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El arte de las mujeres

LUIS IGNACIO ESCOBEDO

Las mujeres son crueles, frías, sangronas, duras, enfadosas, necias, perversas, atractivas, inteligentes y tienen una habilidad especial para manipular a los hombres. Sin embargo, a nosotros nos gustan y simplemente las queremos tal y como son, así de malas.

Desde el principio de los tiempos, la mujer ha simbolizado la tentación y a su vez la inspiración, y digo inspiración, ya que es por ellas por lo que salimos todos los días a darlo todo. Ellas son quienes nos motivan, son las que nos incitan a mejorar o hacer las cosas con el corazón.

Las mujeres siempre han sido una fuente inagotable de inspiración para los artistas. Pintores, escultores, músicos, escritores, actores, bailarines y obviamente para los toreros.

En la mitología griega se reconocía a la mujer como fuente de inspiración para las artes. Se le conoce como “musa”, término utilizado para describir a la mujer amada, o a la que atrae la inspiración en cualquier forma de expresión artistica

Recuerdo el primer día que toree, el día que me entró el gusanillo del toro. Estaba en una ganadería, en una fiesta privada y echaron unas becerras para los invitados. Había muchos niños de mi edad, alrededor de ocho años, y entre ellos una niña especialmente linda que llevaba una cámara fotográfica. La verdad es que soy muy tímido y no me atreví a decirle palabra alguna. Hubo un niño que sí le habló. Le presumió que él iba a torear y que, cuando soltaran las becerras, podría tomarle fotos. A la mera hora se echó para atrás y no quiso ni asomarse, y me pude dar cuenta de cómo rompía las ilusiones de mi “amiguita”.

No pude permitirlo, no por ser valiente, o por saber lo que hacía, sino por inspiración. Salí a “torear”. Recuerdo que me dieron un pañuelo y una chamarra, y con estos dos trastos pegué mis primeras verónicas.

Al terminar, ya ni siquiera vi a la niña, pero me quedé con la satisfacción de haber quedado bien frente a ella, frente a ellas, frente a las mujeres, frente a mi musa.

Todos los artistas necesitamos de una musa para crear nuestro arte. No es indispensable, pero definitivamente ayuda mucho, porque el arte son emociones, sentimientos, belleza… Cuando nosotros creamos, transmitimos lo que llevamos dentro. El amor de una musa, la idea de una musa, es lo que nos hace expresar arte, felicidad. El otro lado de la moneda, la falta de musa, tristeza y sufrimiento.

Un artista debe transmitir algo con su obra, de lo contrario se vuelve frío y vacío.

“Es fácil morir por una mujer; lo difícil es vivir sin ella”

Una tarde torera

LUIS IGNACIO ESCOBEDO

Hoy escribo en día extraordinario, ya que no puedo dejar pasar este acontecimiento.

Este domingo por la tarde se llevó a cabo en el lienzo charro de Guadalupe un Festival de Escuelas Taurinas.

Me dio mucho gusto ver los tendidos llenos a pesar que sólo toreaba un muchacho de la tierra.

Hoy quiero expresar lo que desde el tendido tuve la oportunidad de apreciar, algo que me resultó muy motivante e importante.

El festival tuvo tres nombres propios:

El primero de ellos es Sol Miramontes. Una muchacha hija de torero y hermana de toreros. Me impresionó su valor sereno, valor inocente quizá por lo nueva que está en esto de los toros, pero a fin de cuentas se queda más quieta que una vela, desmayando el brazo hacia atrás de la cadera, pasándose el novillo muy cerca y toreando con soltura. Pocos muletazos de esa calidad, pero Sol Miramontes es un diamante en bruto que pulido puede valer mucho.

El segundo nombre es Ángel Escobedo, el torero local. Este muchacho está dando de que hablar, y se ha justificado en el ruedo tarde a tarde. Lo conocí hace apenas un par de años, cuando estaba empezando en la escuela taurina y la verdad es que ya entonces apuntaba maneras, una cabeza fría, corazón y, lo más importante, educación. En especial por estas dos últimas cualidades fue por lo que le brindé mi amistad y le abrí las puertas de mi casa. Entonces, y en broma, le llamábamos “El Niño de los Palillos”, por los que rompía en las tientas… Es un orgullo para mí verlo que día a día va mejorando y demostrando que puede servir. Hay que cuidarlo y llevarlo con pies de plomo, porque, como dice él en su estado de WhatsApp “La humildad es el secreto del éxito”. Enhorabuena, torero…

El tercer y último nombre de la tarde es el de “El torbellino de Querétaro” Juan Pedro Llaguno. Este hombrecito demostró en el lienzo charro de Guadalupe que mamó la torería desde que nació. Es un torero con solera y un carisma que rompe cualquier cuadro. Valiente y con actitud. Recuerdo que el día que lo conocí él tendría unos nueve años, si acaso, y ya andaba de torero. No me refiero a andar de figurín, sino con una afición desbordante y lleno de ilusiones. Me da mucho gusto verlo torear nuevamente y que sigue con la misma afición e ilusión del principio, si no más.

Torería, ilusión y ambición fue lo que viví desde el tendido al ver a estos muchachos.

El miedo la base del valor.

LUIS IGNACIO ESCOBEDO

¿Qué es el valor?

El valor es subjetivo y efímero. En el momento menos indicado puede desaparecer o puede suceder todo lo contrario.

Los toreros pasamos miedo y mucho, al igual que los corredores de coches, que los actores e incluso que los padres de familia. Obviamente son diferentes miedos y en mayor o menor cantidad, pero al fin y al cabo miedo. El miedo sólo tiene una razón de ser y es la falta de conocimiento sobre algo que se desconoce. En el caso de los toreros, por eso nunca se quita, porque cada toro es diferente, es un mundo totalmente distinto al pasado.

En mi caso particular yo paso miedo cada tarde que toreo, algunas más y en otras menos, dependiendo la importancia del compromiso, las condiciones del clima y obvio la catadura del toro, la verdad es que todo influye y lo único que puedo hacer para solventar el miedo es prepararme bien.

Todas las tardes que toreo doy gracias a Dios que me da la oportunidad de vestirme de torero nuevamente, y momentos antes de que salga mi primer colaborador (el toro) pienso “¿Qué estoy haciendo aquí? Esta es la última vez y me quito de torero.” En casi todas las ocasiones ese pensamiento viene a mi mente, pero después del primer capotazo se me olvida y al final del festejo lo que más quiero es una nueva tarde para torear.

Lo que quiero dar a entender con esto es que el miedo siempre existirá.

Entonces en si en sí ¿qué es el valor? ¿Es la ausencia total del miedo? A mi forma de ver las cosas; el valor existe gracias al miedo, sin miedo el valor no existiría. El valor es sobreponerse al miedo, superar nuestra fobia, nuestro trauma, nuestro temor…

Por eso en el patio de cuadrillas los toreros pasamos aceite y más cuando sabemos que esa tarde tenemos que triunfar y para triunfar tenemos que arrimarnos y hacer cosas que en verdad nos causan pánico. Como en mi casó lo fue cuando me he puesto de rodillas, cuando me fui a la porta gayola, o cuando puse los pares de banderillas cortas. Eso es superar el miedo, eso es tener valor, poquito y quizá medido pero valor a fin de cuentas.

El más miedoso puede ser la persona más valiente.

Genio y figura hasta la sepultura.

LUIS IGNACIO ESCOBEDO

Tarde pero sin sueño les presento mi primer escrito.

Hoy quiero platicarles brevemente acerca de una personalidad que estuvo recientemente en la ciudad de Zacatecas para dar una platica a la afición taurina. Y me refiero al brujo de Apizaco, Rodolfo Rodríguez “El Pana” . Personaje de leyenda, de mito, un ídolo popular, torero de antaño, un genio de la creatividad.

En su amena platica dejo ver lo difícil que es llegar a ser figura del toreo, a él en lo personal le tomó 45 años de carrera, y no fue nada fácil aguantar a las figuras que lo bloquearon para torear y peor aún sobrellevar su enfermedad con el alcohol. Pese a llenar la Monumental Plaza de toros México como novillero nunca logró cuajar ni siquiera un duro o posicionarse en un sitio privilegiado, en parte por su inestabilidad y por otro lado que era uno de los que llamaban “torero incomodo” para las figuras del momento.

Lo que en el 2007 en la tarde mágica del 7 de enero lo hizo sobreponerse y poder llegar a esa tarde en las mejores condiciones fue “la palabra de Dios” dicho por el mismo, cerca de tocar fondo en el alcohol Dios le dijo que se esperara que algo bueno venía para él. Y así fue, dos regalos de reyes cada uno con cuatro patas y dos pitones uno de nombre “Rey mago” y otro “Conquistador” en el escenario perfecto en la tarde idónea para triunfar, Plaza México en la temporada grande, con los reflectores y los ojos puestos en él, torero de Apizaco en su despedida, el triunfo lo hizo colocarse en el sitio esperado durante varios años y ganando el dinero que no había podido ganar antes.

Hablando de gachís (mujeres), de toros, de alcohol y política se paso la noche en un abrir y cerrar de ojos. Pero no sin antes dejar muy en claro su meta a corto plazo que es la de llevar su tesis a la Universidad Complutense de las Ventas de Madrid, el título de su trabajo “El torero de antaño en el toreo moderno” oleee!!! maestro.

Para reflexionar: Es un torero para la historia, un genio que la ha escrito poco a poco día a día durante 62 años de edad y 45 de carrera taurina. Una carrera que inicio con la ambición de comprarle una casa a su madre. Mucho que aprenderle al brujo que destapó el frasco de las esencias en una velada de mucha calidad.