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El Club de los Elegidos y los Perdedores de Siempre

EDUARDO HERNÁNDEZ

David J. Rothkopf publicó en 2008 su libro El Club de los Elegidos: Cómo La Élite del Poder Global Gobierna El Mundo; a partir de su lectura me surgió un especial interés acerca de la disparidad en el ejercicio del poder en sistemas de gobierno que se dicen democráticos y de una de sus consecuencias ineludibles: la desigualdad.

Algo debe estar mal en el mundo en el que es tan mal visto el otorgamiento de subsidios públicos a la gente en situación vulnerable que por consecuencia se hacen acreedores incluso al mote de “mantenidos”, pero en el que a la vez se paga con dinero público, un rescate bancario y un rescate carretero quebrados a consecuencia de malas y abusadoras administraciones privadas, mismas que ya no irónicamente sino desvergonzadamente y por consecuencia, se convierten en beneficiarios de muy cuantiosos subsidios.

Algo debe estar mal en un mundo en el que el 1% de la población concentra alrededor del 50% de la riqueza mundial; en el que como lo documenta Rothkopf, un grupo del alrededor de 6000 individuos (dentro del cual se encuentra Ernesto Zedillo) toma las decisiones que guiarán el mundo, en la mayoría de los casos en beneficio propio o de sus intereses y en el que por consecuencia, el poder público y la política sirve a esa élite gradualmente más poderosa.

En fin, algo debe estar mal en un mundo en el que los bancos centrales y las instituciones financieras internacionales, son como lo dice Joseph Stiglitz, por y para el 1 por ciento; en donde todo el marco jurídico y normativo avala y legaliza la búsqueda de rentas a costa de la creación de una sociedad cada vez más desigual y en donde las crisis económicas provocadas por esas Élites del Poder, afectan siempre en mayor medida a los más pobres, esparciendo por el mundo una infranqueable ola de  “Desigualdad para Todos” (Robert Reich dixit).

No son frases al aire las que aquí enuncio; todas ellas están respaldadas por datos generados por investigadores, instituciones y políticos, en algunos casos, aquellos mismos que han servido a ese poder y que hoy comienzan a reconocer inevitablemente las falencias de los modelos por ellos impulsados. Para muestra:

  • El 1 por ciento más rico de la población mundial ha incrementado su participación en la renta entre 1980 y 2012; por ello 210 personas se sumaron al selecto club de los que posen más de mil millones de dólares.
  • La riqueza de 1,426 personas asciende a 5.4 billones de dólares;
  • La mitad más pobre de la población mundial posee la misma riqueza que las 85 personas más ricas del mundo, aunque “orgullosamente” en México tenemos a unas cuantas de esas 85.
  • En Estados Unidos, el 1% más rico ha acumulado el 95% de la riqueza generada después de la crisis de 2009, mientras que el 90% más pobre lo es aún más.
  • El total de transferencias (beneficios sociales con recursos públicos) hechas en Estados Unidos al 30% de la población más adinerada, es superior al 110%, mientras que las hechas al 30% más humilde es de apenas el 80%; ¿alarmante? El caso México tiene una relación de 200% aproximadamente para los ricos, contra 50% para los vulnerables. ¡Así es, denigrante!
  • En los países en los que se ha recortado el gasto social como parte de las políticas de austeridad impulsadas por los neoliberales, han tenido un menor crecimiento o una disminución en el Producto Interno Bruto. Como ejemplo, Grecia disminuyó aproximadamente 17% su gasto social de 2007 a 2013, teniendo una disminución del PIB aproximada del 23% en el mismo periodo. Mientras tanto, los ingresos conjuntos de los 10 más ricos del Europa, superan el costo total de las medidas de estímulo aplicadas en la Unión Europea entre 2008y 2010 (217,000 millones contra  200,000 de euros)
  • Pero en una crisis está claro que todos pierden, sin embargo ¿quién pierde más?. De 2007 a 2010, el cambio en el ingreso del 10% más adinerado fue cercano al -7%, mientras que el del 10% más vulnerable fue cercano al -10%.
  • En la India, la mitad de los multimillonarios ha forjado su fortuna a través del control de sectores rentistas, es decir, aquellos de recursos exclusivos a los que se accede mediante permiso o concesión del gobierno, como la minería, la construcción, el petróleo, etc.
  • En Estados Unidos las actividades de “lobby” son comunes, por lo que las empresas privadas invierten miles de millones de dólares en el cabildeo económico con legisladores y tomadores de decisiones para promover reformas a su favor (se estiman 3,300 millones en 2012 y 3,200 en 2013 en el nivel federal), redituándoles entre otras cosas, en la desregulación económica y en tasas impositivas marginales bajas que vuelven regresivos los sistemas impositivos. Mientras tanto en México el “lobby” es ilegal, pero no importa, para eso tenemos partidos repletos de representantes de los intereses privados; para muestra el PVEM y las denominadas “telebancadas”

Olvidaba mencionar que varios de estos datos provienen de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ese ente de 34 países que ha impulsado tantas reforma de corte neoliberal, datos que interpreto como un reconocimiento tácito de los errores cometidos y la poca efectividad de las medidas impulsadas.

Para concluir, pensemos en las consecuencias. El impulso de políticas públicas que acrecientan voluntaria o involuntariamente la desigualdad conlleva a efectos irreversibles de riesgo social cuyos efectos se acentúan en la población joven, marcando en muchos de sus casos el destino de sus vidas de manera poco afortunada o desafortunada; la desigualdad afecta en mayor proporción a los sectores vulnerables afectando la posibilidad de tener una vida digna.

La falta de control en las instituciones políticas produce su debilitamiento y provoca que los gobiernos trabajen para las élites económicas en detrimento de las mayorías. Orientar la mayoría de los beneficios sociales hacia el sector privado, bajo el pretexto de que esto impulsará la economía y sin la regulación adecuada que permita una contraprestación por el daño ambiental y social entre otros, acentuará más la desigualdad y por consecuencia el descontento social.

Ya lo decía Louis Brandeis, ex Juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos “podemos tener democracia, o podemos tener la riqueza concentrada en pocas manos, pero no podemos tener ambas”.

Por otro lado, invertir más en nuestra sociedad a través de la educación de calidad, generación y acceso a tecnología, construcción de infraestructura social, ciencia e innovación, además de mejorar la regulación y construir un estado institucionalmente fuerte, daría lugar a un mayor dinamismo económico y una mejor integración social, que en conjunto permitiera ofrecer oportunidades reales y provechosas a un sector más amplio de la sociedad. Tomémoslo en cuenta y reflexionemos si en verdad estamos impulsando reformas para “mover a México”.

Evitemos seguir beneficiando al Club de los Elegidos y perjudicando a los Perdedores de Siempre.

Para terminar y no dejar de lado la #RecomendaciónMusicaldelMartes, hoy hay que darnos el tiempo de escuchar a Rubén Blades, uno de los exponentes más importantes de la música latina (uno de mis favoritos) y político que ha impregnado su obra de un elocuente sentido de protesta y movimiento social; muestra de ello, su famosa canción “El Padre Antonio y el Monaguillo Andrés”. Espero que la disfruten. ( https://www.youtube.com/watch?v=VDQuDF38Dzg ).

Nos leemos el próximo martes, quizá con más escritos sobre el complejo tema de la desigualdad.

Me despido con los deseos de recuperación de nuestro compañero Óscar Tostado y todos sus compañeros de vocación. #FuerzaOscar