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¡Que alguien renuncie!

Por Rogelio Cárdenas Vargas

¿Qué necesita pasar en este país para que un político renuncie?

Si le damos un vistazo al panorama político internacional, nos daremos cuenta de que no solo en México hay escándalos políticos, desde países similares al nivel económico de México hasta en potencias mundiales, ha habido una gran cantidad de renuncias a un cargo político derivados de escándalos, ya sean personales o de corrupción.

La variedad de motivos es amplia, infidelidades, comportamientos inapropiados, plagios académicos, desviación de recursos y un largo etc. han causado la renuncia de figuran de primer nivel como la de David Petraeus exdirector de la CIA y el defensor del Pueblo de Colombia, Jorge Armando Otálora, ambos por un escándalo de índole sexual o el expresidente de Hungría, Pál Schmitt o la ministra alemana de Educación e Investigación Científica, Anette Schavan los dos casos por plagio intelectual, el exgobernador de Tokio, Yoichi Masuzoe y el expresidente de Guatemala, Otto Pérez Molina presentaron su renuncia por estar relacionados con casos de corrupción.

En México, sin embargo, un caso de renuncia de algún funcionario de alto nivel es un hecho que ocurre con menos frecuencia de la que debería pasar. A pesar de las acusaciones públicas existentes en un gran número de casos hacia altos funcionarios, nadie renuncia.

El caso más grave, es la acumulación de acusaciones sobre el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, desde abuso de autoridad, acusaciones de corrupción, plagio, desapariciones, violación a los derechos humanos, etc. unas simples disculpas son suficientes para EPN.

Ayer, tras la visita de Donald Trump, candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos de América su sumo un motivo más para exigir la renuncia de nuestro presidente. No solo fue el hecho de invitar a un personaje que abiertamente a ofendido de forma reiterada al pueblo de Méxcio, acusándolo de ser exportador de delincuentes y violadores hacia el país del norte, fue por la incapacidad demostrada para defender los intereses y la dignidad de una nación, funciones primordiales del cargo que ahora ostenta.

La visita de Trump y las declaraciones posteriores al encuentro en su mitin de Arizona, ponen de manifiesto que EPN no tiene la capacidad enfrentar las tareas que demanda ser presidente de la república, la aceptación implícita de la construcción del muro en la frontera norte, implica la aceptación de que los mexicanos somos un peligro para el pueblo norteamericano, una ofensa que no merecemos.

El actuar de Peña Nieto es indefendible, es una suma de escándalo tras escándalo, es una demostración de incapacidad para el cargo tras otra, pero esto es México y EPN terminará su mandato constitucional seguramente con los peores índices de aceptación que ha tenido un presidente y lo peor del caso no es el daño que sufre su imagen, sino la imagen de la investidura presidencial. Una institución que sexenio tras sexenio sufre un daño cada vez más profundo.

Como dato pendiente de analizar queda las opiniones vertidas por algunos de los interesados a contender por la presidencia en el 2018, Margarita Zavala vía twitter dijo: “Sr. @realDonaldTrump aunque lo hayan invitado, sepa que no es bienvenido. Los mexicanos tenemos dignidad y repudiamos su discurso de odio”. Miguel Ángel Mancera rechazó la visita expresando “Yo no puedo darle la bienvenida a una persona que ha atacado a mi país y que ha atacado a los connacionales” y Andrés Manuel López Obrador no expreso ningún rechazo y llamó a la prudencia y el respeto. ¿Será que AMLO ya empieza actuar como jefe de estado?

Perdón, Peña

Por Rogelio Cárdenas Vargas

Han pasado 16 años desde que el PAN logró la alternancia en nuestro sistema político con la llegada de Vicente Fox, aquel ranchero bonachón de bigote que prometió sacar a las víboras prietas, alimañas y tepocatas del sistema, no lo hizo. Después, un chaparrito pelón de lentes, prometió traer seguridad a nuestro país y terminar con el narcotráfico, tampoco lo logró.

12 años perdidos en discursos llenos de promesas de cambio que nunca llegaron. Ahora, el guapo que salvaría a México del subdesarrollo gracias a un conjunto de reformas estructurales que permitirían al país sacar su máximo potencial en beneficio de la ciudadanía, pide perdón no por no lograr sus objetivos discursivos, sino por no poder ocultar su corrupción, por su incapacidad, por su estupidez.

Hace unas semanas, la intervención de Obama sobre el concepto de populismo que manifestó Peña Nieto duró muy poco entre nuestro medio político, pero evidencio el bajo nivel conceptual que poseemos en nuestro sistema. Peña Nieto, en aquella intervención alertaba los peligros del populismo en la política, palabra muy empleada en nuestro país para denostar principalmente a los políticos de izquierda, un concepto erróneo como se lo hizo sabe Obama.

Demagogia es la palabra que debió emplear, como la que han empleado tanto el PAN como el PRI para llegar a gobernar, discursos que dicen lo que la gente quiere oír, pero sin sustento o con pocas posibilidades de poderse efectuar. La demagogia que lo llevo a pedir perdón en su discurso sobre la ley anticorrupción, como llevó a López Portillo a llorar en un informe de gobierno.  La demagogia que empleo Vicente Fox o Felipe Calderón asegurando que ellos no eran como el PRI y que cambiarían nuestro país, sin cambiar nada.

Son muchos años ya de gobiernos demagogos, de gobiernos de discursos populares y de acciones para los privilegiados, de fantasías discursivas y acciones punitivas, que agravan la desigualdad y enfrentan a la sociedad.

Ya ha comenzado la carrera presidencial, estamos transcurriendo los últimos tiempos del peor gobierno que me ha tocado vivir y teniendo a Vicente Fox en el retrovisor ya es mucho decir. Comenzaran los mensajes contra el populismo, los discursos del miedo, los discursos de la confrontación, los mismos discursos que nos tienen en el subdesarrollo, pagando combustibles caros, con empleos baratos y con el sistema educativo olvidado. Los discursos de la demagogia llagarán a nuestros oídos y quizá sea tiempo de hacer oídos sordos.

Quizá aquel monstruo populista no sea tal, si Obama se considera populista ¿a quien no le gustaría tener un presidente como Obama lo es para los americanos? Un presidente que piense en su pueblo antes de pensar en los consorcios, los poderes fácticos o las élites políticas y sociales. Debemos comenzar a distinguir entre populismo y demagogia, la demagogia la hemos sufrido innumerables años.

Alguna vez creí que no existiría ningún presidente capaz de sobrepasar la bufonería y demagogia de Fox, Peña me ha demostrado una y otra vez que me equivoqué. Perdón Peña, te sobrevaloré, no lo volveré a hacer.

Andrea Legarreta trending topic

“Quien controla los medios de comunicación controla las mentes”.

Jim Morrison


Nos volvemos a encontrar aquí en voces cruzadas gracias a la invitación de mi amigo Jesús Reyes, persona a la cual admiro ya que actualmente se encuentra estudiando la maestría en Harvard.

Esta semana al estar incapacitado debido a una operación a la que fui sometido, decidí matar el aburrimiento en Netflix.

Una de las películas que vi fue: la dictadura perfecta (ya la había visto en el cine, sin embargo como son tiempos electorales y me gusta la política la volví a ver), y me causo gran impresión el parecido que tiene la trama de la película con la realidad. Incluso le tome video al final donde le informan por parte de los pinos al productor de noticias de la venida del papa Francisco a México (obviamente para distraer a la gente).

Es mucha coincidencia que venga el papa cuando mas rechazo hay de la gente hacia el gobierno. Esperemos que no aprueben ninguna ley que perjudique a la mayoría como lo suelen hacer en fechas específicas como cuando juega la selección en el mundial y al mismo tiempo aumentan algún impuesto o como cuando aprobaron la reforma energética el 12 de diciembre día de la virgen de Guadalupe.

Otra similitud de la vida real con la película fue lo sucedido con la eterna conductora del programa hoy Andrea Legarreta la cual dijo: “El que suba el dólar no afecta a los mexicanos, y sube por culpa de las economías de otros países que están mal, no es por culpa de nuestro gobierno”. Eso lo dijo en su programa e inmediatamente causo sensación en las redes sociales llenándose de críticas y memes relacionados con ese comentario.

Luego quiso aclarar las cosas mediante un comunicado en su cuenta de twitter.

andrea legarreta

Pero las cosas le salieron peor ya que ahí demuestra que efectivamente le dijeron que hablara a favor de la economía del país. Por lo que tuvo que borrar ese tuit creando aún más desconfianza.

Yo no se porque la gente se sorprende, que no se acuerdan cuando Legarreta, Raúl Araiza y Galilea Montijo aparecían en los comerciales del Partido Verde Ecologista o cuando el actual presidente iba al programa “hoy” a hacerse publicidad o cuando Lucero y después Galilea aparecían en spots del Estado de México en el gobierno de Peña Nieto, esos son claros ejemplos de complicidad.

Simplemente quien es la esposa de Peña Nieto y quien es la esposa del gobernador de Chiapas? La Gaviota y Anahi de RBD.

Es evidente que televisa apoya al gobierno Priista (y al PVEM) se nota no solo en el programa hoy, sino también en las noticias por eso mucha gente ya no ve a Lopez-Doriga que por cierto están por quitarlo del noticiero.

Lo mismo pasa en el periódico, por ejemplo en el Imagen de Zacatecas el periodista apodado el runrún habla mal de muchos políticos sobre todo de los de oposición sin embargo jamás crítica al gobernador Miguel Alonso, al contrario habla maravillas de el.

En la radio pasa lo mismo en razón de que un político del PRI es dueño de varias estaciones de radio en Zacatecas.

Entonces no crean todo lo que escuchan en los medios y mucho menos en las encuestas como la que salió hace poco por parte del Universal en donde solo se dio señales del destino real del empréstito.

Muchas gracias por leerme y recuerden que la verdad nos hará libres.

Juan Pablo Núñez Borrego

Carta abierta al Presidente Obama*

JESÚS REYES

En esta ocasión, queridos amigos lectores, les comparto una carta que le escribí al Presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, en las vísperas de su visita a Toluca. En este espacio, la reproduzco integra:

Querido Presidente Obama:

Mi nombre es Jesús Reyes, soy un ciudadano Mexicano de 23 años viviendo en mi estado natal de Zacatecas. Sin embargo, por siete años fui un residente legal del estado de California en los Estados Unidos, del 2005 al 2012. Cursé la preparatoria por tres años en Albany, California y después fui premiado con una beca del 100 por ciento para asistir a la Universidad de California campus Berkeley. Completé mi licenciatura en Ciencias Políticas y un diplomado en Estudios de Paz y Conflicto en el 2012 y después de graduarme regresé a mi país para tratar de aplicar la educación que había recibido para mejorar la situación de mis compatriotas Mexicanos.

Siempre he tenido una gran simpatía hacia usted. Desde que incursionó en la escena política en el año electoral 2008, sabía que apoyaría gustosamente su candidatura porque para mí, usted representaba un cambio real en un sistema que lo necesitaba profundamente. Para mí, usted hablaba por los millones que no tenían voz; las minorías raciales, los que eran discriminados, los pobres no solo en Estados Unidos pero alrededor del mundo. Mientras me graduaba de la preparatoria y comenzaba mi despertar político me ofrecí a trabajar voluntariamente para su campaña; hice llamadas telefónicas, repartí calcomanías y posters, mandé emails, convencí gente. Recuerdo perfectamente el día que tomó posesión, su inauguración como presidente, el martes 20 de enero del 2009; recuerdo porque ese fue mi primer día como estudiante universitario y la práctica de laboratorio de química (quería estudiar medicina en un principio) que fue mi primera clase universitaria tuvo un receso especial para que todos pudiéramos ver su discurso inaugural, eso es lo que usted significó para toda una generación de jóvenes.

Su discurso ese día es probablemente uno de mis favoritos de la historia, especialmente me gustó el mensaje que le dio al mundo: sentí que era personal. Entendía pero no podía simpatizar con todas esas palabras que dirigió a la gente estadounidense, yo no era una de ellas, pero era parte del resto del mundo. Entre varias cosas que me marcaron, usted dijo “que Estados Unidos era un amigo de cada nación y cada hombre, mujer y niño que buscara un futuro de paz y dignidad”, propuso un mundo de “mayor entendimiento entre las naciones”. Sus exactas palabras fueron: “a aquellos que se mantienen en el poder a través de la corrupción y la mentira y el silenciamiento del desacuerdo, sepan que están en el lado equivocado de la historia” y “a la gente de las naciones pobres” les dijo que “prometía trabajar junto con ellos para hacer que sus campos prosperaran y dejar que las aguas puras fluyeran; para nutrir cuerpos necesitados y alimentar mentes hambrientas”.

Es precisamente por eso que le escribo a usted el día de hoy. Sé que actualmente está enfrentando un momento difícil en su presidencia, que sus números de popularidad no están donde ni usted ni yo quisiéramos que estuvieran y que las acciones que usted prometió tomar han sido difíciles de cumplir debido a una oposición terca y con la cual es difícil trabajar. Eso es un tema para otro día y otra carta; sin embargo, la relación que ha establecido particularmente con el gobierno de mi país es algo que me preocupa profundamente.

En un comunicado distribuido por la cancillería mexicana el pasado lunes 13 de enero, decía que usted le había llamado al presidente de México, Enrique Peña Nieto y lo había felicitado por la implementación exitosa de varias reformas constitucionales durante su primer año en el poder. Para mí, la realidad de que usted haya hecho eso y que piense que estas reformas son buenas para mi país va directamente en contra de lo que usted dijo en Washington esa mañana fría de enero del 2009. La realidad de mi país es que la mayoría de las reformas impulsadas por Peña Nieto son rechazadas por la mayoría de la gente y no reflejan lo que los ciudadanos quieren para el futuro de su y mi país. Esto es especialmente el caso de la última y más importante de las reformas aprobadas; la energética.

México siempre ha tenido un gran orgullo de su industria petrolera pública y la compañía que la representa: PEMEX. En 1938, uno de los mejores presidentes en la historia de este país, Lázaro Cárdenas (el Franklin D. Roosevelt de la política mexicana si usted quiere), nacionalizó y expropió el petróleo de nuestro país y expulsó a las compañías que lo estaban extrayendo. Esto no fue fácil y tampoco fue hecho simplemente por un falso sentido de patriotismo; Cárdenas entendía que el petróleo (ya que lo teníamos en grandes cantidades) podía ser la palanca del desarrollo que México necesitaba después de una revolución sangrienta; y aunque fue costoso expulsar a estas compañías, el pueblo de México se unió y voluntariamente le pagó al gobierno lo que pudieran para que México pudiera indemnizar a estas corporaciones y el petróleo pudiera ser nuestro y apoyar a las generaciones futuras.

Ahora, con el simple trazo de una pluma, Peña Nieto está abriendo esta industria clave a los intereses extranjeros y les está permitiendo producir ganancias de algo que es supuestamente solamente propiedad de los mexicanos. Es, aunque el presidente no lo quiera admitir, una privatización de facto. Sé que si usted es un creyente en el libre mercado no le parecerá esto tan insultante y ofensivo como le parece a la mayoría de los mexicanos, pero la realidad que hemos tenido que enfrentar en México es que esto ha pasado con un sinnúmero de otras industrias, para resultar simplemente en el detrimento del desarrollo de nuestro país. Los ferrocarriles fueron privatizados y ahora ya no tenemos trenes, la industria telefónica y de comunicaciones fue privatizada (regalada más bien) y esto creó precios exorbitantes para los consumidores y una de las fortunas más grandes del mundo cuando la mayoría del país vive en la pobreza, los bancos también fueron privatizados y un poco tiempo después la mayoría de estos se declararon en bancarrota y tuvimos que rescatarlos con fondos públicos (una deuda que seguimos pagando hasta el día de hoy). Por todas estas razones y muchas más, no estamos tan seguros que esta privatización de facto de la industria petrolera resultará en algo más que el despojo del único recurso que queda en las manos del pueblo.

Le digo todo esto porque usted propuso un mayor entendimiento entre naciones y es fundamental que usted entienda todo esto antes de que felicite a nuestro presidente por algo con lo que la mayoría de los mexicanos no estamos de acuerdo. Esta reforma fue escasamente discutida en el congreso y fue aprobada el 12 de Diciembre, un día en el que celebramos una fiesta muy sagrada, y los congresos locales la ratificaron solamente unos cuantos días después entre protesta y agitación social de algunos, mientras la mayoría de la gente se estaba preparando para las vacaciones. Ahora, mucha gente está proponiendo y demandando una consulta ciudadana para ver si en realidad esta reforma es apoyada por la mayoría de los mexicanos; como este es un tema clave en el sistema político de nuestro país lo único que queremos es que nuestro gobierno nos escuche. El partido en el poder ha negado la posibilidad de que esto suceda.

Usted puede preguntarse que si esta es la realidad, si la mayoría de la gente no está de acuerdo con las acciones de Peña Nieto, entonces ¿Por qué lo elegimos como nuestro presidente hace apenas dos años? La realidad es que las mismas cosas contra las cuales usted habló en ese discurso inaugural son las mismas cosas que él usó para ser elegido, corrupción y mentira; por esto: de acuerdo a su propio juicio, él (Peña Nieto) está en el lado equivocado de la historia. La elección del 2012 estuvo plagada de irregularidades y el dinero fluyó en cantidades increíbles para comprar el voto de la gente. Por más que mucha gente como yo tratamos de detenerlo, no pudimos hacerlo.

Como usted describió en su discurso, yo soy simplemente un hombre buscando paz y dignidad para mi país y sé que estas reformas pasadas recientemente no son la manera de lograr ese objetivo. También dijo que ayudaría a naciones pobres como la mía a crecer y prosperar y hay un sinnúmero de expertos que estarían de acuerdo en que felicitar a un presidente por ir en contra de la voluntad de la gente no es la manera de hacerlo.

Sé que esta carta tiene muy pocas probabilidades de llegar a sus manos y menos de que usted sea directamente el que lea estas palabras, pero tal vez es el mismo optimismo que usted infundio en mí durante ese discurso inaugural el que me empuja a escribirla de cualquier manera. Somos un país que necesita ayuda Sr. Presidente, un país con crecientes problemas de violencia, con homicidios y balaceras todos los días, un país lleno de pobreza indignante y desigualdades enfurecedoras, un país que después de haber luchado para terminar 70 años de la “dictadura perfecta” está enfrentándose a la posibilidad de que esta se establezca una vez más en el poder.

Por favor entienda la terrible realidad en la que se encuentra mi país y haga algo para detenerla. En el peor de los casos, deje de apoyar a un gobierno que no es legítimo en los ojos de muchos y al que le importa muy poco lo que la gente quiere.

Atentamente,

J. Jesús Reyes R. del Cueto

*Esta carta fue traducida al inglés y enviada tanto electrónica como físicamente a la casa blanca y a Organizing for Action, la organización comunitaria que encabeza el Presidente Barack Obama.