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EL PRIMER SORBO DE CAFÉ.

Ale Rodríguez

Cada taza de café revela mi imperfección. Esa mezcla de sabor amargo con aroma delicado hace que busque identificarme con mi bebida al querer ser como ella y darme cuenta de que estoy lejos de esa diplomacia cada mañana.

Cuando no quiero decir nada y tengo tantos sentimientos por expresar, sólo tomo mi caliente brebaje y en ese primer trago se desvela todo mi sentir, me quedo en tranquilidad con el alma, mi cerebro se limita a sentir la perfección que provoca en boca ese primer absorbo del día.

Cuando tengo miedo de seguir viviendo, cuando tengo demasiadas cosas en mi mente y no sé ni por dónde comenzar, cuando no sé ni siquiera que pensar, cuando todo va mal o simplemente cuando todo va perfecto, cuando te comienzo a extrañar demasiado o cuando intento olvidarte, la mejor forma de acompañar cada sentimiento incontrolable es ese primer sorbo de café.

Recuerdo la primera vez que pedí un “tinto” en esa cafetería en la esquina de la Av. Caracas, jamás olvidaré como mi lengua trató de identificar los distintos granos y calidades de tostado, la frescura y la fecha de molienda de ese envasado, fue como si se detuviera el tiempo a mi alrededor, la vida pasara rápido de frente a mi y yo sólo disfrutaba de esa hermosa taza de café. Fue la intriga más linda que mi corazón ha sentido, tratar de descubrir que historias tenía que contarme ese grano molido, las caras que había visto a lo largo de su vida, las historias que había escuchado y las manos que lo habían trabajado, en ese primer sorbo tú puedes vislumbrar instantes de su vida que se identifican con la tuya, estaba extasiada porque iba a consumir una taza de café en el país cafetero por excelencia, fue hermoso. Pero fue más hermoso verte cruzar la calle acercándote a mi e interrumpiendo mi encuentro efímero con ese primer pocillo colombiano, pero esta deliciosa experiencia jamás se comparará con el aroma que tiene el café que prepara mamá cada mañana y que me despierta con una sonrisa, porque ella lo programa desde la noche anterior, así, cuando ni bien han sonado las alarmas del despertador, tú ya puedes apreciar el delicado aroma que desprende la cafetera burbujeante, y eso es amor expresado cada amanecer, no me importa que ella utilice café americano, no me importa tener que despertar temprano para alcanzar café en casa, no me importa que mi taza con decorado especial que utilizo diariamente deje de ser exclusiva, es ese momento en el que no te importa el mundo, si no sólo lo que estas absorbiendo desde tu primer sorbo de café. Es cuándo tus memorias y pensamientos se alinean para fortalecer el espíritu y obtener una mejor perspectiva del día que se avecina.

Me encanta como el tomar café se ha convertido en un estimulante social, no hay mejor encuentro para amigos, amantes y familia que el compartir una taza. Frecuentamos esa excusa para reunirnos y se ha convertido en el pretexto perfecto para sonreír por las mañanas, la ilusión de sentir tan precioso sabor en la boca y seducir mi mente con el placebo de que ese compuesto es lo que me está haciendo despertar del desaliento de haber dormido por largo tiempo, es incomparable. Mi mamá me enseñó a tomar café, pero también me enseñó a compartirlo, al preguntar a todos los visitantes a la casa, cabe mencionar siempre son muchos: ¿Gustas una taza de café? O cada desayuno servido ¿Alguien más va a querer café? Si no lo hiciéramos público, el secreto quedaría entre tu y yo, pero qué mejor que ver a alguien sonreír por la misma satisfacción de ese primer sorbo.

Nunca he entendido a las personas que no toman café, soy una persona de opiniones abiertas, pero en específico no comprendo como hay gente que puede decir: “A mi no me gusta el café”, mi cerebro simplemente no procesa esa información; y paralelo a ello, he escuchado muchos argumentos de por qué tomar café es malo para el organismo, sinceramente, a mi me gusta demasiado y lo disfruto bastante, no creo que el goce de una taza diaria de café me mate, pero si así lo hiciera, que delicia saber que la imperdonable presencia del café en mi vida me mató, satisfecha porque la saboreé a cada trago.

Ese roce de sus labios con los míos, sentir cómo se calienta mi organismo al advertir su inexorable andar, hasta la más escondida fibra de mi ser, porque cada mañana él es quién huele elegante y serio, su textura robusta y su cálido abrazar me hacen sentir especial. En el primer contacto siempre te seré fiel, que me despiertes con un beso rebosante y sentir cómo me deseas es la satisfacción mas hermosa que cualquier enamorado espera sentir, después de ver como los rayos del sol atraviesan la ventana y tratar de percibir el olor a tierra mojada por el sereno de la noche anterior, eres lo primero que pienso cada mañana y lo que empuja mi vida para comenzar a sonreír, no estoy enamorada de ti, pero sí del primer sorbo de café.

¡Oh my god! ¿Es tu primera vez con el vino? ¡No te preocupes! (Cómo empezar a beber vino).

ANDREA PÉREZ CASTILLO.

Buen día, amigos amantes del vino, ya estamos a un “click” de iniciar el verano y qué mejor que recibirlo con una buena copa de vino.

El día de hoy platicaremos de cómo iniciarse a beber vino para evitar esos malos recuerdos de la primera vez, como cuando bebimos un vino tan potente que no supimos si decir que estaba bueno o no.

¡Oh my god! ¿Es tu primera vez con el vino? ¡No te preocupes!

Para disfrutar un vino, debemos conocer un poco de él, es decir, entender lo que nos quiere expresar, para eso yo les recomiendo iniciar con vinos sencillos, como los blancos. Los cuales lo que debemos distinguir es su frescura y acidez, esto los hace muy atractivos y más en temporada de verano. Son vinos suaves donde en lo que debemos preocuparnos es sólo en disfrutarlo.

Después, seguimos con vinos rosados. Estos vinos tienen 2 características, la frescura de un blanco y astringencia de los tintos. Es decir, tiene un poco de todo. Con un vino rosado comenzarás a sentir la astringencia de manera tranquila, amable y agradable.

Adentrándonos ya en los vinos tintos se recomienda seguir con vinos que tienen ya tiempo de crianza (Barrica y tiempo en botella) esto es porque con la edad que tienen acumulada, hace que la sensación de astringencia se vaya suavizando. Entonces ahora nos estamos bebiendo un vino con potencia pero afinada.

Para terminar, unos vinos que me encantan, yo les recomiendo que cuando ya tienen tiempo bebiendo los vinos anteriores se aventuren a beber vinos jóvenes. Estos me fascinan porque son tan intensos en todos los aspectos como en sabor aroma y color, ¡son muy expresivos!

Para terminar la recomendación: ahora que hablamos de cómo empezar a beber vino te recomiendo que cuando experimentes con los vinos tintos pruebes con variedades de uvas más suaves, por ejemplo: gamay, pinot noir o un nebbiolo. Después puedes probar variedades más intensas como: tempranillo, garnacha, merlot, malbec o syrah.

Nos vemos en la próxima.

¡Enjoy!

No solo hay tinto

ANDREA PÉREZ CASTILLO

¡Buen día amigos catadores!

No les ha pasado que cuando quieren comprar una botella,  uno va con la idea de comprar un vino tinto por qué es lo que más se conoce. Pero qué pasa cuando en la tienda o en el restaurant nos ofrecen un vino blanco, espumoso o rosado. ¿Nos sentimos un poco perdidos no?

En el artículo de hoy conoceremos los vinos de gusto más frecuente del consumidor. Conoceremos como se realizan o porque tienen ese nombre y ciertas características.

Comencemos con el  Vino tinto: es el vino en el que el jugo o mosto se queda con el hollejo (la piel de la uva) durante todo el proceso de fermentación alcohólica, aquí la piel de la uva es la que aporta todo su color al vino.

Vino blanco: es aquel que es elaborado con uvas blancas, pero también hay vinos blancos elaborados con uvas tintas, solo que antes de la fermentación alcohólica se separa el hollejo del jugo.

Vino rosado: este vino es elaborado con uvas tintas y también se le retira la piel de la uva antes de que comience la fermentación alcohólica. Hay casos donde se usa más de una variedad para la elaboración de este vino y se incluyen variedades de uvas blancas también, pero claro la tinta es necesaria para darle ese lindo color rosado.

Vino espumoso: este vino se caracteriza por una segunda fermentación dentro de la botella como se realiza tradicionalmente o en tanques de fermentación. Para que arranque la segunda fermentación se le añade al vino: azúcar y levaduras. Con esto resulta el dióxido de carbono que es el responsable de las burbujas.

Interesante que el tipo de elaboración define algunas características del vino. Esto es solo un poco de la infinidad de tipos de vino que existen; poco a poco conoceremos los que faltan.

Para terminar: la recomendación. Un vino blanco llamado Piedra de sol 2012,  esta vez de una zona llamada San Antonio de las minas en Baja California norte.

Vino de variedad Chardonnay con gusto cítrico y acidez equilibrada. Yo lo acompaño con un ceviche que además de los aditamentos tradicionales del platillo, yo le agregaría un poco de mango y cebolla morada. ¿Qué les parece, fresco y perfecto para darle la bienvenida a la primavera no?

¡Ven que fascinante e inquietante el mundo del vino! ¡Sigamos experimentando catadores!