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Si tienes que preguntar qué es el jazz, entonces nunca lo sabrás.

Claudia Tostado

“If you have to ask what jazz is, you’ll never know.”
― Louis Armstrong

A todos los fieles lectores de Voces Cruzadas (hola, mamá), los saludo en esta, tan esperada, segunda temporada de un proyecto que nos emociona y nos motiva muchísimo a todos los que participamos. Confío en que regresamos para quedarnos y que, además, traemos muy buen contenido para ustedes. Lo que más me gusta de Voces, es que somos, todos los que aquí colaboramos, personas tan diferentes, que es realmente enriquecedor.

Los jueves son días ‘chill’… Ya se viene el fin de semana, ya estás terminando los pendientes de la semana (por lo general, no es mi caso) y pues, toca algo bonito y relajado.

Les quiero compartir algunas canciones que son realmente especiales para mi. Son piezas maravillosas que espero disfruten tanto como yo lo estoy haciendo. El jazz es algo de lo que más me gusta en la vida, y no me refiero solamente entre la música, sino en general, en el mundo entero, y quiero convidarles un cachito de esta fascinación:

Ella Fitzgerald, es verdaderamente, mi artista favorita dentro del jazz. Y Louis Armstrong… ¿qué les voy a decir yo de Louis? Juntos hacían una mancuerna para la que no hay un adjetivo suficiente.

Ella Fitzgerald and Louis Armstrong – Let’s Call the Whole Thing Off

Ella Fitzgerald & Louis Armstrong: Dream A Little Dream Of Me

No puedo (simplemente no puedo) hacer una lista de jazz y no incluir a Frank Sinatra. Un personaje en toda la extensión de la palabra. Su música me llena el corazón. Va una de mis favoritas:

Frank Sinatra- I’ve got you under my skin

A través de Diana Krall entré al mundo del jazz, un poco más contemporáneo, desde mi infancia, gracias a mis papás. Tuve la gran fortuna de escucharla en vivo en Zacatecas en la Plaza de Armas en el Festival Cultural del 2010, y fue uno de los conciertos más impresionantes que he vivido.

Diana Krall / Popsicle Toes

Por último, este dueto maravilloso del gran Tony Bennett y la talentosa Lady Gaga, quienes hicieron todo un álbum juntos a petición de la cantante. Si no lo han escuchado, se los recomiendo. Una probadita:

Lady Gaga Feat. Tony Bennett – Cheek To Cheek

Pronto nos leemos nuevamente por aquí y todas las recomendaciones que tengan serán bien recibidas.

¡Buen fin de semana!

Claudia Tostado

Clichsters.

CLAUDIA TOSTADO.

Hace un tiempo surgió una “subcultura urbana” llamada “Hipster”. Aunque este término se remonta a los años 40, regresó en estos tiempos causando mucho revuelo y hasta polémica. La cultura hípster, hipster o hypster es una subcultura asociada en mayor medida con la música independiente. Se caracteriza por una sensibilidad variada, alejada de las corrientes culturales predominantes (mainstream) y afín a estilos de vida alternativos. En pocas palabras, son personas que rechazan lo que les gusta a las masas.

La gente los caracteriza por su peculiar forma de vestir: pantalones ajustados de colores, playeras con colores vivos o estampados extraños, lentes de pasta gruesa (aunque puedan ver bien), peinados y cortes de cabello singulares, entre otras cosas.

Cuando todo esto sucedió, a mi en lo personal me causó impacto de muchas maneras. Me dio risa que son personas que no quieren pertenecer a ningún grupo ni ser identificados como “hipsters”. De hecho para ser un verdadero Hipster, no puedes aceptar que lo eres ni llamarte a ti mismo de ese modo. Es como un requisito. Entré más niegues que lo eres, más lo serás. También me provocó un poco de desagrado que toda la gente empezara a querer formar parte de esto y pudiera quitarle lo “cool” que tenía al abusar de ciertos elementos, como la música y la ropa.

Bueno, a lo que voy es que cuando conocí el mundo Hipster, me di cuenta que soy totalmente lo contrario. Así qué decidí que yo tenía que crear una subcultura alternativa que fuera contraria a esta. Fue así como se me ocurrió el término “Clichster“. En vez de odiar lo mainstream, amamos el cliché. Amar las cosas buenas de la vida, en vez de rechazarlas. No tener miedo a cantar una canción pop, poder emocionarte con una historia de amor muy cursi, la lista es interminable.

El término cliché (tomado del idioma francés en el cual se refiere a un estereotipo o tipo de imprenta) se refiere a una frase, expresión, acción, o idea, que ha sido usada en exceso, hasta el punto en que pierde la fuerza o novedad pretendida, especialmente si en un principio fue considerada notoriamente poderosa o innovadora. Lo que es cliché es cliché por algo. Porque gusta, porque es bueno. No hay que tener miedo a ser parte de algo más. Más adelante voy a compartir más de mi idea de los Clichsters, mientras tanto todos los que se sientan identificados son bienvenidos a formar parte de esto.

Por último, quiero decir que como ser Hipster ya es muy mainstream, entonces eso los hace Clichsters. A todos.

Gatomidi

Rogelio Cárdenas Vargas

De entrada quiero decir que no soy un experto en música, pero me gusta escuchar música y de eso trata el escrito.

Hace un tiempo mientras realizaba una estancia en España conocí a los que hoy son una banda Indie de Valencia llamada Gatomidi, y gracias a ellos y a mi estancia en Valencia mi repertorio musical se vio ampliado y mejorado.

Siempre consideré que mis gustos musicales son poco comunes para mi círculo social, generalmente se escuchan géneros mucho más comerciales como el pop por un lado o música banda por otro, y dejan de lado a los grupos que por no salir en la radio o en los canales de videos, son ignorados. Fue ahí donde me di cuenta del poco apoyo que tiene la música que no cuenta con el beneplácito de las grandes disqueras.

Los mexicanos no destacamos por contar con una educación musical mínima que permita el surgimiento de músicos o bandas por montones, pero los pocos con los que contamos en la escena alternativa e independiente se tienen que topar con un sinfín de obstáculos para poder destacar.

A diferencia de otras latitudes, en donde cuentan con un gran número de festivales en todo el año, en México contamos con muy pocos y a los que es difícil acceder si se está iniciando. El VIVELATINO, podríamos decir que es la plataforma más grande con la que cuenta nuestro país, y no está mal, pero hace falta mucho más que eso.

Es en este ambiente de festivales donde se forjan los grandes nombres y en donde surgen las grandes bandas. Con la música en vivo y el contacto con el público, es donde se pueden sentir y hacer sentir cosas que solo una interpretación en vivo logra y no por la vía de las infinitas repeticiones de canciones en la radio hechas para ser pegadizas y no para transmitir algo.

Ahí mis amigos Gatomidi, -cuyos fundadores son Jimena y Nolasco- se van haciendo un espacio en la escena musical de España, en vivo, demostrando la potencia que tienen para hacer sentir su música.

Originarios de Mota del Cuervo, un pequeño pueblo manchego que hace imaginar las aventuras de Don Quijote, este par de jóvenes emigraron a Valencia para concluir sus estudios y comenzar su aventura musical. Para mí es difícil definir su estilo de música y creo que eso es bueno, en una época en donde todos se quieren parecer a alguien, y el no poder ser catalogados como “una copia de” es algo muy positivo.

Amantes de la música como lo son, sus influencias son tan variadas que nutren su trabajo musical de una diversidad que les beneficia. Y es que sus gustos que van desde Pink Floyd o The Beatles, pasando por Joy Division o The Stone Roses, hasta Muse, entre muchísimos otros grupos, les hacen enriquecer sus melodías que si en un equipo de audio suenan bien, en vivo dejan huella.

La música es el alimento del alma, pero no a todos nos gusta el mismo alimento y en nuestro país hace falta apoyar a los grupos emergentes alternativos. Los dejo con algo de Gatomidi, espero que les guste.

Pueden escuchar mas de ellos en:

http://gatomidi.bandcamp.com

“Chayo”, levántate y anda.

EDUARDO HERNÁNDEZ

¿Nos hemos convertido en un país escéptico ante el actuar de nuestras autoridades? Parece que sí; ¿Tenemos razón? Indudablemente; ¿Por qué? Porque aparentemente vivimos en el país de simulaciones temporales, en el que la información se manipula “para los usos y fines legales que al interesado convengan”.

Así, nuestro fin de semana arroja como resultado en esa aún inconclusa “guerra contra el narco”, la muerte por segunda ocasión, de Nazario Moreno alias “el Chayo “, supuesto fundador y responsable del adoctrinamiento de “La Familia Michoacana” que posteriormente mutaría en “Los Caballeros Templarios”. Y es que el 10 de diciembre de 2010 el “honesto e incesante gobierno antinarco” de Felipe Calderón, anunció su abatimiento en Apatzingan, sin que mediara evidencia irrefutable del hecho, quizás porque en su afán de ferviente cristiano, decidió jugar al mesías y darse la oportunidad de pronunciar algún día las palabras de “Chayo, levántate y anda”.

Así las cosas, “El Chayo” pasará a la historia además de por su curriculum delincuencial, por ser el primer “capo” que aparecerá como abatido en dos diferente Informes de Gobierno, como uno de los grandes logros en materia de seguridad. Pero entonces, cabe hacer algunas preguntas al aire: ¿Se puede confiar en autoridades que toman a la ligera un anuncio de tal relevancia en materia de seguridad nacional (que valga decirlo, es ampliamente más delicado que uno de seguridad pública)?; ¿Cuántas decisiones equivocadas se habrán tomado en la estrategia de seguridad, partiendo de la premisa de su muerte?

Aún así, partiendo de la frase de que “ya lo pasado, pasado”, cabe preguntarnos con amplísima y justificada duda: ¿Qué podemos esperar en el futuro próximo, del caso Heriberto Lazcano?, o en honor a la alternancia partidista (que no es lo mismo que alternancia de las formas): ¿Qué podemos esperar del caso Joaquín Guzmán Loera?; ¡Vamos!, en una de esas y el día de mañana aparece dando alguna declaración el famosísimo Amado Carrillo.

Desafortunadamente, cada vez queda más claro que vivimos en el país de “no pasa nada”, porque mientras nadie rinda cuentas ante la justicia por la manipulación de la información, tal parece que estamos condenados a padecerla indefinidamente, y es ahí precisamente donde la ciudadanía, aún la más informada, tiene razón y derecho de interpretarlas como una “cortina de humo más”, que se extiende para permitir que los grupos de poder sigan haciendo y deshaciendo a su antojo.

Más preocupante resulta aún, que en otros ámbitos de la justicia mexicana, no se perciba una situación distinta; así tenemos un saldo acumulado sexenal, de detenciones que si bien resultan importantes, hasta el momento en poco han redituado al Estado y corren el riesgo de estancarse nuevamente como meras artimañas de efectos publicitarios y políticos:

  1. La detención de Elba Esther Gordillo, quién queda evidenciado, “goza” de su aprensión con “detalles de lujo” (que no es lo mismo que con lujo de detalles);
  2. La detención del exgobernador Andrés Granier, acusado de delitos de ejercicio indebido del servicio público y peculado cometidos en perjuicio del erario público, pero cuya situación actual, bien puede ser similar o mejor que la de “La Maestra”;
  3. La muy sonada captura sin lujo de violencia, de Joaquín Archivaldo “El Chapo” Guzmán Loera, portaestandarte del narco mexicano y de la que desde 2010, Anabel Hernández hablaba ya de un supuesto plan de retiro voluntario, en su extraordinaria investigación impresa en “Los Señores del Narco” (idea que bien siembra duda en el imaginario colectivo);
  4. Finalmente, el caso de Oceanografía que da muestra de un espectacular entramado de corrupción, en el que igual participan políticos, que empresarios, entes de espectáculos públicos y funcionarios de todos los niveles de gobierno, claro está, todo ello subsidiado por el pueblo mexicano.

Pero aún, ante este oscuro y desolador panorama en el que resulta difícil encontrar un destello real de confianza hacia nuestras autoridades y lo que nos informan, no queda más que mantener firme el ideal de que podemos construir un mejor país para el futuro, objetivo al que pretende coadyuvar este espacio.

Mientras tanto y con la esperanza de que por fin surtan efectos las “ofensivas” de nuestras poco creíbles autoridades en contra de los grandes monopolios, que se inicia con las declaraciones de preponderancia de Televisa y Telcel-Telmex, comenzaré a cerrar mis aportaciones con una recomendación musical; Hoy, no dejen de escuchar “La Comparsa”, en la versión del extraordinario y actual máximo intérprete del Jazz Latino, Michel Camilo (https://www.youtube.com/watch?v=zng_27sdBy4); simplemente grandioso.

Malinali’s Song, Sin Título

JESÚS REYES

La escena se desarrolla en un bar del centro histórico de la ciudad de Zacatecas. Es de noche, las campanadas normales de las iglesias circundantes han sido reemplazadas por la música de diferentes tipos que surge de los establecimientos que promueven la vida nocturna. El bar está localizado en lo que antes era una galería muy conocida; restos de esos días de arte plástico todavía cuelgan de las paredes.

Antes de que la música comience se ven por las esquinas del lugar los instrumentos que más tarde la emitirán, los clásicos de una banda juvenil: la guitarra eléctrica, el bajo y la batería, pero también se asoman otros instrumentos inusuales que invitan a pensar que la música no será como cualquier otra; se ve un violín, un pandero, una guitarra acústica y unos bongos.  Se anticipa que será una presentación innovadora y emocionante. La banda que se presentará es claramente zacatecana y de nueva creación.

La más grata sorpresa se da cuando el grupo musical comienza a tomar sus lugares junto a los micrófonos y los instrumentos son levantados para empezar la función. Siete mujeres unidas por el amor a la música agarran los instrumentos y con toda convicción comienzan a tocar. Yo en lo personal no se mucho de música pero puedo percibir que los sonidos son muy particulares. Ya poco en la música puede ser completamente original pero ellas al hacer su música la pueden llamar auténticamente suya, están cerca de esa originalidad. Lo mejor es que incorporan sonidos ya perdidos entre las bandas musicales de hoy, no temen al traer a la vanguardia lo antiguo, lo viejo; y en esta era en la que lo “vintage” se ha hecho “cool”, logran darle un sabor inigualable a baladas definitorias de la música mexicana como “Bésame Mucho” de Consuelito Velázquez o “Sabor a Mí” de Álvaro Carrillo.

La vocalista del grupo hace que estas incomparables letras suenen únicas al ponerles un timbre de voz muy particular; una voz que evoca a algunas de las cantantes de la liberación sexual femenina como Nancy Sinatra o incluso a una voz europea, italiana o francesa, de esas que conocemos a través de las películas. De la misma manera, en el ritmo latino de su voz combinada con el sonido de los instrumentos, también hace remembrar a cantantes de la bossa nova brasileña como Astrud Gilberto o algunas más modernas y cercanas a nuestro país como Lila Downs o incluso Ximena Sariñana.

Aquellos instrumentos que parecían “fuera de lugar” en una banda “moderna” o “alternativa” sumergen su sonido dentro de la música de una manera impresionante; el violín le da un toque nuevo, clásico pero también mexicano al asunto y los bongos hacen de toda esta mezcla un sonido al que uno no puede evitar el casi instintivo movimiento de caderas. Todo se reúne dentro de algo nuevo pero a la vez clásico, algo innovador pero a la vez familiar.

Ellas mismas niegan definirse como una banda de “covers” (los cuales hacen extraordinariamente bien), pero yo mismo me negaría a llamar sus interpretaciones de canciones ya conocidas “covers” porque son increíblemente auténticas. Sin embargo, para demostrar que vienen a proponer y no a repetir, presentan el único tema de la noche original: un reggae con título ausente que sin perder el sabor jamaiquino tan llamativo, hace de ese ritmo algo menos anglosajón y más latino. Las siete canciones presentadas en la noche son todo un éxito y se puede ver a todas luces que su futuro está lleno de más presentaciones parecidas pero con todavía más público.

Estas siete mujeres, Diana (Voz y Guitarra Acústica), Mitzi (Violín), Athenea (Guitarra Eléctrica), Yesenia (Bajo), Andrea (Batería), Itzel (Bongos) y Brenda (Pandero) se hacen llamar “Malinali”. Hace sentido el nombre, la reivindicación de esa figura, a veces tan odiada y en otras ocasiones tan venerada, la madre (lo queramos o no) de todos los mexicanos, de los mexicanos que somos hoy y ahora, de esa mezcla tan interesante surgida hace 500 años que nos hace la definición encarnada de la diversidad. Mujer en todo el sentido de la palabra, mujer amante, mujer compañera, mujer madre, mujer culpada por muchos males y que carga en sus hombros pecados mucho más allá de los suyos. Esa es la mujer que representan y le dan vida cantando y produciendo música de todos los géneros, con todos los sonidos pero intrínsecamente latina, con ese sabor que solo se encuentra del Río Bravo para abajo.

Y que mejor día que hoy, el día internacional de la mujer, para describirlas, para escribir de ellas, para rendirles honor y admiración a esas siete mujeres, pero también a lo que representan, a la figura que cargan por nombre y a todos los seres que comparten con ellas un género, una vida, al más del cincuenta por ciento de la población. Y es que “Malinali” se inserta históricamente en una conversación muy interesante acerca del papel que juega la mujer no solo en la música sino en la vida social del ser humano en general.

Al escuchar sus sonidos y ver la realidad de siete mujeres dando lo suyo, produciendo su música, no pude evitar pensar en las conversaciones que se han venido teniendo desde principios de siglo acerca de esta nueva generación de mujeres artistas que no solo están aquí para deleitarnos con su música sino también para decir algo de las realidades sociales y políticas que las definen y afectan como mujeres. Esa generación que definitivamente esta en su apogeo con el innovador concepto de “Pussy Riot”, mujeres que hacen música, que aman su arte pero que no se van a quedar paradas al ver a su país y a su mundo afectado por gobiernos corruptos, discriminadores y totalitarios. Ese es el tipo de artistas que tendríamos que promover y estoy seguro que “Malinali” tendrá mucho que decir, no solo en lo musical sino también en lo social, porque al ser un grupo totalmente femenino cargan cierta responsabilidad de hablar de y criticar las dificultades o ventajas que esto les pueda representar.

Enhorabuena a “Malinali” y a sus siete integrantes. Y para nuestros lectores, una sorpresa más, que una de las integrantes de este innovador grupo, también es parte de la familia de “Voces Cruzadas”, así que, como todos, espero escuchar más de su música y leer más de sus palabras. De un nuevo y zacatecano proyecto a otro, les deseo la mejor de las suertes.