Tag Archives: trabajo en equipo

Empleado o empleador

por Bruno Zarazúa

“Al interior de cada desilución
se encuentra la gema sin precio de la sabiduría.”
Robert Kiyosaki

Es bastante atractiva la idea de emprender, poder ser nuestro propio jefe y tener en nuestras manos la posibilidad de desarrollar un proyecto desde la nada, hasta el punto en que sea una empresa verdaderamente sostenible y rentable. ¿A quién no le atrae hacer lo que le gusta y que aparte le paguen por esto?, seguramente a varios nos ha pasado por la cabeza el comenzar algún tipo de negocio, pero antes de tomar una decisión de tal importancia deberíamos de responder sinceramente algunas interrogantes, ¿cuál es la motivación que tengo para emprender?, ¿Tengo la experiencia necesaria para administrar un negocio?, ¿conozco realmente el mercado al que pretendo incursionar?

Hago un pequeño paréntesis que sirva de aclaración  (la intención de estas líneas lejos de desalentar  a quienes están pensando en emprender es dar algunos puntos de reflexión para que antes de comenzar la aventura rumbo a la independencia económica, puedan hacer algunas consideraciones y conscientemente se tomen las mejores decisiones).

La primera de las interrogantes es vital, ¿cuál es la motivación que tengo para emprender?, pues si tenemos la motivación adecuada haremos los esfuerzos necesarios y daremos los extras que se requieran para lograr el objetivo de sacar el proyecto a flote, de lo contrario será muy fácil caer en desesperación y desanimo, provocando por consiguiente el desistir y abandonar ese sueño.

Entonces, ¿cuál es nuestra motivación para emprender?, si nuestra motivación es porque no soportamos a nuestro jefe actual, o porque nos sentimos menospreciados en nuestro trabajo, a lo mejor porque lo que actualmente realizamos no es de nuestro completo agrado, o tal vez porque estamos desempleados y no encontramos otra vía posible para obtener ingresos. Sí es así, debemos de tener algunas consideraciones, pues si bien es cierto que soñar es gratis, la renta, la energía eléctrica, el internet, los proveedores y los empleados no lo son, y que lo que queda después de pagar por insumos y prestación de servicios podrá considerarse como “ganancia”, lo escribo entre comillas porque aún nos falta pagar impuestos y destinar un tanto a reinversión para poder crecer nuestro negocio, claro partiendo de la primicia que en ese periodo tuvimos los ingresos suficientes.

En este punto es muy importante distinguir entre auto empleo y una empresa, el primero se relaciona con las habilidades y destrezas propias de cada individuo, que le llevan a ser autosuficiente económicamente, esto gracias a que pone a disposición del público en general sus servicios profesionales y/o productos hechos por sus manos. Por lo tanto como el auto empleo depende de lo que hago y se hacer, cuando lo dejo de hacer dejo de ganar. Una empresa por otro lado es una organización establecida de la cual no necesariamente es vital nuestra presencia y puede funcionar con supervisión del emprendedor, para llegar a este punto se requiere de delegar y sobre todo confiar en el trabajo de los demás. Cabe señalar que actualmente varias grandes empresas transnacionales tuvieron sus inicios como fuente de autoempleo o empresa familiar.

Ahora que si lo que nos motiva a emprender es que después de haber encontrado una oportunidad en el mercado para que nuestro producto o servicio triunfe, basando esta afirmación en un plan de negocios concienzudo, y aparte el proyecto verdaderamente nos agrada (no es lo mismo que nos guste hornear cupcakes cada quince días, a tener que hacer y vender 100 pastelitos diarios para poder pagar la renta), entonces tenemos una gran ventaja y ya tenemos lo necesario para seguir con la siguiente pregunta.

El segundo punto para considerar, se relaciona con la experiencia, ese cúmulo de conocimientos y habilidades que muchas veces se vuelve un dolor de cabeza sobre todo para los más jóvenes, pues es contradictorio que en todos los empleos la pidan, cuando nadie les da la oportunidad y así no logran obtenerla. En fin, algo que aprendí a lo largo de los años es que cualquier tipo de trabajo nos da la oportunidad de aprender y sobre todo nos da la oportunidad de equivocarnos, nos da la opción de atrevernos a innovar sin el riesgo que representa equivocarse sobre el propio patrimonio. Es por eso que me atrevería a decir que si nunca has trabajado en nada, o nunca has tenido algún tipo de responsabilidad laboral así fuera en algún negocio familiar, te recomendaría mejor esperar y enfocar en un inicio los esfuerzos a buscar algún trabajo relacionado con tu proyecto que te permita conocer un poco más sobre el terreno que pretendes pisar. Muchos emprendedores en la actualidad obtuvieron la experiencia en el negocio de sus padres, de tal forma que ellos fueron sus mentores y cuando se equivocaban hubo alguien que les advertía y les ayudaba a solucionar.

El tercer y último punto, que aquí se aborda se refiere al conocimiento del mercado, es decir, muchas veces tienes una buena idea, pero esto no basta, tienes que saber cómo comunicarla y así lograr venderla, para esto es que existe el plan de negocios, que entre otros tiene un capítulo de estudio de mercado, en donde se hace un análisis de las tendencias del mercado al que nos dirigimos, y se plantean las opciones de cómo acceder a este, y aun así tener un plan de negocios bien elaborado no nos garantiza el éxito, en varias ocasiones habrá que improvisar sobre la marcha, pues una de las principales características de los mercados es su variabilidad, pero el tener un plan te permite tener un panorama más amplio y así talvez  anticipar los posibles cambios.

Si después de responder con sinceridad a las preguntas anteriores decidimos seguir con la intención de emprender, y terminamos de elaborar nuestro plan de negocios, el cual nos da confianza al arrojarnos resultados de rentabilidad. Es momento de dar el siguiente paso, el cuál es uno de los más importantes y complicados, pero no imposibles, el financiamiento. Pero este lo dejaremos para la próxima entrega.

Tan solo para finalizar, es cierto que el emprendimiento no es para todos, así como también es cierto que esta no es la única opción rentable para lograr ser un profesionista exitoso, muchos han elegido hacer carrera dentro de una empresa u organización, y han alcanzado varios logros tanto personales como para organización. De hecho el integrarse a un equipo ya consolidado es una muy buena opción para desarrollo personal y profesional, ser empleado no tiene nada de malo. Pero también es cierto que las opciones para emplearse pueden ser escasas para dar abasto a la demanda de la población. Es así que se requiere de los dos, y todo depende de los objetivos que te propongas.

Gracias por su lectura, hasta la próxima.

Proyectando ando

El talento gana juegos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos.

Michael Jordan

A estas alturas ya mucho se ha dicho y escrito sobre la transformación y el desarrollo que buscamos para nuestro Zacatecas, y si bien mucho se ha logrado no es lo suficiente y es así que aquí estamos, esperando a que el cambio llegue, pero claro, siempre de la mano de otr@s. Si dejamos el papel de víctimas y tomamos la responsabilidad que nos corresponde, ¿Qué rol debemos de jugar nosotros en este cambio, si es que no somos l@s líderes?

El cambio esperado ha de venir de nosotr@s mism@s, de nuestros valores, de nuestro interior, y de nuestras relaciones, para así llegar a las organizaciones y las instituciones. Cada un@ de nosotr@s tenemos una misión social que cumplir, más allá del logro de cualquier resultado, nuestro objetivo último ha de ser conseguir un mejor mundo para el mayor número de personas posible.

Los dirigentes deberán abandonar la decadente figura del yo – yó, ese liderazgo donde la superficialidad puede más que la profundidad de pensamiento y la imagen comprada es mejor que la real. Ya que no hay mayor enemigo para la estrategia de un gobierno de altas miras pero realista, que la soberbia. El apetito desmedido de la propia excelencia, de su influencia y dominio en los demás. Reinos, países, familias, fortunas, han sido acabados por la soberbia y la envidia.

Lo que se requiere son líderes positivos, líderes que sean co-creadores y que inviten al involucramiento, que sean incluyentes. En la actualidad algun@s “líderes” políticos tan sólo trabajan en la búsqueda de sus propios intereses.  Eso lo demuestran cuando se aferran a ser ell@s l@s protagonistas. Como bien dice Christopher James Barousse: “En política uno debe estar preparado para servir en primera línea, en segunda o en tercera, él que solo quiere estar al frente, probablemente su objetivo no sea servir a la colectividad…”

En esta última frase se encuentra una clave, COLECTIVIDAD. Como colectividad tenemos más poder y capacidad de lo que nosotr@s mism@s pensamos para hacer las cosas de manera diferente. Sólo necesitamos valentía y confianza en nosotr@s mism@s para ponernos en acción. Pero lo cierto es que si l@s líderes siguen haciendo las cosas de la misma manera, seguiremos viendo que no es posible cambiar. Debemos tomar de frente la responsabilidad colectiva, como la individual, no podemos culpar siempre al dirigente por todo, ni podemos abandonar esa responsabilidad colectiva.

Si tienes un muy buen proyecto, pero tú eres la única persona capaz de ejecutarlo, entonces el proyecto no es tan bueno. Para lograr el desarrollo tan anhelado por todos, es necesario en efecto tener un proyecto para alcanzar dicho fin. Un proyecto integral que abarque desde desarrollo social, fomento económico, un plan educativo, de salud, de seguridad, de desarrollo agropecuario, deportivo, de incremento de infraestructura, claro sin dejar de vista los temas financieros, parece demasiado para una sola persona. Y en verdad es así, debemos de transitar del gobierno a la gobernanza, esa donde tod@s participamos.

En este momento les digo que confío más en quien puede decir que el equipo es quien le fortalece, que aquel que usa como argumento sus propios logros y recorridos. El líder humilde es el que tiene mejores condiciones de planeación estratégica, es quien sabe delegar en el largo plazo, pues es realista de sí mismo, de su gente, de sus recursos, de sus posibilidades y de su entorno presente y futuro.

No me resta más que invitarlos a seguir participando en colectividad, pues juntos hacemos más. Hasta la próxima.