. No solo fue el hecho de invitar a un personaje que abiertamente a ofendido de forma reiterada al pueblo de Méxcio, acusándolo de ser exportador de delincuentes y violadores hacia el país del norte, fue por la incapacidad demostrada para defender los intereses y la dignidad de una nación, funciones primordiales del cargo que ahora ostenta.

La visita de Trump y las declaraciones posteriores al encuentro en su mitin de Arizona, ponen de manifiesto que EPN no tiene la capacidad enfrentar las tareas que demanda ser presidente de la república, la aceptación implícita de la construcción del muro en la frontera norte, implica la aceptación de que los mexicanos somos un peligro para el pueblo norteamericano, una ofensa que no merecemos.

El actuar de Peña Nieto es indefendible, es una suma de escándalo tras escándalo, es una demostración de incapacidad para el cargo tras otra, pero esto es México y EPN terminará su mandato constitucional seguramente con los peores índices de aceptación que ha tenido un presidente y lo peor del caso no es el daño que sufre su imagen, sino la imagen de la investidura presidencial. Una institución que sexenio tras sexenio sufre un daño cada vez más profundo.

Como dato pendiente de analizar queda las opiniones vertidas por algunos de los interesados a contender por la presidencia en el 2018, Margarita Zavala vía twitter dijo: “Sr. @realDonaldTrump aunque lo hayan invitado, sepa que no es bienvenido. Los mexicanos tenemos dignidad y repudiamos su discurso de odio”. Miguel Ángel Mancera rechazó la visita expresando “Yo no puedo darle la bienvenida a una persona que ha atacado a mi país y que ha atacado a los connacionales” y Andrés Manuel López Obrador no expreso ningún rechazo y llamó a la prudencia y el respeto. ¿Será que AMLO ya empieza actuar como jefe de estado?

La transparencia no es un fin

por Bruno Zarazúa

Cuanto más corrupta una sociedad,
más numerosas las leyes.
Edward Abbey

Para bien y después de muchas batallas se logró poner en la mente y en la boca de todos, el tema de “transparencia”, y es que todo mundo habla de ella, políticos, organismos autónomos, sociedad civil, y sobre todo los servidores públicos. Los medios de comunicación han servido como conducto de una muy efectiva campaña propagandista, pues tanto en medios impresos como en radio y televisión aparecen constantemente spots sobre este tema.

Pero, ¿en realidad entendemos lo que es la transparencia?

El vocablo transparencia indica la cualidad de translucidez, claridad, diafanidad, que se puede ver a través de un objeto. En la actualidad se refiere a la honestidad y a las buenas prácticas en los negocios, a la honra y buen nombre de una persona, a la rectitud de intención y a la congruencia con los hechos.

En el ejercicio del poder y la administración pública, toma relevancia en el momento de rendir cuentas claras a la ciudadanía, es exponer de donde provienen los recursos, en que son utilizados, y los fines que se persiguen en la aplicación de los mismos, así como la demostración de los resultados obtenidos en este proceso de gestión. Para que el ciudadano con esta información pueda evaluar el desempeño de las entidades y de los servidores públicos.

La deontología es el tratado o estudio de las normas éticas que deben ser, en el ejercicio de una determinada profesión, existen criterios morales universales para cualquier profesión, como lo es la profesión del servicio público y estas son: la responsabilidad y la honestidad, mismas virtudes que son compartidas con nuestro concepto actual de transparencia, si la deontología fuera aplicada en la administración pública no habría necesidad de reglamentar. Pero lastimosamente esto no ha sido así, de tal manera que se ha tenido que legislar al respecto y establecer leyes y reglamentos para regular sobre el tema.

El primer paso camino a la transparencia fue en 1948 con la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, sobre el Derecho a la Información lato sensu, quedando establecida como la garantía fundamental que toda persona posee de hacerse de información, de informar y ser informada.

Este derecho a la información, se conforma por 4 vertientes: la libertad de opinión, la libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad de información. De esta última derivan 3 derechos fundamentales: el derecho a investigar información, el derecho a recibir información y el derecho a difundir información. En lo que concierne a investigar y recibir información implica el derecho de recibir e investigar información veraz y oportuna de los medios de comunicación y por otro lado al derecho de investigar y recibir información en posesión del Estado. Fue en 1977 cuando se logró en México, incluir en el artículo 6° de la Constitución Política, el texto “El derecho a la información, será garantizada por el Estado”

De lo anterior es donde nace el Derecho al Acceso a la Información Pública, la cual puede definirse como el privilegio que posee la persona para acceder a datos, registros y todo tipo de información que se encuentre en poder de entidades públicas y empresas privadas que ejerzan presupuesto público o cumplen funciones de autoridad.

De este modo podemos encontrar en el Derecho al Acceso a la Información Pública, el origen de la transparencia, como un derivado con la intención de combatir la corrupción y eficientar las prácticas de la burocracia.

Es así que la transparencia desde su concepción hasta su aplicación nunca ha sido un fin, sino un medio, no tiene lugar el presumir de ser transparente, cuando la transparencia debiera ser una norma deontológica en el ejercicio público, así como dar los buenos días es una buena costumbre arraigada en la sociedad.

En alguna conferencia sobre transparencia decía el exponente, creo recordar era Alfonso Lujambio, decía: “Al aplicar la transparencia como herramienta para el combate a la corrupción no es válido negar la información e impedir su difusión, bajo ningún supuesto. Es como si fuera mi empresa una de fumigación y eliminación de plagas, y me llamas para que trabaje en tu casa pues tienes un problema con bichos y roedores, entonces llego y tengo la maquinaria más sofisticada y el veneno más potente y una metodología sumamente efectiva que ha sido probada y avalada por las autoridades en la materia; y cuando quiero empezar a trabajar para combatir ese problema tuyo, quiero pasar a la cocina y me dices, no en la cocina no pues tengo los alimentos y no quiero que se vean afectados por los químicos, quiero pasar al baño y me dices, no en el baño no pues tengo una fuga de agua que primero debo de reparar, luego quiero pasar a las recamaras y vuelves a negar el acceso dando cualquier otra excusa. Es lo mismo con la transparencia para que sea efectiva contra la corrupción se debe de aplicar en todo.”

Ahora bien el famosísimo 3 de 3, surge con la intención de demostrar y dar confianza al ciudadano de que el servidor público en el ejercicio de sus funciones, no abusa del puesto para favorecerse y enriquecerse de forma ilícita. Es decir el servidor declara que entra con 5 pesos cuando llega al cargo y se va con 7. Para que esta práctica sea verdaderamente efectiva lo que se debería combatir es el testaferrato, mejor conocido como “prestanombres”. Entonces habría que pedirle el 3 de 3 a la esposa, a los hijos, a los primos, a los hermanos, a los sobrinos, a los abuelos, al mejor amigo, incluso al primo del amigo.

Para finalizar, el Gobierno podrá tener la información pública en una vitrina, con luces de aparador, decorada y acomodada de la mejor manera para que puedan lucir los datos de mayor relevancia. Pero de poco sirve si ese aparador esta sobre una calle desierta, donde nadie le puede ver. Es así que es responsabilidad del ciudadano ir hasta donde se encuentra esa información y escudriñar para resolver por nosotros mismos las incertidumbres que se generan cuando la información está en posesión de terceros. Pero este será solo un medio, el fin debiera ser que con esta información se logre que en la gestión de los recursos públicos se abandonen las prácticas discrecionales y erradicar la corrupción. Solamente con la presión y la participación ciudadana es como se pueden lograr los grandes cambios. Hasta la próxima.

Amero

por Bruno Zarazúa

“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Es una idea grandiosa pretender formar de todo el  mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo…”
Simón Bolívar

 

Imagina por un momento que los países de américa del norte encuentran las circunstancias idóneas y el factor común para unir las economías, muy al estilo europeo.

Muchos ya se han planteado este panorama que incluso desde hace ya varios años nombraron la moneda que circulará dentro de este nuevo (y no tanto) bloque económico, bautizaron a la moneda como “amero”.

Más allá de la imaginación, algunos analistas económicos sustentan esta hipótesis con los cambios estructurales que ha tenido México desde la década de los 80’s, periodo en el que se ubica la entrada de nuestro país al sistema globalizado.

Estos mismos analistas llamados por algunos como “conspiranoicos” coinciden en que la mayoría de las reformas que en la actualidad tienen lugar en nuestro México, apuntan a una estandarización de políticas para homogeneizarlas con los países vecinos del norte.

Suponiendo que la unión de las economías resultara verdad, ¿qué crees que sucedería con nuestro país?

Las posibilidades ante este panorama resultan muy amplias y con un sin número de distintos escenarios. En este espacio tan solo haré un par de planteamientos que en mi opinión son muy probable que sucedan, sí se llega a consolidar esta integración.

Por un lado uno de los primeros pasos sería el eliminar las fronteras, lo que esto significaría para muchos paisanos la posibilidad de volver a ver a sus familias sin el temor de perder el patrimonio que con tanto esfuerzo han logrado en Estados Unido. Por otro lado, la migración de muchos mexicanos rumbo a los países vecinos en busca de nuevas y mejores oportunidades.

De igual forma se esperaría que en México existiera una mayor inversión extranjera, ya que para muchos capitales este país sería como tierra virgen para expandir sus negocios. Esto conlleva a un aumento en las fuentes de empleo.

Hasta aquí parece todo bien. Lo único preocupante es que tal parece que la mejor de las suertes para nosotros sería ser empleado y bueno es que en estos tiempos un empleo bien pagado es muy muy escaso, que va digamos ya un empleo.

Bajo esta misma premisa son muy pocos los mexicanos que tendrían la posibilidad de hacer inversiones serias en los países vecinos.

Ya fuera de suposiciones, en la actualidad se hacen grandes esfuerzos para atraer empresas extranjeras que den empleo a los mexicanos, para lograr la atracción de estas inversiones se tienen que hacer una serie de concesiones como lo son la exención del pago de impuestos, la donación de terrenos, el comodato de naves industriales, entre otras. Todo esto es necesario ya que si no se ofrecen tales beneficios, el capital puede elegir un nuevo destino de inversión así sea un estado vecino dentro del mismo país.

Pues bueno la actualidad no dista mucho de las conjeturas hechas anteriormente. Lo que realmente beneficiaría a nuestro país y a nosotros mismos es que dejáramos de ser empleados para ser empleadores. Y que esas inversiones de capital extranjero que se hacen en nuestros estados permitan una tracción y desarrollo de empresas alrededor de esta primera.

Para esto deberíamos crear nuevas empresas que brinden servicios y productos de calidad a estas compañías extranjeras, y a los productores y comerciantes locales existentes se necesitaría profesionalizarlos, eficientando sus procesos para que sean tomados en cuenta dentro de las listas de proveedores.

Más aparte de estos esfuerzos, se necesitan encontrar vocaciones regionales que consoliden cadenas empresariales y así fortalecer la economía interna, creando productos regionales de calidad y que puedan ser exportados.

De esta manera sí “el amero” toma vida sería un poco más difícil que nos agarre en curva. Y con un poco más de apoyo habría más mexicanos invirtiendo en el extranjero para expandir sus negocios y ser nosotros quien lleva fuentes de empleo a otros países.

Llámenme soñador. Hasta la próxima.

Perdón, Peña

Por Rogelio Cárdenas Vargas

Han pasado 16 años desde que el PAN logró la alternancia en nuestro sistema político con la llegada de Vicente Fox, aquel ranchero bonachón de bigote que prometió sacar a las víboras prietas, alimañas y tepocatas del sistema, no lo hizo. Después, un chaparrito pelón de lentes, prometió traer seguridad a nuestro país y terminar con el narcotráfico, tampoco lo logró.

12 años perdidos en discursos llenos de promesas de cambio que nunca llegaron. Ahora, el guapo que salvaría a México del subdesarrollo gracias a un conjunto de reformas estructurales que permitirían al país sacar su máximo potencial en beneficio de la ciudadanía, pide perdón no por no lograr sus objetivos discursivos, sino por no poder ocultar su corrupción, por su incapacidad, por su estupidez.

Hace unas semanas, la intervención de Obama sobre el concepto de populismo que manifestó Peña Nieto duró muy poco entre nuestro medio político, pero evidencio el bajo nivel conceptual que poseemos en nuestro sistema. Peña Nieto, en aquella intervención alertaba los peligros del populismo en la política, palabra muy empleada en nuestro país para denostar principalmente a los políticos de izquierda, un concepto erróneo como se lo hizo sabe Obama.

Demagogia es la palabra que debió emplear, como la que han empleado tanto el PAN como el PRI para llegar a gobernar, discursos que dicen lo que la gente quiere oír, pero sin sustento o con pocas posibilidades de poderse efectuar. La demagogia que lo llevo a pedir perdón en su discurso sobre la ley anticorrupción, como llevó a López Portillo a llorar en un informe de gobierno.  La demagogia que empleo Vicente Fox o Felipe Calderón asegurando que ellos no eran como el PRI y que cambiarían nuestro país, sin cambiar nada.

Son muchos años ya de gobiernos demagogos, de gobiernos de discursos populares y de acciones para los privilegiados, de fantasías discursivas y acciones punitivas, que agravan la desigualdad y enfrentan a la sociedad.

Ya ha comenzado la carrera presidencial, estamos transcurriendo los últimos tiempos del peor gobierno que me ha tocado vivir y teniendo a Vicente Fox en el retrovisor ya es mucho decir. Comenzaran los mensajes contra el populismo, los discursos del miedo, los discursos de la confrontación, los mismos discursos que nos tienen en el subdesarrollo, pagando combustibles caros, con empleos baratos y con el sistema educativo olvidado. Los discursos de la demagogia llagarán a nuestros oídos y quizá sea tiempo de hacer oídos sordos.

Quizá aquel monstruo populista no sea tal, si Obama se considera populista ¿a quien no le gustaría tener un presidente como Obama lo es para los americanos? Un presidente que piense en su pueblo antes de pensar en los consorcios, los poderes fácticos o las élites políticas y sociales. Debemos comenzar a distinguir entre populismo y demagogia, la demagogia la hemos sufrido innumerables años.

Alguna vez creí que no existiría ningún presidente capaz de sobrepasar la bufonería y demagogia de Fox, Peña me ha demostrado una y otra vez que me equivoqué. Perdón Peña, te sobrevaloré, no lo volveré a hacer.

¿Corrupción cultural?

Por Rogelio Cárdenas Vargas

La corrupción es uno de los temas que más agravan los problemas de desigualdad que aqueja a nuestro país, el desvío de recursos públicos reducen la eficiencia de nuestros impuestos destinados a mejorar las condiciones de vida de nuestra sociedad. En el sector privado incrementa en ocasiones los costos de producción o en otras disminuyen la calidad de los productos que obtenemos.

Son muchos los discursos que apuntan a la corrupción como uno de los principales males que deben ser combatidos para mejorar los índices de desarrollo de México, sin embargo, para muchos es imposible ya que la sociedad mexicana tiene muy arraigada la cultura de la corrupción.

Por esto cabe preguntarse ¿Existen sociedades exentas de corrupción?, a simple vista la respuesta es no, en todas las sociedades existen individuos que buscan la manera de brincarse las normas impuestas para alcanzar una convivencia social sin deñar los derechos establecidos por la misma sociedad. Sin embargo, si existen sociedades con muy bajos índices de corrupción y la gran diferencia es que en muchos de esos países la corrupción se castiga incluso con la muerte.

Todos los sistemas conocidos se rigen por leyes de la naturaleza, uno de estos conceptos es el de la energía mínima, es decir, los sistemas buscan la forma de tener un estado de energía mínimo y lo buscan por el camino que les implique un menor gasto de la energía.

¿Qué significa ser corruto? Gastar la menor cantidad de recursos y energía para lograr un objetivo. Si el objetivo es ganar contratos la forma más segura y con menor desgaste es sobornar a los involucrados en el otorgamiento de los mismos. Si un ciudadano común y corriente comete una infracción de tránsito, lo más fácil es sobornar al agente y proseguir con su camino o estacionarse en doble o triple fila con el fin de no desplazarse (consumir energía) algunos metros de más y llegar a su destino.

Entonces, bajo esta premisa ahora hay que preguntarnos ¿Es posible que una sociedad deje de engendrar individuos corruptos? Yo creo que la respuesta sería un contundente NO, aunque a algunos les cueste admitirlo, tenemos componentes de nuestro comportamiento que escapan a la razón y la corrupción en mi entender en gran parte es por esto, ya que involucra el quebranto de las leyes que se crearon para normar la convivencia y son producto de la evolución social.

No quiero decir que ser corrupto es ser animal o falto de razón, sino que nos dejamos llevar por la ley de energía mínima sin importar el quebranto de las normas y las consecuencias que esta acción conllevan. ¿Existen animales corruptos? Sin normas que violar, no, simplemente siguen lo que les dicta la naturaleza.

¿Entonces qué podemos hacer en México? Combatir la impunidad y no la corrupción, los países con bajos índices de corrupción tienen castigos muy severos y otros menores pero con índices de impunidad bajos. En México existen muchas leyes que castigan la corrupción y otras tantas que intentas prevenirla, sin embargo, sigue existiendo, ¿Cuál es la diferencia? Que aquí a los corruptos no se les castiga, a los que infringen las normas y se les evidencia se les protege, es por eso que hay tanta corrupción, no somos una sociedad corrupta, somos una sociedad impune.

Y es muy sencillo de ejemplificarlo, cuando la autoridad no sanciona las infracciones de tránsito, digamos estacionarse en lugar prohibido, la gente cumpliendo la ley natural de la energía mínima, hace uso de esos lugares acercándose al lugar al que pretende ir, al fin y al cabo no hay sanción. Sin embargo, cuando la autoridad hace su trabajo y comienza a sancionar a quienes violan una norma, la voz se corre y el ciudadanos busca un lugar en donde no se le sancione, cumpliendo las normas, aunque implique un mayor gasto de energía para desplazarse.

Y es así como un gobierno que no sanciona, es un gobierno que desincentiva la convivencia social normada, ocasionando una desobediencia que se extrapola a todos los estratos sociales. El centro histórico de la ciudad de Zacatecas es un claro ejemplo de un gobierno desinteresado por el cumplimiento de las normas, si deja que sus bellas calles se llenen de automóviles estacionados en lugares prohibidos, ¿cuantas leyes de prevención del desvío de recursos públicos estarán violando?

¿Cuánta pobreza está dispuesta a soportar México?

Eduardo Ernesto Hernández Castañeda

Retomo esta pregunta planteada por José Woldenberg en una reciente conferencia que ofreció en nuestro Estado. Lo planteaba en el sentido de entender en qué momento se pudiera dar un cambio radical en el ámbito democrático de nuestra nación, y viene a colación, dado el contexto de crisis social y política que en ella permea.

Parece ser que el único “sector social” que no está dispuesto a reconocer esta crisis, es el de los gobernantes, que aparentemente instalados en una realidad alterna, se niegan a dar fe de los hechos y por ende erran en el diagnóstico de los problemas públicos y en consecuencia, en la propuesta de soluciones: las políticas públicas.

Ese mismo entorno social y político, es evidencia clara del escaso nivel de ciudadanía del mexicano, dada la apatía ya no solo por conocer sus derechos, sino por ejercerlos y más allá, luchar por ellos. En este sentido, el ciudadano erra también en el diagnóstico de los efectos de su ausencia en el ejercicio político y en consecuencia frecuentemente erra en la apatía e incluso rechazo hacia los movimientos sociales que se mantienen luchando dadas determinadas coyunturas políticas; por citar algunos, el #YoSoy132, la CNTE, en su momento el SME, el mismo EZLN, entre otros.

Es cierto que estos movimientos tienen características importantes de radicalismo, pero también es cierto que en su naturaleza propia de lucha antisistémica, no se pueden entender y/o concebir de una manera distinta; quién trata de pintarlos de otra forma, miente o usa la demagogia como herramienta para orientar la opinión pública.

Es cierto que sus medidas de presión política causan complicaciones y en ocasiones, daños al entorno cotidiano social: sus bloqueos, manifestaciones y confrontaciones entre otras; es cierto que con ello dan origen a buena parte del rechazo social; es cierto que detrás de su lucha por el bien común (v.gr. la defensa de la educación pública en el caso de la CNTE) se esconden intereses particulares (v.gr. la defensa de los derechos laborales de sus agremiados y de los grandes privilegios y prebendas económicas y políticas de la CNTE), es cierto que en la misma coyuntura, grupos políticos se adhieren o se apropian de la lucha, en la mayoría de los casos, restando aún más, algún grado de legitimidad (v.gr. AMLO y la CNTE).

Todo ello es cierto, pero también lo es, que ante el agravio continuo que la incorrecta implementación de políticas públicas, ha traído para una importante porción de la población mexicana, este tipo de movimientos representa un viso de esperanza para promover un eventual cambio que mitigue los efectos de la creciente concentración de la riqueza y la marginación de los sectores más vulnerables, provocados por la cada vez mayor corrupción que impera en la gestión pública y la apropiación de los bienes públicos por parte de los privados, dado el modelo económico al que como dijera en una ocasión Paul Krugman, pareciera no permitírsele cuestionamientos, pues admitirlos implicaría de facto reconocer sus falencias.

No soy partidario de estos movimientos radicales, pero reconozco en ellos la importancia de la lucha y resistencia social ante lo que es percibido como agravios del sistema; más aún, reconozco en ellos la importancia de convertirse en un factor coyuntural de cohesión social para despertar a la sociedad del letargo democrático en que se encuentra y de su apatía por el bienestar común y su abrazo incuestionable al individualismo.

¿Cuánta injusticia seguirá soportando México? ¿Cuánta pobreza y desigualdad? ¿Cuánta corrupción? ¿Cuánto enriquecimiento ilícito de gobernantes? ¿Cuánta violencia? ¿Cuánta aplicación selectiva de la Ley, que permita juzgar con distintos parámetros al líder de la CNTE y por ejemplo al del Sindicato Petrolero? ¿Cuánto tienen que caer las finanzas públicas para que se genera la voluntad política y ciudadana para promover el cambio?

¿Podría ello desencadenar una revolución o guerra civil? Sinceramente espero que no , pero no dejo de reconocer que de seguir ejerciendo una gestión pública inercial, tarde o temprano será inevitable. Sin embargo, antes de ello, apelo a un ejercicio de cohesión social no solo con estos movimientos radicales, sino con la ciudadanía en general, que más allá de luchar por el bien particular, deberá entender la importancia de crear un entorno social que promueva el verdadero bienestar para su desarrollo; un entorno de coparticipación, en el que el pastel deje de repartirse en rebanadas enormes para los poderos y migajas para los desprotegidos; un entorno en el que gobierno y sociedad ejerzan de manera conjunta el poder público; un entorno en el que se ejerza una verdadera democracia y haya una sociedad con ideología.

Cito a Barack Obama: “No hay soluciones sencillas; no hay atajos. Tenemos que educar mejor y eso requiere tiempo; tenemos que hacer más dinámico el sector manufacturero, eso lleva tiempo; tenemos que crear un sistema tributario justo; tenemos que aumentar el salario mínimo; tenemos que reestructurar y reformar el sector financiero para evitar que destruyan el sistema, dejando sin empleo a miles de personas.

Son tantos los pendientes, que esperemos se atiendan antes de que México llegue al límite del grado de pobreza que puede soportar.

La recomendación musical del día de hoy, corre a cargo nuevamente del grandioso Al Di Meola, con la interpretación de Señor Mouse, escrita por Chick Corea y grabada en su paso conjunto por la genial agrupación “Return to Forever”. Que la disfruten. (https://www.youtube.com/watch?v=5P25itL5ZfE)

2018 en la mira

Por Rogelio Cárdenas Vargas

Pasadas las elecciones de este 5 de Junio, se ha iniciado abiertamente la carrera hacia el 2018, AMLO y sus declaraciones se centran en la Ciudad de México en donde MORENA tuvo un gran porcentaje de los votos como era de esperarse. El PRD y Basave tratan de destacar los resultados en donde les fue bien, pero fueron solo comparsas del Partido Acción Nacional.

Es innegable que la izquierda dividida es poco competitiva, salvo en lugares como Veracruz, donde Morena acogió liderazgos sociales legítimos y sumó gran parte de las inconformidades sociales a causa del terrible gobierno de Duarte, tanto el PRD como Morena en general solo fueron acompañantes en una elección en donde la derecha con el PAN y el PRI dominaron el panorama electoral.

El caso de Zacatecas es digno de análisis, las dos izquierdas mayoritarias PRD y Morena divididas desde el comienzo no fueron capaces de atraer los suficientes simpatizantes para derrotar al partido en el poder a base de propuestas. Ni el mal llamado “voto útil” y la campaña del miedo  lograron movilizar a una ciudadanía harta de la baja calidad de la contienda electoral.

Por un lado el PRD, dividido desde la precampaña gracias a la intervención de Pedro de León Mojarro (que finalmente regresó al PRI) y su intento de ser impuesto por la dirigencia nacional, mermó mucho sus posibilidades de triunfo al crearse una percepción de debilidad en el seno del partido y su militancia.

Por otro lado Morena, impuso a un candidato que nunca renunció al partido al cual pertenece, el PT y fue sumando supuestos liderazgos que lo único que provocaron fue el rechazo de los ciudadanos escépticos de la honorabilidad del miembro de la familia Monreal que fungía como candidato. Ni las múltiples visitas de AMLO a la campaña de Morena lograron atraer los votantes necesarios para salir victoriosos.

Y es que la campaña de Morena no fue distinta de la del PRI u otros partidos, sumaron “chapulines” y oportunistas empoderándolos sin empacho, las propuestas fueron coyunturales e indistinguibles de otras, no existió el debate de ideas, ni discurso que cambiara el ánimo de la ciudadanía.

Hace años AMLO inició su campaña de la “Republica Amorosa” una campaña que cambiaba el discurso, daba esperanza e invitaba a sus simpatizantes a evitar la confrontación y convencer con propuestas. Esta vez en Zacatecas el discurso era en contra del PRI, ese demonio que tiene obsesionada a la oposición y les impide hacer autocrítica y corregir el camino. No se puede vencer al PRI jugando con las reglas del PRI e imitando al PRI.

De cara al 2018 hay mucha tarea por hacer, la izquierda dividida no va a ningún lado pero las reglas del juego deben cambiar así como la actitud de la izquierda. Si se quiere ser opción para los que buscan un cambio en el país, se debe parecer distinto, que vuelva el discurso de la esperanza, de los sueños y las aspiraciones legítimas y que lo encabecen nuevos liderazgos, es tiempo de regenerar la izquierda.

Pasaron las elecciones. ¿Qué nos falta?

Eduardo Ernesto Hernández Castañeda

Del proceso electoral que alcanzara su clímax en la jornada del pasado domingo, mucho se puede decir y a cada especialista corresponderá su análisis a consciencia. El objetivo de este “profano” no es analizar con rigor científico ninguna de sus perspectivas; es más bien expresar una serie de reflexiones acerca de lo que como ciudadano percibo como origen el problema y a su vez, áreas de oportunidad para el cambio.

  1. No cabe duda que el grado de perversión (tanto perverso como pervertido) que ha alcanzado nuestro sistema político, está llevando al límite la elasticidad de la tolerancia ciudadana. Es un sistema que más allá de no sumar, resta en el desarrollo de la política en sí y en su interacción con la sociedad. Con ello se percibe una creciente polarización, que eventualmente repercute en conflictos sociales tanto como en la disminución de la cohesión social. Circulo vicioso y pernicioso.
  2. Ante la perversión del sistema, se presenta una luz de esperanza al observar que bajo ciertas circunstancias y en ciertas regiones del país, la sociedad puede manifestar su hartazgo a través del voto de castigo (amén del partido que gobierne), generando con ello una alternancia en los gobiernos, que dirán(o diremos) algunos “conspiranóicos”, bien puede ser negociada y que en el fondo, representa quizás solo una alternancia oligárquica, recordándonos constantemente la “Ley de Hierro de la Oligarquía”, de Robert Michels. No obstante, esperanza al fin.
  3. Hay muchos que aun confían en un eventual cambio en el sistema, promovido por la vía institucional, es decir, desde dentro o en la periferias del sistema en sí; en tanto otros debido a la experiencia propia, no lo perciben más que en una manifestación antisistémica, tal es el caso de aquellos que fieles al ideario de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, que entre otras cosas, deciden no votar para no formar parte de la farsa democrática que el ejercicio electoral, desde su perspectiva representa, siendo quizás los únicos que a pesar del radicalismo, son capaces de hace latente su inconformidad.

En cierto sentido ambas alternativas han mostrado sus falencias, ya que por un lado, el primer grupo no ha logrado el arraigo y arrastre necesario para generar alternativas o llevar al poder a quien dentro del putrefacto sistema sea concebido como una alternativa de cambio viable; en tanto el segundo grupo con su ausencia, fomenta de facto la permanencia en el poder de aquellos partidos con mayor infraestructura y capacidad de movilización del voto duro. Lo cierto es que difícilmente una dictadura (formal o informal) puede abatirse de no ser a través del uso de las armas, pero ¿tiene México la capacidad de soportar una guerra civil? Paradoja Mayúscula.

  1. En tanto no se construya ciudadanía de alta intensidad (aquella que conoce y ejerce sus derechos), ni se intensifique la participación de la sociedad civil organizada, pocos cambios se podrán lograr, debido a que ante su ausencia, se cede completamente el ejercicio del poder a las corruptas cúpulas enquistadas en las entrañas del sistema político, que sin vigilancia ciudadana, han demostrado velar exclusivamente por intereses particulares, que no por el bienestar público. Todo sistema democrático medianamente exitoso, lo es por el involucramiento intenso de su sociedad civil. Lamentable Ausencia.
  2. Ante esta ausencia de participación civil en el ejercicio de la política y principalmente de un grupo tan importante como los denominados “Milenials”, van ganando terreno las “juventudes partidistas” que en muchos casos, herederas de la pervertida concepción del ejercicio del poder, representan un potencial peligro para la sociedad en el futuro próximo. Son ellos quienes quizás nos gobiernen en los próximos años, con todo y el desaliento y preocupación que provoca su visión frívola de la política y el egocentrismo que les caracteriza, asumiéndose en gran parte como grandes intelectuales de la teoría política y por tanto, como potenciales redentores de la nación. Un movimiento así, aun con las mejores intenciones, necesita un contrapeso civil. Batalla Urgente.

En esta corta visión del que hoy escribe, se entiende la inconformidad siempre visible ante los resultados electorales en nuestro país. No importa quién gane, no importa quien pierda; la fragilidad actual del sistema político y su entramado institucional, provocará incertidumbre al final de sus procesos; el perdedor manifestará siempre su inconformidad ante los resultados, el proceso carecerá de legitimidad y el vencedor, ciertamente llegará sea como sea, en una posición de legitimidad política endeble y con poca representatividad (dado el amplio abstencionismo), en tanto las instituciones pierden y pierden credibilidad y la sociedad se aísla y se muestra cada vez más apática ante la obligación que debería tener de hacer política.

Ahí la tarea para comenzar un cambio, porque contrario a lo que un gran sector manifiesta, considero que el cambio no está “en uno mismo”, el cambio está en la colectividad, pues el ser humano es por naturaleza un ente de sociedad, un ente colectivo que necesita encontrar un ecosistema de bienestar social para aspirar a su desarrollo.

Muy a pesar de todo, aún hay esperanza. La tarea no es de gobernantes y partidos políticos; la tarea es de México.

Para cerrar, la recomendación musical, nuevamente en las virtuosas manos del grandioso Al Di Meola. Midnigth Tango, con la fusión de jazz y ritmos mediterráneos que caracterizan la estupenda creatividad del genial guitarrista. (https://www.youtube.com/watch?v=u5rx1vomQSM)