Tag Archives: Soledad

La soledad del toreo

Luis Ignacio Escobedo

La fiesta brava se compone de hombres y animales, además de vestuario (Traje de luces), escenario (La plaza de toros), avíos (Trastos para torear), colores, mujeres, vida, muerte, multitudes y soledad. Es un contraste de ideas y emociones.

Por alguna extraña razón, los toreros somos gente solitaria, aunque obviamente existen excepciones. Pese a estar mucho tiempo rodeados de gente, el torero desarrolla una coraza que le permite vivir su soledad, misma que es necesaria para vivir “en torero”.

Aunque el toreo no parezca un espectáculo en equipo, dependemos de muchas personas para poder torear; los picadores, los subalternos, el mozo de espadas y el apoderado. También está la gente que nos rodea, con los que viajamos de plaza en plaza y de tienta en tienta y, por supuesto, el público sin el que casi nada tiene sentido. Dependemos en especial de la cuadrilla (subalternos y picadores) ya que sin ellos la lidia no podría llevarse adecuadamente, aparte de que siempre están al pendiente de su matador.

Al estar solo se aprende o quizá uno se acostumbra. Al torear no hay nadie en el ruedo más que el toro y uno mismo con sus pensamientos, sentimientos, sus arranques, su “loquera”. El toro y el torero, dos mundos diferentes solos, frente a frente, en el ruedo de la plaza.

La soledad no se siente nada más al torear en la plaza, sino también cuando se está entrenando, ya sea en la plaza o en el campo e incluso cuando, estando con los colegas de fiesta, seguimos los toreros y pensamos en el toro. He ahí la coraza que formamos ante el resto del mundo, una cápsula que se llama “toro”.

En el mundo de los toros, algunos creen que es bueno pensar las 24 horas del día en los toros, habrá otros que sólo 22 horas. Es cosa de cada uno. Soy de la idea de siempre buscar algo que ayude a prepararme, pero que sea ajeno al toro. Sobre todo porque cae bien olvidarse un poco de las amarguras.

En la soledad, uno aprende a pensar, a razonar, incluso a respirar. Estas son características básicas para el artista. Mente fría, corazón ardiente.

Cuenta un chiste taurino: Dice el torero: “¡Dejadme solo, dejadme solo!” Y le contesta su cuadrilla: “Pero maestro, está usted solo.” Replica el torero: “No, sacad también al toro.”

En el torero, la soledad es parte de la vida cotidiana. Porque torear es la vida, la vida es torear, la soledad permite torear. Porque vivir sin torear, no es vivir.