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LAZARO: LEVANTATE Y ANDA

J. Jesús Reyes R. del Cueto

Por fin lo lograron; las fuerzas políticas que desde el 82 han intentado desmantelar lo que queda del estado mexicano y entregarlo a manos privadas por fin llegaron a la gallina de los huevos de oro: el petróleo. No quiero tocar las clásicas alarmas nacionalistas y socialistas: ¡SE VENDE LA RIQUEZA NACIONAL!; pero al analizar las cosas fríamente no veo espacio para una mejora sustancial.

El problema de Petróleos Mexicanos y de la Comisión Federal de Electricidad, como el de todo el sistema gubernamental en nuestro país, ha sido, es y seguirá siendo la corrupción; y esta no se toca, es más, puede ser que hasta se amplía con los posibles negocios entre entes privados y públicos. Aquella corrupción que ha alimentado al sindicato petrolero y su líder millonario Carlos Romero Deschamps con sus hijos (y mascotas) privilegiados o a diputados y senadores que piden “moches” y después hacen fiestas con señoritas de “moral distraída” gastando miles de pesos que pueden ser o no ser del erario público y así a muchos más.

La corrupción no se toca, ¿y que si? Pues la habilidad de PEMEX y la CFE de controlar recursos estratégicos para el desarrollo del país (quiera el gobierno federal aceptarlo o no, siguen siendo estratégicos, aunque en ley no se denominen así). La inversión privada y  mayoritariamente extranjera llegará a chorros y probablemente ayudará a levantar los números de crecimiento económico y Producto Interno Bruto, pero esto no se traducirá en mejores condiciones para el grueso de la población y menos cuando se entrega la riqueza nacional.

En la ronda cero se estableció que PEMEX mantiene el 83% de las áreas con reservas probadas y probables; suena a mucho pero bajo este esquema el propio director Lozoya Austin aceptó que durante los próximos cinco años que el estado mexicano las explote, seguirá sufriendo la paraestatal convertida en empresa productiva del estado de las mismas prácticas de carga fiscal que sufre en el presente. Para acabarla de amolar, hoy Videgaray aceptó que incluso este porcentaje de reservas pueden ser compartidas si PEMEX decide asociarse para extraer petróleo en casos en los que “no tenga la tecnología suficiente” para hacer lo que ha venido haciendo por muchos años, en aguas someras (no profundas) y con 90% de probabilidades de éxito.  

Ya cuando se comiencen a explotar las reservas “probables” PEMEX solo tendrá garantizado un 21% de estas; ya después de haber sido exprimido de la mayoría de sus recursos, entonces comenzará a competir “justamente” con empresas extranjeras que tienen más tecnología, más financiamiento, más apoyo gubernamental en sus países y pagan menos impuestos. ¡Vaya justa competencia! Parecida un poco a la que Slim y Azcárraga tienen con el resto de los competidores en telecomunicaciones. 

En estos días se ha comenzado una campaña de desprestigio para justificar el desmantelamiento de estas dos importantes empresas paraestatales; se hacen notas y reportajes acerca de lo grave y generalizado que es el robo u ordeñamiento a los ductos de PEMEX o los “diablitos” que se cuelgan de las redes de luz eléctrica sin pagar un centavo, y como esto resulta en pérdidas extraordinarias para el estado mexicano.

Pues sí, eso hay que aceptarlo, gracias a las reformas ya no habrá robos de este tipo; vayamos diciéndole adiós a los diablitos de tantos años, porque no crean que las empresas extranjeras se dejaran robar tan fácilmente, seguro que no. Ahora habrá grupos paramilitares como los hay en Nigeria u otros países protegiendo absolutamente cada kilometro de ductos para que nadie se atreva a robarle un centavo a Shell, Chevron, Exxon Mobile o British Petroleum. Hay que ver lo que tener compañías extranjeras de esa magnitud le ha hecho a países como el nuestro y les digo desde ahorita, los resultados no son muy placenteros. Y es muy probable que estas terminen robando más en evasión fiscal que los diablitos colgados de los alambres.

Pero antes de que políticos empiecen a presumir que van a dejar de existir los robos y las pérdidas millonarias hay que recordarles que los diablitos existen por una razón muy simple, porque los precios son muy altos y los salarios muy bajos y las personas van a valerse de lo que este a su disposición para poner comida en la mesa, o luz en la casa, o gasolina en sus carros.

Ah pero no nos alarmemos ni pensemos que las grandes empresas que vendrán van a abusar de nosotros o “comernos vivos” como nos advirtió el gobernador de california Jerry Brown; no pues para eso estará la Comisión Nacional de Hidrocarburos y el Gobierno Federal que se asegurará que los contratos estén hechos al pie de la ley y las licitaciones no rebasen lo establecido por la normatividad. ¡Sí, claro! Pues si las licitaciones, compras, ventas y contratos entablados por nuestros gobiernos siempre están en regla y no son para nada corruptos…

Para ejemplo la perfecta licitación del nuevo sistema IAVE por Caminos y Puentes Federales (CAPUFE) a un empresario del Estado de México (que sorpresa), que según la testigo social, la Doctora Mónica Barrera, fue la más desaseada que ha visto en su carrera; causando con esto, que el estado contratara la propuesta más cara y menos eficiente y generara un montón de problemas para los usuarios de la red carretera en el país. ¡Por supuesto, hay que confiar en nuestras instituciones! 

Twitter: @CachusRRC

Regresando

J. Jesús Reyes R. del Cueto

Ya fue suficiente de vacaciones, de inactividades y descansos. Ahora hay que regresar a la vida normal, a la rutina y a la actividad. Por eso regreso en mis colaboraciones a Voces Cruzadas, esperando renovar (tal vez renacer) el espíritu que vio nacer este proyecto. Y hacerlo tal vez es más fácil con un par de reflexiones después de nuestro tiempo de descanso.

¿Qué ha pasado desde que nos fuimos?

Pues mi inactividad comenzó por un viaje, ya por muchos años deseado, a las tierras hermanas de Sudamérica. El objetivo final era Brasil, la samba, carnaval, Rio de Janeiro y fútbol; pero primero había que conocer ese magnífico continente.

En Lima conocí el esplendor de una gastronomía casi desconocida en el resto del mundo y vi como un río, por más pequeño que sea, puede dividir a una ciudad enorme y bloquear el desarrollo. En Cuzco aprendí a esperar a las dos de la mañana, aún a pesar del frío y vi el bien que una policía verdaderamente comunitaria puede hacer por toda una comunidad. En Machu Picchu conocí el esplendor Inca, que aún después de tantos siglos sigue sorprendiendo a los turistas de todo el mundo y también conocí la debilidad de mis propias rodillas, que si bien son jóvenes ya están bastante gastadas.

En Bolivia pude ver lo que la falta de acceso al mar hace para evitar el desarrollo de un país y como la orografía de un lugar lo destina, para bien o para mal, a siglos de bienestar o pobreza, desarrollo o estancamiento.  En el Lago Titicaca se conjuntan esplendor y subdesarrollo y al llegar a La Paz uno vislumbra la “gran olla” repleta de desarrollos urbanos desordenados y a sus espaldas los nevados y magnificentes Andes. En Sucre las mujeres le temen a las fotos y los balazos son constantes pero pude encontrar chocolate mejor que el suizo y de los mejores panes y galletas que he probado. Y por último en Santa Cruz se ve, se huele y se siente la separación casi emocional del polo muy pequeño de desarrollo a encontrar en esa nación andina, ahí donde Evo no es tan popular.

Buenos Aires me enseño que no tienes que ir a Europa para verla, sentirla y respirarla, de este lado del atlántico también hay ciudades equiparables a París, Londres y Barcelona. También me dejo con sentimientos encontrados respecto a su gente; mucho menos sangrona de lo que esperaba pero más experta en crimen organizado y mercados negros de lo que podía imaginar, pero eso fue solo mi experiencia. Sin duda regresaría con enormes ganas de ir a Boca, recorrer caminito, pararme frente al obelisco y comer alfajores frente a la casa rosada; pero tal vez con un poco más de precaución, eso que se te olvida cuando estas, literalmente, de turista. Ahí te sorprende ver que un dólar es más barato en un hotel de cinco estrellas de franquicia norteamericana que con un cambista en la avenida de mayo.

Uruguay y Montevideo me enseñaron una lección en geografía, ya que sin saber que viajaba al sur, después (de la lectura del gran Benedetti) me enteré que la capital de este pequeño país es la más austral del planeta. Así que resulta que de Buenos Aires a Montevideo uno viaja al sur, pero no sin antes pasar por la espléndida Colonia de Sacramento, donde el tiempo parece estarse quieto y a uno se le antoja quedarse ahí a invitarle un helado. Después logre experimentar el Tango tan famoso, aquí y no en Buenos Aires y experimenté, sin entenderla del todo, la sombra argentina bajo la cual viven los uruguayos.

Finalmente vino Brasil, sus  mercados, sus playas, sus mujeres, sus protestas, su futbol, su arquitectura y con todo esto su magia; la magia de un país que te recibe con brazos abiertos a presenciar su identidad escondida entre selvas y samba. Sao Paolo tiene los mejores pasteles en el mejor mercado, Rio de Janeiro la mejor Picaña y las mejores fiestas, Pipa las mejores playas con los mejores delfines y Olinda las más pintorescas iglesias.

Y futbolísticamente los mexicanos íbamos a encontrar nuestro destino; aproximadamente 40,000 nos dimos cita en ese país con los ánimos altos, pero las esperanzas no tanto aunque siempre las lográbamos levantar con unas cuantas cervezas o caipirinhas. Bajo la lluvia torrencial en Natal vimos a Giovani querer ser héroe y a un árbitro colombiano que no lo dejo, así como también vimos a Oribe meter el gol que justificaría su mundial. Superamos a Camerún e íbamos a Fortaleza a enfrentar a un gigante. Ahí le hicimos la vida difícil a Neymar y sus diez compañeros y Ochoa se creció para llevarnos al empate que todos queríamos. Después vino el partido más difícil en Recife y nos enfrentamos con garra y táctica a un buen equipo Croata, y gracias al buen planteamiento del Piojo y los goles de Márquez, Guardado y el “Chicharito” logramos salir victoriosos.

Venía el más fatídico y más importante partido, nos había tocado a Holanda y regresábamos a Fortaleza para enfrentarnos a nuestra suerte. Ahí, en ese estadio, con esa gente, entre esos gritos y cánticos, al ver ese gol de Giovani, ese desplome del equipo mexicano y ese #Noerapenal que, aunque me acusen de traidor a la patria, tengo que decir que si lo era; ahí vi una vez más el exorbitante e indebido peso que le damos como pueblo al fútbol y aprendí, con su debida decepción, que en la conciencia colectiva del mexicano pesa más un clavado de Robben que el despojo por parte del gobierno en turno del recurso natural más importante del país.

Pero así son las cosas, y eventualmente, tarde o temprano, después de ese partido u ocho años después por haber acosado a una brasileña y golpeado a su marido, tenemos que regresar a la realidad que es México, y nos encontramos con que Televisa sigue recolectando poder y mágicamente ya no es preponderante y al mismo tiempo “nuestro” petróleo, ya no es tan “nuestro”.

A seguir escribiendo y reflexionando sobre estas y tantas otras realidades…

Twitter: @CachusRRC, @VocesCruzadas

Carta abierta al Presidente Obama*

JESÚS REYES

En esta ocasión, queridos amigos lectores, les comparto una carta que le escribí al Presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, en las vísperas de su visita a Toluca. En este espacio, la reproduzco integra:

Querido Presidente Obama:

Mi nombre es Jesús Reyes, soy un ciudadano Mexicano de 23 años viviendo en mi estado natal de Zacatecas. Sin embargo, por siete años fui un residente legal del estado de California en los Estados Unidos, del 2005 al 2012. Cursé la preparatoria por tres años en Albany, California y después fui premiado con una beca del 100 por ciento para asistir a la Universidad de California campus Berkeley. Completé mi licenciatura en Ciencias Políticas y un diplomado en Estudios de Paz y Conflicto en el 2012 y después de graduarme regresé a mi país para tratar de aplicar la educación que había recibido para mejorar la situación de mis compatriotas Mexicanos.

Siempre he tenido una gran simpatía hacia usted. Desde que incursionó en la escena política en el año electoral 2008, sabía que apoyaría gustosamente su candidatura porque para mí, usted representaba un cambio real en un sistema que lo necesitaba profundamente. Para mí, usted hablaba por los millones que no tenían voz; las minorías raciales, los que eran discriminados, los pobres no solo en Estados Unidos pero alrededor del mundo. Mientras me graduaba de la preparatoria y comenzaba mi despertar político me ofrecí a trabajar voluntariamente para su campaña; hice llamadas telefónicas, repartí calcomanías y posters, mandé emails, convencí gente. Recuerdo perfectamente el día que tomó posesión, su inauguración como presidente, el martes 20 de enero del 2009; recuerdo porque ese fue mi primer día como estudiante universitario y la práctica de laboratorio de química (quería estudiar medicina en un principio) que fue mi primera clase universitaria tuvo un receso especial para que todos pudiéramos ver su discurso inaugural, eso es lo que usted significó para toda una generación de jóvenes.

Su discurso ese día es probablemente uno de mis favoritos de la historia, especialmente me gustó el mensaje que le dio al mundo: sentí que era personal. Entendía pero no podía simpatizar con todas esas palabras que dirigió a la gente estadounidense, yo no era una de ellas, pero era parte del resto del mundo. Entre varias cosas que me marcaron, usted dijo “que Estados Unidos era un amigo de cada nación y cada hombre, mujer y niño que buscara un futuro de paz y dignidad”, propuso un mundo de “mayor entendimiento entre las naciones”. Sus exactas palabras fueron: “a aquellos que se mantienen en el poder a través de la corrupción y la mentira y el silenciamiento del desacuerdo, sepan que están en el lado equivocado de la historia” y “a la gente de las naciones pobres” les dijo que “prometía trabajar junto con ellos para hacer que sus campos prosperaran y dejar que las aguas puras fluyeran; para nutrir cuerpos necesitados y alimentar mentes hambrientas”.

Es precisamente por eso que le escribo a usted el día de hoy. Sé que actualmente está enfrentando un momento difícil en su presidencia, que sus números de popularidad no están donde ni usted ni yo quisiéramos que estuvieran y que las acciones que usted prometió tomar han sido difíciles de cumplir debido a una oposición terca y con la cual es difícil trabajar. Eso es un tema para otro día y otra carta; sin embargo, la relación que ha establecido particularmente con el gobierno de mi país es algo que me preocupa profundamente.

En un comunicado distribuido por la cancillería mexicana el pasado lunes 13 de enero, decía que usted le había llamado al presidente de México, Enrique Peña Nieto y lo había felicitado por la implementación exitosa de varias reformas constitucionales durante su primer año en el poder. Para mí, la realidad de que usted haya hecho eso y que piense que estas reformas son buenas para mi país va directamente en contra de lo que usted dijo en Washington esa mañana fría de enero del 2009. La realidad de mi país es que la mayoría de las reformas impulsadas por Peña Nieto son rechazadas por la mayoría de la gente y no reflejan lo que los ciudadanos quieren para el futuro de su y mi país. Esto es especialmente el caso de la última y más importante de las reformas aprobadas; la energética.

México siempre ha tenido un gran orgullo de su industria petrolera pública y la compañía que la representa: PEMEX. En 1938, uno de los mejores presidentes en la historia de este país, Lázaro Cárdenas (el Franklin D. Roosevelt de la política mexicana si usted quiere), nacionalizó y expropió el petróleo de nuestro país y expulsó a las compañías que lo estaban extrayendo. Esto no fue fácil y tampoco fue hecho simplemente por un falso sentido de patriotismo; Cárdenas entendía que el petróleo (ya que lo teníamos en grandes cantidades) podía ser la palanca del desarrollo que México necesitaba después de una revolución sangrienta; y aunque fue costoso expulsar a estas compañías, el pueblo de México se unió y voluntariamente le pagó al gobierno lo que pudieran para que México pudiera indemnizar a estas corporaciones y el petróleo pudiera ser nuestro y apoyar a las generaciones futuras.

Ahora, con el simple trazo de una pluma, Peña Nieto está abriendo esta industria clave a los intereses extranjeros y les está permitiendo producir ganancias de algo que es supuestamente solamente propiedad de los mexicanos. Es, aunque el presidente no lo quiera admitir, una privatización de facto. Sé que si usted es un creyente en el libre mercado no le parecerá esto tan insultante y ofensivo como le parece a la mayoría de los mexicanos, pero la realidad que hemos tenido que enfrentar en México es que esto ha pasado con un sinnúmero de otras industrias, para resultar simplemente en el detrimento del desarrollo de nuestro país. Los ferrocarriles fueron privatizados y ahora ya no tenemos trenes, la industria telefónica y de comunicaciones fue privatizada (regalada más bien) y esto creó precios exorbitantes para los consumidores y una de las fortunas más grandes del mundo cuando la mayoría del país vive en la pobreza, los bancos también fueron privatizados y un poco tiempo después la mayoría de estos se declararon en bancarrota y tuvimos que rescatarlos con fondos públicos (una deuda que seguimos pagando hasta el día de hoy). Por todas estas razones y muchas más, no estamos tan seguros que esta privatización de facto de la industria petrolera resultará en algo más que el despojo del único recurso que queda en las manos del pueblo.

Le digo todo esto porque usted propuso un mayor entendimiento entre naciones y es fundamental que usted entienda todo esto antes de que felicite a nuestro presidente por algo con lo que la mayoría de los mexicanos no estamos de acuerdo. Esta reforma fue escasamente discutida en el congreso y fue aprobada el 12 de Diciembre, un día en el que celebramos una fiesta muy sagrada, y los congresos locales la ratificaron solamente unos cuantos días después entre protesta y agitación social de algunos, mientras la mayoría de la gente se estaba preparando para las vacaciones. Ahora, mucha gente está proponiendo y demandando una consulta ciudadana para ver si en realidad esta reforma es apoyada por la mayoría de los mexicanos; como este es un tema clave en el sistema político de nuestro país lo único que queremos es que nuestro gobierno nos escuche. El partido en el poder ha negado la posibilidad de que esto suceda.

Usted puede preguntarse que si esta es la realidad, si la mayoría de la gente no está de acuerdo con las acciones de Peña Nieto, entonces ¿Por qué lo elegimos como nuestro presidente hace apenas dos años? La realidad es que las mismas cosas contra las cuales usted habló en ese discurso inaugural son las mismas cosas que él usó para ser elegido, corrupción y mentira; por esto: de acuerdo a su propio juicio, él (Peña Nieto) está en el lado equivocado de la historia. La elección del 2012 estuvo plagada de irregularidades y el dinero fluyó en cantidades increíbles para comprar el voto de la gente. Por más que mucha gente como yo tratamos de detenerlo, no pudimos hacerlo.

Como usted describió en su discurso, yo soy simplemente un hombre buscando paz y dignidad para mi país y sé que estas reformas pasadas recientemente no son la manera de lograr ese objetivo. También dijo que ayudaría a naciones pobres como la mía a crecer y prosperar y hay un sinnúmero de expertos que estarían de acuerdo en que felicitar a un presidente por ir en contra de la voluntad de la gente no es la manera de hacerlo.

Sé que esta carta tiene muy pocas probabilidades de llegar a sus manos y menos de que usted sea directamente el que lea estas palabras, pero tal vez es el mismo optimismo que usted infundio en mí durante ese discurso inaugural el que me empuja a escribirla de cualquier manera. Somos un país que necesita ayuda Sr. Presidente, un país con crecientes problemas de violencia, con homicidios y balaceras todos los días, un país lleno de pobreza indignante y desigualdades enfurecedoras, un país que después de haber luchado para terminar 70 años de la “dictadura perfecta” está enfrentándose a la posibilidad de que esta se establezca una vez más en el poder.

Por favor entienda la terrible realidad en la que se encuentra mi país y haga algo para detenerla. En el peor de los casos, deje de apoyar a un gobierno que no es legítimo en los ojos de muchos y al que le importa muy poco lo que la gente quiere.

Atentamente,

J. Jesús Reyes R. del Cueto

*Esta carta fue traducida al inglés y enviada tanto electrónica como físicamente a la casa blanca y a Organizing for Action, la organización comunitaria que encabeza el Presidente Barack Obama.

Pregunta a un Diputado

JESÚS REYES

El día de ayer un amigo mío me hizo una pregunta extremadamente interesante. Me dijo que si hipotéticamente tuviera la oportunidad de hacerles una pregunta a los diputados, ¿Cuál sería? Mi amigo no especificó si esta pregunta sería dirigida hacía los diputados locales o los federales, si era en particular para algún diputado, representación estatal o grupo parlamentario; dejo las opciones abiertas.

Aprovechando esta apertura en la mera naturaleza de la situación hipotética que me había planteado, me tomé unos minutos para pensarlo y luego le contesté concretamente que mi pregunta sería la siguiente: ¿Ustedes señores diputad@s, se sienten verdaderamente representantes del pueblo, gente que realmente trabaja para que las opiniones y deseos de sus constituyentes se vean reflejadas en las leyes de este país? ¿O se consideran simplemente trabajadores a sueldo de los grandes intereses en México?

Sé perfectamente que si esta situación fuera a darse, la respuesta de prácticamente todos los representantes populares sería cínica y rápida; dirían que por supuesto que son representantes del pueblo, que a él se deben y que trabajaran hoy y siempre por su bienestar. Seguramente dirían que cada voto que toman y cada decisión que asumen es precisamente pensando en el objetivo de que la gente que los eligió viva mejor y, tanto su distrito como todo el país, se desarrollen al máximo de su potencial.

Sabiendo que estas serían las respuestas, mi pregunta requiere de todo un contexto que sería conveniente exponerles a los diputados, y uso este espacio para presentarlo como ejercicio democrático, si bien no para que los diputados lo lean, si para que nuestros lectores lo analicen y discutan como crean conveniente.

Esta pregunta es necesaria hacerla y que tanto los servidores públicos (diputados locales y federales, gobernadores, senadores, presidentes municipales y el mismo presidente de la república) como todos nosotros en nuestro lugar de ciudadanos activos y responsables la analicemos y contestemos. ¿Actúan todos estos “servidores públicos” verdaderamente como tal? Y es que en el caso de los diputados para mí es clarísimo que no lo hacen. No sé si sea un análisis incorrecto el mío, pero en realidad no veo por ningún lado que legisladores promuevan los verdaderos intereses de la ciudadanía, en muchos de los casos aprueban leyes y reformas que van justamente en contra de lo que la gente de México quiere.

A pesar de la millonaria campaña publicitaria del presidente Enrique Peña Nieto a favor de la reforma energética, por todos es sabido que en las encuestas esta no es favorecida por la mayoría de los mexicanos. Sin embargo, los legisladores locales y federales la aprobaron fast-track cuando muchos de ellos ni siquiera la habían leído en un infame 12 de Diciembre, ante un amplio repudio social.

Ahora que un gran sector de la sociedad quiere impulsar una consulta ciudadana para verdaderamente precisar si esta reforma, en un tema tan controversial, es lo que la gente de México quiere, los legisladores hicieron lo imposible para bloquear y burocratizar un proceso democrático regulado por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. ¿A que le temen nuestros legisladores? ¿A que la gente rechace una reforma que a ellos les ha valido y les valdrá millones en contribuciones de campaña y otros “regalitos” y “dádivas”? ¿Qué no se supone que todos creemos en una democracia en donde la gente (representada por la mayoría) decida el rumbo de nuestro país? La consulta es la más perfecta representación de esa democracia que todos deseamos y sin embargo los diputados se negaron a hacerla un instrumento accesible para los ciudadanos. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Representantes del pueblo o trabajadores de ciertos intereses?

Otro ejemplo que me causa tremenda inquietud es el caso de la recientemente aprobada Ley Educativa Estatal, un colofón de la Reforma Educativa promovida por el presidente de la República. Acerca de todo este asunto, mis opiniones son encontradas. Los beneficios y/o maleficios de esta reforma educativa (que en realidad es laboral) son varios; de que tiene cosas buenas, las tiene; de que también las tiene malas, definitivamente. Sin embargo, ese será un análisis para otro día. Lo que me ocupa hoy es la manera en que este paquete de leyes fue aprobada.

Tal vez el repudio social hacía esta reforma no es tan amplio como el que existe hacia la reforma energética; sin embargo, de que hay repudio, lo hay, y este ha sido fuertemente expresado por los maestros disidentes. Cuando las leyes fueron estructuradas, a estos maestros (parte fundamental, quieran o no, de nuestro sistema educativo) ni se les consulto. Y todavía más agravante que todo esto, es que las legislaturas locales y federales alrededor de todo el país se vieron en la necesidad de literalmente acuartelarse con protecciones policíacas y militares a su alrededor para poder pasar estas leyes. Así lo vimos aquí en nuestro propio estado el pasado Viernes. Aquí cabe hacerles otra pregunta: Si en realidad tienen la convicción de que las leyes que están aprobando son las necesarias para un mejor México, ¿por qué esconderse de esa manera? ¿por qué no defender sus decisiones con la palabra?, sin necesidad de protecciones que al solo verlas producen violencia.

Esto no puede ser. Y el verdadero problema es que independientemente de las leyes que se están aprobando y discutiendo, esta práctica de protección y aislamiento de la sociedad se ha convertido en costumbre para los legisladores de nuestro país. Algo está profundamente mal con la manera en la que funcionan las cosas en México “cuando los ‘representantes populares’ legislan escondiéndose del pueblo”, como dijo un amigo mío, o cuando uno fácilmente confunde la aprobación de una ley con una balacera o la captura de un gran capo de las drogas. Ese es el nivel de protección que han venido utilizando los legisladores al aprobar leyes con miedo de que haya represalias, y eso es completamente inaceptable. Si fueran verdaderamente representantes del pueblo, no tendrían necesidad de hacer eso; mi pregunta se responde sola.