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México: en gordos problemas

ANA GABY DE LA TORRE

La obesidad y el sobrepeso son una epidemia mundial, y para nuestra mala suerte, uno de sus focos rojos, se encuentra en México. Entre todos los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos), solo Estados Unidos nos gana en cuanto a obesidad.

A pesar de que el problema es bastante grande y representa pérdidas tanto humanas como económicas, no creo que exista suficiente conciencia entre la sociedad mexicana acerca de la gravedad del asunto, ya que el 30% de los mexicanos creen que “andar pasado de kilos” es normal.

La cruda realidad…

Vivimos en un país, en el que según la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, (ENSANUT2012) 7 de cada 10 mexicanos adultos, 4 de cada 10 adolescentes, y 1 de cada 3 niños, son obesos. Las estadísticas no mienten, y también nos muestran que mujeres y niñas la padecemos más que hombres y niños, la gente de la ciudad más que la del campo, y los norteños más que los sureños.

La gravedad del asunto no radica en ser mexicanos “gorditos” o “pasados de kilos”, si no en las serias consecuencias y secuelas de la obesidad, que hoy en día se han convertido en las principales causas de mortalidad en México, ¿cuáles son estas consecuencias? bueno, están las enfermedades cardiovasculares como la hipertensión y los infartos, algunos tipos de cáncer, o la diabetes, por la cual en noviembre del año pasado, la Secretaría de Salud Federal declaró emergencia epidemiológica ante la magnitud de casos de diabetes mellitus en el país, que solo en 2015 cobró la vida de 98 mil 521 mexicanos (la mayor mortalidad en Latinoamérica, según la Organización Panamericana de la Salud). Este dato es sumamente alarmante ya que por primera vez en la historia se lanzó una alerta por un tipo de enfermedad no transmisible (normalmente se declaran alertas por enfermedades infecciosas).

Kilos de más, pesos de menos…

No solo estamos hablando de muertes y del deterioro de la salud de los mexicanos, si no también de grandes pérdidas económicas para el país.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), realizó un estudio en 2012 acerca de los costos de la obesidad en México, en él se encontró que la obesidad representa un costo entre los 82 y 98 mil millones de pesos  lo cual equivale al 73% y 87% del presupuesto anual programado en salud.

El IMCO también estimó que las pérdidas económicas al año por la obesidad equivalen a $840 por persona, y que por el contrario, la implementación de acciones integrales como campañas en medios masivos, información nutrimental, etiquetado, restricción de publicidad y políticas fiscales únicamente representarían un costo de $40.85 al año por persona, lo cual significa que invertir en la prevención de la obesidad es mucho más barato que pagar por sus consecuencias.

Claramente la obesidad genera altas pérdidas económicas al erario público para poder tratar sus enfermedades asociadas y también reduce la competitividad de la población al generarles mayores gastos y una pérdida de calidad de vida.

Por fortuna, esto es algo que al gobierno mexicano no le ha pasado totalmente inadvertido, por lo cual se han tomado ya algunas medidas preventivas, tales como el nuevo etiquetado frontal de los alimentos, el impuesto sobre los refrescos y las bebidas azucaradas e incluso la restricción de publicidad infantil en productos chatarra, entre otras.

Considero que estas medidas, aunque acertadas, no han sido proporcionales a la magnitud del problema, y no creo siquiera que hayan sido suficientes para frenar las cifras crecientes de obesidad en el país,  este año se esperan los resultados de la ENSANUT 2016, y ya veremos que datos arrojan, pero por lo pronto, mantengo un pronóstico reservado al respecto, aunque claro, me encantaría ver las cifras disminuidas.

Por último, les comparto el siguiente video sobre Poncho, una historia real acerca de la obesidad infantil en México.

No es normal que un niño de 12 años caiga fulminado en el patio de su escuela a causa de un infarto, no es normal que hombres y mujeres en edad adulta pasen los mejores años de sus vidas dependiendo de medicamentos para la presión o para la diabetes, no es normal que 3 de cada 4 camas de hospital estén ocupadas por pacientes con enfermedades y complicaciones relacionadas a la obesidad. Creo que las medidas que tanto el poder Ejecutivo como el Legislativo puedan tomar en un futuro, podrán contribuir a frenar el problema, sin embargo soy de la idea de que está en cada uno de nosotros tomar responsabilidad sobre nuestra salud y tomar mejores decisiones respecto a nuestro estilo de vida. No esperemos a que otros hagan las cosas por nosotros.

Les invito a hacer conciencia y a tomar acciones en nuestro beneficio y el de nuestras familias. Gracias por leer y ¡hasta la próxima!

 

El asesino silencioso

ANA GABY DE LA TORRE

Cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, alzhéimer, artritis, parkinson, osteoporosis, candidiasis, infecciones urinarias, acné, depresión, e incluso el envejecimiento prematuro, tienen una causa en común: la inflamación crónica, también conocida como el asesino silencioso, ¿y por qué silencioso? porque no hace ruido, no hay síntomas evidentes hasta que generalmente ya es muy tarde.

¿Qué es la inflamación?

La inflamación es una respuesta natural de tu cuerpo ante el estrés, y no me refiero únicamente al estrés emocional, si no también al estrés ocasionado ya sea por tu dieta, estilo de vida o agentes externos del medio ambiente. Por ejemplo, cuando te enfermas de gripe, tu cuerpo responde con inflamación en forma de fiebre, con el fin de aumentar la temperatura de tu cuerpo y de esta manera erradicar los efectos del virus que invadió tu cuerpo. A éste tipo de inflamación se le conoce como aguda, y es buena, es una respuesta rápida, que no dura mucho tiempo y que sirve en la mayoría de los casos como una defensa natural del cuerpo.

Cuándo el proceso inflamatorio no termina cuando debería terminar y la inflamación no se va, entonces hablamos de inflamación crónica, los sistemas de tu cuerpo experimentan constantes respuestas inflamatorias, lo cual destruye el balance interno de tu cuerpo, haciéndolo más susceptible a enfermarse y a envejecer.

¿Qué causa la inflamación crónica?

No siempre se sabe por qué continúa la inflamación. La inflamación crónica puede ser causada por infecciones que no desaparecen, por reacciones inmunes anormales, estrés, una mala dieta, estilos de vida no saludables y por estados como la obesidad.

Los riesgos de vivir inflamado…

Con el tiempo, la inflamación crónica puede causar daño al ADN y llevar a múltiples enfermedades degenerativas. Por ejemplo, la gente con enfermedades inflamatorias crónicas del intestino, como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, tiene un riesgo mayor de cáncer de colon.

La inflamación no se puede catalogar como una enfermedad, pero médicos, farmacéuticos y dermatólogos la sitúan en el origen de múltiples enfermedades. Llega a provocar el mal funcionamiento y hasta la muerte de algunas unidades cerebrales, lo que podría desencadenar males como el alzhéimer, según estudios de la Universidad de Bonn en Alemania, y de Massachusetts en EU. Uno de los últimos desórdenes en sumarse a la lista es el envejecimiento. El desgaste de las células, provocado por una mala alimentación, el estrés o la contaminación, se convierte en el enemigo invisible número uno de la belleza.

Previene y reduce la inflamación

Seguramente ahora que conoces todos los peligros de vivir inflamado, querrás hacer algo al respecto, por lo que a continuación te comparto 5 maneras fáciles de reducir la inflamación.

1. Reduce tu consumo de azúcar, o elimínala (de verdad, no la necesitas)

Creo que esta es la manera más efectiva en la que puedes comenzar a disminuir la inflamación. Un buen comienzo es dejar de utilizar azúcar refinada, en su lugar puedes utilizar hojas naturales de stevia o miel de abeja cruda. También sustituye refrescos, dulces y pastelillos con chocolate amargo, nueces, almendras, frutos secos y fruta fresca. Te sentirás mucho mejor y con más energía.

2. Reduce tu consumo de comida chatarra e industrializada

Los alimentos procesados e industrializados contienen una cantidad enorme de sustancias pro inflamatorias: grasas trans, colorantes artificiales, saborizantes artificiales, conservadores, etc. Antes de consumir un producto empaquetado o enlatado, revisa la etiqueta de información nutricional, entre más larga sea la lista de ingredientes, menos natural es, y si no puedes pronunciar más de 1 ingrediente, no te recomiendo que lo consumas.

3. Agrega más alimentos ricos en antioxidantes a tu alimentación

Entre más ricos tus alimentos sean en antioxidantes, más armas le estarás dando a tu cuerpo para combatir a los radicales libres que causan inflamación y envejecimiento. La mejor manera de empezar, es aumentar tu consumo de frutas y vegetales frescos, ya que es ahí donde los antioxidantes están de la manera más biodisponible para nuestro cuerpo, es decir, que son más fáciles de usar y procesar. No olvides consumir alimentos ricos en omega3, un gran antiinflamatorio natural, que podemos encontrar en pescados azules, aguacate y nueces.

4. ¡Muévete!

Hacer ejercicio por lo menos 30 minutos al día es sumamente beneficiosos para prevenir y reducir la inflamación, ya que al hacer ejercicio, se estimula la producción de sustancias antiinflamatorias en el cuerpo.

5. Relájate y duerme bien

Trata de dormir de 6 a 8 horas diariamente. Cuando te relajas y duermes adecuadamente le permites a tu cuerpo entrar en un estado antiinflamatorio, ya que el sueño promueve la reducción de la producción de sustancias inflamatorias y de las hormonas del estrés.

Espero que con estos sencillos consejos, logres restaurar tu balance interno y reducir la inflamación. Recuerda que la inflamación no se ve, por lo que no nos podemos adelantar a su aparición, pero si podemos prevenirla.

Gracias y hasta la próxima.